6 de agosto: Día de leyes revolucionarias

Por Dr. C. Eugenio Suárez Pérez y M.Sc. Acela Caner Román

Es esta la segunda revolución libertadora de América

Después de varios días de intensos trabajos llega a su fin el Primer Congreso Latinoamericano de Juventudes. El comandante Ernesto Guevara había hecho la apertura y, la noche del 6 de agosto, Fidel Castro lo clausura. Una movilización de pocas horas que llevaron a cabo las organizaciones revolucionarias congrega en el Estadio del Cerro, en La Habana, hoy Latinoamericano, a decenas de miles de personas, al extremo que el lugar resulta insuficiente para asimilar a la gran multitud que respondió al llamado de la Revolución.
Cerca de las 10:30 de la noche hacen su entrada en el estadio el Comandante Fidel Castro y el presidente de la República, doctor Osvaldo Dorticós Torrado. Cuando el público advierte su presencia, una estruendosa ovación, que se prolongó por varios minutos, les da la bienvenida. Muchas son las consignas coreada por el pueblo: ¡Patria o Muerte!, ¡Sin cuota, pero sin amo!, ¡Cuba sí, yanquis no!, ¡América Latina, sí, yanquis, no!, ¡Cuba ni se rinden y se vende! La pertinaz lluvia del día y parte de la noche no resta alegría y lucimiento al acto. También se repite mucho y con énfasis la estrofa popular recién compuesta: Fidel, Fidel, qué tiene Fidel, que los americanos no pueden con él.
Varios oradores hacen uso de la palabra, entre ellos Fabricio Ojeda. Cuando el compañero Fidel se dispone a pronunciar su discurso, a las 11:45 p.m., la ovación dura 26 minutos, la mayor que se recuerda en Cuba hasta ese momento. Y comienza expresando:
“Para nosotros esta reunión de representativos de la juventud de los pueblos de América Latina, de América entera, por cuanto lo malo de América no es ningún pueblo, sino que lo malo de América es el sistema implantado al pueblo norteamericano y al pueblo latinoamericano por el imperialismo yanqui.
”Para nosotros, repito, este es un acontecimiento único en nuestra historia: significa que vemos por primera vez convertido en realidad lo que para nosotros, los cubanos, como para todos los pueblos hermanos de este continente, no habían sido más que ilusiones hasta hoy.
”Los que hemos leído la historia de América, los que más de una vez nos hemos puesto a meditar, desde que adquirimos las primeras nociones políticas, desde que adquirimos los primeros conceptos de lo que era este continente, de su origen, de su historia; y se nos hacía difícil comprender por qué la América nuestra había llegado al estado actual, por qué nosotros, hombres y mujeres que hablábamos el mismo idioma, que poseíamos la misma tradición, por cuyas venas corría la misma sangre y en cuyos corazones corría también el mismo sentimiento y que sobre nuestras espaldas llevábamos la misma carga, que sobre nuestros cuellos llevábamos el mismo yugo, en nuestros pies las mismas cadenas y en nuestra entraña el mismo dolor, que era el dolor de los 200 millones de latinoamericanos explotados y esclavizados por el sistema colonial; que sustituyó en nuestros pueblos al coloniaje español; por qué habíamos vivido tan ausentes; por qué habíamos vivido tan distantes; por qué habíamos vivido tan indiferentes nosotros a los que muchas veces no nos ha separado más que un río, o una línea imaginaria, o una montaña o un brazo de mar; pero que en el fondo y en esencia éramos la misma cosa.
”Para los que nos habíamos preguntado cómo los pueblos de América Latina habían caído bajo el dominio del imperio, apenas sin resistir; para los que nos habíamos preguntado dónde estaba el orgullo de vivir como vivíamos, dónde estaba la honra en la humillación perenne que padecíamos; para los que nos habíamos preguntado tantas veces el porqué, el porqué de esa inconcebible debilidad, el porqué de esa absurda desunión, el porqué de esa criminal indiferencia. Este acto de hoy, este acto de estos días, esta reunión de representativos de la juventud de nuestro continente, tiene que ser extraordinariamente emotivo para todos nosotros. […]
”Decimos que es nuevo este cuadro de una revolución en este continente y con ello no negamos los esfuerzos que otros pueblos han hecho por liberarse, más correctamente podríamos decir que es la segunda revolución de América y para ser más exacto, la segunda revolución libertadora de América. Fue la primera contra el yugo colonial español y es esta la segunda y la última contra el yugo colonial yanqui.
”Pero, ¿es que se había podido concebir una revolución en América? ¡No! Las revoluciones en América estaban proscriptas, las revoluciones en América estaban prohibidas; estaban prohibidas de hecho, y hasta de derecho. El hecho de la dominación material y el derecho que había implantado el imperio en este continente”.

