RESTABLECIMIENTO DE LAS RELACIONES DE CUBA Y LA UNIÓN SOVIÉTICA

Por Eugenio Suárez Pérez

El restablecimiento de las relaciones entre Cuba y la Unión Soviética se inició de una manera muy singular. En este artículo hemos extractado como comenzaron hasta la firma de un convenio que planteó en discutir oportunamente la reanudación de las relaciones diplomáticas en plano de completa igualdad e independencia

La Exposición Soviética de Ciencia, Técnica y Cultura
En febrero de 1960, desde hace varias semanas, en Cuba, se trabaja entusiasmadamente en el montaje de una exposición, donde se expondrán los logros económicos, científicos y técnicos de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. El lugar seleccionado para la exposición es el Palacio de Bellas Artes. El Gobierno Revolucionario ha invitado al Viceprimer Ministro soviético, Anastas Mikoyan a la inauguración. La decisión de instalar esa exposición en Cuba, fue de la manera siguiente:
En noviembre de 1959 él se encontraba en México con motivo de una gran exposición soviética que se había inaugurado allí. Esta estancia en México se convirtió en su primer contacto directo con América Latina. México fue el primer país latinoamericano que aceptó recibir la exposición soviética, que anteriormente había estado en Estados Unidos, en virtud de un convenio entre la Unión Soviética y Estados Unidos para el montaje recíproco de exposiciones.
El viaje a México aceleró su familiarización con Cuba. A México lo fue a ver entonces desde La Habana, un representante oficial del Gobierno Revolucionario acompañado de Alexander Alexeev, que por aquella fecha se encontraba en Cuba como representante de la Unión de Sociedades de Amistad con el Extranjero. El enviado cubano le entregó a Mikoyan en nombre del compañero Fidel Castro una invitación para trasladar toda la exposición soviética a La Habana y para que él viajara a Cuba con el objetivo de inaugurarla. Se trataba de hacer esto inmediatamente después de clausurada la exposición en México.
Mikoyan aceptó. Sin embargo, después el Gobierno cubano estimó que era más correcto aplazar la exposición y la visita. Resultó que inmediatamente después de concluido el programa en México, el viaje iba a coincidir con una actividad internacional de la Iglesia Católica que se celebraría en Cuba. Además, materialmente era difícil trasladar e instalar todas las muestras de la exposición en tan poco tiempo. Por eso se acordó trasladar la exposición y prepararlo todo como es debido y Mikoyan vendría luego para el día de la inauguración, pero esta vez desde Moscú.
Eran las cuatro y diez de la tarde del jueves 4 de febrero cuando el alto funcionario soviético pisó tierra cubana. Allí estaban Fidel y el Che Guevara. Un cordial y respetuoso apretón de manos fue el primer gesto del Vicepremier de la Unión Soviética Anastas Mikoyan y el Primer Ministro de Cuba, el Comandante en Jefe Fidel Castro Precedió al saludo la ejecución de los himnos nacionales de Cuba y de la URSS.
La estrecha vigilancia militar establecida en el aeropuerto no pudo impedir que un numeroso grupo de personas rompiera el cordón y se acercara a ver de cerca al estadista soviético.
El periódico moscovita Pravda del 5 de febrero, publica un pequeño texto facsimilar de puño y letra de Fidel. “Un saludo del pueblo cubano al pueblo soviético, cuyo magnífico esfuerzo creador hemos tenido oportunidad de admirar en la impresionante exposición de Ciencia, Técnica y Cultura. Fidel Castro. Feb. 5, 60”.
La publicación de la nota coincide con la colocación de una ofrenda floral de la delegación soviética al monumento de José Martí en el Parque Central y, minutos más tarde, con la inauguración de la Exposición Soviética de Ciencia, Técnica y Cultura en el Palacio de Bellas Artes. Después de colocada la ofrenda a los pies de la estatua, las primeras palabras del dirigente soviético enaltecen al Apóstol: “El pueblo soviético, como toda la humanidad progresista, honra la figura histórica de José Martí, que luchó incansablemente por la independencia cubana”. Para terminar el Vicepremier soviético dice en español: “¡Viva el pueblo cubano!”, a lo que el pueblo cubano que le rodea, contestó: “¡Viva el pueblo soviético!”.

