HACE APENAS CINCO MESES: UNA RESPUESTA MILICIANA

(Tomado de un libro en preparación de los autores Dr. C. Eugenio Suárez Pérez y Ms. Acela Caner Román).
Soldados del ejército del pueblo
Este artículo debería aparecer como parte de “El ejército Rebelde y la defensa del país” de esta edición, sin embargo, por la importancia que tuvo el domingo 27 de marzo de 1960 para la defensa de la Revolución Cubana, lo publicamos de manera independiente.
Ese día amanecieron diferentes las pistas del aeropuerto de la Fuerza Aérea Revolucionaria (FAR), en Ciudad Libertad, Marianao, La Habana. Organizados en columnas de 86 milicianos y formando un gigantesco ejército popular de más de cincuenta mil hombres y mujeres, campesinos, obreros y estudiantes, se concentraron en el mencionado aeropuerto, donde realizaron ejercicios y prácticas de infantería, con vista al próximo desfile por el Primero de Mayo. Integraban las fuerzas 20 columnas de milicias campesinas, 60 estudiantiles, 300 columnas obreras masculinas y 150 femeninas.
En la terraza del edificio de la jefatura de la FAR, se encontraban el Comandante en Jefe Fidel Castro; el ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, comandante Raúl Castro; el jefe del Ejército Rebelde, Juan Almeida, y otros jefes de las fuerzas armadas. El acto dio inicio con las notas del Himno Nacional y a continuación los milicianos cantaron su himno: Milicianos adelante,/ Milicianos a marchar,/ solo tenemos un ideal/ salvar a Cuba y su libertad… Tan pronto concluyó el himno y las milicias realizaron el desfile ante la tribuna presidencial, aclamado por aquel ejército popular, hizo uso de la palabra el comandante Raúl Castro.
“Compañeros de las milicias obreras, campesinas y estudiantiles, soldados del ejército del pueblo; hoy el sol está ardiente pero mucho menos que los corazones patrióticos de todos los cubanos. Hace apenas cinco meses, como consecuencia de una de las tantas agresiones en contra de nuestro pueblo que en aquella magna concentración del 26 de octubre del pasado año, el máximo guía de esta Revolución orientó la formación de estas brigadas, de estas milicias obreras, campesinas y estudiantiles; y no se han formado por amor al arte de marchar, se formaron por una urgente necesidad de la patria.
”No era nuestro deseo estar ahora aquí, ni nunca nuestro deseo ha sido tener problemas que puedan entorpecer el curso de la Revolución; ha sido como consecuencia de las agresiones reiteradas y de todo tipo que, desde el primer momento de romper sus cadenas, están padeciendo el pueblo de Cuba. […]
”Y lo que aquí hoy hemos visto no ha sido más que la manifestación de los primeros esfuerzos, ¡un pálido reflejo de lo que será el Primero de Mayo del presente año!
”Y todo el pueblo de Cuba, a través de las cámaras de televisión, ha podido constatar lo que se ha avanzado en esta materia; ahora tenemos que acudir a otras fases superiores de organización militar. Esto aún no es nada, ¡más respetable será cuando, después de aumentar la disciplina y la organización, todos puedan desfilar con sus rifles! ¡Aunque saboteen uno o diez barcos, rifles hay ya en cantidades suficientes por lo menos para empezar! Además, ustedes saben que nuestra especialidad es arrebatarle las armas al enemigo. Y el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas Revolucionarias acordó declarar jefe de suministros en armas al criminal Pedraza, que será el que nos las traerá. Eso es fácil: a ellos se las dan por allá, y si vienen, nosotros se la quitamos por aquí.
Es decir, que Pedraza es el jefe de suministros de las milicias obreras, campesinas y estudiantiles, y este espectáculo de hoy demuestra que además de estar dispuestas hasta las cubanas a luchar por la patria nueva, traen también a sus hijos como diciendo: ¡Después de nosotros lucharán estos!