Le está volviendo la voz a Fidel
Fidel describe la situación de América Latina y continúa explicando las ideas que hicieron posible la Revolución Cubana, cuando se produce un momento dramático para todo el pueblo.
“[…] Nadie crea que las ideas que engendraron a la Revolución Cubana se inspiraron en los libros de texto de nuestra historia, porque para vergüenza de los que contribuyeron a esa sumisión criminal al interés extranjero, en nuestros libros de historia se les enseñaba a nuestros jóvenes y a nuestros niños que debíamos la libertad al imperio que nos la había arrebatado. Nadie crea que esas ideas se enseñaron en los libros de texto; nadie crea que esas ideas nos las trajeron las agencias internacionales de información. Nadie crea que la UPI y la AP nos enseñaron a los cubanos doctrinas revolucionarias; las únicas noticias que a nuestro país llegaban eran las noticias de la AP y de la UPI.
”Nadie crea que la Revolución surge de las organizaciones campesinas; las organizaciones campesinas estaban absolutamente impedidas en nuestra patria. Nadie crea que la Revolución surge de las organizaciones obreras; las organizaciones obreras en su afán de controlarlo todo… [El Comandante Fidel Castro pierde momentáneamente la voz. Exclamaciones de: ‘¡Que se cuide, que se cuide!’, ‘¡que descanse, que descanse!’]… Yo recobro la voz, yo la recobro [exclamaciones de: ‘¡Que descanse!’]…, sí, no me hagan ruido, déjenme a mi, yo recobro mi voz; ¡vamos, colaboren conmigo y no me hagan ruido!…, sí [continúan las exclamaciones de: ‘¡Que descanse!’, y corean: ‘¡Raúl, Raúl, Raúl!’].
”Locutor: Fidel quiere seguir hablando. Fidel no quiere irse porque se encuentra fuerte, solo con un poco de afonía.
”Comandante Raúl Castro: Queridos compañeros [exclamaciones y aplausos]:
”No es una simple casualidad que esto suceda [exclamaciones de: ‘¡No!’] en momentos que han de ser históricos para Cuba y para la América nuestra, ¡que es la verdadera!, no es ni cosa del destino, ni cuestiones de malos augurios; eso es, simplemente, un ligero revés sin importancia, porque se ha ido una voz por un momento; ¡pero ahí está él y estará! [Aplausos prolongados y exclamaciones de: ‘¡Fidel!’]
”En muchos años no habíamos visto, o no había visto temblar mi mano como tiembla de emoción en estos momentos. Esto que acabamos de ver, y que por un fugaz instante fue el deleite de los enemigos de nuestros pueblos, no es nada, porque eso no es más que la consecuencia de una vida joven, dinámica y honrada, dedicada al bien de su pueblo. Y esto, que no ha sido nada, porque ahí está él, que es lo que importa; más esto otro que tengo en la mano [muestra un documento. Aplausos y exclamaciones de: ‘¡Fidel, Fidel, Fidel!’], pudo haberse evitado, si el querido y admirado compañero Fidel hubiese dedicado algún tiempo a cuidar su persona [aplausos y exclamaciones de: ‘¡Que se cuide, que se cuide!’].
”Y en estos momentos, sufre él y sufrimos nosotros, porque los magníficos pronunciamientos que hacía e informar al pueblo y a nuestra América de los frutos que hemos conquistado, ¡es una gloria que solo le cabía a él! Por lo tanto, no vamos a ser extensos, ni a mantener por mucho más tiempo vuestro desesperado interés en conocer el objetivo de esta reunión; pero antes, antes, déjenme recordarles una anécdota de la guerra.
”Luchar contra el ejército batistiano [abucheos], apoyado y sostenido, además de instruido y armado por los yanquis, fue una tarea dura; pero, más duro fue para nosotros, durante los dos años de guerra civil, tratar de separar a Fidel de los combates y de la línea de fuego. Al final, esa pelea se hacía más dura. Por fin, los compañeros oficiales que en aquellos meses finales estaban junto a él aceptaban o se transaron, con que Fidel dirigiera al menos, además de las operaciones, las baterías de morteros. En Guisa, una de las más grandes batallas que la Columna No. 1 ‘José Martí’, bajo su mando, libró, fue necesario —aunque esté mal decirlo— que una tropa, la misma que lo obedecía hasta la muerte, se le sublevara para que él no diera ni un paso más al frente.
”Fidel ahora tiene que descansar y recuperarse, porque no tiene nada grave; y así nos lo ha prometido.
”Leeremos estas leyes revolucionarias, que es lo que hay aquí hoy. Y juremos que cuando esté aquí restablecido, para cuando él pueda dirigirse nuevamente a su pueblo, como siempre lo ha hecho, y haga la magnífica y brillante, además de histórica y profunda exposición, no de Cuba —porque hoy aquí no hablará Cuba—, sino de toda nuestra América Latina .Y para eso, juremos, hermanos cubanos, prepararle la concentración más grande que jamás nuestra patria haya visto.
”República de Cuba, Poder Ejecutivo. Resolución. (En los Por Cuanto ustedes podrán observar que todo está explicado).
”Por Cuanto: La Ley No. 851, de 6 de julio de 1960, publicada en la Gaceta Oficial de la República, de julio 7, autorizó a los que resuelven para que, mediante resoluciones, dispongan conjuntamente, cuando lo consideren conveniente a la defensa del interés nacional, la nacionalización; por vía de expropiación forzosa de los bienes o empresas, propiedad de personas naturales o jurídicas nacional de los Estados Unidos de Norteamérica. [Aplausos y exclamaciones de: ‘¡Cuba sí, yanquis no!’ y de: ‘¡Fidel, Fidel!’, ‘¡Fidel, seguro, a los yanquis dales duro!’; ‘¡Qué tiene, que los americanos no pueden con él!’].
”Una mala noticia para el imperialismo yanqui; porque puede ser que se le vuelva a ir, pero le está volviendo la voz a Fidel. Vamos a hacer un pequeño esfuercito, él y nosotros; él hablando bajito, y ustedes haciendo silencio; dentro de cinco minutos solamente, mientras, vamos a cantar el himno, dirigido por Almeida [se entonan las notas del himno Nacional. posteriormente el comandante Fidel Castro continua con el uso de la palabra]”.

