Diciembre de 1959 EL EJÉRCITO REBELDE Y LA DEFENSA DEL PAÍS

Por Dr. C. Eugenio Suárez Pérez

Obtendremos dondequiera que sea los elementos vitales para la defensa
La decisión del gobierno británico de no acceder a la venta de aviones a Cuba para modernizar sus fuerzas aéreas se publica en el periódico Revolución del 3 de diciembre.
«Con la declaración de Lord Landsdown, subsecretario de Estado Parlamentario para asuntos extranjeros, rechazando la petición cubana de cambiar los 15 aviones de caza por el tipo See Fury, el gobierno de Gran Bretaña se coloca en la mafia internacional que se está moviendo contra Cuba. El gobierno inglés pretende que se admita como razón la “tensión en el Caribe”. Si la frase no tuviera el cuño “made in USA” podría sorprender a algún incauto. Pero hay algo en eso de la negativa británica que pone al descubierto la oreja yanqui en el asunto. Inmediatamente después de conocerse la decisión inglesa el vocero del Departamento de Estado de Washington, Lincoln White, hizo declaraciones, tratando de desvincular el punto de vista inglés del criterio de la Cancillería del Potomac.
»Por supuesto que la “tensión” en el Caribe según la opinión reaccionaria comenzó el primero de enero con el triunfo de la Revolución Cubana. Los bombardeos a ciudades abiertas, las masacres con napalm, los cohetes, los miles de muertos no constituyeron jamás ninguna tensión. Ni siquiera una simple alarma en la cancillería de Washington y en la subsidiaria de Londres.
»La declaración de Lord demuestra una vez más que los pueblos libres del mundo que en estos momentos se levantan contra todo tipo de colonialismo e imperialismo sólo tienen una salida ante el ataque organizado de la reacción internacional: su libre determinación para obtener dondequiera que sea los elementos vitales para su subsistencia y su defensa».
Al día siguiente, aparecen publicados unos anónimos versos escritos por alguien que, burlonamente, supo retratar la desvergüenza de ambos gobierno.
Cuando pidió el pueblo cubano
negó Inglaterra los aviones.
Más, cuando ayer pidió el Tirano
con el padrino americano
llegaron pronto y a montones.
En esto sí se dan la mano
Esta pareja de… sajones.

Un cumplimiento generoso
En La Habana se anuncia que en un gesto de solidaridad, quizás único en el mundo, el Gobierno Revolucionario presiona a quienes se opusieron a la Revolución.
«[…] El Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias ha aprobado más de mil retiros y cientos de transmisiones de pensiones a viudas e hijos de militares, firmándose resoluciones reconociendo el máximo de las cantidades fijadas a devengar en los retiros por inutilidad física contraída en actos de servicio.
»Cumple así generosamente el Gobierno Revolucionario con los ex militares del antiguo régimen, que en el ayer combatieron al Ejército Rebelde y a los postulados revolucionarios, otorgándoseles el retiro en unos casos y beneficiando a sus viudas e hijos de los hombres que murieron por defender a una causa, que por injusta, repudió todo el pueblo de Cuba» (sic.).

No apelaremos a nadie más que a nuestro pueblo
Según informan los cables del viernes 4 de diciembre, Guatemala está montando una denuncia ante el Consejo de la Organización de Estados Americanos, en la cual acusa a Cuba de preparar una invasión a ese país.
Como respuesta a tan cínica acusación, el presidente de la república, doctor Osvaldo Dorticós Torrado, formula una oportuna declaración.
«La nota que según las informaciones de las agencias cablegráficas proyecta presentar el gobierno de Guatemala ante la O.E.A., contiene una denuncia absurda y poco seria que el Gobierno de Cuba rechaza enfáticamente. Nuestro Gobierno ha definido de manera reiterada su política de no intervención en los asuntos internos de los demás países, y ha dado pruebas evidentes de cumplir ese principio.
»Nuestro Gobierno conoce, empero, las actividades realizadas por elementos contrarrevolucionarios cubanos en territorio de Guatemala sin la menor molestia por parte de las autoridades de aquel país, pero no por ello ha instado la atención de la O.E.A. porque a nadie apelaremos, sino a nuestro propio pueblo para defender nuestra integridad territorial y nuestra obra revolucionario».

