Cuba declara el pleno ejercicio de su soberanía

(Tomado del periódico Revolución del 28 de enero de 1960)

La AP informa el 26 de enero sobre un hecho inusual: funcionarios aduaneros interrogaron la noche del 25, durante varias horas, a aviadores chilenos en un esfuerzo para determinar qué país obtuvo cinco bombarderos B-26 exportados desde Miami. Los inspectores dijeron que ninguno dio información. Los aviones, según indagaciones, habían desaparecido de una base aérea de los Estados Unidos.
Al mediodía del martes 26 de enero, el presidente de Estados Unidos, Eisenhower, hizo públicas unas declaraciones oficiales referentes a las relaciones entre Cuba y Estados Unidos que, según los especialistas, daban inició a una nueva etapa de dichas relaciones.
La respuesta cubana a las palabras del presidente estadounidense fueron dadas de inmediato: Una vez más se reafirmó la soberanía del pueblo de Cuba. Correspondió al presidente de la república, doctor Osvaldo Dorticós hacer público el mensaje revolucionario, la noche del 27 de enero.
« […] Nuestro gobierno ha considerado cuidadosamente las declaraciones emitidas por el excelentísimo señor presidente de los Estados Unidos, Dwight D. Eisenhower, en el día de ayer, en relación con nuestro país, y ha estimado oportuno hacer las siguientes manifestaciones:
»PRIMERO: Nuestro gobierno lamenta el progresivo empeoramiento de las relaciones con el gobierno de los Estados Unidos, pero entiende que ello es consecuencia directa de la incomprensión mostrada respecto al desarrollo y objetivos de la Revolución Cubana, la cual responde fundamentalmente a los ideales y a las aspiraciones de nuestro pueblo; así como de los agravios infligidos a nuestra nación, los que tan hondamente han herido el sentimiento patriótico de Cuba.
»En muchas ocasiones Cuba ha sido víctima de declaraciones formales por legisladores de los Estados Unidos, amenazantes inclusive para nuestra soberanía; y por otros altos funcionarios del gobierno de los Estados Unidos, como la recientemente producida por un Almirante en servicio activo, en las que afirma la posibilidad de la ocupación de la Base Naval norteamericana de Guantánamo por otra potencia extranjera con las consecuentes implicaciones que tal declaración conlleva, y las emitidas por el vicepresidente Nixon, el día 16 del presente mes, en las que insinúa la posibilidad de una agresión económica contra nuestro país.
»Nuestro territorio, en varias ocasiones, ha padecido, de manera insólita, bombardeos aéreos, como los de los centrales azucareros “Punta Alegre” y “Niágara”, y últimamente a plantaciones de caña, por aviones que, por todos los indicios racionales, parecen provenir de territorio norteamericano, sin olvidar la incursión aérea sobre la ciudad de La Habana con el saldo de víctimas inocentes realizada por un desertor de las Fuerzas Armadas de Cuba, quien no obstante haber ejecutado esa acción partiendo de territorio de los Estados Unidos, goza aún en dicho país de libertad y fue antes objeto de un interrogatorio oficial sobre la situación interna de nuestro país por un Subcomité del Congreso de los Estados Unidos.
»Igualmente ha contribuido al empeoramiento de esas relaciones con intensa campaña de prensa producida en los Estados Unidos, en la que se desnaturaliza el verdadero contenido de la Revolución Cubana y en la que se ha injuriado, en muchas ocasiones, a sus más prominentes líderes, de la cual no había que responsabilizar al gobierno de los Estados Unidos si no se hubiese solidarizado con dicha campaña en la versión oficial entregada a mí por su representante diplomático en Cuba, el día 27 de octubre de 1959. Similares efectos en los sentimientos del pueblo cubano y en el curso de las relaciones entre ambos gobiernos han producido las gestiones realizadas por el gobierno de los Estados Unidos cerca de otros gobiernos y países para impedir que el nuestro pudiera comprar las armas necesarias, de carácter defensivo, cuando hemos sido objeto de amenazas inminentes de invasiones a nuestro territorio.
»Todos esos antecedentes han causado, pese a las mejores intenciones cubanas, el enfriamiento de las relaciones entre ambos gobiernos, y no reflejan, por cierto, una actitud de amistad hacia nuestro pueblo, quien espera continuar gozando de la más fraterna amistad del pueblo de los Estados Unidos.
»El gobierno de Cuba recibe con agrado la declaración del presidente Eisenhower respecto a la adhesión del gobierno de los Estados Unidos “a la política de no intervención en los asuntos internos de otros países, incluyendo a Cuba”, pero expresamente declara, en el pleno ejercicio de nuestra soberanía, no concebiría ni admitiría, respecto a nuestro país, política intervencionista alguna, existieren o no las correspondientes previsiones en los Tratados Internacionales.
»SEGUNDO: El gobierno de Cuba ha dado prueba reiterada y concreta de sus esfuerzos por impedir que desde territorio cubano se realicen actividades contra gobiernos de otros países, pese a no contar con los extraordinarios recursos y medios de vigilancia necesarios de que disponen los Estados Unidos; y deseamos que esos recursos con que cuentan los Estados Unidos los emplee su gobierno con un éxito todavía mayor en impedir que los criminales de guerra y prófugos de la justicia cubana utilicen el territorio de los Estados Unidos para conspirar contra nuestro gobierno, nuestro país y adquirir armas y aviones con ostensible propósito de invadir nuestro territorio y derrocar el Gobierno Revolucionario.
