La defensa y el Ejército Rebelde en octubre de 1959

Por Dr. C. Eugenio Suárez Pérez

El soldado rebelde tiene que probar su gran utilidad a la nación
Los comandantes Raúl Castro y Camilo Cienfuegos llegan a Santiago de Cuba el primer día de octubre. El comandante Camilo Cienfuegos sobre el Ejército Rebelde dijo que su consigna es trabajo, trabajo y más trabajo. Así lo exige la Patria y la Revolución y si nos sacrificamos en la guerra también tenemos que hacerlo en la paz. El soldado rebelde tiene que probar su gran utilidad a la nación. Y más adelante expresó:
En cualquier caso de emergencia o agresión, tenemos al pueblo que nos respalda enteramente. Dentro de dos semanas será entregado el cuartel de Holguín a las autoridades educacionales en un acto en que estará presente el Ministro del ramo, doctor Armando Hart. Para el futuro se proyecta entregar también el Moncada. Tenemos que esperar un tiempo pues Alfredo Guevara va a filmar una película cubana sobre la Revolución y es claro que tenga que comenzar por el asalto al Moncada.
En Pinar del Río fueron entregados a Educación 11 cuarteles. Los 200 compañeros que allí prestaban servicios, trabajan ahora para el INRA y otros en diversas labores. En Las Villas nueve cuarteles pasarán a educación.

Emisora del Ministerio de Defensa para el INRA
El 2 de octubre se anuncia que la emisora de radio del Ministerio de Defensa se traspasa al Instituto Nacional de Reforma Agraria. El Ministro de Defensa, comandante doctor Augusto Martínez Sánchez, hizo entrega al capitán Antonio Núñez Jiménez, director del INRA, de la emisora del Ministerio de Defensa que salía al aire con el nombre de LA VOZ DE LA REVOLUCIÓN CUBANA. De ahora en adelante la misma se llamará LA VOZ DEL INRA. La emisora transmite desde el piso 14 del edificio del Instituto Nacional de Reforma Agraria.
Desde el año 1946 fue creada la CMZ-1 en el entonces Ministerio de Defensa Nacional. Pero esta radioemisora solo existía en el papel. Es decir, en el Presupuesto Nacional y en las nóminas. No tenía ni estudios, ni muebles, ni nada, solo un equipo transmisor de 60 watts que nunca fue usado. En la plantilla constaba un personal de 16 empleados, cada uno con un sueldo de sesenta y dos pesos mensuales. Pero ni uno solo trabajaba. Eran “botelleros”.

La hora es de trabajar
Desde la tarde del sábado 3 de octubre, en los periódicos de la capital circulan las aclaraciones del comandante Raúl Castro Ruz sobre las tergiversaciones que el periódico Oriente hiciera de las palabras expresadas por él en Santiago de Cuba. Las aclaraciones de Raúl fueron:
En medio de un gran trabajo quisimos tener una atención especial con el periódico Oriente y accedimos a una breve entrevista con uno de sus periodistas en el despacho del Regimiento Uno “Maceo”.
Lamentablemente nuestras palabras no fueron recogidas con toda fidelidad y para asombro nuestro en una de las ediciones de dicho periódico fue destacada en el primer cintillo la siguiente falsa noticia: “Será reducido el Ejército en Oriente a tres mil hombres”. Seguidamente aparecía una tras otras las siguientes noticias inexactas: “… los siete mil hombres que serán LICENCIADOS pasarán a prestar servicios en múltiples obras públicas, sin afectar los presupuestos del Ministerio de Defensa ni de Obras Públicas”.
Otra parte: “En Pinar del Río y Matanzas ha desaparecido prácticamente el desempleo” y seguidamente: “este ejército que vamos a REDUCIR AHORA MISMO antes de dos años estará produciendo más de cinco millones para el Gobierno, etcétera, etcétera.
1) Textualmente dije que de los 38 000 hombres que tiene el Ejército Rebelde, sobran 20 000 que para no constituir una carga inútil para la nación se pondrían a trabajar, nunca dije de licenciarlos.
2) Que trabajarían en obras fuera de los presupuestos de Obras Públicas para no perjudicar a los obreros del sector.
3) Que en Isla de Pinos ya no habían desempleados y que esperábamos terminar para el año que viene el desempleo en Pinar del Río y tal vez también en Camagüey.
4) Jamás dije que el Ejército iba a ser reducido “ahora mismo”, sino que ahora mismo, entre otras cosas, el Ejército iniciará la siembra en toda la isla de 500 millones de eucaliptos, los que dentro de siete años tendrán como mínimo un valor de 5 000 millones de pesos (más que todas las zafras de siete años juntos).
En síntesis, esas fueron mis palabras.
Más adelante agrega el comandante Raúl Castro.
La hora pues, es de trabajar y por lo tanto lamentamos tener que perder tiempo haciendo aclaraciones de esta índole, pero en fin de cuentas, es también trabajar, destruir los infundios y dañinos rumores que tanto entorpecen el curso de la Revolución. Debido a lo breve de la entrevista y en un salón atestado de compañeros hablando, después de recordar que el periodista apenas anotó en su libreta de notas exactamente mis palabras, creo con toda sinceridad, que se debió a una lamentable confusión, por lo que, con más razón aún, exoneramos a la empresa de periódico Oriente de dicha equivocación.

