Fidel viaja a la ONU: Diez días en las entrañas del imperio

Por Dr. C. Eugenio Suárez Pérez y M. Sc. Acela Román
La noticia más importante del miércoles 14 de agosto había sido aclamada por todo el pueblo: Fidel viajará a Nueva York y hablará en la Asamblea General de la ONU. De boca en boca corría: “Fidel va a la ONU”. Bastó el anunció de que el líder de la Revolución Cubana y algunos otros jefes de gobiernos asistirían a las Naciones Unidas, para que el Gobierno de Estados Unidos adopte un grupo de medidas que aísle y limite la influencia de ellos en el pueblo norteamericano. Así, el jueves 15, el mundo conoció de estas medidas.

¿Extremadas precauciones?
A las inamistosas y agresivas medidas restrictivas anunciadas por el gobierno de Estados Unidos contra la presencia en la ONU de los primeros ministros soviético y cubano, las condenas en el mundo aumentan. Incluso comienza a proclamarse el cambio de sede de la ONU. A las medidas se unen la intensificación de las provocaciones contra Cuba.
La policía de Nueva York, que ya había demostrado sus garras al detener a cuatro cubanos por el simple delito de defender a su patria, tuvo el jueves 15, otras dos actuaciones del mismo corte. En el aeropuerto Idlewild, ocupó un avión Britannia de la Compañía Cubana de Aviación e intervino las tres oficinas que dicha empresa tiene en ese aeropuerto. También el agente del periódico Revolución fue detenido cuando recogía la edición de ese periódico. La policía lo condujo arrestado para someterlo a interrogatorio, acusado de distribuir material “subversivo”. No existen dudas para los cubanos que todas las medidas obedecen a un solo plan.
Ante las medidas adoptadas por el Gobierno de Estados Unidos, el Gobierno Revolucionario dispone el confinamiento el embajador norteamericano en Cuba, Phillip Bonsal, a un área reducida del Vedado, en reciprocidad a las “medidas de seguridad” que el Departamento de Estado de Norteamérica ha dispuesto sobre el primer ministro de Cuba, Fidel Castro, mientras dure su visita a la Asamblea General de las Naciones Unidas. Así, el 16 de septiembre se le comunica que mientras el primer ministro Fidel Castro permanezca en la ciudad de Nueva York, el embajador solo podrá rebasar el barrio del Vedado para ir de su residencia a la Embajada y retornar de está a aquella, debiendo hacerlo por la ruta usual.

Fidel hacia Naciones Unidas y Raúl primer ministro
En Palacio se informa que el presidente de la República, Dr. Osvaldo Dorticós Torrado, firmó la noche del domingo 18, un decreto designando al ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, comandante Raúl Castro Ruz, primer ministro del Gobierno Revolucionario mientras dure la ausencia del titular del cargo Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz. A las 11: 18 de la mañana de ese domingo 18 partió hacia Nueva York, en vuelo directo de un Britannia de la Compañía Cubana de Aviación, la delegación cubana en el décimo quinto período de sesiones de la Asamblea General de la ONU. A las 4:34 de la tarde llegó al aeropuerto internacional de Idlewild.
Cuando arribó el avión, millares de personas que descubrieron el lugar de la llegada, ocultos celosamente por la policía, se ubicaron detrás de una alambrada desde donde aclamaban a Fidel. En esas circunstancias y al llegar al extremo de la alambrada el automóvil, el motor pareció detenerse siendo empujado entonces nerviosamente por los policías que lo circundada.
En ese instante el primer ministro trató de contestar a los saludos de la multitud sacando su brazo por la ventanilla pero un policía que previamente había tratado de desalojar al chofer al notar que se detenía el motor, empujó grosera y violentamente el brazo del primer ministro cubano.
Fidel Castro, visiblemente indignado, reprochó al agente mientras el público protestaba ruidosamente. El canciller Raúl Roa y el capitán Núñez Jiménez quienes acompañaban a Castro, también recriminaron con energía al policía por el maltrato al primer ministro cubano. La actitud del policía siguió siendo en todo momento insolente.
Las autoridades norteamericanas notificaron a la tripulación del aparato que condujo a esta ciudad a la delegación cubana, que “si no salen de la pista del aeropuerto antes de las 12 de la noche de ese día, el avión será incautado”.
A las 6:37 de la tarde, despegó del aeropuerto internacional de Idlewild el avión que llevó al líder de la Revolución Cubana.