Se llamaban
Inmediatamente después de haber recobrado la voz, Fidel continúa su intervención, dando a conocer los Por Cuantos de la ley y continúa leyendo.
“[..] Por Cuanto: En uso de las facultades de que estamos investidos, de conformidad con lo dispuesto en la Ley No. 851, del 6 de Julio de 1960,
”Resolvemos:
”Primero: [exclamaciones de júbilo] Se dispone la nacionalización, mediante la expropiación forzosa, y por consiguiente se adjudican a favor del Estado cubano, en pleno dominio, todos los bienes y empresas ubicados en el territorio nacional, y los derechos y acciones de emergentes de la explotación de esos bienes y empresas, que son propiedad de las personas jurídicas nacionales de los Estados Unidos de Norteamérica, u operadoras empresas en que tienen intereses predominantes nacionales de dicho país, que a continuación se relacionan:
1. Compañía Cubana de Electricidad [aplausos y exclamaciones de: ‘¡Bravo!’ y de: ‘¡Fidel, seguro, a los yanquis dales duro!’]
2. Compañía Cubana de Teléfonos.
3. Esso Standard Oil, S.A., División de Cuba.
4. Texas Company West Indian.
5. Sinclair Cuba Oil Company, S.A.
6. Central Cunagua, S.A.
7. Compañía Azucarera Atlántica del Golfo, S.A.
8. Compañía Central Altagracia, S.A.
9. Miranda Sugar States.
10. Compañía Cubana, S.A.
11. The Cuban American Sugar MilI.
12. Cuban Trading Company.
13. The New Tuinicú Sugar Company.
14. The Francisco Sugar Compay.
15. Compañía Azucarera Céspedes.
16. Manatí Sugar Company.
17. Punta Alegre Sugar Sales Company.
18. Baraguá Industrial Corporation of New York.
19. Florida Industrial Corporation of New York.
20. Macareño Industrial Corporation of New York.
21. General Sugar States.
22. Compañía Azucarera Vertientes Camagüey de Cuba.
23. Guantánamo Sugar Company… [exclamaciones de: ‘¡Se llamaba!’].
24. United Fruit Company [exclamaciones de: ‘¡Se llamaba!’].
[El expresidente de Guatemala, Jacobo Arbenz, viene a la tribuna y abraza al Comandante Fidel Castro]
25. Compañía Azucarera Soledad S.A. [exclamaciones de: ‘¡Se llamaba!’]
26. Central Ermita, S.A.” [exclamaciones de: ‘¡Se llamaba!’]
”Es decir que quedan nacionalizadas todas las empresas de la compañía eléctrica, todas las empresas de la compañía de teléfonos, todos los bienes, por supuesto, y empresas de la Texaco y de la Esso [exclamaciones de: ‘¡Se llamaba!’], la Sinclair [exclamaciones de: ‘¡Se llamaba!’] y, además, los 36 centrales azucareros que tenía Estados Unidos en Cuba [aplausos y exclamaciones de: ‘¡Se llamaba!’, ‘¡se llamaba!’].
”En consecuencia —bajito, bajito, como para que no oigan—, se declara al Estado cubano subrogado en lugar y grado de las personas jurídicas relacionadas en el apartado anterior, al respecto de los bienes, derechos y acciones mencionados, así como de los activos y pasivos integrantes del capital de las referentes empresas, etcétera, etcétera, etcétera.
