Enero de 1958: PERLAS DE ENERO EN REVOLUCIÓN

Dr. C. Eugenio Suárez Pérez

Fidel ha creado un pensamiento político revolucionario en Cuba
En una edición especial, el viernes primero de enero, el periódico Revolución publica una entrevista de Alejo Carpentier al doctor Osvaldo Dorticós Torrado, presidente de la república. A una pregunta de Carpentier sobre cuáles fueron los cubanos, del pasado o del presente, que más influyeron en el desarrollo de su personalidad o en la maduración de su pensamiento, Dorticós hace una valiosa reflexión sobre Martí y Fidel.
«[…] Creo que de manera primordial, José Martí. Afortunadamente para nosotros esa ha sido una lectura que no hemos abandonado nunca. En primer lugar no solo por aquello del sentimiento patriótico, sino de manera muy especial porque todo lo hecho, todo lo producido por Martí refleja esencialmente un carácter humano excepcional; su obra es forja de caracteres y temperamentos, sirviendo para crear una superior conciencia. Además, en lo político, Martí fue un anticipado, de tal modo que es un caso curioso de permanente actualidad.
»Yo creo que todavía sobre esta misma generación cubana actual, sobre este mismo Movimiento Revolucionario, el pensamiento político de Martí está vigente. En cuanto a nuestra formación creo que a nadie debemos tanto como a él y mucho más al ejemplo de su vida. Por lo demás, no sabíamos responder, porque lo más difícil es autoanalizarse y a veces el ser intelectual y espiritual está hecho de tantas procedencias que es difícil descubrir cuáles han sido las de mayor influencia.
»Naturalmente, yo creo que en la actualidad todos los hombres que participamos en este proceso revolucionario, estamos siendo influidos por un verdadero pensamiento político que es el de Fidel Castro. Creo que todavía no tenemos la perspectiva histórica necesaria para analizarlo pero me parece que la historia y las generaciones futuras si podrán afirmar a plenitud de seguridad y de responsabilidad que el caso de Fidel no es el caso solo de un líder revolucionario capaz de impulsar un pensamiento previamente formado, sino que él ha creado un pensamiento político revolucionario en Cuba, no porque sus formulaciones sean absolutamente originales o inéditas, sino sencillamente porque ha sido un hombre capaz de vincular el proceso revolucionario al temperamento del pueblo cubano y sobre todo (es difícil explicarlo, tal vez porque estamos viviendo dentro de este mismo clima revolucionario y no sabemos hacerlo con absoluta definición), no cabe duda de que como me decía hace pocos días un sociólogo chileno que visitaba nuestro país, en Cuba se está haciendo una revolución que podríamos denominar la revolución del sentido común; es decir que aquí se están haciendo las cosas que, cuando se hacen, todo el mundo dice: “bueno, pues efectivamente esto es lo que había de hacerse, y ¿por qué no se había hecho antes?” Creo que es un pensamiento político surgido fundamentalmente, más que de estudios teóricos de una gran intuición genial. Yo creo que las generaciones futuras de nuestra historia podrán recoger esto cuando exista la suficiente perspectiva de tiempo para analizar cómo se está haciendo esta Revolución y cuál es el pensamiento orientador de ella y cuántas formas inéditas de expresión revolucionarias existen en la actualidad que no pueden referirse a ningún ejemplo anterior de ningún pueblo. Se verá entonces hasta qué punto este proceso revolucionario cubano tiene, entre otras virtudes, el de ser un estreno histórico en nuestra patria. Creo que aunque existe una tradición americana en el orden revolucionario, por primera vez se ha descubierto cómo debe sustanciarse un proceso revolucionario en América».

Es lo menos que se podía hacer: la coletilla
También con el comienzo del nuevo año, la Junta de Gobierno del Colegio Nacional de Locutores, el Comité Ejecutivo de la Federación de Artes Gráficas y la Junta de Gobierno del Colegio Provincial de Periodistas de La Habana firmaron una declaración definiendo su postura ante la publicación de cables en la prensa cubana que deforman la realidad cubana.
«Ante el ataque injustificado de un periódico de esta capital a la medida adoptada por locutores, gráficos y periodistas, de adicionar una aclaración a cada cable insidioso publicado en Cuba, el Colegio Nacional de Locutores, la Federación Nacional de Artes Gráficas y el Colegio Provincial de Periodistas de La Habana se ven en la necesidad de puntualizar su posición al respecto y de refutar públicamente las manifestaciones expresadas en el referido diario.
»Debatiéndonos como estamos entre dos polos opuestos, no existen más que dos posiciones posibles, totalmente irreconciliables: o se está con la Revolución o contra ella. Porque las posiciones intermedias, si se orientan con fines políticos coinciden necesariamente con el propósito contrarrevolucionario, al debilitar la república posibilitando su asalto. […]
»A los trabajadores que laboran en los órganos de prensa no afectos a la Revolución se les ha presentado el dilema de tener que contribuir involuntariamente a su difamación mediante la publicación de cables que, siendo elaborados en el exterior por organismos que responden a intereses antinacionales, son aprobados para su publicación por las empresas, sin aclaración al respecto, haciendo causa común con campañas que tienen el propósito de posibilitar la ruina de la obra popular y patriótica en que nos encontramos empeñados. […]
»Por ello, ante la alternativa de negarse a trabajar para un órgano de prensa en que los intereses de los dueños no correspondan con los de la Revolución, y consecuentemente con los de sus trabajadores, y ante la realidad de que en determinados órgano de expresión la línea seguida por la empresa, con respecto al proceso revolucionario, no se concilia con el sentir y el pensar de los integrantes de sus centros de trabajos, el Colegio Nacional de Locutores, la Federación Nacional de Artes Gráficas y el Colegio Provincial de Periodistas de La Habana acordaron adicionar a cada cable difamatorio una nota en la que se aclare su especie miserable y se salve la responsabilidad de los trabajadores de la noticia. Es lo menos que se podía hacer. No tiene pues ninguna empresa razón patriótica ni democrática de protestar esta medida. Con la conducta de locutores, gráficos y periodistas queremos salvar la misión de lo que debió partir de empresas que autorizan la publicación de cables que, por su burdo contenido anticubano y por el hecho de ser elaborados en el exterior, deberían merecer todo nuestro desprecio.
»La Habana, 1º. de enero de 1960».
A esa nota adicional aclaratoria que los periodistas decidieron colocar en los cables de prensa, pronto el pueblo le dio un nombre de la coletilla. Y consiste en poner al pie de toda información falsa enviada a Cuba por las agencias cablegráficas la siguiente nota en negrita:
«Este cable se publica por exclusiva voluntad de esta empresa periodística, en uso legítimo de la amplia libertad de prensa que existe en Cuba; pero los periodistas y obreros gráficos de este diario (o locutores de este noticiero radial o televisado) expresan, en uso de ese mismo derecho, que lo contenido en este mensaje no se ajusta a la verdad ni a la más elemental ética periodística”. El acuerdo se tomó casi al mismo tiempo de entrar en los teletipos el artículo del norteamericano Buchanan, repleto de falsedades y calumnias sobre Cuba».