EE.UU. impide que lleguen armas a Cuba
Un nuevo acto injerencista del gobierno de los Estados Unidos de América pretende impedir que Cuba adquiera armas para la defensa de su territorio nacional.
El gobierno norteamericano se ha dirigido al de Inglaterra para expresarle su “preocupación” por la proyectada venta de aviones de caza a reacción al Gobierno cubano.
Joseph Reap, vocero del Departamento de Estado, manifestó que “no constituye secreto alguno que Estados Unidos no aprueba los traslados de armamentos a la región del Caribe”. Reap trató de buscar alguna justificación a esa nueva injerencia norteamericana en los asuntos internos de Cuba echando mano de la socorrida “tensión en el Caribe”, cuando se sabe muy bien que son los elementos trujillistas, batistianos, pérezjimenistas y otros los que ponen en peligro la paz del Caribe con sus actividades en la República Dominicana.
El vocero oficial yanqui añadió que su país se ha puesto en comunicación no sólo con Inglaterra sino con otros países con el propósito evidente, aunque naturalmente no lo dijo, de tender un cordón en torno a Cuba y evitar que ese país obtenga soberanamente las armas que necesita para defender su territorio de las amenazas, conspiraciones e invasiones que se gestan en la República Dominicana.
La posición parcializada norteamericana es evidente. En épocas de la tiranía batistiana dejó que entraran en Cuba todas las armas que necesitó el tirano para asesinar el pueblo cubano, siendo Estados Unidos su principal proveedor.
Ahora, en los momentos que ocupa el poder en Cuba un Gobierno soberano, patriótico con el apoyo de la inmensa mayoría del pueblo, se realizan maniobras para impedir que lleguen armas a ese país. En cambio, se refuerzan las unidades militares de chacal del Caribe. La presión que ejerce el gobierno de Washington sobre el de Inglaterra se pone de manifiesto cuando un vocero de la cancillería inglesa dice que “aún no se ha tomado determinación en lo que se refiere a la venta de los aviones”, dejando entrever la posibilidad de que se dé marcha atrás en la negociación.
La maniobra de los imperialistas yanquis se encamina a tratar de maniatar al gobierno del premier Fidel Castro impidiéndole adquirir armas para la defensa del país, significándose así la misma pauta que con Guatemala cuando el gobierno democrático y progresista de Jacobo Arbenz.