Los verdaderos guardianes de Fidel
El enviado especial de Revolución narra la entusiasta acogida que recibió Fidel.
“Millares de cubanos, dominicanos, puertorriqueños y latinos en general, dieron calurosa bienvenida al primer ministro cubano, Comandante doctor Fidel Castro, a su llegada al aeropuerto Idlewild, de Nueva York. En el aeropuerto lo esperaron el Conde Jehan de Nou, jefe del protocolo de las Naciones Unidas; los embajadores doctor Manuel Bisbé y doctor Primelles y el comandante José Moleón, representante de Cuba en la Junta Interamericana de Defensa de Washington.
”El avión estuvo volando por espacio de unos veinte minutos antes de aterrizar. Desde el lugar en que fue recibido Fidel se escuchaban gritos de ‘Fidel, Fidel, Venceremos’.
”La inmensa muchedumbre que le dio la bienvenida se congregó en la zona del parqueo, cerca del hangar 17, después que se supo que el avión no iba a aterrizar cerca de la terminal de pasajeros. Las autoridades habían dicho que ‘era para evitar actos de hostilidad’, pero los referidos actos no se produjeron y los comentaristas de televisión, que transmitían la llegada del doctor Fidel Castro, irónicamente se mofaban de la disposición de las autoridades haciendo señalar que ‘los actos de hostilidad no aparecen por ninguna parte’.
”Más de cinco horas esperó la multitud de la llegada del avión. Pese a la pertinaz llovizna y el tiempo fresco, nadie se movió de su puesto. Ni ancianos, ni mujeres ni niños hicieron caso a la inclemencia del tiempo.
Además de los numerosos cartelones en los que se leían consignas revolucionarias, tales como ‘Con OEA o sin OEA, ganaremos la pelea’, se veían otros muchos llevados por latinoamericanos que decían: ‘Unidad latinoamericana contra el colonialismo’; ‘Puerto Rico con Cuba’; ‘Los puertorriqueños amantes de la libertad estamos con la Revolución Cubana’.
”En los momentos en que Fidel descendía del avión, el Comité Pro Trato Justo para Cuba celebraba una reunión en el Colege of Complex, de esa ciudad, para acordar los actos que celebrará en honor del primer ministro cubano.
”En el último piso del Empire State, flotaba una gigantesca tela, colocada por algún amante de la Revolución Cubana, que decía: ‘Bienvenido, Fidel’. Todas las damas que se congregaron en el aeropuerto llevaban en el pecho o en la mano una banderita cubana.
”Más de 500 policías y un número indeterminado de agentes secretos del Departamento de Estado, así como agentes de la policía local, se congregaron en el aeropuerto para esperar a Fidel, pero en realidad la escolta no era necesaria, pues los millares de personas allí congregadas, que en caravana de automóviles lo siguieron hasta el hotel, eran los verdaderos guardianes del Primer Ministro y máximo líder de la Revolución Cubana”.
“Estoy avergonzado de la falta de cortesía de mi pueblo”
“[…]Las demostraciones de amistad hacia el líder de la Revolución Cubana continuaron durante el traslado hacia el hotel. Su llegada fue transmitida por el canal 2 de televisión, siendo interrumpido un programa del secretario del Trabajo, Mitchel, para dar el arribo del líder revolucionario cubano.
”Fidel fue conducido al hotel Shelburne, en Manhattan, donde se hospedará durante los días que permanezca en esta ciudad para asistir a la Asamblea General de las Naciones Unidas.
”El distinguido escritor norteamericano Carleton Bealsdirigió un telegrama al primer ministro Fidel Castro, para que fuese entregado a su llegada en la tarde del domingo. En el mensaje, fechado en Clinton, Connetticut, Carleton Beals le expresa al líder revolucionario cubano: ‘Bienvenido. Estoy avergonzado de la falta de cortesía de mi pueblo, tan generoso en oro para los lacayos, pero tan pobre en generosidad del alma’. (Fdo.) Carleton Beals.
”Por otra parte, se supo también que el escritor Beals ha elevado una enérgica protesta al Departamento de Estado ‘por el trato increíble dado al primer ministro de Cuba, doctor Fidel Castro, en su visita a la ciudad de Nueva York para asistir a la Asamblea General de las Naciones Unidas’”.
“Si es necesario acamparemos en los jardines de las Naciones Unidas”
Las descortesías y los intentos de obstaculizar las acciones de la delegación cubana en Nueva York continuaban. La prensa del martes 20 amaneció con una información inaudita.
