Restauración del diario de campaña del Generalísimo

M. Sc. Alberto Hernández Enguita
El acervo histórico, patrimonial y cultural de las presentes y nuevas generaciones debe mantenerse en buen estado de conservación. Este proceso consta de dos facetas: la preservación, que tiene un carácter pasivo y preventivo, y la restauración, que tiene un carácter activo.
El diario de campaña de Máximo Gómez es el documento militar más importante del siglo XIX en Cuba. El manuscrito fue iniciado en octubre de 1868 y concluido en enero de 1899. Lo conforman de diez libretas, equivalentes a 1555 páginas. Todas las libretas presentan características diferentes que van desde su tamaño, volumen del paginado, encuadernación, calidad de la pasta, las tapas y cubiertas, hasta la estética. En ellas encontramos diversos adornos, por ejemplo bordes dorados o con variadas formas de color azul; cubiertas con disímiles envolturas; materiales como saco, cartulina, cuero, vinil, etc.
Cuando recibimos el diario para su restauración, después de la necesaria investigación sobre la procedencia, vejez, materiales de fabricación y otros aspectos, realizamos una intervención con el objetivo de curar y reparar las lesiones que el tiempo y el hombre, por acción u omisión, le causaron. Esta fue una labor minuciosa y muy paciente. Se logró mediante revisiones concretas, la estimación a grandes rasgos de los tipos de tratamientos a realizar, así como de los recursos necesarios para su ejecución. En este proceso detectamos tratamientos inadecuados como mutilación de páginas y quemaduras por fricción para borrar cuños de archivo.
Agentes biológicos como microorganismos, hongos, insectos y roedores le ocasionaron daños serios, como cambios en su coloración y gran fragilidad. Todo ello unido a condiciones físicas y químicas tales como elevada temperatura y humedad, inadecuado almacenamiento, polvo y mala circulación del aire.
En la intervención restaurativa se cambiaron tres cubiertas originales por encontrarse en muy mal estado y algunas tapas. Se procedió también a rellenar espacios faltantes en numerosas páginas. Después de coser cada cuadernillo, nos dedicamos a recuperar las cubiertas posibles y devolverle su originalidad. Por último se realizó el repinte necesario de colores con acuarela y acrílico.

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