Aquí podrá venir todo el mundo, pero no salir nadie
En horas de la noche del 7 de diciembre, en conmemoración de la caída del mayor general Antonio Maceo y el capitán Francisco Gómez Toro, el comandante Raúl Castro y el presidente Osvaldo Dorticós presiden una solemne velada, organizada por el Gobierno Revolucionario en el hemiciclo de la Cámara de Representantes del Capitolio Nacional. El comandante Raúl Castro, entonces ministro de las FAR, pronuncia un patriótico y combativo discurso.
«[…] Desearíamos que aquí no se derramara una sola gota más de sangre; pero si se empeñan en venir, si haciendo, como aquel humilde campesino de la dictadura a quien su jefe le decía: “Sube la loma, que mientras los americanos nos apoyen, aquí no hay problema. Batista se quedará ahí”. Si creyendo todavía en aquellos cuentos del pasado ignominioso, vinieran, no dándose cuenta de que estamos en la Cuba Nueva, en la Cuba Libre y soberana en que tenemos el honor de vivir, que vengan. Pero si a pesar de todo insisten en venir: que vengan.
»Lo que sí es bueno recordar y gritarlo bien alto para que lo oigan todas las agencias de cable, para que lo oigan todas las “P” juntas, toda esa prensa amarilla que aún tenemos el amargo deber es soportar, que siempre la paciencia y la generosidad del pueblo no serán las mismas; estamos reteniendo la mano lo más posible para que no se efectúe ningún tipo de fusilamiento, ya que nuestro negocio no es matar, sino llevar adelante la Revolución.
»Pero es bueno que sepan ellos, es bueno que sepa esa prensa internacional y la reacción que en nuestro patio se incuba, es bueno que sepan que nosotros ya conocemos la cárcel y el exilio y que sólo nos falta conocer a la muerte. Es bueno que sepan todos esos canallas, los de allá y lo de acá, que aunque siempre actuaremos serenamente como en los peores momentos de la guerra y nuestra actitud respetuosa siempre será igual para el vencido, que tengan en cuenta que cuando dos fuerzas se encuentran y aún no se ha decidido quién es el vencedor y quién el vencido, que tengan en cuenta esos que hablan de oposición, y que ya es hora de empezar la oposición, pero no quieren que les llamen contrarrevolucionarios como se merecen; sería bueno que ellos fueran preparando su mochilita y engrasando su riflecito, y se acaben de definir, porque en los campos de batalla, en la tierra de nadie, también silban las balas.
»De todo esto, si después que a nadie perseguimos, sólo nos defendemos de aquellos que quieren hacernos daño; si después de esa aclaración mil veces repetida, quieren venir, que acaben de venir, porque como dijo Fidel, para nosotros no hay retirada, —y ya lo hemos dicho aquí— los esperan los machetes de los campesinos, los rifles del Ejército Rebelde; las milicias de obreros y estudiantes revolucionarios. Pelearán como en el mambisado y en la Sierra Maestra nuevas Mariana Grajales.
Seis millones de cubanos que no saben pedir clemencia y que hoy en el primer aniversario libre de la caída del Titán, proclamamos una vez más: venga el que venga, aquí podrá venir todo el mundo, pero no salir nadie».