El pueblo se abalanzó sobre los provocadores frustrando sus propósitos
Luego de este sencillo acto Mikoyan es acompañado por distintos representantes del Gobierno Revolucionario hacia el Palacio de Bellas Artes. Inmediatamente después de situadas en la tribuna las personalidades invitadas y los ministros y funcionarios del Gobierno Revolucionario, la Banda del Estado Mayor del Ejército Rebelde ejecutó el Himno Nacional Cubano y después, el Himno Nacional de la URSS.
Mientras esto sucede en Bellas Artes, en el Parque Central después que Mikoyan se había marchado quedaron en el lugar numerosas personas, más otras que se agregaban para contemplar la hermosa ofrenda colocada ante la estatua del Apóstol.
Alrededor de tres cuartos de hora después de retirarse el Vicepremier soviético, un reducido grupo de individuos, de veinte a treinta en total, que al parecer se bajaron de autos que estacionaron cerca del lugar, irrumpió en el Parque Central portando carteles contrarrevolucionarios y un cojín de flores, semejante al que pretendieron colocar en Nueva York los esbirros de la “Rosa Blanca” el pasado 28 de enero.
Cuando el grupo intentó llegar hasta la estatua de Martí para romper la corona depositada por Anastas Mikoyan, el pueblo se abalanzó sobre los provocadores frustrando sus propósitos. La acción de la policía y del pueblo logró la detención de casi todos los individuos participantes en la provocación. […]
En los momentos en que llegaba el grupo rosablanquista al Parque Central y se producía la alteración del orden, en los portales de la Manzana de Gómez, el agente de la embajada norteamericana George St. Jones tomaba fotos de los sucesos. El ciudadano Mario Carnet, que le reconoció, dio el aviso y docenas de personas corrieron tras él logrando detenerlo, llegando en esos momentos miembros de la policía que para protegerlo lo condujeron a la Tercera Estación.
La provocación que fuera disuelta sin consecuencias por el público, dio lugar a que la multitud que se hallaba rodeando la tribuna en Bellas Artes se alzase serenamente y luego de varios gritos de “!Viva Cuba libre!”, comenzase a cantar el himno que la Banda del Ejército Rebelde ejecutó tres veces seguidas.
La música y el canto fueron ahogados por una cerrada ovación. Había llegado el Primer Ministro y líder de la Revolución Fidel Castro. El público aplaudió y dio vivas a Fidel y a la Revolución durante largo rato, aún después que el Primer Ministro se había situado en la tribuna junto al presidente a la República y al invitado Anastas Mikoyan.

Cuba ha rescatado la libertad del intercambio
En Bellas Artes, la ceremonia de inauguración continúa. El ministro de Comercio Cepero Bonilla, en representación del Gobierno Revolucionario hace uso de la palabra.
La Exposición Soviética de Ciencia, Técnica y Cultura, que hoy inauguramos oficialmente, presenta al pueblo de Cuba algunos de los admirables logros científicos, técnicos y económicos de la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas. Casi todo lo que exhibe es nuevo para nosotros; en Cuba no se comercia con productos de la agricultura y la industria soviética, se ignora, por lo general, los resultados de la investigación y de la experimentación de los científicos soviéticos —excepto cuando despiertan el interés de las agencias internacionales de noticias, como las formidables realizaciones en el campo de la física nuclear y en la construcción de cohetes y vehículos espaciales— y apenas se conocen las moralidades del sistema de vida de los pueblos que forman la URSS. […]
La distancia geográfica es, ciertamente, un obstáculo al conocimiento directo de ambos pueblos. Factores políticos también han contribuido a este alejamiento secular. Pero las distancias geográficas se acortan constantemente con los adelantos de los medios de transportes y las distancias políticas que separan a los pueblos tienden a desaparecer con el respeto recíproco y las propias determinaciones.[…]
Las naciones pequeñas también tienen derecho a trazar su política internacional, o no son independientes. El pueblo de Cuba ha encontrado en la Revolución un modo de expresión económica, política y social propio y peculiar. No tenemos otra ubicación que la nuestra, que nos permite manifestarnos con entera libertad y autonomía en el campo internacional.