Cambian dólares por pesos
En el periódico Hoy, del 10 de enero se hace una importante información:
«El pueblo sigue respondiendo con entusiasmo al empeño del Gobierno Revolucionario en la defensa de nuestra reserva monetaria. Según informes recogidos en el Banco Nacional, el canje de dólares por billetes cubanos desde septiembre que se inició esta campaña, hasta el cierre de operaciones en enero cuatro, ascendía a 7 062 402. 21 dólares, provenientes de canjes efectuados por chóferes de turismo, obreros gastronómicos y pueblo en general.
»En la ciudad de La Habana 30 984 personas efectuaron el canje de 2 050.744. 65 dólares en ese período y en el resto de la isla 94 866 personas canjearon por dinero cubano 5 011 657. 56 dólares».

La Revolución ha puesto las cosas en su lugar
El 11 de enero se da otro importante paso a favor de la obra revolucionaria. En La Habana, Fidel hace entrega al Ministerio de Educación del edificio de la Quinta Estación de Policía, escenario de tantos crímenes y torturas cometidos por Ventura Novo y sus esbirros, durante la tiranía batistiana. El acto, además, deja inaugurado oficialmente, el curso escolar 1959-1960 para los centros docentes de nivel medio. Las palabras del jefe de la Revolución comenzaron evaluando la alegría del pueblo durante las Navidades pasadas.
«Ha comenzado el segundo año del Gobierno Revolucionario. Yo no he visto que la alegría o la fe hayan disminuido en nuestro pueblo; más bien observo, que el pueblo está todavía más alegre y más lleno de entusiasmo que hace un año. […]
» ¿Por qué? ¿Por qué ese hecho de que pueblo esté mejor, de que el pueblo tenga más recursos, de que el pueblo disfrute más y haya alcanzado un estándar de vida más alto en solo un año de Gobierno Revolucionario, cuando el precio del azúcar ha sido más bajo, cuando menos reservas hemos tenido y menos divisas hemos recibido en los últimos 17 años? ¿Por qué? Sencillamente, porque se está gobernando con justicia, porque se hicieron leyes revolucionarias, porque la Revolución ha puesto las cosas en su lugar. Y a pesar de todos los obstáculos, a pesar de que tuvimos la necesidad de reconstruir el Estado, a pesar de todas las campañas internacionales, a pesar de las campañas de los contrarrevolucionarios de dentro y fuera del país, a pesar de las deserciones y de las traiciones, a pesar de que se ha combatido al Gobierno Revolucionario, libremente, a pesar de que se hayan hecho aquí mismo en la propia prensa reaccionaria las peores campañas, que no hicieron nunca ha ningún gobierno».

Comienza bien el año de 1960
Para terminar su intervención durante el acto de entrega de la Quinta Estación, el jefe de la Revolución califica lo que sería el nuevo año que recién comienza.
«[…] Este año ha empezado bien. Ha empezado bien, porque en once días los estudiantes universitarios subieron al pico Turquino, los buldóceres derrumbaron los muros de una fortaleza, y hoy la Policía Revolucionaria le acaba de entregar al Ministerio de Educación la Quinta Estación de Policía. Y, además, hemos ya lanzado al agua el primer barco de los astilleros que hicimos para barcos de pesca de los pescadores.
»Así que todos los síntomas, todos los síntomas son buenos y el año de 1960 ha empezado bien. Además, lo comenzamos optimistamente y sin miedo, seguro nuestro pueblo en su propio destino. El año pasado libramos muchas batallas; batallas contra los traidores, batallas contra campañas calumniosas, batallas contra campañas internacionales. Pues bien, ¡este año estamos dispuestos a librar todas las batallas que sean necesarias aquí y si son más, las libraremos también!
»Así que, comienza bien el año de 1960, y sin temor a equivocarnos, puedo decirles que será todavía más fructífero que el año anterior y espero que las Navidades que vienen sean más alegres todavía y que el año que viene, cuando nos volvamos a reunir a principios del año que viene, en pueblo tenga todavía más conciencia revolucionaria, más entusiasmo y más fe en el porvenir que vamos a construir, como ha sucedido este año, y que ya los alumnos que van a estudiar en este centro de enseñanza hayan cursado también su primer curso, y el año que viene el número de analfabetos sea mucho menor, el número de graduados sea mucho mayor, y no cesar hasta que la gran obra de la Revolución, que es sobre todo una obra de educación, haya preparado la generación que será la que viva en esa patria mejor que nosotros estamos forjando.
»Así que enhorabuena se convierta en centro de enseñanza secundaria lo que fuera ayer centro de tortura y de crimen, que no lo volverá a ser jamás, porque antes de convertirlo otra vez en centro de crimen, antes de volver a usar este centro de enseñanza como instrumento de tortura, tendrán que matar el último cubano».