“[…]Poco después de las siete de la noche de ayer el doctor Fidel Castro, primer ministro del Gobierno Revolucionario de Cuba, llegó al edificio de la Organización de las Naciones Unidas acompañado de los miembros de su comitiva oficial, con el objeto de establecer un campamento en los jardines de dicha organización en el cual residir durante el tiempo que esté en Nueva York atendiendo la inauguración de la Decimoquinta Reunión de la Asamblea General.
”Esta decisión fue tomada por el doctor Castro después que la gerencia del hotel Shelburne, en el cual se encontraba hospedado desde el domingo, le notificó que debía abandonar dicho establecimiento, negándose además a devolver a la delegación cubana cinco mil dólares que la misma había depositado como garantía de pago.
”Antes de tomar el ascensor Castro declaró que venía ‘a protestar por la serie de insolencias y groserías de que está siendo víctima la delegación cubana a la Asamblea General. Si es necesario —afirmó Castro— acamparemos en los jardines de las Naciones Unidas que es territorio internacional’. […]
”Por espacio de casi hora y media el doctor Castro y sus acompañantes conferenciaron con el Secretario General y sus guardias, en el curso de cuya entrevista el doctor Castro hizo saber a Hammarskjold la serie intolerable de descortesías, insolencias y groserías de que ha sido víctima la delegación cubana a la Asamblea General de las Naciones Unidas antes y después de su llegada a la ciudad de Nueva York. […]
”En el curso de la entrevista Castro preguntó a Hammarskjold que si no creía que ‘había llegado el momento de cambiar la sede de las Naciones Unidas para otro país’, a lo que el secretario general respondió con un ligero movimiento del hombro derecho.
”Castro le anunció al funcionario que le había sido brindado un hotel en el barrio de Harlem, que estaba dispuesto a alojarse en dicho establecimiento a la vez que exigía garantías de las Naciones Unidas para realizar tal propósito.
”Al término de la entrevista Hammarskjold invitó a cenar a Castro y sus acompañantes, invitación que no fue aceptada por el primer ministro cubano.
”El líder revolucionario y su comitiva se instaló luego en el salón de delegados del segundo piso del edificio de la ONU donde estuvieron comentando los incidentes y descansando.
”Por último se acordó que el comandante Ramiro Valdés jefe del escolta personal del doctor Castro y dos miembros del cuerpo de seguridad de las Naciones Unidas se trasladasen al hotel Theresa, ubicado en la calle 125 esquina de la Séptima Avenida, para que determinaran si el mismo brindaba suficientes facilidades de seguridad. […]
”Hasta las diez y media de la noche el doctor Fidel Castro permanecía en el salón de delegados del segundo piso del edificio de las Naciones Unidas, aunque parecía inminente su traslado al hotel Theresa en el barrio de Harlem, dado que el comandante Ramiro Valdés regresó de inspeccionar dicho establecimiento poco después de las diez de la noche informando al doctor Castro sobre su gestión. […]
”A las 12:30 el primer ministro de Cuba, Fidel Castro, llegó al hotel Theresa, donde se hospedará junto a la delegación cubana. La llegada de Fidel ocurrió entre gritos de millares de los más humildes habitantes de Nueva York que aclamaron al líder cubano con gritos de ¡Viva Castro! y ¡Fidel, Fidel, Fidel!”
“Con hotel o sin hotel, tendrán que oír a Fidel”
En Cuba, a la movilización general del pueblo para firmar la Declaración de La Habana se le une la protesta de los cubanos por las agresiones a la delegación cubana en Estados Unidos, tratando de evitar que la voz de Cuba, en las palabras de Fidel, se escuche en la ONU.
En una singular y gigantesca movilización, el pueblo de la ciudad de La Habana se congregó en solo una hora, dentro de la explanada norte del Palacio Presidencial y sus calles aledañas. A las nueve, solo los guardias rebeldes que custodian Palacio se encontraban. Pero de pronto, Televisión Revolución y la cadena del FIEL convocaron a los habaneros para hacer bien patente su protesta enérgica y serena frente a los ultrajes a nuestro primer ministro y líder, Fidel Castro, allá en Nueva York.
