Contra la conjura trujillista LA REVOLUCIÓN ACTUÓ CON ABSOLUTA SERENIDAD (II parte y final)

Por Dr. C. Eugenio Suárez Pérez

De aquí no saldrá nadie
Contundentes golpes les está propinando la Policía Nacional Revolucionaria a los grandes responsables de La Rosa Blanca dentro de Cuba. La American Nacional Life, una de las mayores empresas aseguradoras radicadas en Cuba, acaba de ser puesta al descubierto como importante aportadora de recursos económicos para los planes bélicos de los agentes provocadores de Batista, Trujillo y sus instigadores norteamericanos.
Al practicarse un registro en la calle Línea No. 10, octavo piso, lugar de residencia de Julio Dumás, uno de los directivos de esa empresa aseguradora, le fueron ocupados bonos de “La Rosa Blanca” de 50 pesos y cheques de viajero por 2 600.00 pesos. De las actuaciones policíacas realizadas se pudo conocer que Julio Dumás y su esposa al saberse descubiertos se dieron a la fuga, siendo ordenada su captura a todos los cuerpos armados en evitación de que puedan asilarse o fugarse al extranjero. […]
Otro centro importante del plan contrarrevolucionario que se fragua dentro de territorio nacional en coordinación con los que desde el extranjero esperan el momento oportuno para atacar ha sido descubierto. En el término de San Cristóbal, Pinar del Río, fueron apresados catorce sujetos que confesaron ser parte de un complot que se articulaba en toda la provincia y que tenía ramales en Pinar del Río, Artemisa y Candelaria. […]
El Dr. Raúl Roa en declaraciones dadas antier a la prensa manifestó que las declaraciones hechas por Stanley Ross sobre supuestas peticiones de nuestro gobierno a empresas bancarias norteamericanas bajo la amenaza de nacionalización, han puesto al descubierto al “Diario de Nueva York” —de donde el mismo es editor— como el órgano de “La Rosa Blanca” y, viéndolo en esa forma, es comprensible todo lo que desde él se pueda decir contra la Revolución cubana y sus líderes.

Entre los planes de la contrarrevolución siempre estuvo la divulgación de supuestas invasiones al territorio nacional. Es por eso que la tarde del día 8, la comandancia de las FAR da a conocer un comunicado de prensa.
Durante el día de ayer, según algunas agencias extranjeras de noticias, estuvieron transmitiendo cables en el sentido de que en determinados puntos de la isla de Cuba se habían efectuado desembarco de tropas invasoras. Durante el día de hoy, estos mismos falsos rumores han estado circulando con extrañas versiones de desembarcos en la provincia de Oriente e Isla de Pinos. Una vez más la campaña tendenciosa de las agencias extranjeras ha tratado de sembrar la confusión en el ánimo del noble pueblo cubano que en estos precisos momentos está dedicando sus mejores esfuerzos a la reconstrucción y creación pacífica de la Revolución. Para tranquilidad de nuestros compatriotas podemos informar que no se han llevado a cabo en ningún punto del territorio nacional desembarcos de elementos contrarrevolucionarios. La verdad que siempre nos caracterizó en medio de la guerra, es la misma verdad que seguiremos empleando ahora y siempre. Si cualquier hecho de esta índole se llevará a cabo inmediatamente informaríamos a nuestro pueblo por ser precisamente nuestro mejor Ejército.
Y a esas agencias extranjeras de noticias que con sus ridículas campañas contra el pueblo cubano y su Revolución han tratado de crear erróneamente las condiciones favorables para ataques arteros de esa índole, firmes y seriamente podemos informarles que en estos momentos la consigna del pueblo cubano es: “de aquí no saldrá nadie”. Porque jamás saldríamos huyendo nosotros que sabemos morir junto al pueblo en nuestro pueblo y tampoco podrá salir cualquier invasor sea el que fuere que ose pisar el territorio cubano.

Mientras tanto, la noche del sábado 8 de agosto, se clausura la Operación Subasta, recaudándose durante los dos sábados que funcionó, más de $ 30 000 en efectivo para la reforma agraria; además del aporte en equipos agrícolas: 15 tractores, 5 carretas, 5 gradas, un molino de viento, una sembradora y un motor de agua. Uno de los artículos de mayor interés es un guante de pelota con la firma de los comandantes Fidel Castro, Raúl Castro y Camilo Cienfuegos, del presidente de la república, Dr. Osvaldo Dorticós y de otras altas autoridades.