La Milicia del Sindicato del Automóvil
La edición del periódico Noticias de Hoy, del 13 de diciembre, publica un reportaje sobre la primera milicia obrera.
«A los mecánicos, chapistas, pintores, electricistas, talabarteros, vendedores de accesorios y otros que ganan el sustento diario con su labor sobre los automóviles, hay que reconocerles el mérito de ser los primeros trabajadores cubanos que organizaron su Milicia con el fin de recibir el adiestramiento militar y estar listos a defender la Revolución en el momento en que sea necesario.
»A un mes del triunfo sobre la tiranía, allá por el mes de febrero, el Sindicato de Trabajadores de la Industria del Automóvil, comprendiendo que a los trabajadores corresponde, junto con los campesinos y los estudiantes, marchar al lado del Ejército Rebelde en la patriótica misión de salvaguardar la victoria, se consagró a constituir la Milicia Obrera.
»Este organismo que hoy cuenta con 156 hombres y 15 mujeres constituyó una agradable sorpresa en el desfile obrero del primero de mayo, al presentarse ante la Tribuna Presidencial del gran acto, haciendo maniobras militares que le ganaron el aplauso de los allí presentes. […]
»Luego debe prestar juramento de fidelidad a la patria, a la Revolución, al programa de la independencia plena de nuestra nación, de las luchas de los obreros, campesinos, estudiantes y demás capas de la población y el glorioso Ejército Rebelde, mostrando su disposición de empuñar las armas y defender con la vida las hermosas conquistas de la victoria revolucionaria.
»El que ingrese en la Milicia del Sindicato del Automóvil sabe que ello significa, no reparar en el cansancio físico producido por la labor en el centro de trabajo para someterse, noche y día, a las prácticas militares, cubrir de su propio peculio los gasto que origine la milicia, cualesquiera que éstos sean, y estar prestos a responder a cualquier llamado que ésta le haga sin reparar en los intereses personales. […]
»Los milicianos del Sindicato del Automóvil se encuentran completamente uniformados. El color del pantalón es gris plomo, la camisa blanca, la gorra del mismo color del uniforme, los zapatos negros y en el brazo izquierdo el distintivo compuesto por letras negras y rojas.
»Cuando hablan del uniforme, afirman con un acento mezclado de orgullo y emoción, que fue escogido y diseñado por el glorioso comandante Camilo Cienfuegos, cuando en visita que le hicieron en Ciudad Libertad en los primeros pasos de la organización de la Milicia, estuvieron solicitando su ayuda y consejo. No hay que decir que cada uno se costea su propio uniforme. […]
»Cuando el pasado 26 de julio, al llamamiento de Fidel Castro, se concentraron en la capital medio millón de campesinos, a los cuales había que alojar y ofrecerle todo género de facilidades para que tuvieran una grata estancia en La Habana, la Milicia del Automóvil realizó una gran jornada. Durante una semana la Milicia tuvo a su cargo 1 050 campesinos, distribuidos en seis campamentos de distintos lugares de la capital. El alojamiento, alimentación, paseos, visitas, homenajes y regalos a este crecido número de campesinos, estuvo a cargo de la Milicia y la eficacia con que fue cumplida la encomienda, ha quedado demostrada por las manifestaciones de cariño de los hombres del campo en el momento de la despedida. […]
»Otra oportunidad en que la Milicia demostró la gran labor que ésta puede realizar en las áreas sociales en tiempos de paz, fue en ocasión de realizarse en los jardines del Capitolio Nacional, durante el mes de septiembre, la Feria por Reforma Agraria, organizada por la Brigada Femenina Revolucionaria.
»El mantenimiento de orden en aquel lugar, adonde acudieron cientos de miles de visitantes, durante más de tres semana, sin que ocurriese el más mínimo incidente, estuvo a cargo de la Milicia del Sindicato del Automóvil».

La Milicia de Trabajadores Intelectuales “Rubén Martínez Villena”
Un grupo de reconocidas personalidades de la intelectualidad cubana se reúnen con Fidel Castro y le expresan su decisión de participar directamente en la defensa de la patria incorporándose a las milicias revolucionarias.
El periódico Revolución publica el texto de la declaración.
«Ante las amenazas de que viene siendo objeto la Revolución cubana por elementos que pretenden impedir las transformaciones esenciales que ella comparte; ante las evidentes muestras de agresión armada a Cuba de los contrarrevolucionarios que en Cuba y desde el extranjero se organizan para atacar militarmente nuestra patria, hemos pensado que todos los sectores del país están en la obligación de defender esta Revolución que encarna los ideales cubanos de todas las épocas.
»Nosotros, como trabajadores intelectuales (escritores, artistas, hombres de pensamiento en general), nos consideramos obligados a ser fieles a esta profunda exigencia moral. Creemos que no basta con realizar cabalmente nuestra tarea: el momento requiere también las labores disciplinadas y responsables de integración con el glorioso Ejército Rebelde al que debemos esta hora de orgullosa libertad.
»Por ello hemos organizado la Milicia de Trabajadores Intelectuales “Rubén Martínez Villena”, en que se agrupan hombres de diversas ideologías, pero coincidentes en su respaldo absoluto al Gobierno Revolucionario representante de la valiente tradición cubana de Varela, Martí y Martínez Villena. Estimamos que nadie puede hoy proclamarse cubano si no está dispuesto a defender con las armas y con cuantos medios tenga a su alcance, este momento excepcional que expresa el más alto nivel de cubanía que jamás haya alcanzado nuestro país».