”Y aunque ciertamente este desfile ha sido bastante barato, o sea que no hemos tenido necesidad de gastar unos diez millones de dólares en movimientos masivos de tropas con el marcado interés político de amedrentar a pueblos que ya han roto sus cadenas y que no hay fantasmas que lo asusten: y este espectáculo de cubanos dispuestos, no a morir, sino a vivir para vencer defendiendo la patria, no es único aquí en nuestro país; en Venezuela se están empezando a formar brigadas de voluntarios para acudir a Cuba en su defensa; en Bolivia, donde los obreros ya tienen buena experiencia, aumentada por los actos reciente de sublevación militar, también se iniciará la formación de brigadas para defender a Cuba; y además de la solidaridad que estos pueblos hermanos representan, saben ellos que defender la Revolución cubana es defender la revolución latinoamericana; saben ellos que sus males son comunes a los nuestros; saben ellos que Cuba, la última en independizarse de España, es la primera, a pesar de ser una de las más chicas, en iniciar la segunda independencia de que nos habló nuestro José Martí; saben ellos que los pasos que hoy damos los cubanos son los mismos que tarde o temprano, por influjo interno de todos los pueblos, serán los mismos pasos que tendrán que dar todos los hermanos latinoamericanos[…]”.
Comandante de la Guerra, Comandante de la Paz
Raúl continúa su intervención interrumpida constantemente por los aplausos.
“[…]¡A los cobardes que teniéndolo todo huyeron el primero de enero, y a los pocos socios del patio que les quedan, miren solamente en La Habana una parte del espectáculo que les espera!
”Es bueno, porque lo que no queremos es derramar sangre, que les recordemos una frase de Fidel: ‘cuando vengan, estén decididos, porque el que no muera peleando tendrá que morir ante un pelotón de fusilamiento’. Es bueno recordarle lo que ya hemos dicho en otra oportunidad; o sea, que aquí puede venir el que quiera, lo único que de aquí no va a salir nadie. Porque nosotros jamás abandonaremos nuestros puestos, y porque además, no tenemos a donde ir, luego no saldremos, y el que venga aquí en son de guerra, sea el que sea, sean traidorzuelos cubanos o mercenarios extranjeros, que lo piensen bien, porque van a tener que pelear, y esta vez lo advertimos, esta vez se acabarán las generosidades, ¡piénsenlo bien!
”Y a los socios que aquí les quedan, incluso a los que ya desde hace tiempo venimos señalando, los que con una mano saludan a la Revolución y juran defenderla y con la otra, como Conte Agüero, la traicionan… (gritos de ‘paredón, paredón’). Y al descarado que declaró que no quería salir a la calle para no provocar disturbios con los aplausos del pueblo, este hombre corcho, el hermano y medio de Rivero Agüero, vamos a ver que dice ahora, el que llamaba a sus amiguitos para que enviaran telegramas; el que, aprovechándose de la generosidad, se hacía salir en fotografías al lado de algunos líderes de la Revolución, para subterráneamente dar a entender que estábamos de acuerdo con su peligrosa campaña divisionista, cuando mayores son las agresiones del extranjero. Este nuevo hijastro de La Marina porque hasta aquí enarbolar una ‘banderita’ para echarse inmediatamente esa madrastra centenaria enemiga de los intereses del pueblo; este nuevo socio, y óiganlo bien, porque éstos engañan más que La Marina […].
”Mientras los obreros, campesinos y estudiantes quitándole tiempo al descanso y al sueño y a los estudios, pasan horas marchando y, lo que es peor, entrenándose para luchar por la patria, hay obreros, de esos mismos que se entrenan, que tienen que contemplar impasibles como en algunas rotativas, frente a sus propios ojos, circula el veneno de la prensa traidora, que incita a la intervención extranjera; incitan en la intervención extranjera para que les saquen las castañas del fuego; incitan la intervención extranjera, porque ni en Pedraza confían, porque si los cuatro o cinco mil aventureros, cuyos campos de entrenamiento bien ubicados los tenemos, vienen aquí, les juramos a ustedes que es difícil que resistan un mes. No están conforme con Pedraza, a pesar de lo que ese tipo de agresión ya entraña de intervención extranjera. Piden, piden más, piden ejércitos mercenarios extranjeros. Y a esos que aquí están, que hoy circulan y que hablan por esa generosidad que caracteriza nuestra Revolución, es bueno que también a ellos les advirtamos, como ya lo hicimos una vez, que se vayan a tiempo, porque tampoco esta vez el pueblo será generoso con sus traidores.