”Firmado: Dr. Osvaldo Dorticós, Presidente de la República. Y el que les habla, Primer Ministro del Gobierno Revolucionario.
”Como ustedes saben, de acuerdo con la ley del 6 de julio de 1960, de defensa de la economía nacional y de soberanía del país, esos bienes se indemnizarán [del público le dicen algo]. Todavía, ahora le vamos a preguntar al pueblo. Estamos explicando.
”Se van a indemnizar. ¿Cómo? En bonos vencederos en un plazo de 50 años, al 2%, con un fondo… ¿Con qué vamos a pagar? Muy bien: con un fondo que se constituirá con la cuarta parte del valor de lo que nos compren de azúcar por encima de 3 millones de toneladas , es decir que cuando nos compren azúcar por encima de 3 millones, 3 millones y medio o 4 millones, por ejemplo, lo que pasa de 3 millones, con la cuarta parte de lo que pase de 3 millones, siempre que sea a un precio de 5,40 dólares el quintal para arriba , con la cuarta parte del valor —¿ustedes entienden bien?— [exclamaciones de: ‘¡Sí!’], con la cuarta parte de lo que valga, lo que nos compren de azúcar de 3 millones para arriba, siempre que sea a un precio de 5,40 dólares el quintal, o más, en bonos. Así que los bonos se pagarán con ese fondo, en 50 años; hay un plazo de 50 años para pagarlo. Esta es la ley, la resolución adoptada de acuerdo con la ley, aprobada por el Consejo de Ministros y que autorizaba al Presidente de la República y al Primer Ministro para adoptar estas medidas, en defensa de nuestra economía [exclamaciones]. No, no, no, la voz no se me va a ir…
”Como ustedes saben, ellos nos habían arrebatado cerca de un millón de toneladas de nuestra cuota; azúcar que ya estaba producida de acuerdo con las leyes existentes en aquel país, que nos había costado producirla y que estaban destinadas a ese mercado, que siempre fue abastecido por nuestro país, sobre todo en los días difíciles, cuando ellos no podían recibir azúcar de ningún otro punto, la recibían de Cuba, y la vida les fue dulce, dulce, aun cuando el mundo se veía envuelto en las catástrofes y en las miserias y en las hambres de las guerras.Ellos siempre tuvieron nuestro azúcar, azúcar que era nuestra, pero cuyos dividendos se los llevaban ellos mismos a través de las compañías que eran dueñas de los principales centrales, y además la pagaban a un precio inferior al mercado mundial en los años de guerra, cuando no tenían a quien comprarle azúcar, y nuestros obreros se sacrificaban, nuestros agricultores se sacrificaban para que ellos tuvieran azúcar, mucha azúcar; cuyos precios, al fin y al cabo, se los llevaban ellos.
”Y nos arrebataron un millón de toneladas de nuestra cuota, cuando ya estaba producida, en un evidente propósito de rendirnos por hambre, de torcer el destino de nuestra patria mediante ese acto de agresión económica. Y nosotros les advertimos claramente que las agresiones a Cuba y las cuotas que nos arrebataran, las pagarían central por central y propiedad por propiedad”.

