Raúl Castro Ruz: LA UNIVERSIDAD POPULAR Y LA DEFENSA DE LA PATRIA

por Dr. C. Eugenio Suárez Pérez y M. Sc. Acela Caner Román
(Tomado de un libro en preparación)

“Para defender la Patria está, en primer lugar, no el Ejército en sí, si no el pueblo”
La Universidad Popular había concluido su primer ciclo dedicado a la economía, y el 14 de mayo de 1960 comenzaba su segundo ciclo dedicado a la Defensa de la Patria, inaugurado el comandante Raúl Castro Ruz, ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. En su intervención esclareció varios aspectos sobre la defensa del país y ratificó la filosofía de lucha del pueblo cubano; además ofreció una idea de la situación que vivía Cuba en aquellos momentos.
<<En primer lugar, hay que decir que nos vamos a defender. Esa es ya una firme decisión de todo el pueblo cubano, y, por lo demás, antes de entrar en el tema, es bueno advertir que nos perdonen si omitimos cifras y datos concretos que puedan ser utilizados, naturalmente, por el enemigo. Para defender la Patria está, en primer lugar, no el Ejército en sí, si no el pueblo, porque como dijo nuestro compañero Camilo, el Ejército no es más que el pueblo uniformado, o una parte del pueblo uniformado. Y vamos a empezar a hablar del Ejército y de esas fuerzas armadas, y con posterioridad de las Milicias.
>>Tenemos un ejército, algo numeroso, que se debe, entre otras cosas, al hecho de haber acabado o de haber concluido recientemente un proceso de una guerra civil; un ejército con muchos defectos todavía, incluso de organización, con muchas fallas que es honrado confesar, pero que tiene una cualidad que no tienen todos los ejércitos, y que no estamos acostumbrados a ver, sobre todo en nuestra América, o sea que es un ejército del pueblo; un ejército que al concluir la guerra civil, y es bueno que se sepa este dato, tenía entre sus filas aproximadamente un ochenta por ciento de analfabetos; un ejército compuesto, en su mayoría, por campesinos, obreros y gente humilde del pueblo en sentido general; un ejército que al llegar a La Habana, después de aquellos primeros días del triunfo, le produjo un gran impacto, ya que la mayoría apenas conocía La Habana, y como ya dijimos en otras oportunidades les impresionó un poquito, disminuyó la moral, disminuyó la disciplina, pero rápidamente fueron tomadas medidas y están tomándose en estos momentos que tienden a restablecer y robustecer esa moral, que, tienden a disciplinar o a perfeccionar la disciplina, y en una palabra, está en estos momentos en un proceso de depuración, de auto-depuración.
>>Todos los ejércitos, por su ociosidad natural, forman parte de esos sectores que pudiéramos llamar, desde un punto de vista económico, parasitarios, sencillamente porque no producen, y, como dijera en una oportunidad Fidel, este problema de las fuerzas armadas es un mal, pero un mal necesario. De ahí que en estos momentos están integrándose en unidades de trabajo miles de compañeros de los distintos cuerpos, sobre todo de la Marina y del Ejército Rebelde, como los que en Oriente, en una cantidad cercana ya a los dos mil, están construyendo la Ciudad Escolar Camilo Cienfuegos, en las estribaciones de la Sierra Maestra, para albergar a veinte mil niños de la Sierra, y que llegará a constituir una unidad de trabajo, ya perfeccionada, de cuatro mil hombres; además de varios batallones que trabajan en la repoblación forestal; otros batallones que se dedican a las construcciones de viviendas campesinas, muchos ya perfeccionados en sus diferentes trabajos; otros haciendo ciudades pesqueras, sobre todo de la costa Sur de Oriente, así como cerca de 800 marinos que trabajan en el INIT, y muchos cientos más que se incorporarán a la naciente industria pesquera.
>>Es decir, que para hacer más ligera la carga al pueblo del costo de las fuerzas armadas, a estas se le están dando nuevas proyecciones de trabajo, o sea ponerlos sencillamente a producir, además de que es una real necesidad de que algunas unidades se dediquen al perfeccionamiento de armas especiales, con un entrenamiento más riguroso, y para los cuales o a los cuales no es posible ponerlos a trabajar.