Improvisados cartelones y telas decían, entre otras cosas: “Con hotel o sin hotel, tendrán que oír a Fidel”; “Patria o Muerte”; “Bonsal, vete a dormir al Parque Central”; En el multitudinario acto hacen uso de la palabra Osvaldo Dorticós, presidente de la República y Raúl Castro, primer ministro interino y ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
Khrushchev al encuentro de Fidel
Una multitud calculada en miles de personas por la propia policía neoyorquina —a la que no es posible señalar por su parcialidad en favor del líder cubano— aguarda alguna salida de Fidel en las calles que rodean el hotel Theresa. A las 12 y 14 minutos del mediodía del martes 20, hora del este de Estados Unidos, aparece frente al hotel el primer ministro de Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, Nikita Khrushchev.
El primer ministro soviético realizaba su primera salida desde su arribo a Nueva York: iba a saludar a su colega Comandante en Jefe Fidel Castro. El primer ministro cubano recibió personalmente al gobernante soviético, con quien cambió fuertes apretones de manos. La entrevista duró exactamente hasta las 12:42 minutos pasado meridiano. Acomodados en el interior de la suite ambos líderes sostuvieron una cordial conversación, auxiliados por los intérpretes.
“Pues voy a llegarme allí a saludarle”
Después del encuentro con el dirigente soviético, Fidel participa en la sesión de la Asamblea de la tarde del martes 20.
“El primer ministro cubano se dirigió directamente del hotel Theresa hacia el edificio de la ONU, a donde llegó alrededor de las tres de la tarde, hora señalada para el comienzo de la sesión. […] Un nuevo precedente se estableció en la Asamblea de las Naciones Unidas, cuando el primer ministro soviético Nikita Khrushchev se levantó de su asiento para saludar al primer ministro cubano, Comandante doctor Fidel Castro Ruz. Los periodistas y empleados de las Naciones Unidas confirmaron que es la primera vez en la historia de ese organismo que un jefe de Gobierno se levanta para ir a saludar a otro jefe de Gobierno.
”Una breve entrevista de Khrushchev con Fidel Castro en la sala de la Asamblea General acaparó la atención de los delegados de las 97 naciones y de más de dos mil periodistas presentes. […]
”La entrevista entre Nikita y Fidel en la sala de la Asamblea se produjo después que el director de Revolución, Carlos Franki y el comentarista radial José Pardo Llada acudieron al escaño de la delegación soviética para saludar al primer ministro. Nikita le preguntó por Fidel y cuando ellos le indicaron donde se encontraba el primer ministro cubano, les dijo Nikita: ‘Pues voy a llegarme allí a saludarle’. Se levantó y se dirigió hacia el lugar donde estaba la delegación cubana. Los delegados y periodistas se pusieron en pie y observaron como Nikita caminaba de un extremo a otro de la sala para ir a saludar a Fidel. En los momentos en que ambos estrecharon las manos, las luces de los flashes de los fotógrafos iluminaron toda la sala”.
Secuestran otro avión cubano
En horas de la noche de este mismo martes 20, se produce otro acto de piratería en Estados Unidos, con el secuestro de otro avión cubano, donde viajaban otros compañeros que iban a integrarse a la delegación cubana que asiste a la Asamblea de la ONU.
“El avión Britannia de Cubana de Aviación, donde viajaban el comandante Juan Almeida y el ministro Regino Botti fue secuestrado y entregado a un funcionario judicial por las autoridades de Nueva York. Este es el tercer avión cubano que retienen los norteamericanos en una semana. El primero fue otro Britannia que llegó al aeropuerto Idlewild en un servicio regular de pasajeros. Días después, un DC-4 de Aerovías Q, también fue secuestrado. Anoche un aparato de cubana de aviación corrió igual suerte.
”El avión en que viajaban el comandante Almeida y el doctor Botti, llevaba una inscripción que decía: ‘Delegación de Cuba en la ONU.’”.
Continúan los incidentes contra Cuba en Nueva York
La tarde del miércoles 21 ocurrió un serio suceso entre simpatizantes de la Revolución Cubana y contrarrevolucionarios, en el restaurante El Prado, ubicado en la Octava Avenida y la calle 51 en Nueva York.
“Los hechos ocurrieron cuando un grupo de cubanos partidarios de la Revolución fue atacado a tiros por varios contrarrevolucionarios. La policía, que llegó minutos después de los tiros, cerró el restaurante y realizó varias detenciones.
”En el incidente resultó herida de gravedad una niña de nueve años de edad. La niña nombrada Magdalena Urdaneta, se encontraba con sus padres comiendo en el mencionado restaurante.