Se crea el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias
En la sesión de trabajo del Consejo de Ministros, del 16 de octubre, sanciona dos importantes leyes relacionadas con la defensa del país: la 599, que establece la disolución del Ministerio de Defensa Nacional, y la 600, mediante la cual se crea el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
Al asumir el Gobierno Revolucionario el poder, tras el derrocamiento de la tiranía, el primero de enero del presente año, encontró que el Ministerio de Defensa Nacional, al igual que otras dependencias del Estado, se hallaba en el peor de los abandonos, tanto en el aspecto técnico como en el administrativo, que carecía del más elemental carácter funcional que de acuerdo con su naturaleza debía tener y constituía en la práctica un organismo meramente burocrático.
Es ha sido propósito firme de la Revolución, atemperar los diversos Organismos del Estado a los altos fines que la impulsan, a cuyo efecto fueron creados mediante la Ley No. 100 de 23 de febrero de 1959, distintos Departamentos adscritos al Ministerio de Defensa Nacional a los que se les asignaron una serie de funciones de carácter eminentemente revolucionario, las que se fueron desarrollando de acuerdo con los altos principios que las habían inspirado.
El Estado a través de este proceso de grandes realizaciones ha creado una serie de Organismos, a los que se les han asignado muchas de las funciones señaladas anteriormente, por lo que se hace necesario, en atención a razones de economía, incorporar las distintas dependencias a que se refieren los pronunciamientos precedentes, a otros organismos, en los que, ya más maduro el proceso revolucionario, pueden llevar mejor las funciones a ellos encomendadas.
También existen en el Ministerio de Defensa Nacional una serie de Departamentos a los que del propio modo son aplicables los fundamentos expuestos en los párrafos anteriores y otros, que dada la naturaleza de las funciones que realizan, es aconsejable suprimir sin menoscabo de la buena marcha de la administración y en mérito de principios de la aplicación más eficaz y provechosa de los dineros del pueblo.
El Ministerio de Defensa Nacional, una vez cumplido los objetivos que la Revolución le encomendó, era reducido a lo que era el comienzo de este periodo, por lo que en atención al propio principio de economía debe dársele entraba a otro organismo que contribuya, de acuerdo con la nueva tónica dinámica, al logro de los objetivo de la Revolución, por lo que procede su supresión.
Los Departamentos de Asistencia Técnica, Material y Cultural al Campesinado, pasan a formar parte del INRA, a cuyo Departamento pasarán también los créditos correspondientes a dichos organismos.
El Departamento denominado de Sección de Delincuentes y Requisitoriados y Ciudadanía, se incorpora con sus créditos al Ministerio de Gobernación. El Patronato del Hogar del Veterano se adscribe al Ministerio de Bienestar Social. El Instituto de Serología Chediak, se denominará en lo sucesivo “Laboratorio de Control Médico Preventivo”, pasando al Departamento de Sanidad Militar del Ejército Rebelde. La Comisión Nacional de Viviendas, se adscribe al Ministerio del Trabajo. Se disuelven las Comisiones Nacionales y Locales de Reclutamiento, la Junta Central de Defensa Civil y el Servicio Femenino para la Defensa Civil.
Se mantiene el Departamento de Asistencia a Víctimas de la Guerra y a sus Familiares, pasándose al Director de este Departamento las facultades que dentro del mismo tenía el Ministro de Defensa.
El Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias tendrá a su cargo y bajo su jurisdicción a todos los cuerpos armados de la nación. En su articulado se dispone que dentro del término de sesenta días el Ministro proponga al Consejo de Ministros un proyecto de Ley Orgánica para este nuevo ministerio.
Se declaran disueltos el Ejército de Cuba, la Marina de Guerra, la Policía Nacional y el Estado Mayor Conjunto, no obstante lo cual y hasta tanto se apruebe la Ley Orgánica, conservarán su estado militar todas aquellas personas que no hayan sido separadas por un organismo competente de los cuerpos a que pertenecían. Igualmente mantendrán su estado militar los miembros del Ejército Rebelde y cualquier otra persona que esté prestando servicios efectivamente en los cuerpos armados de la nación. Por esta propia Ley se dejan constituido el Ejército Rebelde, la Fuerza Aérea Rebelde, la Marina de Guerra Revolucionaria y la Policía Nacional Revolucionaria como integrantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y que tendrán a su cargo todas las funciones que señala la Ley Fundamental y demás leyes vigentes a los cuerpos que se han declarado disueltos.
También se dispone que los cuadros de oficiales de los cuerpos que integran las Fuerzas Armadas Revolucionaria deberán ser ratificados por Resolución del Ministro a propuesta del jefe del cuerpo respectivo hasta que se promulgue la Ley Orgánica y se dicten los oportunos decretos. A los efectos de la antigüedad y retiro, se acreditará a las personas llamadas al servicio activo, todo el tiempo hubieren estado luchando en unidades militarmente organizadas contra la tiranía, el tiempo que hubieren servido a los cuerpos que se disuelven por esta Ley y el tiempo que hubieren estado dados de baja por desafección al régimen tiránico entre el 10 de marzo de 1952 y el 31 de diciembre de 1959.
Se autoriza por esta Ley al Ministro de las Fuerzas Armadas para disponer la revisión de los retiros concedidos con anterioridad a esta ley, así como a conceder retiros y asignar o extinguir pensiones.