>>Tenemos algunos problemas ya de tipo técnico mayor, como es el mismo problema de la fuerza aérea: lo costoso que es preparar un piloto, las escaseces naturales que padecemos como consecuencia de las presiones que ejercen los vecinos del norte para que no nos vendan, no ya aviones de guerra, ni siquiera avionetas, ni siquiera helicópteros para el INRA. Pero incluso en ese Instituto de las fuerzas armadas se iba avanzando en la calidad de los nuevo cadetes de la fuerza aérea, sobre todo por ser de procedencia humilde, y por ser en su mayoría rebeldes —los vieron desfilar ustedes el Primero de Mayo, que eran los que mejor marchaban— y sobre todo, por encontrarse políticamente muy claros, como se dice últimamente; porque la tendencia de los cuerpos de las escuelas militares, sobre todo en la fuerza aérea, en general en todas las academias militares, es a un aislamiento total de los cadetes, no ya del pueblo, sino hasta de sus propios compañeros; no se hablaban los oficiales cadetes con los soldados de línea; no permitían, antiguamente, que circulará ningún periódico dentro de esas academias militares; los pilotos eran escogidos, por lo regular, después de las consabidas recomendaciones entre los “pepillitos”, que tenían que tener una estatura determinada, ser bien parecidos. No había ningún negrito en esas academias militares
>>Y nosotros desde el principio, debemos confesar igualmente, cometimos un error; teniendo un 80 por ciento de analfabetos, en nuestras escuelas militares, en un principio, se exigieron los mismos conocimientos que se exigían antiguamente, o sea el cuarto, quinto año de bachiller, por lo regular, y ¡póngase usted a escoger bachilleres dentro del Ejército Rebelde, campesinos que sean bachilleres!; errores y pecaditos que cometimos en los primeros momentos y que en estos momentos se están subsanando, naturalmente.
>>Es decir, esa es la situación en sentido general, dentro de las fuerzas armadas, con un número aproximado entre los cuatro institutos, de 4015 hombres, que es mucho y de los que pensamos poner a trabajar por lo menos 15 mil. Es ahí donde se adoptó depurar, porque el haragán no trabaja, y lo que le gusta es la vida de cuartel, la vida de casquito. En honor de la verdad, la mayoría de los muchachos lo que quiere es trabajar. Muchos piden que los trasladen para el INRA, o para las diferentes obras que se están haciendo; y las unidades que trabajan, o las que se mantienen en un entrenamiento permanente que son las que, sin duda, tienen una moral más alta. […]
>>Es decir, que por mantenerlos no aislados sino de lleno dentro de la Revolución son tropas que conservan indudablemente, una moral más alta, están más en contacto con el pueblo que las clásicas tropas de cuartel que nosotros trataremos de eliminar entregando primero los regimientos, luego los escuadrones, y vamos a dejar la menor cantidad posible de cuarteles porque para cuidar el orden basta con unidades pequeñas, encargadas del orden público, con la natural colaboración de las milicias obreras, campesinas o estudiantiles, porque, y ahí ya podemos caer en la diferencia, que estriba, precisamente, entre las nuevas fuerzas armadas con todos sus defectos, pero superables, sus características especiales y las diferencias, diametralmente opuestas, de lo que era aquí el Ejército y lo que son los ejércitos en la mayoría de los pueblos latinoamericanos>>.

“Patria o Muerte” quiere decir, patria para nosotros y muerte para nuestros enemigos
Un momento de su intervención lo dedicó el compañero Raúl a explicar el concepto de la consigna “Patria o Muerte”, proclamada por Fidel en marzo de 1960.
<<[…]Ustedes recordarán aquel 26 de octubre, cuando, a través del líder de la Revolución se hizo un llamamiento al pueblo para integrar estas Milicias y defender la Revolución. Debe decirse, en primer lugar, que nuestro pueblo no es un pueblo militarista, que nuestro pueblo ha sido enemigo del militarismo; aquí no se está militarizando a ningún pueblo, aquí lo que se hace es organizar a un pueblo para que pueda defenderse a sí mismo, contrario a esa campaña fascista que pretende compararnos precisamente con los fascistas y con los nazistas, propaganda que se origina, como ustedes saben, en los Estados Unidos.
