Septiembre 1960: EJÉRCITO REBELDE Y LA DEFENSA

Por Eugenio Suárez Pérez
Una vez más recibirán la lección correspondiente
El Comandante en Jefe había anunciado la existencia de grupos de bandidos alzados en el Escambray. La respuesta de la captura de varios de ellos es anunciada el sábado 17 de septiembre.
Las milicias campesinas del Escambray, al mando de oficiales del Ejército Rebelde, están procediendo a perseguir y limpiar las zonas de ex militares de la tiranía, que durante las últimas semanas han tratado de formar allí grupos armados.
Como lo advirtiera el Primer Ministro, que en días pasados afirmó que el Gobierno Revolucionario podía encontrar hasta una aguja en las lomas del Escambray, las milicias campesinas, bien entrenadas y armadas, llevan adelante las operaciones, rápida e ininterrumpidamente, habiendo capturado ya a 12 contrarrevolucionarios.
Mientras se realizaban estas capturas fue muerto el valeroso teniente del Ejército Rebelde Obdulio Morales Torres, quien marchaba al frente de una de las patrullas. […]
Las milicias campesinas continúan sus operaciones para poner fin al foco contrarrevolucionario que elementos al servicio del imperialismo han tratado de fomentar en esa región de Las Villas.
Primero fue en Pinar del Río, luego fue en la Sierra Maestra y ahora lo intentaron en el Escambray. Una vez más recibirán la lección correspondiente.

Somos mil veces más decentes más caballerosos, más hospitalarios, más honrados que los imperialistas
Después de sus palabras introductorias, Fidel expone la relación que existe entre monopolio y publicidad y significa que haber vivido 10 días en la entraña del monstruo imperialista, permite conocer que monopolio y publicidad es allí una sola cosa. Luego compara en su intervención a Cuba con el imperialismo y la situación que se le presentó a la delegación cubana en su visita a Nueva York.
Nosotros tenemos la más completa seguridad de que a pesar de todos los agravios que hemos sufrido, a pesar de todas las agresiones que ha soportado nuestro país, si aquí, por ejemplo, estuviera la sede de las Naciones Unidas, ningún ciudadano insultaría a un solo visitante, ningún acto de hostilidad se perpetraría contra ninguna delegación, porque en ese momento los cubanos sabríamos que había llegado la oportunidad de demostrar ¡que somos mil veces más decentes que los imperialistas! , ¡que somos mil veces más caballerosos que los imperialistas, ¡que somos mil veces más hospitalarios que los imperialistas! , ¡y que somos un millón de veces más honrados que los imperialistas! Porque cuando se tiene honor, lo que se muestra es eso: honor; cuando se tiene decencia, lo que se enseña es eso: decencia; y cuando se tiene vergüenza, lo que se muestra es eso: vergüenza. Pero, cuando lo único que se posee es desvergüenza e indecencia, ¡lo que se muestra es eso: desvergüenza e indecencia!
Nosotros vimos vergüenza, nosotros vimos honor, nosotros vimos hospitalidad
nosotros vimos caballerosidad, nosotros vimos decencia en los negros humildes de Harlem.
Por cada petardito que pagan los imperialistas, nosotros armamos, mil milicianos
En este momento se oye explotar un petardo, y Fidel continúa.
¿Una bomba? ¡Deja…! (EXCLAMACIONES DE: “¡Paredón!, ¡Paredón! ¡Venceremos!, ¡Venceremos!”) (CANTAN EL HIMNO NACIONAL Y EXCLAMAN: “¡Viva Cuba!, ¡Viva la Revolución!”) Ese petardito ya todo el mundo sabe quién lo pagó, son los petarditos del imperialismo (ABUCHEOS). Creen… claro, mañana le irán a cobrar a su señoría y le dirán, le dirán: “Fíjate bien, fíjate bien, en el mismo momento en que estaban hablando del imperialismo sonó el petardo” (EXCLAMACIONES DE: “¡Paredón!, ¡Paredón!”).
¿Lo cogieron? ¿No hay noticias? No hay noticias comprobadas. Pero, ¡qué ingenuos son! Si cuando tiraban bombas de 500 libras y hasta de 1 000 libras que decían “Made in USA” (ABUCHEOS), no pudieron hacer nada, ni cuando tiraban bombas de cientos de libras de napalm, pudieron tampoco hacer nada; y a pesar de sus aviones, sus cañones y sus bombas, los casquitos se tuvieron que rendir (APLAUSOS), y no pudieron tomar la Sierra Maestra, ni pudieron librarse de los cercos, ¿cómo van a avanzar ahora detrás de los petarditos? (EXCLAMACIONES DE: “¡Paredón!, ¡Paredón!”) Son los gajes de la impotencia y de la cobardía. ¡Cómo van a venir a impresionar al pueblo con petarditos, si el pueblo está aquí en plan de resistir, no ya los petarditos (EXCLAMACIONES DE: “¡Venceremos!, ¡Venceremos!”), el pueblo está en plan de resistir lo que tiren o lo que caiga, aunque sean bombas atómicas, señores!
¡Qué ingenuos son! ¡Si por cada petardito que pagan los imperialistas nosotros construimos quinientas casas! ¡Por cada petardito que puedan poner en un año, nosotros hacemos tres veces mas cooperativas. ¡Por cada petardito que paguen los imperialistas, nosotros nacionalizamos un central azucarero yanqui! ¡Por cada petardito que pagan los imperialistas, nosotros nacionalizamos un banco yanqui! ¡Por cada petardito que pagan los imperialistas, nosotros refinamos cientos de miles de barriles de petróleo! ¡Por cada petardito que pagan los imperialistas, nosotros construimos una fabrica para dar empleo a nuestro país! ¡Por cada petardito que pagan los imperialistas, nosotros creamos cien escuelas en nuestros campos! ¡Por cada petardito que pagan los imperialistas, nosotros convertimos un cuartel en una escuela! ¡Por cada petardito que pagan los imperialistas, nosotros hacemos una ley revolucionaria! ¡Y por cada petardito que pagan los imperialistas, nosotros armamos, por lo menos, mil milicianos!
El compañero Osmany nos da una buena idea, que por qué al petardito ese no le dedicamos el Regimiento de Santa Clara y lo convertimos, en un mes, en una ciudad escolar más, lo que queda allí.
Vamos a decirle también al compañero Llanusa que al petardito ese le dedique un nuevo círculo social obrero.