Raúl Castro Ruz reunía las cualidades y aptitudes para dirigir tal tarea
Al disolverse el Ministerio de Defensa Nacional y crearse el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionaria, el presidente de la república designa al comandante Raúl Castro Ruz ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
El comandante del Ejército Rebelde que reunía todas las cualidades y aptitudes para dirigir tal tarea era, sin lugar a dudas, Raúl Castro Ruz. En pocos meses de lucha guerrillera había conformado en las montañas más orientales de Cuba un frente meticulosamente organizado y eficaz, en lo militar y lo civil. Virtualmente, un Estado en armas, con hospitales y gestiones administrativas de educación, comunicaciones e industrias, administración de justicia y arbitraje. Había dado pruebas inequívocas de una habilidad especial de mando y organización. De hecho, desde el verano de 1958, era el segundo jefe militar de la Revolución, al ser, después de Fidel, el segundo comandante con la facultad de ascender a igual grado a sus subordinados.
Sin embargo, el comandante Raúl Castro había rehusado ocupar el cargo de ministro de Defensa Nacional, por lo que en enero de 1959 fue promovido quien había sido el auditor general del Segundo Frente Oriental Frank País, el comandante Augusto Martínez Sánchez. Desde febrero de 1959, tras la asunción de Fidel al premierato, Raúl fungía como Comandante en Jefe de las Fuerzas de Mar, Aire y Tierra de la República.
Hasta octubre de 1959 había de hecho un comando conjunto de los distintos cuerpos armados de la república. El comandante Camilo Cienfuegos era el jefe del Ejército Rebelde; el comandante Juan Almeida Bosque era el jefe de la Fuerza Aérea Rebelde, y el capitán de fragata Juan Manuel Castiñeiras comandaba la Marina de Guerra Revolucionaria. Además estaba el Ministerio de Defensa Nacional, cuyo titular era el comandante Augusto Martínez Sánchez. Raúl fungía como jefe de las tres armas.

Con solo 12 hombres
Fidel Castro se encuentra visitando Soroa cuando el 18 de octubre, a las seis y treinta de la tarde, los Malagones capturan al criminal de guerra Luis Lara Crespo, más conocido como el cabo Lara. Los Malagones conformaban una patrulla campesina creada por Fidel Castro que recibió adiestramiento en el campamento de Managua bajo la dirección del propio primer ministro.
Al principio era un grupo de 12 guajiros, que luego fue dividido en dos para que desataran una persecución implacable en el mismo escenario de las lomas donde merodeaba desde la caída de la tiranía el mencionado Lara con su grupo de prófugos de la justicia revolucionaria. Estos habían sido reducidos a la mitad cuando fueron sorprendidos, hace unos dos meses, por los soldados rebeldes, que capturaron a varios de ellos. Pero quedaba el principal criminal que ganó fama por los horribles crímenes que perpetró en la región pinareña a las órdenes del tristemente célebre Menocal. […]
Esta señalada victoria de un grupo de guajiros contra viejos y experimentados criminales que perturbaban aquella zona, constituye un hecho de extraordinario valor moral y una lección de que en el propio pueblo están las fuerzas que defenderán la Revolución hasta la última gota de sangre.
Con sólo doce hombres fue liquidado el grupo de criminales que los contrarrevolucionarios en Santo Domingo y en Miami trataron de presentar como fuerza militar.
Fidel rememora acerca del surgimiento y preparación recibida por esta patrulla de campesinos que ya es conocida como los Malagones, por el segundo apellido de Leandro, uno de sus integrantes.
Y lo que hicimos sencillamente fue escoger 12 campesinos, traerlos a La Habana, tenerlos diez días en el campamento de Managua, donde aprendieron alguna instrucción militar; enseñarles allí algunas maniobras, hacerlos disparar algunos tiros, ponerles su sombrero de yarey como el mambí, sus camisas verde olivo y su pantalón azul, y enviarlos con sus M-1, sus mochilas, sus cananas y sus cantimploras, a combatir contra ese famoso frente de la contrarrevolución. Y antes de cumplirse los treinta días, ese grupo de contrarrevolucionarios, que desde el Primero de Enero andaba huyendo por los montes, fue capturado, después de rendirlos por las patrullas de los campesinos, a los que sólo se les escapó uno, que no tardó más de unas horas en ser capturado también.
De esta manera, con doce campesinos, fue liquidado el “terrible ejército de la contrarrevolución” en la provincia de Pinar del Río. Y el comandante designado por Trujillo el día antes, sólo duró 24 horas de comandante porque antes de las 24 horas, después de hacer una resistencia de 15 o 20 minutos a la patrulla de campesinos que rodeó el sitio donde fueron localizados, no supieron hacer otra cosa que presentarse con una niña en los brazos pidiendo rendición.