La niña herida es de nacionalidad venezolana y, junto con sus padres, se encuentran de paseo en Nueva York. Recibió un balazo por la espalda. Se ha reportado desde el hospital ‘St. Clair’ que su estado es crítico, y se está procediendo a una urgente intervención quirúrgica con el fin de salvarle la vida”.
“Yo almorzaré en el barrio de Harlem, con los humildes. Yo pertenezco al pueblo humilde”
La niña venezolana que había sido herida por las balas de los esbirros contrarrevolucionarios ha muerto. El Departamento de Estado norteamericano, en una monstruosa conjura, trata de echar sobre los patriotas cubanos, sobre los cubanos dignos, el crimen que acaban de perpetrar sus esbirros en el caso de una inocente niña cuya vida troncharon la bala disparada por los miserables mercenarios de la metrópoli yanqui.
En la sesión del jueves 22, el jefe de la delegación cubana, Fidel Castro, con el canciller Roa, el comandante Juan Almeida y demás miembros de su delegación acudió a saludar a Nikita Khrushchev, en el salón de sesiones de la ONU. Momentos después el mariscal Tito fue a saludar a Fidel y departió con el líder revolucionario cubano durante unos minutos en medio de la expectación general.
Las autoridades yanquis siguieron sus actos de hostilidad hacia Cuba al excluirla de un almuerzo que da el jueves 22 el presidente Eisenhower a las delegaciones latinoamericanas. En este caso, sin embargo, la hostilidad constituye un honor hacia Cuba ya que se le excluye de lo que podría calificarse con justicia festín imperialista de Estados Unidos.
“Cuando Fidel salía de la ONU un periodista le preguntó cuál era su opinión sobre la almuerzo en el lujoso Waldorf Astoria al cual no había sido invitada Cuba.
”‘Me parece bien —respondió—y lo que deseo es que los que asistan a él tengan buen apetito. Yo almorzaré en el barrio de Harlem, con los humildes. Yo pertenezco al pueblo humilde’.
”Al llegar al hotel Theresa, Fidel subió al comedor donde almorzó con los empleados y el propietario, acompañado de Regino Botti, Celia Sánchez, Núñez Jiménez, Ramiro Valdés y muchos periodistas norteamericanos, quienes antes de comenzar el almuerzo le hicieron diversas preguntas”.
“De un libertador a otro libertador”
En horas de la noche del 22 se ofreció una comida al compañero Fidel, auspiciada por el Comité Cubano Norteamericano.
“Cuando Fidel entró al salón uno de los asistentes norteamericanos gritó Fidel for president, queriendo decir, seguramente, que los electores norteamericanos quieren un presidente que luche por el bien del pueblo humilde, como Fidel Castro. […]
”Un busto de Abraham Lincoln le fue entregado al primer ministro de Cuba, por Richard Gibson, miembro del Comité Pro Justo Trato a Cuba.
Gibson señaló: ‘El honor que es para el Comité hacer entrega del busto de Lincoln a Castro’. Al momento de entregarle el busto, Gibson expresó: ‘De un libertador a otro libertador’.
”Al acto asistieron más de 300 personas, encontrándose entre los presentes el escritor C. Wright Mills; Carlton Beals; Cartier Brehson, uno de los fotógrafos más famoso del mundo; I. F. Stone, director del Stone Weekly, de Washington; Robert Taber; el doctor Carlos Santos Bush; Magdalena Meyomil; el doctor Víctor Rabinowitz y Conrad J. Lynn.
”Después del breve saludo hecho por Gibson, usó de la palabra el doctor Castro, sobre su estancia en el hotel Theresa y en el barrio de Harlem, expresó: ‘me siento como quien camina en un desierto y se encuentra, de repente, en un oasis’.
”Castro dijo: ‘Nosotros sabemos cuánto es capaz de hacer la propaganda. Pero también sabemos que a pesar de esa propaganda, tenemos muchos amigos en los Estados Unidos. Somos más fuertes mientras más propaganda se haga contra nosotros. Una de las cosas más difíciles para nosotros —añadió— es que siempre tenemos que explicar la diferencia entre el pueblo y aquellos que son responsables de actos a los que no se puede culpar al pueblo’. Concluyó afirmando: ‘cualesquiera que sean las dificultades, siempre habrá amor para el pueblo de los Estados Unidos’”.
El primer ministro cubano, también hoy obsequió al propietario del hotel Theresa, Love Woods, un busto del prócer cubano José Martí, con una inscripción que dice: ‘Peca contra la humanidad el que fomente y propague la oposición y el odio de las razas’.
“¡Estupendo! ¡Estupendo!”