Todos los hilos de una conspiración han sido desentrañados
El domingo 9 sesiona el Consejo de Ministros y al terminar se informa que el Consejo acordó la asistencia de Cuba a la Conferencia de Cancilleres, que se celebrará el día 12 de los corrientes en Santiago de Chile, cuya delegación será presidida por el Dr. Raúl Roa García, ministro de Estado y está formada por el Dr. Regino Botti León, ministro de Economía, consejero; Sr. Marcelo Fernández Font, sub secretario de Estado, consejero; Dr. Levy Marrero Artiles, embajador, representante de Cuba ante el Consejo de la Organización de los Estados Americanos, consejero; Dr. Enrique Pérez Cisneros, representante de Cuba ante el Consejo Interamericano Económico y Social, consejero; Sr. Carlos M. Lechuga Hevia, embajador de Cuba en Chile, consejero. Además; se informa que el Dr. Fidel Castro Ruz, posiblemente asistirá a la Conferencia en el transcurso de la misma.
Bajo el título de “Conjura contrarrevolucionaria”, el diario Revolución del lunes 10 de agosto, informa los extraordinarios sucesos acontecidos en Cuba durante el fin de semana pasado.
Desde hace 48 horas, las autoridades revolucionarias están procediendo al arresto de numerosos elementos contrarrevolucionarios vinculados a Trujillo y a los criminales de guerra, que estaban vertebrando desde hace meses una vasta y criminal conjura contra el país.
Los núcleos de conspiradores están integrados principalmente por elementos del antiguo ejército; también están implicados varios latifundistas afectados por las leyes revolucionarias. En consecuencia, se está procediendo a la más completa depuración de los miembros de las antiguas fuerzas armadas de la tiranía en el ejército, la policía y la aviación. Más de 1000 miembros retirados o en activo del disuelto ejército de la dictadura han sido arrestados en Ciudad Libertad, Managua, San Antonio y otros departamentos militares, por estar complicados en la vasta conjura contrarrevolucionaria. Todos los hilos de la conspiración han sido desentrañados.
Revolución, que está al tanto de todos los detalles, se abstiene de divulgar noticias que puedan perjudicar el esfuerzo de las autoridades revolucionarias, en cuya eficiencia, energía y firmeza confía plenamente la ciudadanía. Hasta tanto quede concluida la acción contra los complotados, según hemos podido saber, no se ofrecerá el informe completo de los hechos.
No se ha producido desembarco alguno de las fuerzas mercenarias. De llevarse a efecto, las Fuerzas Rebeldes están listas para entrar en combate con el espíritu de lucha y agresividad que las caracteriza. El Dr. Fidel Castro, Primer Ministro del Gobierno Revolucionario, hablará oportunamente al pueblo para orientarlo e informarlo de la manera más cabal y amplia. El pueblo no debe impacientarse, puesto que ni la Revolución ni el país corren peligro.
El gobierno cuya principal fuerza es el pueblo, lo movilizará solo cuando fuera estrictamente indispensable y no en situaciones en las que basta la acción de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, sin necesidad de que ningún ciudadano abandone sus actividades normales.
Recordemos la consigna de Fidel: “No podemos permitir que nos interrumpan la obra creadora de la Revolución. Ni aún bajo las balas, el enemigo podrá hacernos perder un minuto.”
Es evidente que los enemigos de nuestra patria han tratado de que estos hechos coincidan con la Conferencia de Chile, para tratar de justificar la presunta tensión en el Caribe; pero Cuba no tendrá que acudir a ningún organismo internacional porque le basta su pueblo para defenderla de todos los peligros.

Trujillo es el máximo perturbador
Mientras tanto en Santiago de Chile, el 11 de agosto, el canciller cubano hace declaraciones a la prensa.
“La no asistencia de Fidel Castro a la Conferencia de Cancilleres, no significa que exista en Cuba una situación anormal. Él vendrá si el Consejo de Ministros lo estima pertinente”, declaró el canciller cubano Raúl Roa a los periodistas, con quienes celebró una conferencia de prensa que duró 25 minutos en el hotel Carrera.
“Cuba insistirá en su moción fundamental —dijo— sobre la vinculación directa del desarrollo económico y la inestabilidad política. Entendemos que son fuentes generadoras de donde emana la situación llamada ‘tensión en el Caribe’”.