Al final firman el documento más de 40 intelectuales, entre ellos Fayad Jamis, Roberto Fernández Retamar, Mariano Rodríguez, Jaime Sarusky, Pablo Armando Fernández, Santiago Álvarez, Nicolás Guillén, Alejo Carpentier, Raquel Revuelta, Natividad Freire, Marta Arjona y otras destacadas personalidades.

Nos preocupa que todo el mundo se quiera ir a pelear
En la Plenaria de la Federación Nacional de los Trabajadores Azucareros del 15 de diciembre, Fidel expresa que la organización del pueblo en milicias, su adiestramiento y la disposición de defender la Revolución es un acontecimiento inédito en Cuba; sin embargo, a Fidel hay algo que le preocupa.
«Otra cosa que es importante y que ésto sí que tengo que recalcárselo al pueblo y a los obreros, es una cosa que nos preocupa. Saben algo, y es que lo que más nos preocupa de cualquier “invasioncita” de las están preparando, no son los invasores, los invasores van a durar lo que un merengue en la puerta de un colegio; lo que nos preocupa es que todo el mundo se quiera ir a pelear, eso es lo que nos preocupa, que aquí desembarquen en dos o tres lugares y la gente se vuelva loca y todo el mundo deje su trabajo, y todo el mundo deje las fábricas y todo el mundo vaya a pedir un fusil, porque se nos va a crear una desorganización tremenda, y eso tiene que ser poco a poco.
»Es muy importante; nosotros estamos, poco a poco, entrenando pero no tenemos personal suficiente para el entrenamiento de los trabajadores todavía y estamos ya entrenando los primeros grupos, estamos escogiendo los campesinos, y los estamos llevando a un curso de 45 días, ya tenemos 200 ahí, y ya desfilaron el 7 de diciembre en el Cacahual, y desfilaron con una marcialidad y una disciplina, que fueron la admiración del pueblo, y eso, naturalmente, es un programa que lleva tiempo, y por eso nos preocupa que si hay cualquier situación de esa, la gente se presente toda a pedir fusil y a pelear y eso no puede ser, tiene que ser con calma.
»Es muy importante, que no se interrumpa para nada la producción. Nosotros iremos movilizando al pueblo en la medida que lo necesitemos. Aquí todo el mundo quiere un fusil, y naturalmente, hay que ir poco a poco, y lo importante es que no se interrumpa para nada la producción, ni la zafra, ni la industria, ni el transporte, ni nada; todo el mundo esperando que se le llame si hace falta, y se le llamará según la clase de lucha. Porque doscientos o trescientos a sombrerazos los agarran. Depende de la categoría de las invasiones; todo el mundo debe estar siempre listo».

Nuestro Ejército tiene algo más su conciencia revolucionaria al servicio del pueblo
Al campamento de Managua —donde radican la Escuela de Cadetes del Ejército, las Unidades Blindadas y las Fuerzas Tácticas de Combate de Occidente— poco después de las diez de la mañana del 22 de diciembre, arriban el presidente de la república, doctor Osvaldo Dorticós Torrado; el primer ministro, doctor Fidel Castro; el ministro de las Fuerzas Armadas, comandante Raúl Castro; el jefe del Ejército, comandante Juan Almeida; el jefe de la Fuerza Aérea, comandante Sergio del Valle y otros oficiales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, para presidir el acto de graduación de los alumnos de la Escuela de Unidades Blindadas y las maniobras que con ese motivo se realizarán. La comitiva es recibida por el comandante Guillermo García, jefe de ese mando y por el director de la Escuela de Cadetes, capitán José R. Fernández Álvarez.