>>Se hizo ese llamamiento, e inmediatamente, con la desesperación clásica de los cubanos —porque los cubanos somos desesperados, precipitados; recordarán ustedes los días aquellos que siguieron a la caída de Batista, todo el mundo quería que todos los problemas se arreglaran en cuestión de meses y de días—; apenas se lanzó la consigna, era tanto el fervor patriótico que tenía nuestro pueblo, y que hoy es mayor, que nos acosaban pidiéndonos instructores, cuando apenas los teníamos para las fuerzas armadas. Y en un espacio de seis meses, el primero de mayo ustedes pudieron comprobar lo que ya se había adelantado. ¿Tuvimos que hacer eso por nuestro gusto?, ¿es un placer del obrero, del empleado, del estudiante, después que rinde su faena de ocho horas, dedicar las pocas horas de descanso que le queda a marchar por las calles, a instruirse, a subir lomas, a hacer todos esos sacrificios que constituye pertenecer a las milicias, y que cada día pueden ser más rigurosos?, ¿teníamos vocación nosotros para esa “marchadera”? Sencillamente, no. ¿Lo hacíamos por deporte? Pues tampoco. Fuimos, sencillamente, obligados por las circunstancias.
>>Fue un error de esa cosa que llaman “imperialismo” agredirnos casi o empezar las presiones, cada vez en forma mayor, apenas se cayó Batista, porque eso ha ido dándonos tiempo, en primer lugar para prepararnos. Naturalmente que tienen sus problemas, sus contradicciones. Ellos tienen que ir preparando el camino, y ahí que hayan empezado con aquella campaña que empezó con el problema de las ejecuciones de los criminales de guerra. Es decir, que un país pequeño, de apenas seis millones de habitantes, subdesarrollado, arruinado, después de haber pasado por un proceso de guerra civil y una dictadura de siete años, constituía una “terrible amenaza” para el imperio norteño. Y ahí, empezaron las agresiones, y fue precisamente en aquel 26 de octubre, después de un bombardeo a La Habana, cuando se hizo el llamamiento para integrar estas milicias.
>>Agresiones continuadas, hasta que aquel desgraciado suceso de sabotaje al “La Coubre” nos diera la señal de la nueva etapa agresiva que contra Cuba se iba a llevar a cabo, y fue cuando el compañero Fidel, planteó aquella consigna de “Patria o Muerte”. “Patria o Muerte” tiene, antes que nada, un fundamental significado, que es la firmeza y la decisión de nuestro pueblo de defender a su patria, de defender la Revolución. “Patria o Muerte” no tienen ningún significado fatalista, ni eso quiere decir que aquí se va a morir todo el mundo, aunque todo el mundo está dispuesto a morir, si es necesario. Y aquí, en último caso, los que se van a morir son los enemigos de la Revolución, pero no el pueblo.
>>Y el concepto “Patria” no es nada diferente del concepto “Revolución”; y vamos a explicarlo. Ustedes recordarán el funesto 10 de Marzo, qué tuvo de positivo, por lo menos, aquel primero de enero de 1959, siete años después, y todo lo que de eso se está derivando. Frente a aquel golpe artero no reaccionó nuestro pueblo en la misma forma que reaccionó en días pasados con el simple “avisito” de la Embajada Americana. >>Si nuestro pueblo aquel 10 de marzo reacciona como reaccionó en esta oportunidad no se hubiera podido consolidar aquel golpe reaccionario. Y, sencillamente, ¿por qué el pueblo no reaccionó en aquella oportunidad y si reaccionó en esta? Porque el concepto de “Patria” en aquella época era diferente al concepto de “Patria” en esta, porque antes teníamos un “escudito”, un “himnito”, teníamos una patria, pero todo teóricamente. En realidad, no teníamos nada. Hoy el pueblo esgrime unánimemente esa consigna de “Patria o Muerte” porque “Patria” quiere decir, en este caso, todas las leyes revolucionarias, todo lo que de beneficio al pueblo ha traído está etapa, incluyendo los sacrificios gloriosos que en un futuro serán beneficios para nuestros hijos, para nuestros nietos, para nuestras futuras generaciones.
>>Y, concluyendo, “Patria o Muerte” quiere decir, entre otras cosas, “Patria” para nosotros y muerte para nuestros enemigos, porque esos no tienen patria. Porque no pueden tener Patria los que, sabiéndose sin fuerzas suficiente para enfrentarse a la Revolución, constantemente están preparando el camino para la agresión extranjera. Esos no tienen Patria ni nunca la tuvieron, porque antes lo que teníamos en Cuba, antes del Primero de Enero, era una caricatura de Patria o una República raquítica, una serie de mínimos derechos y, ninguno fundamental.