1960: Año de la Reforma Agraria
« […] El presente año de 1960 fue denominado Año de la Reforma Agraria, según informó el presidente del Instituto Nacional de Reforma Agraria, doctor Fidel Castro Ruz.
Mediante comunicación, publicada el 12 de enero en Revolución, dirigida a todos los Departamentos y Secciones del INRA. Dando cumplimiento a esa orden del doctor Castro, el director ejecutivo de ese organismo capitán Antonio Jiménez, ha puesto en conocimiento de los respectivos jefes de esas oficinas que todas las resoluciones comunicaciones y escritos en general deberán llevar adjunto a la fecha de su expedición el consiguiente membrete de “1960: Año de la Reforma Agraria”.
»Razones fundamentales de carácter nacional respaldan esta orden, ya que durante el presente año llegarán al grado más alto de su intensidad los trabajos de la Reforma Agraria en todo el país y, además, será en 1960 cuando los frutos y resultados de los esfuerzos ya realizados y los que se realicen comenzarán a palparse en beneficio general del pueblo cubano, y en especial de nuestros campesinos».

No sabían enseñarnos Geografía
En el salón de actos de la Academia de Ciencias se efectuó, la noche del 15 de enero, un acto en conmemoración del vigésimo aniversario de la fundación de la Sociedad Espeleológica de Cuba. El presidente de la Sociedad, Eduardo Queral Martínez hizo entrega a Fidel de un diploma de Socio de Honor de la institución. Las palabras finales correspondieron al líder de la Revolución, quien trató varios temas. Uno de ellos, la enseñanza de la Geografía.
«[…] En realidad, trataban de enseñarnos geografía, pero no sabían enseñarnos geografía. Para muchos de los alumnos de mi tiempo —aun para los que éramos de naturaleza curiosa, de mente curiosa— la Geografía resultaba una enumeración de cabos, de ríos, de picos, de penínsulas, de cayos, de puntas, de golfos; en fin, una enumeración monótona de accidentes de la naturaleza, sin que de veras se nos despertara el interés que las maravillas del mundo que encierra la naturaleza, son capaces de despertar, no ya en los niños, sino incluso hasta en los ancianos; porque geografía de Cuba hemos venido a aprender muchos de nosotros ahora. Lo que habíamos aprendido de memoria, naturalmente que no tardaría en olvidarse; lo que habíamos aprendido mecánicamente, era lógico que fuese desapareciendo sin dejar huella alguna en nuestra mente. Y fue después, cuando tuvimos que recorrer zonas enteras de la isla, nada menos que en una lucha de vida o muerte, desconociendo por completo aquella geografía; desconociendo aquellas montañas y aquellos ríos; cuando tuvimos sobre la marcha que aprender lo que no se nos había enseñado de niños, y aprender de la única forma que puede aprenderse, que es mediante esa experiencia personal que se adquiere en el contacto directo con la naturaleza, y realmente la geografía es algo que no puede enseñarse en un aula: la geografía es algo que debe enseñarse sobre el propio terreno: los ríos, en los ríos; las montañas, en las montañas; los árboles, en los campos; las cuevas, en las cuevas; los picos, en los picos; y en fin, sobre el propio terreno es como pueden adquirirse conocimientos verdaderamente útiles, conocimientos verdaderamente profundos e inolvidables. Porque no hay comparación posible entre la idea que se trata de brindar a través de los textos y a través de las narraciones, y el concepto que se adquiere por la observación propia de los fenómenos de la naturaleza».

¿Qué nos enseña la Historia?
En el propio discurso, luego de esclarecer el lugar que ocupa el conocimiento de la Geografía de Cuba, Fidel enuncia un grupo de ideas referente a la Historia de Cuba.
« […] Es decir que aquella etapa de lucha pasó; pero, ¿quién dice que la lucha ha pasado para nuestro pueblo?, ¿quién dice que nos permitirán disfrutar tranquilamente de las conquistas logradas, que nos permitirán realizar tranquilamente nuestros sueños de justicia?, ¿quién dice que nos permitirán disfrutar tranquilamente de nuestras riquezas y de nuestro esfuerzo?, ¿quién puede decir que van a dejar que nuestro pueblo avance tranquilamente por el camino que se ha trazado?
»Si en definitiva sería una ilusión creer que hemos arribado ya a esa etapa en que los pueblos suelen considerarse libres de peligro, cuando en definitiva… —y aquí a nuestro lado está un verdadero maestro de nuestra historia, Roig de Leuschsenring, que ha escrito la historia de los esfuerzos de nuestra nación durante más de un siglo por ser una nación libre, por ser una nación soberana, donde pudiese desarrollarse un pueblo libre y feliz—. ¿Y qué ha sido nuestra historia, sino la lucha contra los factores nacionales y extranjeros, que han impedido esa justa aspiración de nuestra nación? ¿Qué ha sido la historia de los últimos 100 años, sino la historia de esas luchas, de nuestros esfuerzos, de nuestros triunfos y de nuestros fracasos? ¿Por qué pensar que al cabo de más de un siglo, apenas iniciados los primeros pasos por un sendero de soberanía plena y de libertad plena, nos iban a dejar marchar tranquilamente por ese camino, si durante un siglo poderosos factores han estado conspirando contra ese ideal de nuestra nación?
»Luego, la historia misma nos enseña que nosotros hemos recién salido de una etapa de lucha para entrar en otra etapa de lucha; que nosotros hemos dado un paso hacia adelante, pero que para mantenernos y avanzar tenemos que seguir luchando. Y es bueno que todos nos despojemos de esos espejismos engañosos que hacen a veces creer a algunos que la meta es una meta fácil, y de que todo ha culminado felizmente en una etapa sin problemas. Y claro, algunos admiraron o admiraban a los revolucionarios, por los obstáculos que tuvieron que enfrentar, por la fe que tuvieron en el triunfo, por la empresa difícil que habían llevado adelante, cual si la empresa difícil hubiese concluido, cuando en realidad eran de admirar los revolucionarios, más que por la empresa difícil que habían realizado, por la empresa más difícil todavía que emprendían».