La parte medular de la conferencia la dedicó Roa a Trujillo y a la tensión en el Caribe. Directamente acusó a Trujillo de “jugar un papel principal en el movimiento contrarrevolucionario recientemente frustrado” y de “ser el principal perturbador del Caribe. ¿Es que no lo saben? ¿Acaso se ignora que Trujillo es el máximo perturbador, o tengo que revelarlo aquí?” En cuanto a la oposición al Gobierno Revolucionario manifestó que “provenía de los contrarrevolucionario y criminales de guerra”.
Preguntado sobre Díaz Lanz, el canciller cubano, que llamó la atención a los reporteros por su precisión y rapidez en la respuesta contestó: “es pura y simplemente un traidor a Cuba. No hay necesidad de mayores comentarios”. […].
Aseguró que Cuba planteará el mismo punto expuesto por Fidel Castro en la Conferencia de los 21, o sea, demandará 30 mil millones de dólares para el financiamiento público, como garantía del desarrollo de los pueblos latinoamericanos. “Es la única fórmula positiva, verdaderamente efectiva”, señaló.
“¿Cómo entiende usted la democracia?”, preguntó un reportero, y Roa manifestó: “El Gobierno de Cuba es ejemplo de democracia. Si hay algún gobierno que responda íntegramente a la fórmula internacional ‘del pueblo, por el pueblo y para el pueblo’, ese es el cubano. Es un gobierno de opinión pública, de respeto a los derechos humanos y promueve resoluciones y leyes destinadas a resolver los problemas de la gran mayoría del país, garantizando el imperio efectivo de la justicia social. Hay casos de gobiernos sin pueblo y contra el pueblo”.
“En caso de que se aprobase el Comité de Vigilancia sería una vulneración manifiesta de intervención y afectaría el tratado de asistencia recíproca”, alegó Roa. A la acusación de comunista, replicó: “es la costumbre de hoy. Cuando un gobierno sirve al pueblo lo tildan de comunista, por quienes sufren sus medidas”.

El pueblo será detalladamente informado en su momento oportuno
Toda Cuba espera con interés la anunciada comparecencia de Fidel Castro en el programa Ante la Prensa. Sin embargo, pocas horas antes de comenzar el, el comandante Raúl Castro hace unas declaraciones dirigidas al pueblo cubano.
Para conocimiento de la opinión pública, informamos que hoy jueves, conforme se esperaba, el Primer Ministro, compañero Fidel Castro no podrá comparecer ante las cámaras de televisión para informar al país de la conspiración traidora-militarista-trujillista que recientemente fue abortada por la firme actitud de las Fuerzas Armadas Revolucionarias; decisión que ha sido tomada por la abrumadora cantidad de trabajo que pesa sobre los hombros del jefe del Gobierno Revolucionario, en estos precisos momentos. Del viernes al sábado, el Primer Ministro informará ampliamente a la Nación sobre los últimos acontecimientos. Mientras tanto, la opinión pública debe mantenerse serenamente, confiando una vez más en la responsabilidad de sus gobernantes y no haciendo ningún caso a los rumores ni a noticias inexactas que para consumo de la opinión pública internacional transmiten las agencias de cables extranjeras.
Apelamos a la comprensión de todos los sectores de la prensa nacional a través de los cuales el pueblo será detalladamente informado en su momento oportuno.

Tres días con Fidel en Trinidad
Con el título: “Tres días con Fidel en Trinidad”, el periódico Revolución del 15 de agosto publica un reportaje testimonial del fotógrafo Jesse Fernández sobre lo acontecido en las horas que acompañó a Fidel durante la frustrada invasión trujillista.
En la madrugada del miércoles me dijo Fidel cuando salía de Revolución: “mañana te reúnes con nosotros en la casa de Celia”.
El jueves 13, a las 9, me reuní con Celia que me mandó a Operaciones de la Fuerza Aérea. A las doce llegó Fidel. El [avión] “Sierra Maestra” ya estaba preparado. A las 12:20 subimos al avión. Iban Camilo, Celia, Fidel y algunos rebeldes.