El Gobierno Revolucionario está decidido a comprar y vender en todos los países del mundo. Hemos rescatado la libertad de intercambio. Ningún tratado internacional obliga a Cuba a cerrar sus puertos a los productos de un país o de un grupo de países o le impide crear mercado para sus exportaciones mediante importaciones compensatorias dirigidas. El comercio internacional es una calle de doble vía; para vender hay que comprar.
Esta nueva política económica exterior se aplica en una coyuntura poco favorable: coincide con medidas inevitables de restricción a las importaciones, impuestas por el saqueo criminal de las reservas monetarias durante la tiranía sangrienta de Batista. Esto quiere decir que a corto plazo el valor de las importaciones será menor, pero mayor el número de países vendedores. Esperamos que con el control de las importaciones y las compras dirigidas podamos aumentar nuestras exportaciones y a la vez multiplicar en el futuro las importaciones de equipos, maquinarias y materias primas de todas las procedencias.
Un país que nos compra la azúcar anualmente por más de 35 millones y que ofrece un mercado potencial varias veces mayor, hace bien en mostrar al pueblo cubano los productos de su avanzada industria, las sorprendentes realizaciones de la aplicación de su ciencia a la tecnología y las subyugantes manifestaciones de su cultura y arte.
Saludamos este acontecimiento, a sus organizadores y, en especial, al ilustre invitado Anastas I. Mikoyan, Primer Viceprimer Ministro del Gobierno soviético, y uno de los grandes administradores de la edificación del socialismo. El pueblo cubano halló su camino en la Revolución y desea hacer amigo de todas las naciones. La Feria Soviética de Ciencia, Técnica y Cultura contribuirá, sin duda, al estrechamiento de las relaciones de Cuba y la Unión Soviética.
Posteriormente toca el turno al dirigente soviético Anastas Mikoyan quien comenzó sus palabras haciendo una breve historia de la exposición hasta su llegada a Cuba.
Como es sabido, el verano próximo pasado tuvo lugar un intercambio de exposiciones entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. El Vice Presidente Nixon visitó la Unión Soviética para inaugurar la exposición norteamericana. Mi colega, el vicepresidente del Consejo de Ministros de la URSS, camarada Kozlov, viajó a Nueva York para inaugurar la exposición soviética.
Esta exposición, contando con las facilidades prestadas por el Gobierno mexicano, fue repetida en la ciudad de México donde me cupo la suerte de inaugurarla. Al mismo tiempo tuve la grata oportunidad de establecer contactos y entablar conocimiento tanto con los dirigentes del Gobierno mexicano como con hombres de negocios, intelectuales, gentes del pueblo, obreros y empleados. Esta exposición ha prestado allá un buen servicio a nuestra mutua comprensión, a la amistad entre nuestros pueblos, al intercambio de nuestros valores culturales.
En vista de los favorables resultados de la exposición soviética en México, el Gobierno Revolucionario de Cuba solicitó a los representantes soviéticos que se organizara esta exposición en La Habana lo que la Unión Soviética realiza gustosamente.
El Gobierno cubano me ha hecho el honor de invitarme como miembro del Gobierno soviético a su apertura. Con sumo gusto cumplo la misión encargada por el Gobierno de la Unión Soviética de inaugurar la Exposición de los Adelantos de la URSS, en el terreno de la ciencia, técnica y cultura.