Los Malagones permanecen en la historia. Los nombres de estos humildes campesinos que conformaron esta brigada son: jefe: Leandro Rodríguez Malagón; miembros: Antonio Gómez González, el negro; Juventino Torres Véliz; Cruz Camacho Ríos, el niño; Jesús Padilla González; Gerardo Rodríguez Malagón, el sordo; Hilario Fernández Martínez; José A. Álvarez Camacho, Pepe; Juan Quintín Paz Camacho, Juanito; José María Lledía Cevallos; Alberto Pérez Lledía y Eduardo Serrano Serrano.
Nueve de ellos han fallecidos y sus restos se encuentran en el Memorial Los Malagones. La idea inicial de establecer dicha obra arquitectónica surgió a petición de Leandro Rodríguez Malagón, quien deseaba que sus restos fueran enterrados en la misma zona de los hechos.
El complejo cuenta con una casa-museo donde se brinda explicación detallada del suceso y la historia de sus protagonistas. En el espacio restante se ubican 12 nichos, colocados en diferentes posiciones para representar una perspectiva de emboscada con fusiles saliendo de las montañas pinareñas.
Compone también la instalación una fuente-cascada que simboliza los ideales revolucionarios; la caída del agua al correr por los ladrillos rojos pretende hacer una referencia alegórica a la sangre derramada por los cubanos que ofrendaron sus vidas en la lucha contra bandidos.
Al fondo, de espaldas al enorme mogote, se encuentra una escultura de Malagón, de más de nueve metros de altura, realizada por tres jóvenes escultores pinareños bajo la inspiración de una foto de Raúl Corrales de octubre de 1959. A la derecha de la figura se encuentra un mural a relieve que narra la evolución de las milicias.

