Apertura del Primer Congreso Latinoamericano de Juventudes

por Dr. C. Eugenio Suárez Pérez y M. Sc. Acela Caner Román
(Tomado de un libro en preparación)

El Primer Congreso Latinoamericano de Juventudes inaugura la noche del 28 de julio sus sesiones de trabajo con un gran acto en el teatro Blanquita [hoy Karl Marx]. El amplio local está lleno hasta rebosar de un público entusiasta, con las numerosas delegaciones de todos los países de América y de diversos países de Asia y África, que escuchan con verdadero fervor revolucionario las intervenciones de los diversos oradores. Por la parte cubana, después de las intervenciones de los representantes de varios países, usa de la palabra el comandante Ernesto Che Guevara.
“[…] Sería largo enumerar ahora el saludo individual que nuestra patria da a cada uno de ustedes, y a cada uno de los países que representan. Queremos, sin embargo, hacer distingos con algunas personas representantes de países castigados por catástrofes de la naturaleza o por catástrofes del imperialismo. Queremos saludar especialmente esta noche, al representante del pueblo de Chile, Clotario Bletz, cuya voz juvenil ustedes escucharon hace un momento, y cuya madurez, sin embargo, puede servir de ejemplo y de guía a nuestros hermanos trabajadores de ese sufrido pueblo, que ha sido castigado por uno de los más terribles terremotos de la historia.
”Queremos saludar especialmente, también, a Jacobo Arbenz, Presidente de la primera nación latinoamericana que levantó su voz, sin miedo, contra el colonialismo, y que expresó, en una reforma agraria profunda y valiente, el anhelo de sus masas campesinas. Y queremos agradecer también, en él, y en la democracia que sucumbió, el ejemplo que nos diera y la apreciación correcta de todas las debilidades que no pudo superar aquel gobierno para ir nosotros a la raíz de la cuestión, y decapitar de un solo tajo a los que tienen el poder y a los esbirros de los que tienen el poder.
”Y queremos saludar también a dos de las delegaciones más sufridas, quizás de América: a Puerto Rico que todavía hoy, después de ciento cincuenta años de haberse declarado la libertad por primera vez en América, sigue luchando por dar el primer paso, el más difícil quizás, el de lograr, al menos formalmente, un gobierno libre. Y quisiera que los delegados de Puerto Rico llevaran mi saludo y el de Cuba entera, a Pedro Albizu Campos; quisiéramos que le transmitieran a Pedro Albizu Campos toda nuestra emocionada cordialidad, todo nuestro reconocimiento por el camino que enseñara con su valor, y toda nuestra fraternidad de hombres libres hacia un hombre libre, a pesar de estar en una mazmorra de la sedicente democracia norteamericana. Pero quisiera también saludar hoy, por paradójico que parezca, a la Delegación que representa lo más puro del pueblo norteamericano. Y quisiera saludarla, porque no solamente el pueblo norteamericano no es culpable de la barbarie y de las injusticias de sus gobernantes, sino que también es víctima inocente de la ira de todos los pueblos del mundo, que confunden a veces un sistema social con un pueblo.
”Por eso, a las distinguidas personalidades que he nombrado, y a las delegaciones de los pueblos hermanos que he nombrado, va mi saludo individualizado, aunque mis brazos y los brazos de toda Cuba están abiertos para recibirlos a ustedes, y para mostrarles aquí lo que hay de bueno y lo que hay de malo, lo que se ha logrado y lo que está por lograrse, el camino recorrido y lo que falta por recorrer”.
¿Qué es la Revolución Cubana?, ¿cuál es su ideología?
El comandante Guevara explica el fenómeno nacido en una isla del Caribe que se llama Revolución Cubana.