”Por lo demás, no hay mucho que hablar. Esperemos como siempre, ahora, la voz que tanto ayer en la guerra civil, como hoy en la difícil tarea de la paz, supo guiarnos por el camino justo; la voz del que, cuando Conte Agüero le mandó aquella carta a la Sierra de ‘Carta al Patriota’, en la que más o menos le decía: ‘baja, vamos a resolver esto aquí con politiquería’, le contestó que no, que el camino recto era aquel; la voz del que ante el nuevo llamado del barato traidorzuelo, sabe también decirle: ‘el camino es éste, junto a tu pueblo, no junto al extranjero, que será donde irás a parar indudablemente’; en una palabra, la voz del comandante de la guerra, comandante de la paz, guía de nuestro pueblo: ¡la voz de Fidel! ”.
Hemos visto a un pueblo movilizado para defender su Revolución
Al concluir Raúl sus palabras, Fidel se acerca a los micrófonos y pronuncia un breve discurso.
“En contra de mi costumbre voy a ser breve (exclamaciones de ‘¡no!’). Yo no creo que pueda añadirse mucho a lo que hemos visto en el día de hoy. Yo no creo que pueda haber mejor discurso, ni palabra más elocuente que este desfile de hoy. Y podemos en verdad considerarnos privilegiados los cubanos que hemos tenido la oportunidad de ver un acontecimiento como este, de un pueblo movilizado para defender su Revolución, de un pueblo preparado para defender su soberanía; de un ejército que no es solo el ejército de los compañeros que montan guardia en nuestros cuarteles, sino de este ejército interminable, de este ejército infinito, de este ejército donde se mezclan, desde los campesinos de la Sierra Maestra, que vienen con sus sombreros mambises, hasta las legiones de mujeres que marcharon hoy junto a los obreros y a los estudiantes; de este ejército que comienza en Cuba y termina en la Argentina, de este ejército infinito que comienza en Cuba y termina en todos los rincones del mundo. Porque dondequiera que haya obreros, dondequiera que haya campesinos —campesinos liberados o campesinos todavía oprimidos—, dondequiera que haya estudiantes, dondequiera que haya hombres y mujeres justos, este ejército, dispuesto a defender una causa noble, dispuesto a defender un principio justo, dispuesto a defender la dignidad y los derechos del hombre, tendrá soldados. Porque si hubiesen podido desfilar aquí todos los que en cualquier parte del mundo están dispuestos a derramar su sangre por defender la Revolución Cubana, harían falta miles de campos como estos para darles albergue, porque no estamos solos.
”No son solo los soldados del Ejército Rebelde o los miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, detrás de ellos está el pueblo de Cuba entero, y detrás del pueblo de Cuba están todos los pueblos del mundo, porque contra nosotros están solo los grandes intereses económicos internacionales; contra nosotros están los grandes criminales de guerra internacionales; contra nosotros están los asesinos que, sirviendo intereses extranjeros, asesinaron a 20 000 compatriotas; contra nosotros están los grandes monopolios; contra nosotros está la plutocracia internacional, porque no es casualidad los ataques que estamos recibiendo de los grandes intereses norteamericanos[…]”.
En Cuba hay un ejército nuevo, un ejército del pueblo
Ahora las palabras del líder de la Revolución van dirigidas a calificar al Ejército Rebelde y a las Fuerzas Armadas, lo que junto al pueblo conforman la defensa de la patria.
“[…] ¿Y qué dirán los enemigos de la Revolución? ¿Qué dirán los reaccionarios, qué dirán los divisionistas y los confusionistas? ¿Qué dirán después de este desfile de hoy? ¿Qué dirán de sus esperanzas contrarrevolucionarias de tomar el poder, después de este desfile de hoy? ¿Qué esperanzas les puede quedar como no sea la esperanza de traer al extranjero para que los sitúe en el poder? ¿Qué esperanza les puede quedar como no sea la de movilizar ejércitos extranjeros contra nuestra patria? ¿Qué esperanza les puede quedar sino la esperanza —infundada también— de que los americanos van a venir a resolverles sus problemas? ¡Y qué poca esperanza! ¡Qué poca esperanza la de los que aplauden a mandatarios extranjeros como si fuesen sus líderes! Qué poca esperanza, en primer lugar, porque se puede agredir a un pueblo débil, se puede agredir a un pueblo indefenso, pero la primera medida para defendernos de la posibilidad de que nos agredan es estar fuertes, es estar preparados.