“¡Ya votamos, ya votamos!”
Sin embargo, Fidel consulta al pueblo presente si están de acuerdo o no con la ley que acaba de dar a conocer.
“[…] La Revolución, en unas horas, en un llamado, reúne tanto público, que no es, por cierto, el acto más grande. No hemos movilizado la ciudad, no hemos movilizado los pueblos del interior. Aquí se ven camisas azules, que son las camisas azules de nuestras milicias obreras; aquí se ven las camisas verdes de nuestras milicias campesinas. La Revolución puede reunir muchas veces más público que este, no solo en la capital; la Revolución los reunió en pleno campo, en la Sierra Maestra, porque revolución sí es democracia, revolución sí es pueblo que actúa y que lucha, porque la democracia no está en las formas. A las formas les rinden pleitesía los hipócritas; a las formas se aferran los falsos valores. Los verdaderos y profundos valores se agarran de los hechos, se afincan en los hechos y en la esencia.
”Ellos se lamentan de que nosotros, en pleno proceso revolucionario, no les hayamos hecho el favor de caer en aquella politiquería falsa e incolora que era disputa de las camarillas, expresión de intereses de las clases dominantes; sin que el campesino, el obrero y la gran masa del pueblo contara para nada.
”Ellos se aferran a la forma y nosotros nos aferramos a los hechos, a la esencia; y los hechos constantemente nos dan la razón. Ellos querían llamar democracia a aquel sistema de hambre, a aquel sistema de analfabetismo, a aquel sistema de desempleo y de miseria; como si pudiese ser libre un hombre que no tenía ni siquiera un trabajo con qué ganarse el pan; como si pudiese ser libre un hombre inculto; como si en medio de aquella dominación, de aquel control de que hablaba, de todos los medios de dominación, desde el poder militar hasta el poder espiritual, pasando por las magistraturas, pasando por el control económico; puesto que eran ellos los que distribuían y manejaban a su antojo todos los recursos de la nación, los periódicos y, en fin, todos los medios. Precisamente me había interrumpido cuando les explicaba que en su afán de controlarlo todo, habían controlado también, por medio de la pistola y por medio de la corrupción, las organizaciones oficiales de los trabajadores. Hasta eso, los instrumentos de lucha del obrero, en medio de un régimen de explotación estaban controlados a la fuerza por los servidores de esos intereses y privilegios.
”Por eso es que nosotros, tomando al pueblo de La Habana como una representación y una expresión, en sus sentimientos, del sentimiento de la nación, le queremos preguntar al pueblo, para que ellos que de democracia no entienden una palabra, sepan que aquí el blanco y el negro, porque aquí el negro es como el blanco , aquí, aquí donde no se juntan los abogados ni los millonarios de la casa Morgan o de la casa Rockefeller; aquí donde se reúne el obrero, el hombre humilde, el hombre que trabaja; aquí donde se reúnen las mujeres humildes, las mujeres que trabajan, los estudiantes, el pueblo. Porque si esto no es el pueblo, ¿qué será el pueblo? Ellos entienden por pueblo el millonario aristocrático que vive saqueando al pueblo, ¿eso es lo que ellos quieren llamar pueblo? Si esto no es el pueblo, si el hombre que trabaja, si el hombre honesto, si el hombre que quiere a su patria, si aquel ciudadano que quiere luchar por ella y está dispuesto a morir por ella, si ese ciudadano que lo da todo, si ese ciudadano generoso, si ese que practica las virtudes verdaderamente humanas de hermandad y de comprensión entre los hombres, de solidaridad y de amor, si ese no es el pueblo, ¿qué es el pueblo? Ya este pueblo aquí, delante de nosotros, queremos también consultarlo, para que el pueblo también participe directamente en esta medida y que, por tanto, levanten la mano los que suscriban esta determinación del Gobierno Revolucionario [el pueblo en pleno levanta los brazos. Aplausos prolongados y exclamaciones de: ‘¡Ya votamos, ya votamos!’ Y gritos por espacio de quince minutos]”.