Lara puede decir a Trujillo: “Misión cumplida, me rendí”.
Cerca de las cuatro de la tarde del 19 de octubre, los Malagones llegan a la revista Bohemia. Les acompañaban los comandantes Raúl Castro, Camilo Cienfuegos, Augusto Martínez Sánchez, Dermidio Escalona, el jefe de la Marina de Guerra Revolucionaria y varios oficiales de las fuerzas armadas, el capitán Núñez Jiménez y varios periodistas.
Poco después llegaba al despacho el director de Bohemia, el comandante Fidel Castro, que lo primero que hizo fue ir a saludar a sus “muchachos” de las patrullas que tan bien le habían hecho quedar.
Mientras se repartían y se encendían los tabacos de las siempre próvidas cajas del doctor Quevedo, se enhebró la charla. El premier interrogó personalmente a los integrantes de las patrullas recibiendo de ellos, en forma clara y casi gráfica, la descripción de los sucesos. El doctor Castro estaba entusiasmado con lo realizado por los campesinos a los que dijo:
—Ahora hay que volver al trabajo de la cooperativa, pero con el rifle listo. Ustedes se han ganado el derecho de conservar el uniforme y el arma. La podrán guardar en su casa para defender a Cuba tan bien como lo han hecho ahora.
Y ellos, como si hablasen con uno de los suyos, forman ruedo en torno al jefe de la Revolución y se quitan uno a otro las palabras para contar esta u otra parte de la acción. El que más tiene que contar es Cruz Camacho, ya que su patrulla fue la que realizó el combate. […]
Después explica que, cuando Lara salió al “limpio”, él como le conocía, temió que pudiera hacerle una jugarreta.
—Por eso les mande tirarse al suelo. Además yo le tenía “fildeado”.
Y el término beisbolero cobra otros perfiles en boca de este guajiro, sano y valiente, que quiere decir con ello que no le quitaba los ojos de encima al cabo Lara.
Allí mismo, el premier dispone que los campesinos permanezcan un par de días en la capital. Se les alojaría en el edificio del INRA y un teniente queda a cargo de su atención durante estén aquí.
—¡Vayan a donde quieran: a la pelota, a pasear, además voy a llevarlos a la televisión! Dice Fidel poniendo su mano sobre el hombro de uno de aquellos hombres sencillos que charlan con los comandantes como si hablasen con un vecino en la tienda de la cooperativa.
Después, en charla con Malagón, el premier expresa que hay que aumentar las patrullas pero añade:
—Los demás tienen que salir tan buenos como éstos.
Malagón sonríe y riposta:
—Saldrán, Comandante, saldrán. Yo le dije que se los iba a escoger “desgranaitos”.
Hay risas en el ambiente. Se palpa el espíritu de confraternidad de esta Revolución que hermana a los hombres del campo con los comandantes y los ministros. Raúl Castro que tiene que ir a Palacio a jurar su cargo de Ministro de las Fuerzas Armadas sale con su colega Martínez Sánchez no sin antes decir con su jovialidad habitual.
—Ya Lara puede mandar un cable a Trujillo en estos términos: “Misión cumplida, me rendí”.
Y Fidel al que han acercado los micrófonos de una grabadora de “La Voz del INRA”, pone punto final a la entrevista:
—Es aleccionador ver que con doce campesinos de por allí hemos terminado con el “frente” que ellos decía tener.