”Se agrede, en primer lugar, a un pueblo débil; se puede agredir fácilmente a un pueblo que no esté preparado para defenderse; se puede agredir fácilmente a un pueblo que no esté dispuesto a pelear para defenderse. Se agredió al pueblo de Guatemala porque no estaba preparado para defenderse, se agredió al pueblo de Guatemala porque era un pueblo que estaba indefenso. En Guatemala hicieron una reforma agraria, pero no pudieron concluirla, porque la United Fruit Company y sus aliados y sus padrinos, organizaron un ejército mercenario, invadieron el país. ¿Y qué pasó? Había allí un ejército que no era como el Ejército Rebelde; había allí un ejército que era como el ejército que estaba aquí antes, había un ejército que tenía al frente una misión militar norteamericana. En Cuba no está ya el ejército de antes: hay un ejército nuevo, un ejército del pueblo, un ejército que destruyó el viejo ejército, un ejército que no aprendió la guerra en las academias del Norte ni en la Junta Interamericana de Defensa —de defensa de intereses de enemigos de los pueblos—, no aprendió la guerra en una junta de defensa de los grandes monopolios explotadores de los pueblos de América Latina, no aprendió la guerra en las oficinas de los attachés militares de embajadas extranjeras, no aprendió la guerra en los conciliábulos y las instrucciones de las misiones militares, sino que aprendió a pelear peleando, ¡y peleando por una causa justa!; aprendió a pelear muriendo en los campos de batalla; aprendió a pelear en las montañas, junto a los campesinos y a los obreros; aprendió a pelear en la clandestinidad, luchando contra los torturadores y los esbirros. ¡Es un ejército al que no se puede sobornar, un ejército que no recibe otras instrucciones que las instrucciones de su pueblo!
”Luego los ejércitos mercenarios que se organicen contra Cuba no tendrán que luchar, como en Guatemala, con un ejército como el de antes, sino con este ejército que ya derrotó una vez a los mercenarios, con este ejército que aprendió a luchar contra las fuerzas superiores, que aprendió a arrebatarle al enemigo las armas en los combates. Y si organizan otra vez a todos los criminales, ¿qué esperanza les puede quedar de derrotar a este ejército? Si organizaran otra vez a todos los mercenarios, ¿qué esperanza les puede quedar de derrotar a este ejército? Luego, en primer lugar, cualquier fuerza invasora no se encontrará aquí con un ejército que traicione a la patria, sino que tendrán que pelear contra el ejército que libertó a la patria.
”Luego, las compañías y sus padrinos tendrían ya un primer problema: el problema de que aquí no podrían contar con un ejército como el de antes; pero tendrían un segundo gran problema: y es que no tendrían que pelear solo contra ese ejército, tendrían que pelear contra un ejército más numeroso todavía: ¡tendrían que pelear contra ustedes!, ¡tendrían que pelear contra los 50 000 soldados que desfilaron en la mañana de hoy! Pero no solo tendrían que luchar contra estos 50 000 soldados, sino que tendrían que luchar contra los 50 000 más que vamos a entrenar en la capital de la república. Pero no solo tendrían que luchar contra los obreros y los estudiantes de la capital de la república; tendrían que luchar contra los obreros y los campesinos y los estudiantes de toda la nación”.
Un pueblo bien armado de fusiles y de pensamiento
Más adelante, Fidel reitera el papel que desempeña el pueblo en la defensa del país.
“[…] Luego, las compañías van a tener un problema un poco más difícil del que tuvieron en Guatemala. Desde luego que ellos lo saben. Y como lo saben, tratan de usar un arma contra el pueblo, tratan de usar un arma traicionera contra la Revolución, y esa arma es el confusionismo y la división (exclamaciones de: ‘¡unidad, unidad!’). Pero son ingenuos nuestros enemigos. Creen que el pueblo va a tragar ese anzuelo, creen que el pueblo, que se siente fuerte porque está unido; creen que el pueblo, que se siente fuerte y es fuerte porque es indivisible; creen que el pueblo, que es hoy un solo pensamiento: el pensamiento de la patria; una sola idea: la idea de su Revolución; una sola bandera: la hermosa bandera que desfiló hoy al frente de los batallones —la bandera inmortal de nuestra patria, la bandera que tiene tantos motivos para sentirse orgullosa, la bandera que han honrado tantos brazos de héroes y de valientes; creen que el pueblo, que hoy es una sola cosa en defensa de una sola causa; su causa, la causa de su justicia, la causa de su redención, la causa de su libertad; creen que el pueblo, con todas las lecciones que ha recibido, se va a dividir; creen que el pueblo, que los batallones de milicias, se pueden dividir en facciones (exclamaciones de: ‘¡no!’). Quieren que el pueblo se divida, quieren que el pueblo se convierta en grupos o facciones opuestas, quieren que el pueblo luche contra sí, que el pueblo luche entre sí; pero el pueblo está claro, los guajiros están claros, los estudiantes están claros, los obreros están claros, los rebeldes están claros, las mujeres están claras, los viejos están claros, y los niños están claros.