En la sesión de trabajo de la Asamblea General de la ONU del viernes 23, hace su intervención el primer ministro soviético, Nikita Khrushchev, quien fue portador de proposiciones a favor de liquidar el colonialismo, de respetar y cumplir estrictamente las cláusulas de la Carta de las Naciones Unidas, y de otras importantes propuestas, como la de trasladar la sede de la ONU de Estados Unidos.
“’¡Estupendo! ¡Estupendo!’, se escuchó por los auriculares de la transmisión en español de traducciones simultáneas en las oficinas de prensa y corresponsales de las Naciones Unidas cuando el primer ministro soviético, durante su intervención en el debate general, se refirió a su proposición para que se traslade la sede de la ONU ‘donde los países grandes o pequeños sean tratados por igual, respetada su soberanía, y no se discrimine por razón de su credo, religión o ideas políticas’.
”La voz que se escuchó fue reconocida como la de Fidel Castro, primer ministro de Cuba, quien en su entusiasmo, no pudo contenerse y lanzó esa exclamación de aprobación, dirigiéndose al doctor Raúl Roa, canciller cubano”.
Cena sin protocolo
El primer ministro soviético Nikita Khrushchev ofrece una cena a la delegación cubana. Esta llegó a las 7:30 y se marchó a las 12: 15. El encuentro se efectuó en el edificio de la delegación permanente de la Unión Soviética en la ONU.
“Khrushchev recibió a Fidel y demás miembros de la delegación, haciéndolos pasar a un salón en el piso bajo. Allí se conversó durante un rato y se fumaron cigarrillos rusos, que sirvieron para comentar la calidad del tabaco cubano. La conversación duró veinte minutos.
”Khrushchev dijo entonces: ‘¿No creen ustedes que ya es hora de ir a cenar?’ Fidel contestó: ‘Nosotros no sabemos nada de protocolo’. Explicó Khrushchev: ‘A nosotros no nos importa mucho tampoco”, y concluyó diciendo Gromyko: ‘¡Abajo el protocolo!’ Subieron al primer piso, donde está el comedor. Se hicieron dos brindis, uno de Khrushchev por la Revolución Cubana, la salud del doctor Fidel Castro y el pueblo de Cuba, a lo cual contestó Fidel con otro análogo por la dicha personal del primer ministro de la Unión Soviética y la contribución del pueblo soviético en favor de la humanidad”.
Comienza su histórico discurso en la ONU
Llega el día esperado por todos los cubanos y amigos de Cuba, el lunes 26 de septiembre. Fidel hará su intervención ante la ONU. Exactamente a las 2:40 de la tarde, hora de La Habana, arriba a la entrada principal del edificio de las Naciones Unidas.
“El Comandante Fidel Castro entró al salón cuando aún se encontraban en el uso de la palabra el delegado de Albania, Mehmet Shehu, presidente del Consejo de Ministros. Luciendo su inconfundible traje de campaña, el primer ministro de Cuba fue a grandes pasos hasta su asiento cerca de la presidencia del Asamblea General.
”La gorra tipo comando y un portafolio color carmelita yacían sobre el pupitre ocupado por el jefe de la delegación de Cuba. Inmediatamente que el Comandante Fidel Castro ocupó su asiento, se despojó del jacket color verde olivo y comenzó a cambiar impresiones con el canciller Roa. A ratos, con los brazos cruzados y acodado sobre el pupitre escuchaba con atención al delegado albano. De vez en cuando se tocaba el bolsillo izquierdo de su camisa y miraba hacia su interior. […]
”Eran las 2:50 cuando el presidente del Consejo de Ministros de Albania finalizó su discurso y abandonó la tribuna. Rápidamente el Comandante Fidel Castro se pone en pie y toma el portafolio carmelita y con sus largos pasos característicos se dirige hacia la tribuna. Con semblante sereno y grave, el primer ministro de Cuba deja descansar el portafolio y lo abre mostrando su interior una copiosa documentación que lo auxiliaría en su intervención ante la Asamblea General de la ONU. Antes de comenzar a hablar, el capitán Abrahantes le alcanza un vaso de agua. El Comandante Castro toma dos sorbos y comienza su histórico discurso desde la más alta tribuna mundial”.

“Eso sí, nosotros vamos a hablar claro”
Fidel comienza su intervención.
“Aunque nos han dado fama de que hablamos extensamente, no deben preocuparse. Vamos a hacer lo posible por ser breves y exponer lo que entendemos nuestro deber exponer aquí. Vamos a hablar también despacio, para colaborar con los intérpretes.
