CÓMO PREPARARSE SI INVADEN A CUBA

Por Dr. C. Eugenio Suárez Pérez

A finales del año de 1959, en toda Cuba se observa un espectáculo inusitado: el adiestramiento de las primeras milicias que venían formándose como reserva defensiva de la Revolución. Sucedía de noche fundamentalmente. Se escuchaba el “un, dos, tres, cuatro” de los instructores y el paso cadencioso de hombres y mujeres, empleados y obreros, campesinos y jóvenes estudiantes; todos por igual.
La revista Bohemia del 27 de diciembre de 1959 publica un artículo-reportaje con el título “Cómo debemos prepararnos si invaden a Cuba”, basado en las experiencias de los especialistas en la materia. El trabajo periodístico contiene instrucciones prácticas de defensa, organización de comandos por zonas, horarios de entrenamiento, los fortines y vigilancia de las costas, cómo una mujer puede eliminar sin riesgo a un paracaidista invasor, cómo un pueblo se hace imbatible y cada cubano un soldado.
En el epígrafe “Movilización” se explican algunos principios:
« Para lograr la victoria bueno es contar con la razón, la fe y la valentía de un pueblo, pero es necesario acompañarlas de una considerable dosis de entrenamiento. Entrenamiento con disciplina, ese es el secreto. Es absolutamente necesario que todos, en el momento difícil, sepan lo que tienen que hacer y en qué grupo tienen que actuar para rendir el máximo de resultados. […] es necesario que todas las milicias funcionen acorde con un plan de organización y bajo un mando central desde el principio, para que en un momento dado sepa con cuáles fuerzas se cuenta y cómo está situada y preparada cada una».
En “Cómo debe prepararse un pueblo” se explica que la invasión a Cuba comenzaría por el aire con un asalto de paracaidistas y luego por mar. Es por ese motivo que el entrenamiento está sujeto a estos puntos:
«1.—De la superficie del territorio nacional: 114 534 kilómetros, se hagan divisiones de cinco kilómetros cuadrados cada una. Las áreas más probables para el descenso de paracaidista, tales como caminos vecinales, carreteras, líneas de ferrocarriles, playas, llanos, etc., deben vigilarse estrechamente especialmente al atardecer y amanecer.
»2.—Los habitantes de cada a área deben constituirse en Comandos y designar a sus propios dirigentes, quienes se encargarán de adiestrarlos en los manejos de fusiles, escopetas, machetes, piedras y cuánta arma se disponga en el lugar, así como a marchar y a maniobrar en las horas libres de sus respectivos trabajos. Es necesario aprovechar las aptitudes de todos, hombres, mujeres y niños mayores de 12 años. Y enseñarles a trabajar en silencio. Nadie debe pertenecer a más de un Comando. Esto no quiere decir que dos o más Comandos se presten auxilio mutuamente.
»3.—Cada Comando mantendrá una estrecha vigilancia sobre las líneas de comunicaciones, redes de distribución de aguas y electricidad. Los jefes escogerán los lugares secretos donde sus grupos esconderán las armas, para que en caso de emergencia se vayan a buscar. Sólo dos o tres personas, las más responsables y reservadas, conocerán el paradero de estos escondites.
Se insiste en que cada miembro debe saber lo que tiene que hacer en su Comando y qué peña le toca defender en la hora nona. Mucho entusiasmo sin entrenamiento es perjudicial, pues puede pecar de desorden y el desorden en nuestras filas es favorable al enemigo.
»4.—Se recomienda, preferentemente en las costas, construir fortines de observación, para poder vigilar desde sus atalayas, los mares y caminos. Al menos, en cada lugar donde se advierta posibilidades de desembarco, se deben levantar obstáculos, preferentemente en lugares elevados. En la guerra lleva ventaja el que está más alto.
»5.—Cada miembro de Comando debe conocer su provincia, su municipio —aunque sea en trazos generales serán— y poblado donde habita y tener un plano mental de la zona que específicamente le toca operar, con las situaciones exactas de sus ríos, lagos, montañas, vías de comunicaciones, tomas de aguas, etcétera, que la cruzan».
Una parte importante del artículo se desarrolla bajo el título “No es preciso abandonar los trabajos”.
«Cada Comando formará uno, dos o más horarios de entrenamiento de acuerdo con la exigencia de su grupo o zona; repartirá folletos y literatura aleccionando sobre los deberes patrióticos y el arte de combatir al enemigo, así como honrar la memoria de los mártires, preferentemente en los centros de enseñanza, de trabajo y de recreo.
»”Nosotros —palabra de Fidel Castro— debemos tener nuestra mente preparada para luchar en desventaja. No seríamos el único pueblo del mundo que ha logrado vencer luchando en desventaja.”
»Lo importante es que desde el principio cada cual sepa lo que tiene que hacer en el momento preciso, teniendo presente: a) se debe trabajar en absoluto silencio, como autómatas, b) se actuará rápido, de la rapidez con que se actúe en el momento crucial depende la victoria. No olvidar nunca: las maniobras de los primeros minutos son trascendentales. […] cada miembro de la comunidad es un soldado. Saberlo le da fuerza. Y nunca se apartará de su arma».
El trabajo trata también sobre la “Unidad en el mando”. Al respecto esclarece, entre otras, una exigencia importante.
«Ningún Comando debe operar por su cuenta y riesgo sin contar con la conformidad del Estado Mayor del Ejército. El Gobierno Revolucionario es el responsable y guía de todos los movimientos de Comandos y de los preparativos de guerra que se efectúen en el territorio nacional.
»Cada dirigente de grupo dará parte al Estado Mayor de todas las novedades que haya tenido en su sector. Es indispensable, para que el poder central lleve un control de todas las unidades».
En el acápite “Defensa de las costas” se precisa:
«Cada sector se encarga de ponerse en contacto con los pescadores, operadores de embarcaciones y buques, etc., para que reporten cualquier movimiento sospechoso que hallen al puesto más cercano. Si es posible, hacer que las embarcaciones posean radios transmisores, servicio de radar o luces-señales de alarma.
»En cada tramo se construirá un fortín-atalaya y se pondrán perennemente vigías de confianza en él. Y mantendrá unidades de ciclistas recorriendo las carreteras costeras de un lado a otro, y hombres a caballo en donde no haya caminos pavimentados. Esto es fácil de hacer en combinación con los clubes deportivos y con los campesinos».

Además en el artículo se tratan aspectos tales como el modo de conocer cuándo va a ocurrir una invasión, qué hacer en el caso de que el enemigo logre aterrizar y ponerse a salvo, y la campaña de ablandamiento.
Hasta ese momento, considero, no había referencia en Cuba, que un medio como la revista Bohemia utilizara sus páginas como un manual o cartilla para la defensa del país.

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