En lo adelante sus palabras explican el desarrollo económico y científico de la Unión Soviética, la necesidad de que se conozca la verdad sobre su país y otros temas importantes.
La actitud contrarrevolucionaria del grupúsculo en el parque Central fue condenada y criticada por todo el pueblo. Las emisoras de radios y la prensa escrita recibieron mensajes de condena a la acción y de apoyo a la Exposición.
Desde el día de la inauguración es indescriptible el entusiasmo popular por asistir a la Exposición Soviética, se estima la presencia de treinta y seis mil personas cada día. Mientras el domingo 7 de febrero, Fidel recorre la Provincia de Pinar del Río, el dirigente soviético visita algunos lugares de la Capital, y pronuncia un discurso en el Teatro de la CTC, donde se le hace entrega al Comandante Che Guevara de un nuevo aporte de los trabajadores para la compra de armas y aviones.
El primer ministro, doctor Fidel Castro, se encuentra desde el 7 de febrero en San Diego de los baños visitando distintos lugares de aquella zona a, tales como la Hacienda Cortina, las obras turísticas que se realizan en “La Güira” y las de continuación del Parque Nacional. Estuvo también de recorrido por las lomas de Seboruco y lugar denominado El Bosque, donde existe un aserrío del que se extrae toda la madera para la construcción de las viviendas campesinas en la provincia pinareña.
El doctor Castro se mostró interesado también en la cuestión de la repoblación forestal en la que se viene trabajando intensamente en estas dos zonas de El Bosque que y La Güira.

Fidel y Mikoyan recorren la Isla
En la noche, de ese domingo 7, como parte de las actividades de la delegación soviética se presentó, en el teatro Auditórium, el concierto popular de Jachaturian y Bogan, los grandes músicos soviéticos, en homenaje a la Revolución cubana. Al siguiente día, el lunes 8 por la tarde, llega a la capital cubana una comisión de la República Democrática Alemana, integrada por altos funcionarios de ese gobierno y de la industria de ese país, con el propósito de convenir un acuerdo con el Gobierno Revolucionario mediante el cual Cuba podría adquirir en la República Democrática Alemana gran cantidad de maquinaria a cambio de productos cubanos. Se interesaron especialmente por nuestro azúcar, tabaco y diversos artículos agrícolas. La delegación informó que navega rumbo a La Habana un barco cargado de maquinarias y otros equipos, procedentes de dicho país, los cuales serán exhibidos en La Habana y se ofrecerán en venta o trueque al Gobierno cubano, ya que los mismos tienen aplicación directa en los programas de Reforma Agraria y de industrialización del país.
Diariamente crece el entusiasmo por visitar Palacio de Bellas Artes. Miles de cubanos acuden cada día a la exposición y recorren los diferentes salones.
Cada día se vende mayor cantidad de libros, de revistas, de relojes. Hasta el martes 9 de febrero se habían vendido 25 000 revistas soviéticas; alrededor de unos 4 000 ejemplares de “Historia de la URSS” y varios miles de otras publicaciones. Los relojes han causado sensación, pues hasta en los ómnibus se escucha: “Quiero comprar un reloj en la Exposición Soviética” o se ve algún ciudadano que muestra el reloj comprado a los presentes y explica sus bondades y las joyas que tiene.
Fidel y Mikoyan inician el 9 de febrero, un recorrido por toda la Isla. Comienzan en Pinar del Río y culminan en Santiago de Cuba.
La mañana del 9 de febrerola comitiva visitó las cooperativas “Los Pinos” y “Hermanos Saíz”, en San Cristobal, y “Rosario”, en Viñales, y el motel “La Ermita”.
Después de un recorrido en helicóptero sobre el valle de Viñales, admirando los atractivos turísticos de la región y de haber observado desde el aire el gran mural prehistórico que se está dibujando sobre un mogote del valle de las “Dos Hermanas”, la comitiva se dirigió hacia Isla de Pinos.