Un futuro de hombres de ciencia y de pensamiento
Un momento notorio de su intervención fue la predicción de lo que sería el futuro de Cuba.
« […] Así que nosotros tenemos que convertir a la gente joven, tenemos que despertar en ellos esta actividad y ojalá que en los años venideros crezca la sociedad espeleológica y crezcan nuestras instituciones científicas; ojalá que legiones de cubanos se sumen. Hoy todavía es un círculo reducido el círculo de los investigadores, porque las circunstancias le dificultaron el camino a la inteligencia.
»El futuro de nuestra patria tiene que ser necesariamente un futuro de hombres de ciencia, tiene que ser un futuro de hombres de pensamiento, porque precisamente es lo que más estamos sembrando; lo que más estamos sembrando son oportunidades a la inteligencia; ya que una parte considerabilísima de nuestro pueblo no tenía acceso a la cultura, ni a la ciencia, una parte mayoritaria de nuestro pueblo. Era una riqueza de la cual no podía nada esperarse porque no tenían la oportunidad».

Venimos a inaugurar el primer pueblo
El domingo 24 de enero, a las cuatro de la tarde Fidel y sus acompañantes llegan a la cooperativa de producción agropecuaria Hermanos Saíz, en San Juan y Martínez. Miles de personas esperaban allí lo esperaban. No había tribuna y Fidel se subió al techo del centro escolar. Un océano de pequeñas cabezas rodeó el edificio. Desfilaron las milicias campesinas y estudiantiles. Hablaron el comandante Escalona, Waldo Medina y Fidel.
En las breves palabras expresadas por Fidel, incluyó la relación de cada una de las personas que recibían su nuevo hogar.
« […] En realidad, es un motivo de legítimo orgullo, tanto para ustedes como para nosotros, este pueblo que inauguramos hoy. Porque aquí donde hoy se levanta este pueblecito maravilloso, —porque no es un elogio al gobierno decir que es un pueblecito maravilloso sino un elogio al ingeniero que lo construyó y a los obreros que en él trabajaron— donde hace apenas siete meses, siete meses, no había absolutamente nada, todo lo más un grupo de casitas pobres, que precisamente la idea de que vivieran tan pobremente en una finca que producía tantos cientos de miles de pesos en tabaco de magnífica calidad, fue lo que nos hizo concebir el propósito de construir aquí este pueblo.
»Fue en el primer año de Gobierno Revolucionario, cuando todavía no teníamos los nuevos gobernantes una gran experiencia sobre estas cuestiones; cuando incluso no teníamos una organización eficiente, pues estábamos empezando y que quisimos hacer un ensayo aquí en esta finca tabacalera; no era por supuesto el único esfuerzo para dotar de viviendas al campesino, pero aquí decidimos ensayar un método nuevo de construcción, y al mismo tiempo conocer las dificultades, y al mismo tiempo los métodos más correctos para construir un pueblo entero con su centro escolar, su campo deportivo, su tienda del pueblo y demás instalaciones, y una casa completamente amueblada que son realmente la admiración de todas las personas que visitan este lugar, y el mérito que tiene este acto de hoy no es que hayamos venido aquí a inaugurar un pueblo, sino que venimos a inaugurar el primer pueblo. Carecería por completo de significación si la obra de la Revolución en este orden se fuese a limitar a un pueblo, el significado que tiene es precisamente que vamos a seguir construyendo pueblos para los campesinos. […]
»Y aquí mismo tenemos sesenta y una familias; y he aquí la lista que la voy a leer rápidamente: Ramón Rodríguez, Antonio Machún, Amparo Padrón Hernández, Félix Lazo, José Luis González, Alejandro Ledesma, Ramón Díaz, Tomás Yayiní, Francisco Escobar, Ricardo Escobar, Santos Roque, Gregorio Moinelo y Edmundo Moinelo, Modesto Moinelo, Pablo Moinelo, Loreto Moinelo, Evelio Moinelo, Francisco Padrón Díaz, Leonel Iglesias, Policarpo Iglesias, Francisco García Tarancón, Leovigildo Bellido Benítez, Celestino Álvarez, Hipólito Hernández, Ramón Chaguimes, Jesús Hernández, Rafael Acosta, Pablo Abreus, Luis Álvarez, Juan Carmona, Humberto Roig, Nemesio Pozo, Marcelino Rodríguez Pino, Servando Benítez, Antonio Rodríguez, Idelfonso Iglesias, Amando Santana Pereda, Justo Chaguimes, Antonio Chaguimes, Roberto López, Fernando Fuentes, Jesús Vento, Edelmiro García, Flores Reina, Segundo Santiago, Feliciano Roque, Heliodoro Fuentes, Roberto Fuentes, Remberto Rodrigues, Lázaro Hernández, Tomás Iglesias, Enrique Lazo, Timoteo Mena Aragón, Alfredo Pérez, Diosdado Hernández, José Azcuy, Nieves Benítez, Jesús Linares, Nieves María Portela, José León Serrano, Raúl Fuentes Valdés, Edelmira Hernández, Francisca Martínez, Digna Álvarez, Emilia León, Caridad Rodrigues; en total sesenta y una personas más cuarenta y nueve casas que se están construyendo».