¡Vamos a establecer un sistema de vigilancia revolucionaria colectiva!
Y a continuación proclama la constitución de un sistema que se convertiría en los Comités de Defensa de la Revolución.
Estos ingenuos parece que de verdad se han creído eso de que vienen los “marines” (ABUCHEOS), y que ya esta el café colado aquí. Vamos a establecer un sistema de vigilancia colectiva, ¡vamos a establecer un sistema de vigilancia revolucionaria colectiva! Y vamos a ver cómo se pueden mover aquí los lacayos del imperialismo, porque, en definitiva, nosotros vivimos en toda la ciudad, no hay un edificio de apartamentos de la ciudad, ni hay cuadra, ni hay manzana, ni hay barrio, que no esté ampliamente representado aquí. Vamos a implantar, frente a las campañas de agresiones del imperialismo, un sistema de vigilancia colectiva revolucionaria que todo el mundo sepa quién vive en la manzana, qué hace el que vive en la manzana y qué relaciones tuvo con la tiranía; y a qué se dedica; con quién se junta; en qué actividades anda. Porque si creen que van a poder enfrentarse con el pueblo, ¡tremendo chasco se van a llevar!, porque les implantamos un comité de vigilancia revolucionaria en cada manzana…, para que el pueblo vigile, para que el pueblo observe, y para que vean que cuando la masa del pueblo se organiza, no hay imperialista, ni lacayo de los imperialistas, ni vendido a los imperialistas, ni instrumento de los imperialistas que pueda moverse.
Están jugando con el pueblo y no saben todavía quién es el pueblo; están jugando con el pueblo, y no saben todavía la tremenda fuerza revolucionaria que hay en el pueblo. Y, por lo pronto, hay que dar nuevos pasos en la organización de las milicias; hay que ir a la formación, ya, de los batallones de milicias, zona por zona, en todas las regiones de Cuba, ir seleccionando cada hombre para cada arma, e ir dándole estructura a toda la gran masa de milicianos, para que lo antes posible estén perfectamente formadas y entrenadas nuestras unidades de combatientes.

