Fidel, el Partido Socialista Popular y los católicos

Por Dr. C. Eugenio Suárez Pérez y M.Sc. Acela Caner Román

(Tomado del periódico Revolución, La Habana, 17 de agosto de 1960)

“Fidel Castro es el caso rarísimo de América Latina”
Ante una concurrencia de cerca de 500 delegados de todo el país, delegados de 31 países de América Latina, Europa y Asia e invitados, se inicia el martes 16 de agosto, en los salones del hotel Comodoro, la VIII Asamblea Nacional del Partido Socialista Popular. En las sesiones efectuadas, el secretario general, Blas Roca, rinde un amplio y documentado informe, que comprende desde la VII Asamblea Nacional celebrada en febrero de 1952, hasta la fecha. En una parte del informe destaca el mérito de Fidel Castro en la Revolución Cubana quien por sus propios méritos ejerce el liderazgo de esta Revolución.
“[…] El gran mérito histórico de Fidel fue el que, al mismo tiempo que recogía los puntos esenciales del programa revolucionario inmediato, dio las posibilidades de la lucha armada para derrotar la tiranía y abrir el camino a la Revolución y dio los pasos prácticos necesarios para organizar y desarrollar esa lucha armada, apoyada en la movilización, en la unión y en la lucha de las masas en las ciudades y en los campos en que se desarrollaban los combates, a pesar de las derrotas iniciales y las penalidades de la larga lucha, hasta obtener la victoria decisiva sobre el ejército de la tiranía y sus asesores imperialistas.
”Fidel es el organizador indiscutible de la lucha armada revolucionaria contra la tiranía. De las derrotas iniciales no derivó el abandono del propósito armado, sino las experiencias para organizarlo mejor.
”La tenacidad de Fidel Castro mantuvo las guerrillas en los primeros tiempos difíciles y promovió el apoyo de las masas de campesinos y obreros agrícolas primero y de todo el pueblo después.
”Su correcto sentido revolucionario permitió la transformación de las guerrillas en el Ejército Rebelde, en cuyas filas se fundieron todos los combatientes contra la tiranía y cuya acción lo constituyó en el centro de la lucha de todo el pueblo cubano contra régimen oprobioso que los asfixiaba.
”Su correcto sentido revolucionario le ha permitido, en la dura e ilustrativa experiencia de la lucha sangrienta y difícil, percibir las verdades esenciales acerca de los enemigos y amigos de la Revolución, acerca de las clases sociales y su papel, acerca de los modos de echar la Revolución hacia delante, acerca de las metas inmediatas y las metas futuras. Fidel Castro es el caso rarísimo de América Latina, en hombres de extracción social, que una vez llegado al poder no se acomoda, no se asusta por las amenazas del imperialismo ni se le pliega, no reniega de sus anteriores pronunciamientos revolucionarios, sino que evoluciona hacia la izquierda, se hace más radical con cada experiencia, se funde con las masas populares campesinas y obreras principalmente, y cumple y desarrolla el programa de la Revolución.
”En su documentado informe Blas Roca analizó las características más destacadas de la Revolución Cubana y llegó a conclusiones, las que serán discutidas por los delegados a partir de la sesión que comenzará en la mañana del miércoles 17”.