En nuestras manos está nuestro destino
Con una cena martiana, junto al monumento al Apóstol, en la Plaza Cívica, hoy Plaza de la Revolución, comenzaron el 27 de enero las actividades para conmemorar el natalicio de José Martí. La cena fue organizada por Pastorita Núñez, Directora del Instituto Nacional de Ahorro y Vivienda. Fidel fue invitado a participar. A la cena asistieron dos mil comensales, entre ellos una representación de madres y esposas, vestidas de luto por la pérdida de su ser querido en la lucha revolucionaria. Después de varias palabras recordando la acción del Moncada y el nacimiento de José Martí, en el Año del Centenario de su caída, Fidel reitera que el pueblo cubano puede decir, al fin, que tiene en sus manos los destinos de la patria.
« […] Por primera vez es el pueblo dueño de sus destinos, y lo que hagamos ahora de nosotros depende; el triunfo definitivo de nosotros depende, porque en nosotros está la fuerza para llevarla adelante o la debilidad que la haga fracasar. En nosotros ha de estar la virtud que permita llevar felizmente adelante el propósito que nos hemos impuesto o estarían los vicios que nos hicieran fracasar; en nosotros ha de estar el valor que permita el triunfo definitivo o la cobardía que haga posible el fracaso definitivo. En nosotros pues, en esta generación que ha sido afortunada en la oportunidad, está también la tremenda responsabilidad, porque de las filas del pueblo salen los conductores, de las filas del pueblo salen los héroes, de las filas del pueblo salen los valientes, de las filas del pueblo surgen las fuerzas que puedan permitir el triunfo del pueblo, como de esas filas surgen también —infortunadamente— los traidores o los desertores, y nosotros hoy sí podemos decir de una vez que en nuestras manos está nuestro destino; y de nuestro pueblo, solo de nuestro pueblo dependerá que la oportunidad sea una oportunidad para el triunfo definitivo».

Solo la dignidad, salva a los pueblos e inspira respeto
La presencia de las madres que perdieron a sus hijos en la guerra contra la tiranía, sus lágrimas y sollozos contrasta con las manifestaciones de alegría del pueblo. Pero este contraste Fidel lo razona de una manera lógica y revolucionaria.
« […] Y estos contrastes son, los que en momentos como éste, nos hacen meditar y pensar en todo lo que ha costado ese anhelo de que fuese algún día nuestro pueblo dueño absoluto de nuestro destino y tuviese en sus manos la gran oportunidad; y como esa oportunidad hay que saberla utilizar, como esa oportunidad hay que defenderla, es por eso que tenemos que sembrar dignidad en nuestro pueblo, es por eso que tenemos que hacer realidad aquel apotegma martiano que él quería que fuese la ley primera de la república : el culto a la dignidad plena del hombre. Hay que sembrar dignidad, porque los pueblos pequeños, los pueblos pequeños como el nuestro, solo pueden sobrevivir y marchar adelante con mucha dignidad y, los pueblos pequeños solo se salvan de la sumisión cuando tienen mucha dignidad. Porque solo la dignidad, que quiere decir heroísmo, salva a los pueblos e inspira respeto.
«Y nosotros, que somos un pueblo pequeño, económicamente empezando el camino del desarrollo de nuestros recursos, nosotros lo que tenemos, sobre todo para defender esta oportunidad, es dignidad; y el arma más poderosa que pueda poseer nuestro pueblo es la dignidad, que quiere decir virtud, que quiere decir fe, quiere decir seguridad en sí mismo.
«Y ese debe ser el propósito fundamental en un acto como éste: fomentar lo que más necesita un pueblo pequeño, lo único que salva a los pueblos pequeños: la dignidad. Y por eso, lo que nosotros tenemos que prometerle a nuestro Apóstol, lo que nosotros tenemos que jurar ante el recuerdo y ante la estatua de Martí, es ser un pueblo digno; lo que nosotros tenemos que jurar, ante la tumba de todos los caídos, es ser un pueblo digno; porque los pueblos luchan no por razones baladíes, los pueblos luchan por grandes aspiraciones, los pueblos luchan por grandes objetivos que les permitan el pleno desenvolvimiento y desarrollo como pueblo libre, los pueblos luchan por grandes afanes; y cuando se habla de soberanía, cuando se habla de autodeterminación, se habla del derecho a labrarse su propio porvenir, se habla del derecho a disfrutar sus recursos, se habla del derecho a disfrutar los frutos de su trabajo, se habla del derecho a progresar en el orden moral, en el orden espiritual y también en el orden material; se defienden grandes intereses nacionales cuando se habla de autodeterminación y de soberanía, y cuando se habla además de justicia, de justicia social, quiere decir que los pueblos, no solo no deben resignarse a vivir bajo el dominio de otros pueblos, sino que dentro de las naciones, los pueblos no debe resignarse a vivir bajo el dominio de los privilegios».