Llegamos a Cienfuegos a las dos de la tarde. El ambiente era raro en el aeropuerto. Allí esperaba el Comisionado con dos máquinas. Proseguimos a Puerto Inglés en la costa sur. La carretera estaba patrullada y en poder del Ejército Revolucionario. Estos tenían en una casa cerca del embarcadero las armas que habían capturado. Estas armas las habían dejado caer la noche anterior, en paracaídas. Unos 20. Parte de estos cayeron en el agua, otros en el monte. Peines de bala para ametralladoras calibre 50, rifles, ametralladora de mano…
Estuvimos en Puerto Inglés una hora aproximadamente. Fidel recibió allí noticias de lo que estaba pasando por la zona, de los propios jefes de la misma. Fidel y Camilo hicieron práctica de tiro, mientras esperábamos por el helicóptero. Al llegar este, piloteado por el capitán Otero, lo abordamos Fidel, Camilo y yo. Fidel quería inspeccionar toda la zona. Era posible que se hubiera efectuado un desembarco por allí. Vimos varios paracaídas en el monte que aún no habían sido recogidos.
A las 5:30 de la tarde descendimos en un lugar llamado Minas de Buenos Aires, donde nos encontramos con una familia de campesinos. Fidel comenzó a hacerles preguntas sobre sus asuntos particulares, lo que la región producía. Nos invitaron a comer arroz con frijoles y carne de puerco.
Volvimos al helicóptero y el próximo descenso fue en Trinidad. En el mismo aeropuerto, cuando ya casi topábamos tierra, desde abajo Menoyo nos gritó que nos apuráramos; estaban esperando un avión. Abandonamos el helicóptero lo más pronto posible. Fidel ordenó que lo ocultaran inmediatamente. Entonces el grupo integrado por Fidel, Camilo, Menoyo, varios soldados rebeldes y yo nos dirigimos a una casa que se hallaba cerca de la pista de aterrizaje. Allí esperamos media hora, poco más o menos. Transcurrido ese tiempo oímos los motores y divisamos el aparato volando a gran altura sobre el aeropuerto. Por un instante se nos perdió. Pero volvió ya completamente oscureciendo. Era un C-46 de transporte. Aterrizó, llegó hasta el final de la pista.
Fidel había dado instrucciones a los que descargaron el avión, de que se le dieran vivas a Trujillo con entusiasmo. Hasta les hacía creer que Trinidad estaba en sus manos.
Cuando el aparato dio la vuelta y se situó al centro de la pista, llegaron dos camiones y se pusieron a descargar metódicamente las armas. La operación duraría unos 20 minutos, durante los cuales los motores del avión no se detuvieron.
Desde la casa donde estábamos oíamos claramente los gritos de “viva Trujillo”, “viva el generalísimo”. Al propio tiempo se escuchaba un tiroteo que daba visos de realismo a la escena. Para los del aparato se combatía allí cerca. La “contrarrevolución” era un hecho.
El avión despegó normalmente y nos adelantamos hacia el aeropuerto para ver el material descargado. Traía bazookas, 40 cajas de mil balas calibre 50 para ametralladoras, rifles.
Los muchachos que hicieron la descarga del avión nos contaron que los había saludado desde el avión un cura trujillista, portando una pistola. Uno de ellos le pidió la pistola como regalo. Así lo hizo, y otros de los que venían en el avión también regalaron sus pistolas a los compañeros “contrarrevolucionarios”.
De allí fuimos al cuartel, no muy distante del aeropuerto. En el segundo piso del cuartel, al fondo, estaba el centro de comunicaciones. Allí había un receptor y un transmisor en constante contacto con Santo Domingo. “Henry” era nombre de guerra del comandante William Morgan, supuesto jefe de la contrarrevolución.
A William se le veía cansado, casi agotado. Presenciamos cuando se hizo el contacto con Santo Domingo, al informarles la llegada del avión. A la media hora sentimos el ruido de motores. Volvimos al aeropuerto con las luces de nuestro carro apagadas y empezamos de nuevo, otra espera, por otro avión. Este seguía la misma táctica del anterior: vuelo a gran altura. Su piloto debió cambiar de idea porque esta vez no aterrizó.
Volvimos al cuartel. Allí había alegría. Se hacían chistes sobre el “territorio libre de Trujillo”; los emblemas que llegaban de la “Rosa Blanca”, camisetas con letras de “viva Trujillo”. Uno de ellos se acercó a Fidel: “Comandante —le dijo tímidamente— perdone porque he hablado muy mal de usted”. Esta actitud y la frase pronunciada le produjeron mucha gracia a Fidel. La alegría se hizo general.