”Algunos pensarán que estamos muy disgustados por el trato que ha recibido la delegación cubana. No es así. Nosotros comprendemos perfectamente el porqué de las cosas. Por eso no estamos irritados ni nadie debe preocuparse de que Cuba pueda dejar de poner también su granito de arena en el esfuerzo para que el mundo se entienda. Eso sí, nosotros vamos a hablar claro”.
En su intervención destaca algunos de los incidentes ocurridos en esos días con la delegación cubana; explica cómo llegó a ser Cuba una colonia de Estados Unidos; los años de lucha de los cubanos por alcanzar su independencia; lo que encontró la Revolución al llegar al poder; y la alternativa del Gobierno Revolucionario ante esa situación. Asimismo, Fidel recuerda la contribución del Gobierno de Estados Unidos a la dictadura batistiana.
Más adelante, da a conocer los primeros pasos del Gobierno Revolucionario una vez que alcanzó el poder, entre ellos: rebaja de los alquileres, restablecimiento de los precios de los servicios telefónicos, rebaja de las tarifas eléctricas y hace una amplia exposición de la Ley de Reforma Agraria.
A continuación, el líder revolucionario demuestra cómo comenzaron las amenazas contra nuestra cuota azucarera y la filosofía barata del imperialismo, egoísta y explotadora. Además, expone cómo comenzaron los bombardeos sobre los centrales azucareros y otras acciones terroristas procedentes de Estados Unidos, causando muertos, heridos y destrucciones materiales. También recuerda las agresiones económicas y los intentos que Cuba ha hecho en el seno de la OEA para condenarlas.
Después de continuar detallando los logros alcanzados en veinte meses de Revolución en el poder, hace una invitación a los presentes en la Asamblea y a los periodistas para que visiten a Cuba y conozcan la realidad cubana.
El primer ministro cubano pasa a aclarar que el Gobierno de Cuba siempre ha estado dispuesto a discutir sus problemas con el Gobierno de Estados Unidos, pero el Gobierno de Estados Unidos, no ha querido discutir sus problemas con Cuba.
Fidel reitera la necesidad de que la ONU esté bien informada de los acontecimientos provocados por Estados Unidos contra Cuba.
Después de exponer el problema de Cuba, el jefe de la Revolución Cubana aborda los problemas que preocupan a otros pueblos del mundo. Y en esta parte de su intervención exclama: “¡Desaparezca la filosofía del despojo, y habrá desaparecido la filosofía de la guerra! ¡Desaparezcan las colonias, desaparezca la explotación de los países por los monopolios, y entonces la humanidad habrá alcanzado una verdadera etapa de progreso!”
Fidel retoma las propuestas hechas por varias delegaciones en sus intervenciones y deja constancia de la opinión de Cuba ante cada propuesta, y se detiene en la lucha por la paz. Luego exclama que le queda un punto, y es el referido al problema de la República Popular China. Es decir, que se le niega a este país ser miembro de la ONU.
Casi para concluir, Fidel argumenta que Cuba no puede ser enemigo del pueblo norteamericano. Por último, Fidel da lectura los aspectos cardinales de la Declaración de La Habana, pues en ella están los principios y la línea de la Revolución Cubana.
Fidel concluye su intervención a las 8:15 de la noche con una prolongada ovación de más de un minuto de duración y fue interrumpido unas 30 veces, por ovaciones de los delegados a la Asamblea General de la ONU.
Improvisando su discurso, manteniendo el ritmo continuo de su pensamiento y exposición —aún en una ocasión en que fue interrumpido por el presidente de la Asamblea por las referencias a los candidatos Kennedy y Nixon—, Fidel expuso la situación de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, con una denuncia concreta de los ataques yanquis a Cuba en el campo económico, político y militar.
“Si alguien tuvo dudas de independencia y soberanía de Cuba, el discurso de Fidel las destruyó totalmente”
Durante el martes 27, Fidel tuvo un día muy ocupado. En las primeras horas de la mañana se entrevistó con Gomulka, miembro del Consejo de Estado de Polonia, y a las diez de la mañana asistió al debate en la Asamblea, donde escuchó el discurso del Presidente Nasser. Después al mediodía, se entrevistó con el Presidente de Ghana, Khrumah, y a las seis de la tarde asistió a la recepción que ofreció la delegación uruguaya a la delegación cubana en el hotel Pierre, en la Quinta Avenida, frente al Parque Central. A las ocho de la noche asistió el banquete ofrecido por el premier Nheru a los jefes de Estado. Más tarde Fidel se reunió con el jefe de la delegación de Bulgaria, Teodor Jivkov, quien como Khrushchev y Nasser fue al hotel Theresa.