El miércoles 10, sobre las ocho y treinta de la mañana, Fidel Castro y Anastas Mikoyan visitaron varios lugares de interés económico. También fue visitada en El Abra la casa donde el Apóstol José Martí vivió, después de haber sufrido las torturas del presidio político y desde donde salió el 18 de diciembre de 1870 para ser deportado a España.
En esta casa museo Mikoyan se interesó porque le fueran traducidos a su idioma natal varios párrafos del Manifiesto de Montecristi, del cual se conserva una copia en ese lugar.
Esa tarde y de nuevo en helicóptero, la comitiva se dirigió hacia la Laguna del Tesoro, en pleno corazón de las Ciénaga de Zapata, donde reposaron los visitantes esa noche.El jueves, sobre las nueve de la mañana, la comitiva abandonó la Ciénaga de Zapata rumbo a Camagüey.
Ya en Camagüey, Fidel y Mikoyan hace un breve recorrido por la provincia apreciando el desarrollo arrocero.
A las 4 y 35 de la tarde llegan a Santiago de Cuba. En su recorrido visitaron los repartos del INAV y el Centro Escolar “26 de Julio”, recién inaugurado, así como otras obras de la Revolución que merecieron el más entusiasta comentario del dignatario soviético. Luego visitaron el centro turístico que se construye en la Gran Piedra.
Al siguiente día, regresaron a La Habana. De este recorrido por la Isla Mikoyanrecuerda que Fidel mismo escogía el itinerario; simplemente señalaba al piloto hacia dónde debía dirigirse. No le hacía falta el mapa.

El Convenio Cuba-URSS
En la tarde del viernes 12, la delegación soviética encabezada por Mikoyan ofrece al Gobierno Revolucionario una recepción en el Hotel Habana Milton. Cuenta Nicolás Guillén que en la recepción, Mikoyan al ver a Fidel rodeado de intelectuales, le dijo, yo creía que era sólo en las cooperativas donde a usted lo querían tanto, pero veo que es en todas partes…
Fidel respondió: Bueno, hay también sus excepciones.
Al siguiente día, el sábado 13,en el Ministerio de Relaciones Exteriores se firmaron por los dirigentes cubanos y soviéticos tres documentos importantes.Algunos minutos duró la firma de los documentos. Anastas Mikoyan firmó el último papel unos segundos antes que Fidel Castro y le dijo sonriente: “terminé antes que usted”.
El acto concluyó con un estrechón de manos y la expresión del Vicepremier soviético: “les deseo mayores éxitos”.
Ese mismo día 13 de febrero en una edición especial del periódico Revolución se da a conocer la firma de los documentos entre las delegaciones de Cuba y la URSS. En la primera página, en letras de 14 cm de alto, se lee CONVENIO CUBA-URSS. Debajo la información del día.
A las nueve y media de la mañana de hoy fue suscrito en el Ministerio de Relaciones Exteriores por el Primer Ministro del Gobierno Revolucionario de Cuba doctor Fidel Castro Ruz y el vice-Primer Ministro de la Unión Soviética señor Anastas Mikoyan, un convenio comercial por el término de cinco años, que envuelve grandes beneficios económicos para ambos países, ya que la URSS comprará a Cuba cinco millones de toneladas de azúcar en un período de cinco años, al propio tiempo que le otorga un crédito por cien millones de pesos pagaderos en doce años a un interés de un dos y medio por ciento anual, tipo mucho más bajo que el que se acostumbra en operaciones de esta índole.[…]
Mediante el referido convenio la URSS comprará a Cuba anualmente un millón de toneladas de azúcar de las cuales 200 000 serán pagaderas en dólares, representando la operación global, es decir los cinco millones de toneladas durante los cinco años de vigencia del convenio, más de 300 millones de pesos.