»TERCERO: No existe por parte de los voceros del gobierno cubano el afán de crear la ilusión de una acción agresiva y de actividades conspirativas, pues solo se han limitado a responder a declaraciones a veces amenazantes y lesivas a nuestra dignidad nacional, y en otros casos a hechos perfectamente verificados, puesto que es interés y aspiración de nuestro gobierno mantener las más cordiales y amistosas relaciones con el gobierno y el pueblo de los Estados Unidos.
»CUARTO: El Gobierno Revolucionario de Cuba celebra que el gobierno de los Estados Unidos reconozca “el derecho del gobierno y del pueblo cubanos, en el ejercicio de su natural soberanía, a realizar aquellas reformas sociales, económicas y políticas que considere convenientes”, pero estima que ese derecho dimana esencialmente, no del reconocimiento que dispensen otros países, sino de nuestra condición de nación independiente y soberana, y por ello aprecia con complacencia que como tal derecho, y no como merced, sea calificado ejercicio de nuestra soberanía.
»QUINTO: El gobierno de Cuba, a través de sus organismos con jurisdicción para ello, está en la mejor disposición de oír y considerar todas las quejas y reclamaciones relativas a casos particulares que fueren formulados por ciudadanos norteamericanos, de acuerdo con el Derecho cubano y el Derecho internacional, y aclara, una vez más, que en la aplicación de las medidas legales puestas en vigor, especialmente las concernientes al desarrollo de la Reforma Agraria, no han de producirse confiscaciones de propiedades de extranjeros, sino expropiaciones económicamente compensadas en los términos y medios que nuestro ordenamiento constitucional autoriza y nuestra situación financiera permite. […]
»Estamos llevando a cabo una Revolución ordenada y pacífica, inspirada en las aspiraciones y en los intereses que son comunes a todos los pueblos y países de Latinoamérica conformados económicamente como países subdesarrollados, y cuenta para ello nuestro gobierno con la unánime y estrecha solidaridad de todo el pueblo cubano, pues para un acertado diagnóstico de la realidad de esta etapa histórica que vive nuestro país, no debe olvidarse la indestructible unidad que existe entre el pueblo y el Gobierno Revolucionario de Cuba y que los ideales y aspiraciones del pueblo cubano son los mismos ideales y aspiraciones del Gobierno Revolucionario de Cuba.
»Las diferencias de opinión que pueden existir entre ambos gobiernos como sujetas a negociaciones diplomáticas, pueden resolverse, efectivamente, mediante tales negociaciones. El gobierno de Cuba está en la mejor disposición para discutir sin reservas y con absoluta amplitud todas esas diferencias, y declara expresamente que entiende que no existen obstáculos de clase alguna que impidan la realización de esas negociaciones a través de cualquiera de los medios e instrumentos tradicionalmente adecuados a ese fin.
»Justo de señalar, además, que Cuba es un país pequeño, que ni en lo militar ni en lo económico puede constituir, por ningún concepto, riesgo ni amenaza alguna para otros países, y mucho menos para una nación grande y poderosa como los Estados Unidos. Sería equivocado apreciar que el desenvolvimiento del proceso revolucionario en nuestra tierra y de nuestras reformas sociales y económicas puedan causar el menor daño a otras naciones.
»La fuerza del pueblo de Cuba y de la Revolución Cubana, dentro y fuera de nuestras fronteras, estriba únicamente en lo justa que es la aspiración de todo pueblo a ser plenamente libre y a vivir de la explotación de sus recursos naturales y de su trabajo ordenado y creador.
»Finalmente, debo agregar que el gobierno de Cuba rechaza con toda rebeldía la insinuación que pudiera considerarse implícita en las declaraciones del presidente Eisenhower, en lo que respecta a estimar que la amistad tradicional y mutuamente beneficiosa entre los pueblos cubano y norteamericano puedan ser destruidas por lo que califica de “intrigas del comunismo internacional”, puesto que como aclarara nuestro canciller en la nota entregada al señor embajador de los Estados Unidos en Cuba con fecha 13 de noviembre de 1959, la naturaleza, estructura y objetivos del Gobierno Revolucionario se definen por sus hechos y “el pueblo cubano ha encontrado ya, acorde con su tradición histórica, su idiosincrasia nacional, su misión en América, su papel en el mundo y los requerimientos de la época, su forma propia de expresión política, económica, social y cultural”.
»Sobre la base de respeto mutuo y recíproco beneficio con el gobierno y el pueblo de Estados Unidos de Norteamérica, desea el gobierno de Cuba mantener e incrementar las relaciones diplomáticas y económicas, y entiende que sobre esa base es indestructible la amistad tradicional entre los pueblo cubano y norteamericano.
»El gobierno de Cuba mantiene su esperanza de que todas las diferencias existentes puedan ser consideradas por las vías naturales de las negociaciones diplomáticas con respeto absoluto a nuestra soberanía. Ese respeto y la correcta interpretación del proceso revolucionario de Cuba son indispensables para el mantenimiento e incremento de las relaciones entre ambos gobiernos».

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