“El Departamento de Prensa de las Naciones Unidas, comenzó a distribuir el discurso de Fidel Castro en cinco idiomas: español, inglés, francés, ruso y chino. En total más de cuarenta traductores, intérpretes y mecanógrafos, trabajaron en la traducción del discurso. Se supo que gran número de delegaciones estudian cuidadosamente el discurso del primer ministro cubano […]
”Fidel Castro deja tras sí en la ONU una gran impresión entre las delegaciones del mundo entero, y hasta los diplomáticos comprometidos con la política imperialista de Estados Unidos convienen que Fidel habló como jamás lo ha hecho ningún jefe de Estado, señalándole a Estados Unidos tantas verdades en forma tan enérgica y sincera.
”Un delegado latinoamericano expresó que ‘si alguien tuvo dudas de independencia y soberanía de Cuba, el discurso de Castro las destruyó totalmente’.
”Muchos están impresionados con la coordinación de las ideas en el discurso a pesar de la improvisación y más impresionados aún con la claridad y profundidad de los conceptos expresados por el primer ministro cubano.
”Los delegados de los países africanos están especialmente entusiasmados con los pronunciamientos de Fidel respecto al África y la lucha de los pueblos subdesarrollados por su liberación económica”.
“Nuestra política de libertad descansa en la justicia”
A la hora prevista del 28 de septiembre, Fidel llega al aeropuerto neoyorquino, donde tomará el avión que lo traerá a Cuba, y precisa que volvería a las Naciones Unidas ‘si es necesario, dentro de pocos días’.
El regreso a la Isla lo haría en el cuatrimotor soviético CCCP-75717 Turbo-jet. Cuando le preguntaron por qué regresaba a bordo de un avión soviético, Fidel respondió: “ya nos han robado tres aviones y hay otro aquí, en este aeropuerto, a punto de que también nos lo roben. Por eso he aceptado el ofrecimiento del premier Khrushchev, que es amigo mío y amigo de Cuba”.
“‘Cuba —dijo también Castro— no pertenece a ningún bloque ni tiene pactos con nadie. Nuestra política de libertad descansa en la justicia’.
El líder cubano anunció que Cuba ‘votará en las Naciones Unidas por la independencia de Argelia, por la preservación de la independencia del Congo y en apoyo al Gobierno de Lumumba, así como por el ingreso en ese organismo de la República Popular China’.
”Preguntado si era comunista, Castro dijo: ‘yo soy el mismo hombre de siempre, y no hago sino cumplir todo cuanto prometí hacer’.
Dirigiéndose a los reporteros norteamericanos, Castro dijo: ‘no tengo que discutir sobre el comunismo con ustedes, pues ustedes no saben que es el comunismo. Para ustedes comunista es todo aquel que tenga ideas progresistas. Los únicos que ustedes califican como no comunistas, son gente como Somoza, Franco, Trujillo, etc.’”

Bienvenido Fidel, glorioso guía de Cuba, tu pueblo te felicita.
A las 6 y 46 minutos exactamente descendía Fidel por la escalerilla del avión. “Fidel, seguro, a los yanquis les diste duros”, gritaban cientos de voces jóvenes.
Dos minutos más tardes las manos de miles, manos del pueblo, cesaron de ovacionar al líder. Las notas del himno Nacional acallaron las voces y las manos de Fidel, serio, firme, escuchaba en silencio también.
“Luego, todos, cantaron el himno del 26 de Julio. Todos los dirigentes revolucionarios, el presidente Dorticós, Raúl, el Che, se adelantaron hasta la escalerilla. Apretones de manos calurosos y abrazos y un nudo en las gargantas de las mujeres y los hombres humildes allí presentes.
”Había llegado Fidel victorioso de una batalla distinta a todas las libradas hasta ahora. En la ONU había dejado presente su voz, el mensaje de un pueblo erguido ante la historia y el mundo.
”Y el pueblo, una vez más, había acudido hasta él. Del pecho de la gran mayoría de ese pueblo colgaban distintivos que llevaban el mensaje grabado en el corazón: bienvenido Fidel, glorioso guía de Cuba, tu pueblo te felicita”.

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