“Encontrarán aquí su Waterloo”
La reunión de la OEA en San José de Costa Rica está a punto de comenzar. Fidel expone en su intervención que Cuba no se dejará sobornar por esa organización.
“[…] Y, ¿qué creerán? ¿Creerán que Cuba va a guardar silencio? ¡No, el imperio y las cancillerías de América deben prepararse a oír la voz de Cuba! [Aplausos]. Cuba irá a la OEA a poner los puntos sobre las íes; ellos decidirán lo que estimen conveniente. ¿Cuántos votos lleva Washington? ¡Ya se sabe! Ya se sabe que Washington tiene en el bolsillo un considerable número de votos de América Latina, de los gobiernos que no representan el sentimiento de esos pueblos; ya se sabe que los latifundistas que gobiernan en la América, ya se sabe que los privilegiados que gobiernan en la América no van a votar a favor de la revolución que hace la reforma agraria; ya se sabe que los abogados de los monopolios norteamericanos no van a votar a favor de la revolución que nacionaliza los monopolios; ya se sabe que las castas y las oligarquías militares no van a votar a favor de la revolución que hizo polvo la oligarquía militar que había en Cuba, ¡ya se sabe! Ya se sabe que Washington lleva sus cartas marcadas; ya se sabe que Washington, jugador tramposo, lleva sus dados cargados al evento de Costa Rica, como los ha llevado siempre; eso lo sabemos, pero que no se crean que Cuba va a la OEA a contemporizar. ¡Cuba va a la OEA a denunciar, Cuba va a la OEA a denunciar la agresión contra su economía! Pero no va a denunciar solo la agresión contra su economía, Cuba va a la OEA a denunciar todas las agresiones que se han perpetrado contra la economía de los pueblos de América Latina ; Cuba va a denunciar no solo la agresión de hoy, sino la agresión de ayer; Cuba va a decir la verdad con toda claridad, porque Cuba sabe que no habla para los títeres de hoy, Cuba sabe que no habla para los cobardes que se venden al poderoso del norte; ¡Cuba sabe que habla para los pueblos, Cuba sabe que habla por los pueblos, Cuba sabe que habla para la historia!
”Cuba no habla para los monopolios de América, Cuba no habla para los abogados de los latifundistas de América, Cuba no habla para los gobiernos títeres, Cuba no habla para las oligarquías y las castas militares, Cuba no habla para los explotadores de América; ¡Cuba habla para los trabajadores de América, Cuba habla para los campesinos sin tierra de América , Cuba habla para los estudiantes de América, Cuba habla para los intelectuales de América, Cuba habla para los pueblos de América: los indios, los negros y los explotados sean blancos, sean indios o sean negros!
”Cuba habla, sí, y no le ha pedido permiso a Washington para hablar. Lo que Cuba diga allí, no lo consultará en Washington; lo que Cuba diga allí, no se lo preguntará primero a míster Herter. La Revolución Cubana no está aquí —sépase de una vez—- porque nos la haya autorizado Washington, ni la Revolución Cubana está aquí porque nos la haya autorizado la OEA. Y si la Revolución Cubana es una realidad, sin permiso de Washington y sin permiso de la OEA, ello quiere decir que la Revolución Cubana seguirá siendo una revolución profunda y seguirá siendo una realidad, ¡a pesar de Washington y a pesar de la OEA! […]
”Y la Revolución Cubana no solo vivirá, sino que la Revolución será realidad en América, no porque lo queramos nosotros; sino porque las realidades de América engendran la Revolución de América, como las realidades de Cuba engendraron la Revolución de Cuba, ¡a pesar de los yanquis!
”Las realidades de América engendrarán la revolución de América, a pesar de la OEA y a pesar de los yanquis. Y si los yanquis intentan destruir la Revolución Cubana por la fuerza, ¡no encontrarán aquí su Guatemala, sino que encontrarán aquí su Waterloo! ”
“Te lo prometió Martí, y Fidel te lo cumplió”
Nicolás Guillén, inspirado en las palabras pronunciadas por Fidel la noche del 6 de agosto, escribe al siguiente día Nuevos Motivos de Son:
Se acabó