”Luego, van a tener un problemita difícil aquí las compañías extranjeras. Van a tener un problemita difícil, porque no solamente el pueblo va a estar bien armado de fusiles, sino bien armado de pensamientos; porque no solo van a estar entrenados los brazos, sino que van a estar entrenadas las conciencias.
”¿Y qué cubano va a ser bobo en esta hora? (exclamaciones de: ‘¡ninguno!’) ¿Qué cubano le va a hacer caso a las campañas de sus enemigos? (exclamaciones de: ‘¡ninguno!’) ¿Cuándo fue más fuerte nuestro pueblo que hoy? (exclamaciones de: ‘¡nunca!’) ¿Cuándo estuvieron más garantizados los derechos del pueblo que hoy? (exclamaciones de: ‘¡nunca!’) ¿Cuándo estuvieron mejor los guajiros? (exclamaciones de: ‘¡nunca!’) ¿Cuándo estuvieron mejor los estudiantes? (exclamaciones de: ‘¡nunca!’) ¿Cuándo estuvieron mejor los obreros? (exclamaciones de: ‘¡nunca!’) ¿Cuándo estuvo mejor nuestra patria? (exclamaciones de: ‘¡nunca!’) ¿Cuándo hubo más virtud en nuestro pueblo? (exclamaciones de: (‘¡nunca!’) ¿Cuándo hubo más honradez? (exclamaciones de: ‘¡nunca!’) ¿Cuándo hubo más patriotismo? (exclamaciones de: ‘¡nunca!’) ¿Cuándo hubo más espíritu de sacrificio? (exclamaciones de: ‘¡nunca!’) ¿Cuándo hubo más gloria para Cuba? (exclamaciones de: ‘¡nunca!’) ¿Cuándo hubo más simpatías para Cuba en el mundo entero? (exclamaciones de: ‘¡nunca!’)
”¿Y qué cubano va a ser tan tonto o tan bobo, que va estar dispuesto a renunciar a todo eso? (exclamaciones de: ‘¡ninguno!’) ¿Y cómo alcanzamos esto, si no fue peleando? ¿Cómo alcanzamos esto, si no fue uniéndonos? ¿Cómo alcanzamos esto, si no marchando por el camino recto? ¿Qué cubano va a ser tan tonto, que vaya a escuchar los cantos de sirenas de nuestros enemigos para renunciar al camino recto?
”A los traidores y a los tránsfugas, a los sembradores del confusionismo y la división, los desenmascararemos ante el pueblo.
”A los farsantes y a los hipócritas, a los plumas y a las voces mercenarias, los desenmascararemos continuamente ante el pueblo […]”.
En los batallones de milicias está el gran ejército de la guerra y de la paz
Para terminar su breve intervención el Jefe de la Revolución adelanta algunas ideas de lo que sucederá el próximo Primero de Mayo, Día de los Trabajadores, y ratifica la disposición de los cubanos para defender la nación.
“[…] Este acto de hoy no es más que el preludio de lo que será el Primero de Mayo. Hoy desfilaron los batallones de milicias; el Primero de Mayo desfilarán a la vanguardia las Fuerzas Armadas Revolucionarias; detrás, los batallones de milicias; detrás, los trabajadores de todos los sectores; y detrás, el pueblo.