Nos defenderemos con trincheras de ideas y trincheras de piedras
Antes de concluir su intervención en homenaje al Apóstol, Fidel impulsa a desarrollar la virtud y la dignidad, recordando a los fundadores de la patria y manifiesta la decisión de lucha del pueblo haciendo lo que debe hacer una Revolución como la nuestra.
« […] Fomentemos, pues, la virtud, fomentemos la dignidad, reverenciemos cada vez más a nuestros fundadores, recordemos cada vez más a nuestro Apóstol, más cada año y no por motivos solo de gratitud sino por ser necesidad, porque los necesitamos, porque necesitamos que con nosotros libren las batallas que estamos liberando; recordémosle y venerémosle cada vez más y con más fervor. Hoy en esta cena tan cubana y tan hermosa, mañana, es decir hoy por el día, desfilando las milicias frente a la estatua del Apóstol en el Parque Central y allá en Oriente, mientras en todos los demás lugares de la Isla las instituciones patrióticas de un modo o de otro rinden tributo al Apóstol, allá el Gobierno Revolucionario entregando a los niños de Santiago de Cuba, convertido ya en hermoso centro escolar, el cuartel Moncada, donde cayeron aquellos compañeros nuestros el 26 de julio de 1953, Año del Centenario del Apóstol; Centenario que tuvo que conmemorar nuestro pueblo bajo feroz y sanguinaria tiranía; Centenario que estamos conmemorando hoy, que vamos a conmemorar allí, en uno de los actos más emotivos, porque son como la definición de esta Revolución, que convierte fortalezas en escuelas; que derriba muros llenos de aspilleras y convierte en aulas, barracas de soldados, en la seguridad de la certeza de aquel pensamiento, de que “trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra”.
»Y la historia demostrará que si al fin y al cabo, las fortalezas llenas de aspilleras y de soldados sucumbieron ante el empuje de nuestro pueblo que luchaba por una causa justa; en cambio, nuestras escuelas, representaciones del pensamiento y la cultura, jamás caerán bajo las fuerzas, jamás caerán bajo la fuerza de los que nos la quieren quitar para convertirlas en cuarteles defensores de privilegios, porque esas escuelas las sabrá defender nuestro pueblo; porque esas escuelas las defenderá nuestro pueblo con trincheras de ideas y trincheras de piedras.
»Y así, marcharemos adelante, reafirmando nuestra soberanía, haciendo leyes justas, dándole tierra a los campesinos, escuelas a los niños, hospitales a los enfermos, trabajo a los desempleados, horizontes prometedores a nuestra juventud y a nuestro pueblo todo. Así continuaremos derribando fortalezas, y haciendo escuelas, con optimismo y con seguridad, porque creo en nuestro pueblo, porque estoy seguro de que tiene temple y tiene virtudes suficientes para marchar por este camino, porque tiene sobrados ejemplo que lo alienten, suficientes prédicas martianas que lo animen y lo inspiren.
»Por eso hoy, al conmemorarse este 107 aniversario del natalicio de quien fue un símbolo en sacrificio y en pensamiento para la patria, la satisfacción de poder mirar con orgullo la estatua del Apóstol y decirle: !Al fin, Maestro, tu Cuba que soñaste, está siendo convertida en realidad!».

¡Mira la obra de tu padre!

Llega el 28 de enero, un día muy esperado por la dirección de la Revolución. El cuartel Moncada es convertido en centro escolar. Unas treinta mil personas, entre ellas diez mil escolares, concurrieron al acto. Poco antes de las diez de la mañana aterriza en un helicóptero en la terraza de uno de los edificios de la nueva ciudad escolar, el compañero Fidel, iniciándose el acto instantes después. Hacen uso de la palabra, el presidente Dorticós, Raúl Castro, Armando Hart y Fidel. Las palabras de Raúl son muy emotivas, no pudo dejar de recordar la gloriosa acción en este lugar, el 26 de julio de 1953. He aquí sus palabras.
« […] Sinceramente tenemos que confesar que, aunque en muchas ocasiones difíciles hemos tenido que hacer uso de la palabra, en esta sencilla ocasión son indescriptibles los sentimientos y emociones que por nuestras mentes pasan. Estar hablando aquí dentro de lo que fue un antro de crimen del pasado; estar hablando aquí, que tantos recuerdos confusos y heroicos traen al mismo tiempo, a la par que amargura en nuestras mentes, en la corta etapa que de revolucionarios llevamos, aquí en el corazón de la heroica, indomable y siempre rebelde Santiago de Cuba. Y espectáculos como este, que hacen revivir de verdad las doctrinas del Apóstol, cuyo nacimiento hoy conmemoramos, ver esta fortaleza convertida en centro escolar y en vez de casquitos ver aquí formados la esperanza de nuestro pueblo y el objetivo de nuestras luchas, que es precisamente nuestra niñez; nuestra niñez, porque no luchamos para hoy ni para futuro y luchamos para ustedes, porque el futuro es de ustedes.
» ¡Y con qué emoción y tristeza al mismo tiempo contemplamos espectáculos como el de hoy! Emoción por esto que hace la Revolución Cubana, esto que debiera ser una imitación de todos los países, incluso de los llamados civilizados; emoción, por ser ésta una de las cosas genuinas de la Revolución Cubana.
»Y tristeza al mismo tiempo, al contemplar cómo aquellos que quieren destruir nuestra Revolución, cómo aquellos que conspiran incluso bajo la sombra de la Revolución, cómo aquellos agazapados, que nos tienden una mano y con la otra nos calvan el puñal; tristeza, porque vemos poderosos intereses, que a su gusto manejan grandes Estados, hostigan constantemente nuestra Revolución con noticias diplomáticas. […]
»Recuerdo, hace siete años, cuando desde La Habana salíamos para el ataque al cuartel Moncada. Recuerdo un compañero querido, que en aquellos momentos era mi jefe inmediato, recuerdo cómo hicimos el viaje juntos, recuerdo cómo después de recibir las últimas instrucciones de Fidel, aquel compañero, que se llama José Luis Tassende, momentos antes de partir hacia el ataque frontal de lo que hasta hace poco era esa temida fortaleza, me decía: recordando a una niña de meses que en una cuna había dejado en La Habana: “si muero ocúpate de mi hija”.
»Y hoy aquí Temita, ¡mira la obra de tu padre! ».