«Los 53 graduados del Curso de Tanques, que componen 12 oficiales y 42 alistados (sargentos, cabos y soldados) con un personal auxiliar, comenzaron las maniobras a las órdenes del director de la escuela, teniente José Robles Díaz, desplegándose las distintas unidades integradas por los tanques Sherman, Cometa I, General Stuart y los carros pesados T-17, con sus tripulaciones de graduados que ofrecieron magnificas demostraciones haciendo evoluciones de combate y prácticas de tiro contra determinados objetivos integrados por casas de madera y otros, contra los cuales dispararon a distancia de 1,000 yardas con resultados positivo. […]
»Terminadas las maniobras el comandante Fidel Castro y los demás jefes del Ministerio de las Fuerzas Armadas se dirigieron al comedor de los alistados donde efectuaron su almuerzo en un ambiente de confraternidad, en el que los cocineros de la tropa tuvieron la oportunidad de responder al jefe máximo de la Revolución preguntas sobre el menú que se estaba sirviendo que era el que se suministraba para todos.
»Poco después en el salón de acto de la Escuela de las Unidades Blindadas se inició el acto de entrega de los diplomas y los premios a los alumnos más destacados del curso. […]
»El resumen del acto fue hecho por el Primer Ministro doctor Fidel Castro. Al dirigirle la palabra a los graduados del curso de la Escuela de Unidades Blindadas de Managua, después de presenciar las maniobras y prácticas de combate realizadas con todas las armas, el comandante Fidel Castro expresó: “Saber distinguir entre lo justo y lo injusto es una de las cuestiones que más debe interesarnos, por eso es que hoy en Cuba tienen estas posibilidades de superarse, esta oportunidad de brindarle a todos los hombres las ventajas de los estudios, de la superación. Antes estas oportunidades sólo estaban al alcance de los privilegiados, o de los ricos; de los que vivían a costa del pueblo sin preocuparse por su destino.
»La inteligencia de nuestros campesinos es inconcebible, muchos casos hemos conocido de jóvenes humildes analfabetos y ausentes de toda preparación que rápidamente han progresado en sus estudios venciendo en corto plazo las disciplinas elementales y ya en proceso creciente de superación se están destacando en el aprendizaje de las distintas técnicas hacia las cuales se ha orientado su vocación. La inteligencia de nuestros campesinos esta virgen y ahí tiene la nación una cantera inagotable, como tiene en todos los demás cubanos que nunca han tenido la posibilidad de llegar a los centros de especialización, a los centros de cultura a los que no tenían acceso fácilmente. […]
»Si esa oportunidad no se había obtenido era porque en nuestro país existía un Ejército que estaba vendido. Un Ejército que sólo serviría para perseguir y maltratar a la ciudadanía, para estar al servicio de los terratenientes y los monopolios […].
»Si hoy esas oportunidades se han conquistado se debe a ustedes, a los hombres del Ejército Rebelde. Pues en justicia se debe a aquellos hombres que en la manigua, en la Sierra, sin armas, haciendo todos los sacrificios habidos y por haber, supieron llegar hasta el triunfo, quedando en el camino muchos de aquellos compañeros esforzados. Gracias al esfuerzo de muchos de aquellos que cayeron y que llevamos en nuestro más profundo recuerdo, fue posible llegar a lo que hoy estamos disfrutando.
»Aquellos hombres que hicieron la guerra, una guerra que se llevó con tanta generosidad, pues siempre le enseñamos a todos que había que respetar la vida de los prisioneros que había que proteger la vida del pueblo, que no se podía atropellar a un prisionero, que había que tener siempre el principio de humanidad y hombría por encima de todo, para que no se cometiera nunca un crimen. Cuando fue necesario hacer justicia nos asistía la moral, nos asistía la razón y el respaldo del pueblo y la ley, para llevar ante el paredón a quien tuviera que pagar allí sus crímenes.
»Lucharemos con inteligencia, con valor pero nunca recurriremos a las armas innobles. Por encima de todo nos preocupa el pueblo y contamos con su apoyo, además, ya vamos teniendo un Ejército, un Ejército que se supera, hoy aquí graduándose una unidad de tanques, mañana allá graduando a un grupo de pilotos en las FAR o de guardiamarinas en la Marina de Guerra o más allá, en la propia Sierra Maestra donde se preparan también unidades de Infantería, unidades de Infantería que ya han subido varias veces el Pico Turquino y se han especializado en un tipo de combate propio de esas regiones, que han aprendido a manejar todas las armas automáticas. Nuestros campesinos también se han unido en muchas de estas unidades, donde han adquirido los conocimientos necesarios en el manejo de las armas.
»Se va entrenando el Ejército en el uso de los armamentos, de las armas automáticas, ya hay unidades de ametralladoras calibre 50, compañías de morteros, unidades con armas de distintos calibres.
»Estamos formando un Ejército disciplinado, preparado técnicamente y capaz de salir a destruir cualquier fuerza invasora. Un Ejército donde no habrá favoritismo, donde aquel que estudie y trate de superarse tendrá todas las facilidades, tendrá todas las oportunidades. Nuestro Ejército tiene algo más que vale más que todo lo que hemos citado, que vale tanto como eso o más, su conciencia revolucionaria al servicio del pueblo.
»Tenemos un Ejército salido del pueblo y que jamás lo traicionará y que no estará sólo porque junto a él, a su lado, estará el pueblo. […]
»Además de este Ejército técnicamente preparado tiene muchos de sus contingentes prestando su esfuerzo a la recuperación del país, al servicio del pueblo, construyendo centros escolares, casas para los campesinos, plantas industriales, playas populares y prestando su aporte con la ayuda técnica al progreso y la superación de aquellos sectores que permanecían en el mayor abandono, sin cooperación alguna. […]
»Estos soldados que lo mismo manejan un tanque que un tractor, serán parte de un Ejército donde […] marchen juntos los campesinos, los obreros y los estudiantes. Este es el premio del pueblo cuando se trabaja por sus intereses. Agradezco a todos ustedes, a sus instructores a todos los que han realizado este magnífico esfuerzo superador y sólo lamento que junto a usedes no estén hoy aquí sus familiares para que tengan la emoción que yo he tenido hoy en verlos como con tanto entusiasmo y con tanto amor se han dado a la tarea de ser útiles a la patria».