“[…] Muchos de ustedes, de diversas tendencias políticas, se preguntarán hoy, cómo se han preguntado ayer, y cómo quizás se pregunten mañana también: ¿qué es la Revolución Cubana?, ¿cuál es su ideología? Y enseguida surgirá la pregunta, que en adeptos o en contrarios siempre se hace en estos casos: ¿es la Revolución Cubana comunista? Y unos contestarán esperanzados que sí, o que van camino de ello; y otros, quizás decepcionados piensen también que sí; y habrá quienes decepcionados piensen que no, y quienes esperanzados, piensen también que no. Y si a mí me preguntaran si esta Revolución que está ante los ojos de ustedes es una revolución comunista, después de las consabidas explicaciones para averiguar qué es comunismo, y dejando de lado las acusaciones manidas del imperialismo, de los poderes coloniales, que lo confunden todo, vendríamos a caer en que esta Revolución, en caso de ser marxista —y escúchese bien que digo marxista—, sería porque descubrió también, por sus métodos, los caminos que señalara Marx.
”Recientemente una de las altas personalidades de la Unión Soviética, el viceprimer ministro Mikoyán, al brindar por la felicidad de la Revolución Cubana, reconocía él —marxista de siempre—, que este era un fenómeno que Marx no había previsto. Y acotaba entonces que la vida enseña más que el más sabio de los libros y que el más profundo de los pensadores.
”Y esta Revolución Cubana, sin preocuparse por sus motes, sin averiguar qué se decía de ella, pero oteando constantemente qué quería el pueblo de Cuba de ella, fue hacia adelante, y de pronto se encontró con que no solamente había hecho, o estaba en vías de hacer la felicidad de su pueblo, sino que se habían volcado sobre esta isla, las miradas curiosas de amigos y enemigos, las miradas esperanzadas de todo un continente, y las miradas curiosas del rey de los monopolios.
”Pero todo esto no surgió de la noche a la mañana, y permítame ustedes que les cuente algo de mi experiencia, experiencia que puede servir a muchos pueblos en circunstancias parecidas. Para que tengan una idea dinámica de cómo surgió este pensamiento revolucionario de hoy, porque la Revolución Cubana de hoy, continuadora sí, no es la Revolución Cubana de ayer, aún después de la victoria, y mucho menos es la insurrección cubana ante la victoria, de aquellos jóvenes que, en número de 82, cruzaron en un barco que hacía agua, las difíciles zonas del golfo de México, para arribar a la costa de la Sierra Maestra; a estos representantes de la Cuba de hoy, hay una distancia que no se mide por años, o por lo menos no se mide por años en la forma correcta de hacerlo, con sus días de veinticuatro horas, y sus horas de sesenta minutos.
”Todos los miembros del Gobierno cubano, jóvenes de edad, jóvenes de carácter y de ilusiones, han, sin embargo, madurado en la extraordinaria universidad de la experiencia y en contacto vivo con el pueblo, con sus necesidades y con sus anhelos. Todos nosotros pensamos llegar un día a algún lugar de Cuba, y tras de algunos gritos y algunas acciones heroicas y tras de algunos muertos y algunos mítines radiales, tomar el poder y expulsar al dictador Batista. La historia nos enseñó que era mucho más difícil que eso derrotar a todo un gobierno respaldado por un ejército de asesinos, que además de ser asesinos, eran socios de ese gobierno y respaldados en definitiva por la más grande fuerza colonial de toda la tierra.
”Y fue así como poco a poco cambiaron todos nuestros conceptos. Y como nosotros, hijos de las ciudades aprendimos a respetar al campesino, a respetar su sentido de independencia, a respetar su lealtad, a reconocer sus anhelos centenarios por la tierra que había sido arrebatada y a reconocer su experiencia en los mil caminos del monte. Y como los campesinos aprendieron de nosotros el valor que tiene un hombre, cuando en su mano hay un fusil y cuando ese fusil está dispuesto a disparar contra otro hombre, por más fusiles que acompañen a ese otro hombre. Los campesinos nos enseñaron su sabiduría y nosotros enseñamos nuestro sentido de la rebeldía a los campesinos. Y desde ese momento hasta ahora y para siempre, los campesinos de Cuba y las fuerzas rebeldes de Cuba, y hoy el Gobierno Revolucionario cubano, marchan unidos como un solo hombre”.2
“Si hoy hacemos eso que se llama Marxismo, es porque lo descubrimos aquí”
El comandante Che Guevara explica que el proceso revolucionario fue en progreso, narrando las acciones y la experiencia del Ejército Rebelde en las montañas y el llano.