Fidel comenzó a inspeccionar las armas de las cuales ya se había hecho un inventario. El resto de la noche hasta la madrugada estuvo conferenciando con los distintos jefes sobre la táctica a seguir desde ese momento en adelante. Abandoné el cuartel porque tenía que comprar películas. La población estaba a oscuras. No había un alma en las calles. Era un verdadero escenario de una ciudad asediada, en estado de guerra. Regresé al cuartel. Fidel ya estaba listo para salir hacia Cienfuegos. Pasamos por Trinidad y Fidel paró en la Casa del 26 de Julio. Había gran número de personas. Muchas más se unieron al saber de su presencia allí.
Media hora más tarde seguimos rumbo a Cienfuegos. Llegamos al aeropuerto a las dos de la madrugada. De allí Fidel se comunicó por teléfono con La Habana. Inmediatamente se fue a descansar a la casa del alcalde. Nosotros nos quedamos en el aeropuerto. Allí pasamos la noche.
Al día siguiente por la mañana, cerca de las 8, volvimos a Trinidad. Cuando llegamos al cuartel estaba detenido allí un civil llamado Ramón Rodríguez el cual había aterrizado en una avioneta haciéndose sospechoso.
Fidel subió al cuarto de comunicaciones donde ya estaban en contacto con la radio de Santo Domingo. Allí decidió cursar un mensaje a Santo Domingo que decía en parte que Trinidad estaba en poder de la contrarrevolución y que ese era el momento de mandar refuerzos. “Mande experto en armas porque aquí hay gente de pelea que no sabe usar las armas”. Tres veces se transmitió el mensaje. Santo Domingo contestó: “haremos lo posible por mandarle lo que piden. Recibido”.
Una de las cosas que se le pidió fue un transmisor Viking de mayor potencia, debido a que las transmisiones se dificultaban por la noche. Todo esto ocurría en un cuarto lleno de rebeldes con Fidel, jefe de las tropas. Y aquello tenía el aspecto de algo irreal.
“Henry” les habló. Confiaban en su palabra.
A las tres de la tarde se recibió un parte de que salía para allá un avión. Tardaría, según cálculos, cuatro horas y 10 minutos, desde su base en Santo Domingo a Trinidad. Se preguntó por el cura del vuelo de la noche anterior. Santo Domingo respondió: “estaba tan alegre que se emborrachó” —dijo el operador turista—. Aquello produjo una gran risa por parte de los presentes. Tal era la ignorancia trujillista sobre la “conspiración” y lo que estaba sucediendo.
Poco después Fidel inspeccionaba los alrededores del cuartel para la defensa de la Plaza en caso de un desembarco sorpresivo de parte los dominicanos, posiblemente de la infame innecesaria “Legión Extranjera”. Todo era posible y había que estar precavido.
Instaló en la azotea del cuartel una ametralladora calibre 50 y otras más de calibre 30. Bajamos y en el cuartel, en la estación de ferrocarril, se improvisaron trincheras. Cuando esto sucedía estaban entrando tropas rebeldes para la defensa de la ciudad.
Esta vez se había decidido capturar el avión y los tripulantes sin causar bajas, de ser posible. Fidel dio órdenes de que nadie disparara hasta que oyese el mortero instalado en el cuartel. Solo dispararía al aire el grupo encargado de simular combates a lo lejos. Serían las 6:30 cuando todos procedimos a ocupar el sitio designado. Yo llegué al aeropuerto a las siete menos cuarto con el grupo que recibiría el avión, descargaría el equipo y que procedería a la captura del mismo.
Me situé en un pequeño montículo cerca de una luz de campo, detrás de una alambrada de púas para tratar de fotografiar el desembarco de las armas. Creo que estaría a unos 25 metros de la pista.
Esta vez el avión tardó más en llegar. Finalmente a la 7:30 ó 7:35 divisamos a lo lejos el aparato. Cuando aterrizó, ya era de noche cerrada y había una luna brillante que lo iluminaba todo. Repitió la operación de aterrizaje, puso proa hacia el mar, se colocó en la pista e hizo lo mismo que la noche anterior. Cuando todo estuviera ya en tierra —el cargamento— los camiones lo trasladarían al cuartel. Creo que eran exactamente las 8:05 minutos, cuando por encima del ruido de los motores que no se apagaron en ningún momento sentí el trepidar de ametralladoras dentro del avión. Instintivamente me pegué más al suelo. Pude escuchar gritos, imprecaciones, quejas. Recuerdo que me incorporé, salte la alambrada de púas y me acerqué al avión.