Ciudadanos y soldados: hermanos, compañeros y amigos
La edición del periódico Revolución del 24 de diciembre publica un mensaje de las Fuerzas Armadas Revolucionarias al pueblo de Cuba, algo nunca visto en la historia de Cuba.

«No es usual en la prensa del mundo, encontrar mensajes como el que en la fecha de este día, dirigimos al pueblo de Cuba. No es usual, porque en ningún país del mundo, se acostumbra a que el ciudadano y el soldados sean hermanos, sean compañeros y amigos, como resulta especialmente en este caso.
»Por ello, nosotros, los miembros de Las Fuerzas Armadas Revolucionarias, nos dirigimos a nuestros hermanos, civiles sin uniformes que son baluarte de la Revolución; hermanos del campo y de la ciudad, para hacerles llegar nuestra más exclusiva y sincera felicitación, en estas Navidades del Año de la Libertad.
»Cubanos, nuestra felicitación no es solamente por el advenimiento de las Pascuas y el Año Nuevo. Nuestra felicitación la dirigimos también dentro de un marco de agradecimiento por el respaldo que ustedes le están ofreciendo al Gobierno Revolucionario y a nuestro máximo líder, el doctor Fidel Castro Ruz.
»Recordamos recién hace un año, nuestro recorrido por los pueblos de Cuba, desde Oriente a Occidente. ¡Qué alegría la de nuestros conciudadanos! ¡Qué emoción! ¡Cuántas felicitaciones! Todo aquello, de Cuba hacia nosotros, porque considerábase que habíamos sabido cumplir con nuestro deber y que lo habíamos hecho bien. Hoy, es a la inversa. Los felicitados de ayer, felicitan a sus hermanos. ¿Por qué? Pues porque nuestros hermanos civiles también han sabido cumplir con su deber y lo han sabido hacer muy bien.
»Y como ejemplo de lo que decimos, ahí están las obras realizadas en el primer año de la Revolución y que sin la cooperación de un pueblo como el nuestro, jamás se hubieran podido llevar a cabo. Ahí están, como formidables monumentos erigidos a la dignidad revolucionaria de todo pueblo, para asombro de un mundo mediatizado por la hipocresía y la indecisión, la formidable Reforma Agraria en todo su empuje arrollador, el Instituto Nacional de Ahorro Viviendas, la Rebaja de Alquileres, la Ley de Minas, el decoro de un independiente Servicio Exterior, y todo el bello ejemplo que a los ojos de América y del Mundo ofrece esta Revolución de los humildes.
»Por todo eso, cubanos; por todo eso y mucho más, las Fuerzas Armadas Revolucionarias, les desean unas Felices Pascuas y un Próspero Año Nuevo».

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