Te lo prometió Martí,
y Fidel que lo cumplió.
Ay, Cuba, ya se acabo,
se acabó por siempre aquí,
se acabó,
ay, Cuba, que sí, que sí,
se acabó,
el cuero de manatí
con que el yanqui te pegó.
Se acabó.
Te lo prometió Martí,
y Fidel que te lo cumplió.
Se acabó.

Garras de los garroteros,
uñas de yanquis ladrones
de ingenios azucareros:
¡a devolver los millones,
que son para los obreros!

La nube en rayo bajó,
ay, Cuba, que yo lo vi;
el águila se espantó,
yo lo vi;
la coyunda se rompió,
yo lo vi;
la palma creció, creció,
yo lo vi;
el pueblo canta, cantó,
cantando está el pueblo así:
—Vino Fidel y cumplió
lo que prometió Martí.
Se acabó.

¡Ay, qué limpia mi bandera,
mi banderita cubana,
sin que la manden de afuera,
ni venga un rufián cualquiera
a pisotearla en La Habana!

Se acabó,
yo lo vi.

Te lo prometió Martí,
y Fidel que lo cumplió…
Se acabó.

Por estos días se oye cantar a la delegación venezolana al Congreso Latinoamericano de Juventudes una canción con la música de ‘El pájaro Guarandol’ del folclor venezolano.
De Venezuela llegamos/ navegando en un avión (bis), / para respaldar a Cuba/ en su gran revolución… (bis).
No vengas yanqui, no, / con tu explotación… (bis), / queremos ser libres / de dominación… (bis).
Viva Cuba, Fidel Castro / Che Guevara y Dorticós… (bis), / que muera el imperialismo / viva la revolución… (bis).
No vengas yanqui, no / con tu explotación… (bis), / queremos ser libres / de dominación… (bis).
Que viva el Congreso / de la Juventud… (bis), mueran los traidores / y la esclavitud… (bis).
No vengas yanqui no / con tu explotación, etc., etc.
Que viva Raúl / que viva Fidel… (bis), / vivan los obreros y el veintiséis… (bis).
No vengas yanqui no / con tu explotación… etc., etc.
(Letra de Jacinto Urgelles, Delegado).

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