Estudien en las montañas, en los ríos, en los museos, en los lugares históricos…
Más tarde, detrás de las palabras de Armando Hart, Fidel hace las conclusiones del emocionante acto de entrega del cuartel Moncada, convertido ya en el centro escolar 26 de Julio. Después de esclarecer a los presentes el porqué se transforman las fortalezas en escuela, pasa de inmediato, Fidel, a explicar cómo el concibe la forma de enseñar a los niños.
« […] Ustedes tienen oportunidad de aprender deportes; ¿ustedes saben cómo nosotros aprendimos a hacer la guerra? No vayan a creer que nosotros aprendimos a hacer la guerra en la Sierra Maestra; nosotros aprendimos a hacer la guerra cuando éramos muchachos igual que ustedes. ¿Saben cómo? ¿Quieren que les diga cómo? Bueno, nosotros aprendimos a hacer la guerra jugando pelota, jugando básquet, jugando fútbol, haciendo todos los deportes, nadando en el mar, nadando en los ríos, y subiendo montañas.
»Nosotros aprendimos a hacer la guerra en estas montañas, porque también estudiábamos aquí en Santiago, y cada vez que nos llevaban de excursión, pues, siempre subíamos alguna loma.
»Así que nosotros aprendimos a hacer la guerra cuando teníamos la edad de ustedes, porque después fue lo mismo, después era cuestión de quién hacía mejor las cosas, hacía las cosas, con más práctica, con más inteligencia, porque las habíamos aprendido, todos nosotros habíamos aprendido a hacer la guerra, a vencer al enemigo, cuando éramos muchachos igual que ustedes.
»Así que todos ustedes deben practicar deportes, ningún niño debe quedarse sentado en el momento del recreo, ningún niño debe dejar de aprender a nadar, de aprender a subir las lomas. Es decir, que nosotros queremos, no solamente que ustedes estudien en los libros, nosotros queremos que ustedes estudien en las montañas, que ustedes estudien en los ríos, nosotros queremos que los maestros les expliquen también las cosas no en el aula, que lo lleven a las fortalezas para que les expliquen la historia; que lo lleven a los lugares donde, por ejemplo, se libraron las batallas de la Guerra de Independencia; donde murió Martí en Dos Ríos, por ejemplo, donde hay una estatua que es un lugar muy venerado por todos los cubanos, […] Bueno, ustedes deben decirles a los maestros que los lleven a ver las cooperativas, para que les expliquen lo que son las cooperativas; deben decirle a los maestros que los lleven a los museos, en los museos están las cartas de Martí, de Maceo, las armas que usaban, y así hay muchas cosas interesantes, y ustedes deben aprender todas esas cuestiones de historia también. Y cuando hay una película, por ejemplo de historia, ustedes le dicen al maestro que los lleven también al cine. O si no, que le traigan la película de historia para que aprendan historia. Y además, los mayorcitos, cuando hay un libro, una novela, sobre cuestiones históricas, pues también que les compren esas novelas, y los libros, los libros que escribieron los griegos, los poemas sobre cuestiones de guerra, y sobre cuestiones de historia, que son muy interesantes, digan a los maestros también que se los presten, los mayorcitos, cuando ya ustedes comprendan mejor las cosas, porque esa edad que tienen ustedes es la mejor para estudiar, porque a esa edad que tienen ustedes no se les olvida nada, por ustedes siguen una película: van a la casa y se la cuentan al hermanito, se la cuentan al papá y se la cuentan a todos».