>>Una colonia de España, que ya en los albores del siglo XX, con el esfuerzo de sus hijos, se sacude del yugo español, para caer bajo la presión primero de un ejército intervencionista, y, hasta hace muy poco, bajo la presión de un ejército de dólares, porque, como decía un escritor mexicano, los dólares son soldados yanquis, son soldados sin fusil. Y esa era ese tipo de invasión, porque el imperialismo tiene la habilidad de estar explotando los pueblos, y al mismo tiempo, como se demostró en Cuba, hacerles ver, incluso a grandes sectores, que nos estaban haciendo un bien tremendo, que nos dieron la independencia, que industrializaron el país. […] frente a la presencia de tropas invasoras el pueblo se subleva y pelean hasta las mujeres.
>>¿Por qué se extraen de lo más hondo de los pueblos, los sentimientos de la Nación, de la Patria, y lo defienden frente a cualquier agresor, grande pequeño, y lo defienden peleando con las uñas, peleando con las manos? Y todo pueblo invadido reacciona inmediatamente cuando invaden con tropas. Pero cuando invaden con dólares, lo adormecen, es como una anestesia. Lo controlan todo, la prensa, los gobernantes, las escuelas buenas, las universidades, y hasta la historia, que es lo peor. […]
>>Es decir, que esos señores no tienen patria, porque antes no la tenían. Para ellos la Patria era el privilegio, para ellos la Patria era obtener grandes ganancias, para ellos la Patria era que los salarios fueron bajos, o sea que existan “garantías” para el capital de inversión, que los alquileres fueran elevadísimos. Para ellos la Patria era que con el dinero la ley no se les aplicara. Ese era el concepto de la Patria, era la “panza” y la cuenta en el banco, y algunos dólares en el extranjero, por si acaso el caimán se viraba boca arriba. Esa Patria de ellos, lo que ellos conciben por Patria, democracia del manenguismo y el politiquerismo, la “democracia representativa”. Los cubanos acabaron con eso. Y cuando la Patria se les echó a perder, o sea la Patria que ellos concebían, cuando hoy en realidad la Patria es más grande, cuando hoy en realidad goza de plena independencia, de plena soberanía, de verdadera libertad; cuando hoy la Patria es la admiración del mundo entero y como consecuencia de su lucha, de su heroísmo y de sus Revolución en constante evolución y firmeza hacia delante, los ojos de la humanidad están puestos en Cuba; cuando hoy nos sentimos por primera vez, orgullosos de ser cubanos; cuando hoy, por primera vez, vemos que los males aquellos que eran clásicos, aquel cuentecitos de que el guajiro no comía o no trabajaba porque era haragán; todos esos mitos, todas aquellas creencias que nos habían inculcado, que aquí solo se daba bueno el tabaco, porque era una cualidad específica de algunos pedacitos de tierra, el ron y la rumba; y que todo lo demás había que traerlo de fuera, que aquí no se preparaban técnicos ni se hacía el menor esfuerzo por desarrollar nuestro país.
>>Cuando hoy en realidad la Patria es más grande, los “patriotas” de antes, lo que tienen esa concepción errónea de la Patria, acuden al extranjero, acuden a las fuerzas reaccionarias extranjeras que en todas las épocas de la humanidad se han unido, se han ayudado mutuamente, para destruir los procesos revolucionarios que como este amenazan una serie de privilegios, que acuden a este que está aquí arriba, que es el que más cerca tienen, como hubieran acudido a cualquier país que tuviera la misma actitud que ellos. ¿Puede decirse que esos señores tienen Patria? Son, sencillamente, verdaderos apátridas, es decir, que no tienen, ni tuvieron, ¡ni van a tener jamás Patria!, porque van a vivir errantes>>.

“Igual que hay un solo Ejército, hay una sola Milicia”
Raúl se refirió a los intentos de algunos de organizar las milicias por sectores de la sociedad.