“[…] Y así se desarrolló la última etapa de la gran ofensiva del ejército, que llamaron ellos ‘de cerco y aniquilamiento’. Por eso les digo yo a ustedes, juventud estudiosa de toda América, que si nosotros hoy hacemos eso que se llama Marxismo, es porque lo descubrimos aquí. Porque en aquella época, y después de derrotar las tropas de la dictadura y después de hacer sufrir a esas tropas mil bajas, es decir de hacerles cinco veces más bajas que el total de nuestras fuerzas combatientes, y después de haber ocupado más de seiscientas armas, cayó en nuestras manos un pequeño folleto que estaba escrito por Mao TseTung, y en ese folleto que trataba precisamente sobre los problemas estratégicos de la guerra revolucionaria en China, se escribían, incluso, las campañas que Chiang Kai Chek llevaba contra las fuerzas populares, y que el dictador denominada, como aquí, ‘campaña de cerco y aniquilamiento’. Y no solamente se habían repetido las palabras con que ambos dictadores, en lugares opuestos del mundo, bautizaban su campaña, se repitieron del tipo de la campaña que esos dictadores hicieron para tratar de destruir a las fuerzas populares y se repitió por parte de las fuerzas populares, sin conocer los manuales que ya estaban escritos sobre la estrategia y táctica de la guerra de guerrillas, lo mismo que se encontraba en el otro extremo del mundo para combatir a esa fuerza; porque naturalmente cuando alguien expone una experiencia, puede ser por cualquiera aprovechada, pero también puede ser vuelta a realizar esa experiencia sin necesidad de que se conozca la experiencia anterior. […]
”Llegó entonces el Primero de Enero y la Revolución de nuevo, sin pensar en lo que había leído, pero oyendo lo que tenía que hacer de labios del pueblo, decidió primero y antes que nada, castigar a los culpables y los castigó.
”Las potencias coloniales enseguida sacaron en primera plana la historia de eso, que ellos llamaban asesinatos, y trataron enseguida de sembrar algo que siempre pretenden sembrar los imperialistas: la división. […] Pero un día se encontraron con que la ley de Reforma Agraria aprobada, era mucho más violenta y mucho más profunda que lo que habían aconsejado los sesudos auto-consejeros del gobierno —todos ellos, entre paréntesis, están en Miami o en alguna otra ciudad de Estados Unidos—, Pepín Rivero en el Diario de la Marina o Medrano en Prensa Libre, había más, había incluso un primer ministro (Miró Cardona) en nuestro Gobierno, que aconsejaba mucha moderación, porque ‘estas cosas hay que tratarlas con moderación’”.3
“Cuba no se humilla ante nadie…”
La repuesta del Che a los “consejos” que algunos gobiernos dieron a Cuba, es tajante.
“[…] Y aquí hay gobernantes de América, que todavía nos aconsejan a nosotros, que lamamos la mano de quien nos quiere pegar y escupamos a quien nos quiere defender y nosotros le contestamos a esos gobernantes de esos países que preconiza la humillación en pleno siglo XX, que en primer lugar, Cuba no se humilla ante nadie y que, en segundo lugar, Cuba conoce porque ha conocido por experiencia propia, y su gobernantes lo conocen, muy bien que lo conocen, conocen las debilidades y las lacras del gobierno que aconseja esa medida, pero sin embargo Cuba no se ha indignado ni se ha permitido, ni lo creyó permisible, hasta este momento, aconsejar a los gobernantes de ese país”.4
Después se detiene en la situación por la que pasa el pueblo venezolano.