Esta noche le va a salir cara a su señoría
El líder de la Revolución explica que cuando él compareció en la ONU, no compareció un hombre, ¡compareció un pueblo! Y que allí estaba cada uno de los cubanos.
Y con esa fuerza que nos da a nosotros contar con la voluntad, con el apoyo y con el esfuerzo de cada uno de ustedes, fuimos allá. ¡Nosotros nos sentimos muy obligados con el pueblo!, ¡nosotros sentimos que tenemos como una gran responsabilidad ante el pueblo!, y así como nos sentimos cada uno de nosotros, con todos los demás; ¡así tiene que sentirse cada uno de ustedes! (APLAUSOS), y llevar esa idea en la mente. Porque la obra que estamos haciendo, la estamos haciendo entre todos; el esfuerzo… (SE ESCUCHA UNA SEGUNDA EXPLOSION. EXCLAMACIONES DE: “¡Paredón!, ¡Paredón! ¡Venceremos!, ¡Venceremos!” LOS ASISTENTES CANTAN A CORO EL HIMNO DEL 26 DE JULIO Y POSTERIORMENTE EL HIMNO NACIONAL.) ¡Déjenlas, déjenlas que suenen, que con eso están entrenando al pueblo en toda clase de ruidos! (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE: “¡Unidad!, ¡Venceremos!”) ¡Por lo que veo, por lo que veo, esta noche le va a salir cara a su señoría!
Estos hechos, estos hechos vienen simplemente a confirmar lo que veníamos diciendo, de que la Revolución tiene delante una lucha larga y una lucha dura. Y, por eso, nosotros insistíamos en que cada uno tomara muy en cuenta su papel y su responsabilidad.
Si esto fuera fácil, de veras que valía la pena que no se contara con nosotros. Las cosas fáciles no son las que dan, a la larga, los mejores frutos; las cosas que valen la pena, para que la vida de los pueblos, y de los hombres y de las mujeres tenga sentido, son las cosas difíciles, porque esas son las que vale la pena realizar.
Y, para nosotros, el saber el poder del imperio que tenemos delante, no nos desanima; al contrario, eso nos da ánimo. ¡Quien debe sentirse desmoralizado es el imperio, por la batalla que un pueblo pequeño le está dando!.

Inteligencia y valor; con la cabeza y con el corazón
Convencido de la victoria ante el enemigo imperialista, Fidel aconseja dos cualidades.
Y esa victoria la obtendremos con dos cosas, dos cosas: inteligencia y valor; con la cabeza y con el corazón. Nunca dejar ni que nos arrastre el valor por encima de la inteligencia, ni tampoco que la inteligencia vaya delante del valor. ¡Inteligencia y valor han de marchar juntos por el camino que conduce a la victoria!
Y así han sido, hasta hoy, las condiciones esenciales de los éxitos logrados. No subestimar al enemigo imperialista; sería un error subestimar al enemigo imperialista. ¡El enemigo imperialista cometió el error de subestimarnos a nosotros! , y en nuestro pueblo había mucha más fuerza revolucionaria de la que ellos habían imaginado nunca; y en nuestro pueblo hay condiciones morales como las que ellos jamás se habían imaginado nunca.
Nosotros no hemos de cometer el error de subestimar al enemigo imperialista, sino conocerlo en su fuerza real, apreciarlo en su fuerza real, y hacer, por nuestra parte, lo necesario para salir victoriosos en esta batalla por la liberación de la patria. Y nos interesa el camino que conduzca a la victoria con el esfuerzo, con el trabajo, con el valor, con la inteligencia; saber en cada momento lo que están planeando y saber reaccionar en cada momento frente a sus planes como lo hemos hecho ahora mismo, denunciando la histeria que alrededor de la Base de Guantánamo están sembrando y la campaña que alrededor de la base están haciendo y las habladurías sobre ataques a la base por parte nuestra que están publicando y nosotros lo dejamos bien aclarado allí y le pedimos al Presidente de la Asamblea que tomara cuenta de nuestra preocupación por las campañas que estaban haciendo, preparando el campo, creando la histeria y propiciando condiciones públicas favorables para promover allí un pretexto, fabricar allí, a través de una autoagresión, cualquier pretexto de agresión a nuestro país y nosotros no queremos que invadan a nuestro país; nosotros no les queremos dar pretexto para que invadan a nuestro país, eso es lo que ellos quisieran; que nosotros nos dejásemos arrebatar por el fervor o por el ardor patriótico, por el impulso, e hiciéramos lo que ellos quisieran que hiciéramos, pero nosotros debemos hacer lo que nosotros queramos y a nosotros nos convenga y no lo que ellos quieran o a ellos les convenga.