<<[…]Un pueblo como el nuestro, que cada día se mantiene más firme, que cada día se mantiene más unido. Las Milicias cada vez más perfeccionadas en su organización, irán pasando a fases superiores, cosa que no es fácil. Sinceramente, han hecho un trabajo ejemplar los compañeros que, con el capitán Acevedo, están dirigiendo las Milicias. En los primeros momentos había una enorme precipitación, pues no aparecía ni un instructor; poco a poco esas deficiencias van desapareciendo. Fue sorpresivo en verdad ver ese desfile del Primero de Mayo después de unos meses de preparación; tenemos todavía que organizarnos más, hay que seguir llamando a todos los obreros, y todos los campesinos, y los estudiantes a engrosar y a fortalecer más las Milicias.
>>Hay fábricas que van a tener el orgullo de tener a todos sus obreros en las Milicias. Hay mucha gente que cree que eso no es necesario, pero que cuando se arma un lío, van a buscar su fusil: “No, yo peleo de todas maneras, yo lo que no hago es marchar”. No se puede pelear en esa forma desorganizada. Tal vez en una guerrita de guerrillas, sí, una columnita de cien o de doscientos, en una forma con principios elementales de organización, pero ya en una situación de mayor envergadura no puede ser así, “por la libre”. Todavía hay muchos compañeros por ahí que siguen “por la libre”, hasta militares que, frente a cualquier problema de esos, van a querer ir a buscar su rifle, y “¿dónde me pongo?”, y ¿qué mando yo?, y ¿qué hago?, y ¿qué deshago? Pues no, señor. El que no esté organizado en el momento, no le vamos a dar el privilegio de luchar por la Patria. ¡Hay que organizarse! Hay que organizarse y estar alerta.
>>Precisamente, en este problema de las Milicias, en los primeros momentos surgió la idea de hacer milicias por federaciones o por sectores. Otros querían hacerlas por organizaciones, cosa que es imposible, y vamos a explicar por qué: sí, incluso, el Ejército Rebelde lo componen varias organizaciones que participaron activamente en la lucha contra Batista, y hay un solo ejército, ¿cómo va a haber ahora diferentes organizaciones de milicias? Igual que hay un solo Ejército, unas fuerzas armadas, hay una sola Milicia; si acaso tres, o dos, por su clase, por los lugares donde desenvolverán sus actividades. >>Mejor dicho, porque hay las milicias campesinas y las milicias obreras. Unas están en el campo y otras en las ciudades, y dentro de los obreros también los estudiantes, que tienen un uniforme diferente en los desfiles. Porque está bien que en los desfiles vayan con su uniforme para que, vean la integración que existe de los estudiantes cubanos con la Revolución cubana, pero que ellos tienen sus uniformes iguales que los milicianos obreros para ponérselos en el momento oportuno y todo el mundo igual, y una sola organización.
>>De la misma forma había que evitar eso de milicias por organización, porque aquí lo que hay que hacer es una sola milicia poderosa, unida, y cada vez más unida y más firme, y no federaciones de grupitos ni federaciones de milicias, pues si en algo hay que estar claro es en el momento oportuno, pues las cosas no se van a improvisar, ni estamos dormidos, ni somos negligentes, ni tenemos que estar anunciando públicamente, pero son cosas que se están estudiando y con una precisión que tiene que ser detallada.
>>Ustedes ven a Fidel con dos relojes. Algunos se preguntan por qué el problema de los dos relojes, y Fidel creo que anda con los dos relojes porque un día con una hora equivocada en un reloj no pudo dar una orden precisa en un momento determinado, en plena guerra. Creo que ese fue el origen de los dos relojes de Fidel. Anda con dos relojes, consultado dos relojes, porque por un error en un reloj, no se pudo llevar a cabo con precisión una operación militar.
>>Es decir, que la Milicia hay que fortalecerla, incorporar nueva gente en la Milicia, no creerse “que yo no voy a marchar”. Sabemos que es un sacrificio tremendo estar ocho horas trabajando y después ponerse a marchar, que no es lo fundamental, pero que forma parte de lo fundamental; y no podemos estar “por la libre” y el día menos pensado no saben ni dónde está el rifle que pertenece a uno, ni “a dónde yo me tengo que presentar”. Cada día hay que organizarse más, cada día hay que estar mejor preparado>>.