”No importa que la contrarrevolución se organice; ¡nosotros también nos estamos organizando! No importa que la contrarrevolución se prepare, ¡nosotros también nos estamos preparando! No importa que en tierras extranjeras se organicen expediciones; no importa que Pedraza corra entre Washington y Nueva York, o entre Washington y Miami, o entre Santo Domingo y Washington, o entre Washington y Nicaragua, o entre Washington y los predios de la United Fruit Company, o en Honduras. No importa. ¡Porque nosotros nos estamos preparando desde la Punta de Maisí hasta el Cabo de San Antonio! No importa que compren fusiles. Que por cada mercenario que ellos armen, armaremos nosotros a 50 revolucionarios. Y esto sin contar, como decía Raúl, con las armas que les vamos a quitar como pongan un pie en nuestra patria.
”Luego, si se deciden a agredirnos, lo mejor es que siguieran el consejo de pensarlo diez veces antes de hacerlo, porque nos estamos preparando, en primer lugar, para que no nos agredan; y nos estamos preparando, en segundo lugar, para que si nos agreden, tengan que pagar bien caro el atrevimiento y la osadía de hollar el suelo de la patria.
”Y ojalá este desfile de hoy sirva de escarmiento; ojalá este desfile de hoy sirva para hacerlos recapacitar y nos dejen en paz, y nos dejen trabajar en paz. Porque lo que queremos es trabajar, lo que queremos es realizar las grandes tareas de la Revolución; lo que queremos es que dejen a nuestro pueblo seguir adelante en su camino de lucha y de sacrificio, para lograr ser el día de mañana un pueblo que tenga derecho a disfrutar de la semilla que está sembrando hoy.
”Y ustedes, los batallones de las milicias, no tienen que ser solo los primeros en los desfiles y en los combates: tienen que ser los primeros en los centros de trabajo, en las universidades y centros de enseñanza, y en los campos; tienen que ser los primeros en la conciencia revolucionaria; tienen que ser los primeros en el sacrificio y los primeros en el ejemplo.
”Y ustedes, los batallones de soldados del pueblo, tienen que ser también los primeros en la conciencia revolucionaria, tienen que ser la vanguardia en la calle, en las fábricas, en los campos, en las escuelas y universidades, porque en los batallones de milicias está no solo el gran ejército de la guerra, sino también el gran ejército de la paz. Y en la paz luchar, en la paz trabajar, en la paz crear; porque esas son nuestras dos grandes tareas: crear y defender lo que vayamos creando.
”Y así, luchar dondequiera que se encuentre cada uno de ustedes por levantar el entusiasmo y la conciencia revolucionaria, el espíritu de lucha y de sacrificio revolucionario, para hacernos fuertes en el grado de conciencia revolucionaria, paralelamente a nuestro fortalecimiento en el orden militar.
”Y así, repito, si estos batallones que por aquí desfilaron se viesen en la necesidad de defender la patria, no piensen nuestros enemigos que vamos a luchar solo en las montañas, o que vamos a luchar solo en los campos: ¡vamos a luchar en los campos como en las ciudades, vamos a defender calle por calle, manzana por manzana y casa por casa! ¡Vamos a pelear en todas partes! ¡Porque de nuestro suelo no podrán arrebatarnos una sola pulgada sin que la defendamos fieramente!
”¡Y ojalá nuestros enemigos comprendan que un pueblo así no es fácil de agredir; que a un pueblo así no se le puede vencer, porque nosotros hemos hecho nuestra, definitivamente, aquella consigna de quien fue la máxima expresión de la combatividad y del valor cubanos, Antonio Maceo: ‘Quien intente apoderarse de Cuba, recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre!’ ¡Patria o Muerte!”
Ese mismo 27 de marzo, después del impresionante ejemplo de unidad y fervor patrio, en horas de la tarde se clausuraron en el salón de actos del Tribunal de Cuentas, en la Plaza Cívica, hoy de la Revolución, las seis Plenarias Provinciales Azucareras, donde se le hizo entrega al líder de la Revolución del acuerdo tomado en las mismas.
El documento aprobado de manera unánime por los 500 mil trabajadores azucareros asistentes a las plenarias, decía textual y sencillamente lo siguiente:
“Comunicarle al Gobierno Revolucionario que los trabajadores azucareros, frente a la agresión económica que preparan los imperialistas, estamos resueltamente dispuestos a congelar nuestras condiciones de trabajo y salario, y si las circunstancias lo exigen, estamos dispuestos a todos los sacrificios y privaciones, por duras y difíciles que sean, por el triunfo definitivo y consolidación de nuestra Revolución”.

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