Cada libro, cada lápiz… costó vidas, costó sangre, costó luto, costó tristeza
Para concluir sus palabras, Fidel reafirma en los niños que siempre recuerden a los que con sus vidas hicieron posible la obra de la Revolución.
« […] Y por último yo quiero que los niños de este centro escolar piensen siempre y recuerden siempre con gratitud a todos los cubanos que murieron para que ustedes pudieran tener hoy esta escuela y pudieran tener una patria libre. Ustedes tienen que recordar siempre a todos los cubanos que desde el siglo pasado, desde la época de Carlos Manuel de Céspedes, hasta hoy, han estado haciendo grandes sacrificios para que nosotros tengamos esto que ahora tenemos. Quiero que recuerden también, muy especialmente, a los compañeros que murieron aquí el 26 de julio, que recuerden a aquellos compañeros que aquí fueron asesinados, que aquí fueron torturados.
»Pero yo no quiero que recuerden los asesinatos, yo no quiero que recuerden las torturas, porque esos recuerdos ingratos y desagradables los irán borrando ustedes y los irá borrando esta escuela, porque una escuela los borra mucho mejor que si hubiéramos destruido todo esto y hubiésemos hecho aquí con parque. La mejor manera de borrar aquellos recuerdos es llenando esto de niños, llenando esto de libros, y llenando esto de alegría para borrar aquellos recuerdos.
»Lo que queremos que ustedes piensen es en lo valiente que fueron aquellos compañeros, que piensen en su heroísmo, que piensen cómo los torturaron para que hablaran, y no hablaban; y cómo los asesinaron. Ellos no temblaron ante la muerte, porque sabían que estaban defendiendo una causa justa y sabían que algún día esa causa justa triunfaría. Yo quiero que recuerden cómo fue, gracias a esos sacrificios, que pudo ganarse la guerra contra la tiranía, y que pudo triunfar la Revolución, porque el ejemplo que dieron aquellos primeros que cayeron fue el ejemplo que siguió toda la juventud, y el ejemplo que siguieron muchos cientos de miles de jóvenes que cayeron después, porque todos aquellos compañeros fueron la admiración de los demás jóvenes, que después continuaron la lucha y la llevaron hasta la victoria.
»Yo quiero que recuerden siempre a aquellos compañeros que murieron el 26 de julio, a aquellos compañeros que murieron en todas las batallas, que murieron en la ciudad murieron en los campos, porque gracias a esos compañeros es posible que ustedes tengan hoy, que cientos de miles de niños en toda la república tengan maestros, tengan libros y tengan escuela.
»Quiero que recuerden siempre a Abel Santa María, a Boris Luis Santa Coloma, a Renato Guitart, a José Luis Tassende y a toda aquella lista de más de setenta compañeros que murieron en el Moncada; que recuerden a Frank País, a Pepito Tey, a Otto Perellada, a Tony Alomá y a toda la larga lista que sería imposible enumerar de jóvenes que murieron después el 26 de julio para hacer posible el triunfo de la Revolución, porque gracias a ellos, gracias a los que murieron, gracias a todos esos sacrificios, que ustedes muchas veces tienen oportunidad de pensar cuando van por la carretera y ven un pequeño obelisco o cuando visitan el cementerio y ven las tumbas de todos aquellos compañeros queridos que cayeron, tienen oportunidad de pensar, sobre todo los sacrificios que se hicieron, sobre todo los hombres jóvenes que murieron, para que ustedes puedan tener estas escuelas, y por eso ustedes tienen un deber con aquellos compañeros, es el deber de estudiar, porque para poder estar aquí hoy, para poder destruir esos muros, para poder poner este centro escolar donde van a estar dos mil niños, muchos niños que quedaron huérfanos como se quedó esa niña que Raúl cargó aquí, ella es como un ejemplo de los tantos y tantos niños y niñas que perdieron a sus padres. Ustedes tienen oportunidad de ir a sus casas y ustedes pueden seguir viendo a sus padres; sin embargo hay muchos niños que perdieron a sus padres en la Revolución y ellos también son sacrificados, porque no solo se sacrifican los que mueren, se sacrifican sus esposas, se sacrifican sus padres, se sacrifican sus hermanos, se sacrifican sus hijos y toda la obra de la Revolución ha costado muchos sacrificios y mucho dolor. Por eso, hay que aprovecharla, por eso, hay que estudiar, porque cada lápiz, cada pupitre, cada pizarrón, cada tiza, cada libro costó sangre, costó vidas, vidas que se sacrificaron y sangre que se derramó para que ese dinero con que comprar libros y con que hacer escuela no se utilizará en hacer cuarteles, no se utilizará en pagar criminales, no se lo robaran para comprar fincas, ni para comprar negocios particulares. Es decir, que cada libro, cada hoja de papel donde ustedes aprenden a sumar y donde ustedes aprenden a escribir, costó vidas, costó sangre, costó luto, costó tristeza, madres que visten de negro, niñas que se quedaron huérfanas y que en la emoción de un minuto como el de hoy, lloran y nos hacen llorar a todos nosotros. Y eso es lo que no podemos olvidar nunca, ni podemos olvidar que los malos cubanos, los pocos malos cubanos porque son pocos afortunadamente los malos cubanos, que hablando mal de la Revolución y haciendo campañas contrarrevolucionarias, hagan que el pueblo pueda olvidarse de todo ese dolor y de todo el sacrificio que costó la Revolución; que los malos cubanos no pueden hacer posible que regrese el pasado, que los malos cubanos que hoy hablan mal de la Revolución, como ayer hablaban mal de Maceo, como ayer hablaban mal de Máximo Gómez, como ayer hablaban mal de Martí, porque hoy todo el mundo conoce la obra que hicieron, antes tenían enemigos que les llamaban bandidos y les llamaban locos y los llamaba con los peores calificativos y las peores palabras. […]
»Los niños de Cuba, dentro de cincuenta y de cien años se sentarán a ver las fotografías del que era cuartel Moncada y que esta generación convirtió en escuela; las fotografías de los primeros niños que estuvieron en esta fortaleza cuando se convirtió en una escuela; los niños que vivieron la Revolución; los niños que conocieron a los rebeldes; los niños que vivían en Santiago de Cuba y en los campos de Cuba, cuando en Santiago se luchaba; cuando en las calles se combatía, cuando en las montañas se luchaba; los niños que oyeron y vieron los aviones; los niños que vieron y oyeron los disparos de los fusiles; los niños que vivieron estos momentos de la Revolución; los niños que son veteranos de la Revolución. Estos niños también serán la admiración de los niños del futuro, porque fueron testigos de la Revolución, fueron los que estudiaron en las primeras escuelas que hizo la Revolución, fueron los que contemplaron la obra de la Revolución, y son los que van a terminar la obra de la Revolución.
»Hoy, aunque es cierto que nos entristece por un lado el recuerdo de los que cayeron; aunque es cierto que no es posible visitar esta ciudad y no evocar el nombre de tantos compañeros queridos que desaparecieron, también, es cierto que hay en sus familiares, como en sus compañeros, como en todo el pueblo, la satisfacción de que ellos lucharon por algo útil, de que ellos fueron como la semilla que fructificó esta obra, de que gracias a ellos el pueblo es feliz; gracias a ellos los niños son felices, y por eso, al ganar esta batalla de hoy, esta batalla sin muertos, esta batalla sin cadáveres y sin heridos, esta batalla hermosa, esta toma del cuartel Moncada sin sangre, hoy, tenemos que sentirnos verdaderamente emocionados y tenemos que sentirnos verdaderamente felices. Hoy Santiago está feliz, hoy toda Cuba está feliz; hoy los niños están felices; hoy el Apóstol que nació el 28 de enero, y que hoy, al conmemorarse el 107 aniversario, se inaugura este centro escolar que se llama 26 de Julio, hoy el Apóstol está contento; hoy nuestros muertos están contentos; hoy es un día feliz de la patria».

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