Cerca del aparato varios compañeros pedían vehículos para transportar heridos. Por unos momentos todo fue confusión. Vi cerca de mí al ex capitán Betancourt. Estaba muerto. Un poco más allá se estaban llevando a Frank Hidalgo Gato gravemente herido.
Logramos ayudar algo. Trajimos un colchón del cuartel y con él tratamos de ir acomodando a los heridos en los jeeps. Regresé cerca del avión y vi allí otro herido. Estaba vestido con el traje de mecánico, era Ricardo Valls, clamaba indistintamente por un médico, o porque lo mataran. Los demás trataban de confortarlo. Un poco adelante estaba Soler, el cual pidió que lo llevaran al hospital porque tenía que hacer declaraciones importantes si le salvaban la vida. A los poco minutos vinieron jeeps y procedieron a llevarse al hospital a los heridos. Regresé al cuartel en el último jeep, nos acompañaba el cadáver de Betancourt.
En el cuartel había gran movimiento. Allí me pude enterar que habían tomado prisioneros a seis individuos. Cuatro de ellos estaban en la celda del piso de abajo, eran Alfredo Varela Delgado, Raúl Díaz Pietro, Raúl Antonio Arbajal y Alfredo Malibrán Moreno. A este último le decían “el Galleguito”, un legionario de origen español. Les tomé una foto.
En el segundo piso, en el cuarto de comunicaciones, estaba el hijo de Martín Pérez, y en el baño el hijo de Justo Luis del Pozo, Luis. Todos estaban desnudos como medida de precaución momentánea, para ver si tenían escondidas armas. A los poco minutos llegó Fidel acompañado de Camilo. Fidel ordenó que los vistiesen procediendo a interrogarlos uno a uno. El interrogatorio duró hasta la medianoche.
Algunos de ellos protestaban del “embarque”. El apodado “el Galleguito” fue más aplastante. Dijo que en Santo Domingo estaban prisioneros. No les dejaban salir del campamento y allí los tenían a judía con arroz, todos los días.
“Estuve cinco años en la Legión Extranjera —dijo—. Estuve en Indochina como guerrillero. Al preguntarle Fidel que por qué había venido a Santo Domingo como mercenario, respondió: “por el hambre; en España no se come”. Le preguntó su oficio y el español calló. “Entonces su oficio es la guerra”, le dijo Fidel.
El más insolente de todos los prisioneros era el hijo de Martín Pérez. En cambio el hijo de Justo Luis, suplicaba. Pidió ver a Camilo. Cuando este estuvo junto a él le pidió “no me fusilen”.
Fidel volvió cerca del apodado “el Gallego” y le preguntó: “¿qué piensas ahora?” Este respondió: “que me van a dar un tiro”. Fidel hizo preguntas y el prisionero se mostró dispuesto a contar todo lo que sabía.
Después del interrogatorio fuimos al hospital de Trinidad. Allí Fidel se interesó por todos los heridos y los visitó a todos. De ellos obtuvo también más información.
Fidel y Camilo interrogaron al ex teniente coronel Soto, que piloteaba el avión, que se hallaba herido. Soto, como el resto de sus compañeros dijo: “a mí también me embarcaron. A Santo Domingo se puede entrar, pero no salir. Allí llega en misión o lo liquidan”.
A las 12 de la noche Fidel estableció contacto con La Habana comunicando por primera vez los sucesos ocurridos.
Al salir del hospital tomé el avión. En él iba William Morgan. Estaba ansioso por llegar a La Habana. Hacía tres meses que no veía a su esposa que estaba esperando un bebé. Tan pronto entramos en el “Piper” William, el “Henry” de los conspiradores, se durmió beatíficamente.
Allí en la oscuridad del avión, a gran altura, no pudimos dormir de inmediato. Pasamos revista a todo lo sucedido. Recordamos la cooperación de la población trinitaria simulando el estado de guerra, sus puertas cerradas, su fe en Fidel y en el Gobierno Revolucionario. Y todo lo pasado comenzamos a verlo como si hubiéramos salido de un cine, o tal vez despertado de una pesadilla.
Fidel Castro no tiene tiempo para recordar que ese 13 de agosto cumple treinta y tres años de vida. Pero el regalo no puede ser mejor: ha desmembrado, junto a las Fuerzas Armadas Revolucionarias y al pueblo de Trinidad, la conspiración trujillista.