Hasta que nos hagamos respetar militarmente por pequeños y poderosos
El 19 de octubre los comandantes Raúl Castro Ruz y Augusto Martínez Sánchez llegan al Palacio Presidencial para participar en una sesión especial del Consejo de Ministros. El presidente de la República, doctor Osvaldo Dorticós, toma el juramento del comandante Raúl Castro Ruz como ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del comandante Augusto Martínez Sánchez como ministro de Trabajo.
Poco después, el comandante Augusto Martínez Sánchez toma posesión del cargo de ministro del Trabajo, con la presencia de los comandantes Raúl Castro y Camilo Cienfuegos, entre otros.
Horas más tarde, en Ciudad Libertad, tiene lugar el acto de asunción del comandante Raúl Castro Ruz como ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Su discurso, breve, pero cargado de fuerza y emotividad:
No es precisamente con este acto de tipo legal, con el que empezaremos a desarrollar nuestras tareas en el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. No es que desde hace tiempo concibiéramos esta idea pero si desde hace muchos meses, concebimos la idea de una nueva reestructuración en la organización de los Institutos Armados y del máximo organismo que los representa, o sea, el Ministerio de Defensa. Múltiples reuniones llevamos a cabo, precisamente aquí en esta misma sala desde hace meses, adentrándonos primero en las cuestiones típicas y difíciles de estos organismos armados, hasta que ya con conocimientos suficientes, con la experiencia que muchos errores nos han proporcionado, y la experiencia que extraíamos asimismo de la guerra civil, nos dedicamos por entero a esta transformación.
Muchos millones de pesos cuestan al pueblo los Institutos de las Fuerzas Armadas, la dispersión existente, como consecuencia de organizaciones militares copiadas de otros países, que si bien es cierto que son muy útiles y necesarias para esos países, la nueva reorganización se lleva a cabo, sólo teniendo en cuenta los intereses y las características propias de nuestra patria.
Saben de sobra todo el proceso de la guerra civil en que un ejército del pueblo, enfrentado contra un moderno equipo militar, contando con el apoyo y el asesoramiento de otras potencias extranjeras, fue totalmente derrotado. No necesitamos, pues, de ningún tipo de asesoramiento, ni mucho menos copiar al carbón otras organizaciones.
No ha de ser ésta una amplia exposición que haremos en otros momentos, pues todo el tiempo es poco, como ustedes saben, para trabajar y producir y en eso estamos dedicados en éstos precisos momentos. En oportunidades posteriores, ya sea ante un amplio programa de prensa, televisada o ante una rueda de prensa, o de periodistas, haremos una amplia exposición detallada, con datos económicos y estadísticos de las razones y del porqué de todas las transformaciones que estamos llevando a cabo.
Ahora, sirvan sólo estás breves palabras, para dejar inaugurado de forma legal, este nuevo Ministerio de las Fuerzas Armadas, sustituyendo al antiguo y sólo burocrático Ministerio de Defensa. Nuestro empeño y nuestra meta definitiva será poner los Institutos de las Fuerzas Armadas en un grado tan avanzado, como aquél en que se encontraba incluso la diminuta Suiza, allá por los tiempo a la Segunda Guerra Mundial, que cuando el Estado Mayor Alemán, de la Alemania nazi, decidió atacar ese país como hizo con todos los de Europa, calculó que un millón y medio o dos millones de alemanes o soldados alemanes iba a costarle tal empresa. No estaremos jamás satisfecho, hasta que por nuestra organización y contando siempre con la insustituible colaboración del pueblo de Cuba, nuestro país esté en condiciones de hacerse respetar militarmente por pequeños y poderosos. Jamás prepararemos ni instruiremos nuestras Fuerzas Armadas con ánimo de agresiones hacia otros países. Respetamos los derechos de otros países, sean grandes o pequeños. Somos máximos defensores del principio de no intervención dentro de los problemas internos de otros países y con esa misma fuerza y esa misma razón, somos decididos partidarios de oponernos a cualquier tipo de interferencia en las cuestiones cubanas.
No descansaremos hasta que nuestro país, en el orden militar, se haga respetar de grandes y pequeños. Porque a grandes y pequeños por igual respetaremos. No descansaremos hasta poner nuestro país en el orden militar, en condiciones que aquel que intente apoderarse de nosotros sepa que más de dos millones, le va a costar cuatro millones de soldados y aquí sólo encontraría un desierto, porque nuestra máxima será la de Antonio Maceo: “quien intente apoderarse de Cuba recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre”.
Buenas tardes, muchas gracias.

Comenzaremos a entrenar y el pueblo comprará las armas
El 26 de octubre se convirtió en un día memorable para la defensa del país. En el acto celebrado en torno al Palacio Presidencial para denunciar las agresiones sufridas en La Habana y que costaron dos muertos y varios heridos, el jefe de la Revolución proclamó que el pueblo estaba en pie de guerra y que los campesinos y los obreros comenzarán a entrenar inmediatamente igual que los estudiantes. Asimismo, planteó que si no hay dinero para comprar las armas que el pueblo necesita, el propio pueblo las comprará.
Apenas unas horas después del llamado hecho por Fidel comenzó en todo el país la formación de unidades de milicias, por eso se considera el 26 de octubre de 1959 el día de la creación de las Milicias Nacionales Revolucionarias. Además, se inició en todos los rincones de Cuba la Operación Compra de Aviones.
La campaña suma a todos. Hasta los presos comunes del Castillo del Príncipe en La Habana y de la cárcel de Boniato en Santiago de Cuba solicitan que se le autorice realizar un donativo para la compra de aviones.
Orgulloso y dignamente nos dice José Crespo Suárez, recluso autor de la iniciativa: “somos nosotros, los presos comunes, de ésta labor están excluidos los criminales de guerra”.
Y la hermosa iniciativa, que demuestra lo hondo que ha calado el propósito de armar a la nación y la unanimidad del sentimiento patriótico, se traducirá en estos dos sacrificios:
1.- Trabajarán un día sin percibir gratificación, donándola al Gobierno.
2.- Dejarán de comer un día, si el Ministro de Gobernación acepta su petición, para que el importe de su alimentación, colectivamente expresado, vaya a engrosar los fondos que se acopian para comprar aviones y armas antiaéreas.

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