“Y duele, duele porque de Venezuela llegó la más fuerte y la más solidaria de las ayudas al pueblo cubano cuando estábamos nosotros en la Sierra Maestra; duele, porque logró sacarse, por lo menos, algo más odioso del sistema opresivo, representado por Pérez Jiménez, mucho antes que nosotros. Y duele porque recibió nuestra delegación cuando llegó allí, en primer lugar, Fidel Castro, y luego nuestro presidente Dorticós, con las más grandes demostraciones de cariño y de afecto.
”Un pueblo que ha alcanzado la alta conciencia política y la alta fe combatiente del pueblo venezolano, no estará mucho tiempo prisionero de algunas bayonetas o de algunas balas, porque las balas y las bayonetas pueden cambiar de manos, y pueden resultar muertos los asesinos”.
Casi al terminar su intervención, el comandante Guevara reitera que la solidaridad internacional hacia la Revolución Cubana es hoy una fortaleza.
“Esa es una de nuestras grandes fuerzas: las fuerzas que se mueven en todo el mundo y que olviden todas las banderas particulares de las luchas políticas nacionales, para defender, en un momento dado, a la Revolución Cubana. Y me permitiría decirlo, que es un deber de la juventud de América, porque esto que hay aquí es algo nuevo, y es algo digno de estudio. No quiero decirles yo lo que tiene de bueno, ustedes podrán constatar lo que tiene de bueno.
”Que tiene mucho de malo, lo sé y, que hay mucha desorganización aquí, yo lo sé. Todos ustedes ya lo sabrán, quizás, si han ido a la Sierra. Que hay guerrillerismo todavía, yo lo sé; que aquí faltan técnicos en cantidades fabulosas de acuerdo con nuestras pretensiones, yo lo sé. Que todavía nuestro ejército no ha alcanzado el grado de madurez necesaria, ni los milicianos han alcanzado la suficiente coordinación para constituirse en un ejército, yo lo sé. Pero lo que yo sé, y quisiera que todos ustedes supieran, es que esta Revolución se hizo siempre contando con la voluntad de todo el pueblo de Cuba, y que cada campesino y cada obrero, si maneja mal el fusil está trabajando todos los días para manejarlo mejor, para defender su Revolución. Y si no pueden en este momento entender el complicado mecanismo de una máquina, cuyo técnico se fue ya a los Estados Unidos, lo estudia todos los días para aprenderlo, para que su fábrica ande mejor. Y el campesino estudiará su tractor; para resolver los problemas mecánicos que tenga, para que los campos de su Cooperativa rindan más.
”Y todos los cubano de las ciudades y del campo, hermanados en un solo sentimiento, van siempre hacia el futuro, pensando con una unidad absoluta, dirigidos por un líder en el que tiene la más absoluta confianza, porque ha demostrado en mil batallas y en mil ocasiones diferentes, su capacidad de sacrificio y la potencia y la clarividencia de su pensamiento”.5
“! Así sea: que la libertad sea conquistada en cada rincón de América!”
En las palabras finales el Che convocó a los participantes en el Congreso a sembrar el ejemplo de Cuba en sus pueblos.
“[…] Y ese pueblo que hoy está ante ustedes, les dice que aún cuando debiera desaparecer de la faz de la Tierra porque se desatará a causa de él una contienda atómica, y fuera su primer blanco; aún cuando desapareciera totalmente esta Isla y sus habitantes, se consideraría completamente feliz y completamente logrado, si cada uno de ustedes al llegar a sus tierras es capaz de decir: ‘Aquí estamos. La palabra nos viene húmeda de los bosques cubanos. Hemos subido a la Sierra Maestra, y hemos conocido a la aurora, y tenemos nuestra mente y nuestras manos llenas de la semilla de la aurora, y estamos dispuestos a sembrarla en esta tierra y a defenderla para que fructifique’. Y de todos los otros hermanos países de América, y de nuestra tierra, si todavía persistiera como ejemplo, le contestará la voz de los pueblos, desde ese momento y para siempre: ‘! Así sea: que la libertad sea conquistada en cada rincón de América!’”.6

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