Defender los principios de la democracia
Mientras, el 13 de agosto de 1959, en Cuba se da el golpe final a la invasión organizada por Trujillo; en Santiago de Chile, la delegación cubana en la Conferencia de Cancilleres de Santiago de Chile presenta en la OEA el proyecto de resolución sobre el subdesarrollo económico y la inestabilidad política en América.
El documento después de las consideraciones y la declaración, resuelve:
1. Constituir un Comité Especial integrado por cinco especialistas, no gubernamentales, de fama internacional, que serán designados, sin demora, por el secretario general de la Organización de los Estados Americanos, y que tendrá como fin específico presentar a la Undécima Conferencia Interamericana un informe concreto y detallado sobre la afluencia de financiamiento externo que requiere la América Latina para acelerar la tasa de su crecimiento económico; y
2. Al preparar dicho informe, el Comité de Expertos deberá examinar la siguiente conveniencia:
a) Que los países exportadores de capital se muestren dispuestos a dar en el futuro mayor preponderancia a los préstamos que a las inversiones privadas;
b) Que las instituciones públicas de crédito, tanto nacionales como internacionales amplíen el plazo de vencimiento de los préstamos; y
c) Que el pago de servicio de dichos préstamos esté en función de los ingresos corrientes de divisas que los países prestatarios obtengan anualmente.
Conjura trujillista totalmente aplastada
El 14 de agosto, el periódico Revolución publica en su primera página, con letras de 12 cm, el titular: “CAPTURAN AVIÓN TRUJILLISTA”. Debajo el epígrafe: ¡De aquí no saldrá nadie!, y luego el bajante: Muertos y heridos en el aeropuerto de Trinidad. A continuación la información:
A las 8:15 de la noche de ayer aterrizó en el aeropuerto de la ciudad de Trinidad, en Las Villas, un avión C-46 que venía con un grupo de la Legión trujillista-batistiana procedente de Santo Domingo.
El avión venía piloteado por el ex teniente coronel, Antonio Soto segundo jefe de la aviación de Batista. En este avión fue que el primero de enero huyó Batista a Santo Domingo.
Las Fuerzas del Ejército Rebelde, que se habían posesionado del lugar, dieron el alto a los invasores, que contestaron abriendo fuego, originándose un violento combate.
El enemigo tuvo dos muertos aún no identificados y dos heridos, uno de ellos el ex teniente coronel Soto, que, como dijimos, piloteaba el avión, y el ex capitán Betancourt, también del ejército de la tiranía.
El resto de los ocupantes del avión trujillista fue hecho prisionero, figurando entre ellos, Luis Pozo, hijo del ex Alcalde de La Habana y un hijo de Martín Pérez, así como un español de la Legión Extranjera Francesa, todos pertenecientes a la Legión trujillista-batistiana que estaba en Santo Domingo a las órdenes de Peraza.
De nuestra parte, según anunció esta madrugada el ejército, hubo dos muertos: el teniente Eliopez Paz y Frank Hidalgo Gato, cuyos familiares partieron anoche mismo hacia Trinidad con el team médico que se envió para atender a los heridos allí.
Resultaron heridos el capitán del Ejército Rebelde Domingo Ortega, menos grave; el capitán Arcadio García, leve; el primer teniente Fidel Salas, grave; el primer teniente Pedro Sánchez, menos grave; el teniente Jesús de la Rosa, menos grave; el teniente Jorge Berrié, muy grave; teniente Héctor Rodríguez, menos grave; el piloto de la Fuerza Aérea Revolucionaria teniente José Luis Cerezada, grave; y el teniente Oscar Héctor Fajardo, muy grave.
Junto con el avión fue capturado un gran cargamento de armas.
Con esta operación de Trinidad, queda liquidado el plan contrarrevolucionario que se inició en días pasados con la conspiración latifundistas-batistiana-trujillista que fue totalmente aplastada.
El Dr. Fidel Castro nos informa desde el lugar de los hechos que en horas de la noche de hoy viernes se dirigirá al pueblo de Cuba para informar ampliamente de todo este proceso contrarrevolucionario.