“Fidel, en quien los cubanos hemos depositado nuestros anhelos y esperanzas”
La noche del martes 16 de agosto, en el Anfiteatro Municipal de la Avenida del Puerto, miles de católicos estuvieron presentes en la misa en acción de gracias por la recuperación de la salud del compañero Fidel Castro Ruz.
“Una multitud de más de treinta mil personas se congregó en el Anfiteatro Nacional y sus alrededores para asistir a la misa que allí se ofreció en acción de gracias por la salud del líder de la Revolución, doctor Fidel Castro.
Ofició la ceremonia que comenzó a las siete y cuarto, el padre Germán Lence, organizador de la Agrupación Cívica de Revolucionarios Cubanos ‘Con la Cruz y por la Patria’, auxiliado por el niño Armando Pruna, hermano de uno de los mártires de la Revolución. […]
”Como fondo de la imagen de la patrona de Cuba, la Virgen de la Caridad y del Crucifijo que se encontraban en el altar, estaba la Bandera Cubana extendida.
Durante el oficio el Padre Berenguer hizo la explicación de los distintos momentos de la misa ya que había una multitud fuera del anfiteatro. Al terminar, el Padre Germán Lence dio lectura a un discurso que fue interrumpido repetidamente por los aplausos de los concurrentes.
”Pueblo católico de Cuba:
”Conscientes del momento histórico que viva la Patria, e impuesto del sentimiento profundamente cristiano de pueblo cubano, hoy nos reunimos al pie de este altar, en cuya ara hemos ofrecido a Dios nuestro Señor del Santo Sacrificio de la Misa, en la que rememoramos el Sacrificio del Redentor: Cristo, que tanto ama a los humildes y a los niños; Cristo, que regó el suelo patrio con su sangre salvadora de rescate de la humanidad; Cristo, que por decir la verdad y enseñar la humildad, el amor al prójimo y a su tierra por la que derramó lágrimas; padeció la incomprensión humana, siendo finalmente clavado en la cruz infamante, como vulgar ladrón.
”Por medio de este Santo Sacrificio, hemos dado gracias al Señor por haber devuelto la salud al máximo líder de la Revolución Cubana, doctor Fidel Castro Ruz, en quien los cubanos hemos depositado nuestros anhelos y esperanzas de que continúe conduciendo nuestra Patria por el recto y seguro camino de la justicia social.
”Al mismo tiempo hemos rogado a nuestra Patrona la Virgen de la Caridad del Cobre, que desde los inicios de nuestra nacionalidad tiene un altar en el corazón de cada cubano, para que lleve en sus manos maternales nuestras rogativas a Dios Nuestro Señor, a fin de que esta tierra hoy libre y soberana de Cuba, realice sus destinos de Justicia y Caridad, consolidando lo que es ya ejemplo y libertad en el concierto de las Naciones del Mundo.
”¡Viva Cuba Libre y Soberana!
”¡Viva Fidel Castro!
”Los aplausos fueron reemplazados por pañuelos que fueron agitados en el aire y el pueblo entero acabó proclamando. ¡Cuba sí, yanquis no! Después de cantar el himno Nacional.
”Finalmente todos los asistentes se trasladaron al Palacio Presidencial, siguiendo el Padre Germán Lence y a las damas de la comisión organizadora que encabezaron la manifestación. La marcha se hizo al ritmo de las aclamaciones. Frente a Palacio prosiguieron sus coros en los que incluyeron vivas al doctor Raúl Roa, que nos representa en Costa Rica en estos momentos.
”Puede afirmarse, sin exageración, que era tanto el público reunido frente a la terraza norte de Palacio, que no cabría en todas las iglesias de La Habana. Y como su presencia no era esperada, fue necesario aguardar la instalación de amplificadores para que el Reverendo Germán Lence y el señor presidente de la República pudieran dirigir su palabra a la feligresía congregada por millares y millares enarbolando blancos pañuelos, banderas y lemas religiosos y patrióticos; crucifijos, imágenes de Cristo, sombrillas y cuanto pudiera hacerse ostensible en señal de presencia satisfacción de católicos y revolucionarios, a la vez… de cubanos.
”En una amplia cartulina se leía: ‘Damos las gracias por la salud de Fidel. Con Cristo y con la Patria’. En otras muchas expresaban la procedencia remota de los núcleos de católicos venidos a la capital, como por ejemplo de Punta Brava.
Aquel pueblo católico coreaba insistentemente los nombre de Fidel y de Dorticós; viva a los ‘verdaderos católicos humanistas’; ‘nosotros somos verdaderos católicos’. ‘Viva Roa’. ‘Viva Fidel Castro Ruz, con la Patria y con la Cruz’. ‘Anillo, redondel y aro… ese Padre sí está claro’; ‘Uno, dos, tres y cuatro… ese Padre sí está claro’.
”El himno Nacional y los del 26 de Julio y las Milicias, eran entonados también por la entusiasta y devota multitud, que al concluirlos, exclamaba con firmeza: Unidad, unidad, unidad.
”‘Los que estuvimos claros cuando la insurrección, que era peligro de muerte y cuando el diez de marzo… cómo no vamos a estar claros ahora’, dijo el Reverendo Germán Lence al hablar a la feligresía junto al Palacio Presidencial. […]
”Terminada la aclamación a la feligresía que acogió las últimas palabras del Reverendo Germán Lence y calmado el estruendoso saludo prodigado al jefe del Estado, inició sus palabras el señor presidente de la República, doctor Osvaldo Dorticós Torrado. ”Compañeros católicos revolucionarios:
”En muchas ocasiones hemos afirmado que no existían y ni pueden existir razones algunas que hagan pugnar a la Revolución con los sentimientos religiosos. La presencia de ustedes frente a esta Casa de Gobierno demuestra que esa afirmación respondía a una verdad incontrovertible. La Revolución solo está en pugna con los privilegios y los bastardos intereses, y ustedes que son católicos, pero que integran el pueblo, no pueden defender esos intereses, sino la causa popular que defiende la Revolución.
”La clara inteligencia de nuestro pueblo y sus profundas convicciones y madurez revolucionarias han impedido e impedirán siempre que pueda ser confundido. Nuestro pueblo acepta las reiteradas promesas cumplimentadas por los hechos que ha formulado el Gobierno Revolucionario sobre el verdadero y más integral respeto a la profesión de las religiones y de los cultos. El Gobierno Revolucionario solo pide en justa reciprocidad el respecto a su acción revolucionaria.
”Ustedes que representan al pueblo están junto a la Revolución y nadie impide que puedan estar junto a la Revolución; y vuestra fe religiosa no puede impedirlo tampoco.
En definitiva, y basta con estas palabras finales para comprender el hermoso significado de esta espontánea concentración frente a Palacio; en definitiva, un día murió Cristo por los humildes y nuestros muertos también murieron por los humildes [gran ovación. Gritos de: ‘Patria o Muerte’].
”Cuando un sentimiento religioso en un sentimiento sincero, lleva implícito la bondad y la generosidad humana y esta Revolución nuestra se ha hecho en aras de la más amplia generosidad humana.
”Frente a los peligros que se ciernen sobre la Patria y sobre la Revolución, solo basta repetir la palabra que unánimemente todo ustedes coreaban hace un instante; nada puede dividirnos frente a los enemigos de la Patria. ¡Unidad, compañeros!”

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