Que la bandera se mantenga en alto, que la idea siga adelante!, ¡que la patria viva!
Al final, Fidel precisa sus conclusiones de la Asamblea de la ONU.
Consideramos que de las impresiones de nuestro viaje, estas son las conclusiones más importantes, la idea del rol que Cuba está jugando, la idea de la lucha que tenemos por delante, la necesidad de conducirla con valor y con inteligencia y la necesidad de trabajar muy duro, de redoblar el esfuerzo.
¡Es muy hermoso ir allí y poder decirles a los demás pueblos que hemos creado diez mil nuevas aulas, que hemos hecho veinticinco mil nuevas viviendas!, y así será siempre un motivo de orgullo poder decirles a los pueblos: “Estamos haciendo tantas universidades, tantas ciudades escolares, están surgiendo tantos técnicos, hemos elevado tanto nuestra producción, hemos elevado el per cápita de producción nacional, hemos elevado el número de nuestras fábricas, hemos elevado nuestra producción agrícola, hemos elevado el rendimiento en nuestro trabajo, estamos haciendo una gran patria.”
Y será siempre un orgullo para nosotros, y eso sí depende de nosotros lo que aquí hagamos, lo que aquí progresemos, porque ese es un orgullo incomparable y una satisfacción espiritual incomparable. ¡Mas nosotros no lo haremos por vanidad! Lo haremos porque sabemos que con ello les estamos produciendo un gran bien a otros muchos pueblos, que nosotros debemos procurar que nuestra Revolución sea una obra acabada y una obra lo más perfecta posible, para que con ella nos podamos defender de los calumniadores, de los detractores de nuestra patria, para que podamos decir como dijimos allí: “¡Que vengan, que nuestras puertas están abiertas! ¡Que vengan para que vean cuántos pueblos nuevos surgen, cuántas cooperativas, cuántas casas, cuántas escuelas, cuántas universidades!”
¡Que vengan!, ¡que nosotros siempre tendremos algo que mostrar, mostraremos las milicias, mostraremos las brigadas juveniles revolucionarias! ¡Mostraremos las grandes tareas de repoblación forestal, mostraremos las ciudades escolares que estamos haciendo! ¡Mostraremos lo que es nuestra patria! ¡Porque los que vienen aquí y ven el esfuerzo que está haciendo nuestro pueblo en medio del hostigamiento del imperialismo, se admiran y se asombran de que un pueblo pequeño frente a tantos obstáculos pueda hacer lo que está haciendo! ¡Y eso será un motivo de orgullo siempre para nosotros, ese es el orgullo que sostiene allí frente a la persecución y a la calumnia el ánimo de nuestros compatriotas en Nueva York! (APLAUSOS.) Ese es el orgullo que sostiene a nuestros delegados en cualquier parte del mundo y esa es la idea fundamental que queríamos exponer aquí esta noche. ¡Y gracias por los dos petarditos, porque nos han valido de mucho con respecto a lo que estábamos explicando! ¡Y gracias porque ha servido para probar el temple que tiene nuestro pueblo, para probar el valor que tiene nuestro pueblo; porque ni una mujer se ha movido de su puesto!; ¡ningún hombre se ha movido de su puesto, ni se moverá de su puesto ante ningún peligro, ante ningún ataque! ¡Cada uno de nosotros somos soldados de la patria, no nos pertenecemos a nosotros mismos, pertenecemos a la patria! ¡No importa, no importa que cualquiera de nosotros caiga, lo que importa es que esa bandera se mantenga en alto, que la idea siga adelante!, ¡que la patria viva!

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