El parque del cerebro es tan necesario o más que el parque de balas
En sus palabras, Raúl exponía los razonamiento que hacía con los combatientes para que comprendieran la importancia que tiene la conciencia revolucionaria, que entonces muchos le decíamos parque en el cerebro.
<<[…]Esa fe que siempre tiene Fidel en todas las cosas, y que una de sus cualidades excepcionales es jamás darse por vencido, como aquella oportunidad, (se refiere al encuentro de Cinco Palmas el 18 de diciembre de 1956) donde yo, sinceramente, confieso que no tenía esperanza de ningún tipo de triunfo, sino, sencillamente, la esperanza de cumplir la promesa de “libertad o muerte”, y decía: “no hubo libertad, fue muerte, porque aquí nos vamos a morir”; pero él siempre mantuvo esa fe, que supo inculcárnosla a nosotros […] esa moral y esa fe la da una cosa, y es la convicción de los hombres.
>>No es lo mismo ponerse a tirar tiros como un simple casquito que como un revolucionario: hay una diferencia. A los rebeldes en plena guerra, hacíamos esfuerzos para convertirlos en revolucionarios. Una cosa es tirar tiros, muy valientemente, incluso, en un momento determinado, en momento de arrojo contra una posición enemiga, pero otra es estar consciente de por qué se tiran esos tiros. Y nosotros organizamos nuestras escuelitas para explicarle a los rebeldes el porqué de la lucha; porque un en proceso bélico de esos participan caracteres tan disímiles, y gente impulsada por razones distintas, incluso. Yo recuerdo que conocía pepillitos que se alzaban porque tenían problemas con la noviecita. Desde luego, comprendían la Revolución, la querían y se quedaban; otros, cuando la cosa se ponía dura, se iban, porque era un problema de la noviecita. No era un problema de la patria, ni de convicciones ideológicas […] nos preocupábamos por explicarles a los rebeldes lo que era la Revolución.
>>En una oportunidad, hicimos un llamamiento y una campaña de adoctrinamiento amplia en plena guerra, que se realizó, de convertir a cada soldado rebelde en un revolucionario consciente. Se obtuvieron, en medio de las deficiencias de una guerra de guerrillas, magníficos adelantos, y compañeros que después de la llegada del triunfo se han superado mucho más. Yo le hacía un simple razonamiento a los rebeldes; les decía: “Estás peleando en una trinchera; si se le acaban las balas a tu rifle, ¿qué haces?” “Bueno, imagínense: voy al de al lado y le quito dos balitas, o le pido, o me tengo que ir del combate”. Luego, un rifle sin balas, sin parque, no sirve casi para nada. Y digo, pues igual es un revolucionario o un rebelde que no tenga parque en el cerebro; las balas son importantes, sobre todo aquí atrás, porque hay que tirar muchos tiros; el enemigo está allí en su trinchera, tú estás en la tuya; sabes cuáles son sus posiciones, las atacas, los ves, se mueve, te agrede; vendrá la paz, y con la paz la guerra peor.
>>La guerra para la que no estamos preparados, la guerra que será subterránea, la guerra que será de maniobra, la guerra que el que no esté claro no la ve, y entonces las balas no le van a servir, el parque del rifle le va a ser menos útil que el parque del cerebro; y un rifle sin parque lo botas, o le tiene que quitar parque al compañero, o retirarte del combate; pues un revolucionario sin parque en el cerebro, sin saber por qué lucha, sin saber a dónde va; si en vez de obrar como un revolucionario consciente, actúa como una simple ovejita, es un revolucionario que se tiene que ir del combate cuando las circunstancias aprieten, que no puede pedirle al compañero de al lado que le meta parque en la cabeza, porque eso no es así como dar dos balas; y de ahí que cuando un revolucionario no sea consciente, abandona la pelea porque le falta el parque del cerebro”.
>>Ese parque es tan necesario o más que el otro, porque cuando no se tienen armas, como nos decía Fidel al principio, se pelea con las manos, viramos los tanques boca arriba y a los aviones les tiramos con piedras o los cogemos en una emboscada, como el otro día; se pelea con las uñas y el pueblo está dispuesto aquí a pelear con las uñas, pero para pelear con las uñas, para a virar los tanques boca arriba, para enfrentarse a cualquier situación difícil, más que el parque y un buen rifle hace falta tener esta trinchera bien apertrechada, no de balas de plomo, sino de balas revolucionarias>>.

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