Cuba utilizará el crédito de cien millones de pesos otorgado por la Unión Soviética en la compra de maquinarias agrícolas e industriales para el completo desarrollo de la Reforma Agraria y la industrialización de nuestro país, a la vez que se deja perfectamente estipulado que Cuba adquirirá de la URSS diversos productos, en forma tal, que la balanza comercial nos será favorable.
Es de consignar que el crédito de referencia ha sido concebido en términos altamente beneficiosos para nuestra economía, ya que sólo se ha estipulado por la URSS o bien Pérez de un dos y medio por ciento, el más bajo de los consignados tradicionalmente en operaciones de esta naturaleza, así como que el tiempo concebido para su liquidación es igualmente amplio, ya que lo será por un período de doce años.
Inicia así el Gobierno Revolucionario cubano con esta negociación una amplia política con esta negociación una amplia política comercial, que redundará positivamente en beneficio de nuestro país, al lograr mercados que tradicionalmente estaban vedados a nuestros principales productos, lo que permitirá ampliar nuestra producción agrícola e industrial en proporciones insospechadas.
En una parte del Comunicado Conjunto queda establecido el futuro de las relaciones entre Cuba y la URSS.
Alentando ambos Gobiernos el propósito de ampliar y fortalecer los vínculos contraídos en el campo de la cooperación económica, de la ayuda técnica y del intercambio cultural en beneficio de sus respectivos pueblos, convienen, en acto de plena soberanía, en discutir oportunamente la reanudación de las relaciones diplomáticas en plano de completa igualdad e independencia.
Desde el mismo momento que el pueblo conoció el contenido de los documentos aprobados manifestaron su aprobación en actos y mensajes de apoyo y agradecimiento.
Parece que mi presencia les tiene hasta la coronilla
Del edificio del Ministerio de Relaciones Exteriores partió Anastas Mikoyan hacia el hotel “Comodoro” donde le esperaban los periodistas para una conferencia de prensa. Cerca de diezperiodistas de las agencias cablegráficas y de periódicos norteamericanos ocupaban los primeros asientos. Mikoyan comenzó con estas palabras:
Toca a su fin nuestra visita a Cuba. Es una lástima abandonar un país tan hermoso, aunque el abandonar lo han que al abandonarlo nos sentimos muy satisfechos con lo que hemos visto aquí, con nuestras conversaciones con las gentes y especialmente con los resultados concretos que salieron de esta visita. En cuánto puedo juzgar, en mis conversaciones con Fidel Castro, el también comparte mi opinión. […]
Dijo Mikoyan que la Exposición Soviética regresará a la URSS por cuanto ningún otro país latinoamericano la había solicitado. Preguntado acerca de si en el convenio con Cuba se había contemplado el intercambio cultural y artístico dijo:. “No discutimos particularmente este problema pero creo que esto llegará por sí mismo”.
Y hablando de intercambio hizo el Vicepremier soviético el anuncio de la invitación a Fidel para visitar la URSS con estas palabras: “Por encargo del gobierno soviético comuniqué a Fidel Castro que cuando tenga el deseo y la posibilidad, él está invitado oficialmente a visitar la Unión Soviética”.
Luego de aclarar que este no es el primer convenio firmado por la URSS con un país latinoamericano ya que existía el precedente de Argentina un periodista norteamericano preguntó si el Convenio incluía la venta de aviones y armas. Anastas Mikoyan respondió rápido. “Nadie ha hablado de esto con nosotros; los periodistas norteamericanos están muy interesados en las armas, pero nosotros estamos interesados en el desarme”, dijo sonriente el Vicepremier soviético.
Otro periodista norteamericano le preguntó: “¿A qué hora se va?”
Mikoyan dijo: “A ustedes les apresura que me vaya rápido. Parece que mi presencia les tiene hasta la coronilla”. (El traductor hizo gala en esta frase de su perfecto dominio del español), todos rieron la broma. Luego añadió: “Me voy a las dos de la tarde”.
En horas de la tarde de ese día 13, como estaba previsto, se despide Mikoyan del pueblo de Cuba.

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