Siempre diremos la verdad al pueblo
La noche del viernes 14, como se había anunciado, Fidel Castro explica al pueblo de Cuba todos los detalles de cómo fue frustrada la conspiración contrarrevolucionaria batistiana y trujillista. Sobre el plan que se había previsto para destruir la conspiración expuso:
Este fue un plan que se fue desenvolviendo hasta que por fin concluyó, no porque hubiese dado todos los frutos que fuera posible, sino porque había transcurrido ya una semana, y como todo tiene su límite, nosotros no podríamos mantener al pueblo más tiempo sin dar una explicación. Lo que no se pudo lograr en estos días, no se podía lograr en adelante por la naturaleza de estas cuestiones públicas. De haberse podido mantener el secreto, en el transcurso de unos 15, 20 ó 25 días, tengo la seguridad que se hubiera logrado no solo capturar el avión y sus tripulantes sino también a los criminales de guerra, el ejército de Trujillo y hasta Trujillo mismo. Pero no se podía mantener el silencio quince días más, sin tener encima a todo el mundo.
Las agencias internacionales de noticias sin querer ayudaban a los planes nuestros, pero no porque la UPI quisiera ayudarnos en esa ocasión contra Trujillo. Si nosotros hubiéramos podido mantener el silencio, sin que salieran a decir algunas cosas falsas, tengo la seguridad de que hubiera sido una debacle completa esta cuestión de la conspiración; pero nosotros no podíamos perder el crédito, ni pasar por encima de la confianza del pueblo.
Nosotros le dijimos al pueblo lo que podíamos decirle, que no se preocupara, que la Revolución no corría peligro; nosotros le dijimos lo que pudimos decirle sin echar a perder los planes que teníamos. Pero de no ser por esa circunstancia, porque siempre le hemos dicho y siempre diremos la verdad al pueblo, era tal el empecinamiento, la estupidez de Trujillo, que hubiéramos podido capturar la Legión y a todos los criminales de guerra, porque todo se estaba desarrollando de la manera que estaba planeado.
Lo que sí quiero decirles en todo esto de la conspiración que si no vine antes, ha sido porque no me fue posible. Ahora bien, no era correcto mantener al pueblo sin información y tuvimos que conformarnos con lo que pudo lograr.
Propiamente ese plan comenzó a raíz de los primeros movimientos de los elementos batistianos, los criminales de guerra, los elementos trujillistas y Trujillo mismo; en fin, que comenzaron los primeros pasos de conspiración. […]
Todo lo que le parezca revolución a Trujillo le produce alergia y desde el primer momento comenzó a maniobrar contra nosotros. Trató de hacer contactos y de reagrupar los grupos batistianos para combatir al Gobierno Revolucionario cubano, y en esas tareas no se conformó solamente con tratar de buscar contactos con elementos batistianos exiliados, dándole dinero, etc., sino que trató de hacer contactos también con elementos revolucionarios. […]
Entonces Trujillo se dedicó a tratar de organizarlos, naturalmente que era el personaje más influyente de la contrarrevolución puesto que era el que contaba con más medios para ello, como bases de operaciones y facilidades. Entonces casi hacía y deshacía dentro de esos grupos contrarrevolucionarios; les prestaba dinero les daba todas las facilidades y comenzó a vertebrar todos esos grupos y a tratar de aglutinarlos.
Hechos que extrañamente coinciden con la Conferencia de Cancilleres
En su intervención, Fidel denuncia a todos los que participaron en la conjura contra Cuba.
En fin, en esa maniobra intervenían los peores intereses que se han confabulado contra nuestro pueblo, para tratar de aislarnos del resto de los pueblos, para tratar de crearnos problemas de toda índole dentro y fuera, en la OEA, en la Conferencia de Cancilleres, porque toda esa Conferencia de Cancilleres no es más que una parte de la conjura contra nuestro país, y, en fin, esta misma serie de hechos que extrañamente coinciden con la Conferencia de Cancilleres, viene a demostrar una vez más que todo eso no es más que una conjura, una cosa confusa y oscura contra nuestro país y nuestra Revolución.
Lo de Trujillo no es más que un incidente; el pueblo no debe hacerse la idea de que lo de Trujillo es el todo aquí, está también toda esa campaña de la UPI, de las agencias cablegráficas; todas esas campañas, forman parte de la contrarrevolución, porque en definitiva son para llamar a luchar contra nosotros, para instigar, para aglutinar, para tratar de que las maniobras contra nuestro país prosperen; en definitiva todo eso, toda esas maniobras fueron también parte importante de la contrarrevolución; no fueron, ni mucho menos, un episodio aislado.

Destacó Fidel en su información al pueblo que para engañar a Trujillo se preparó un escenario falso, haciéndole creer que el territorio estaba en espera de la invasión:
A las ocho de la noche vino el avión con diez tripulantes, mientras se preparaba el escenario de la farsa. Se dijo que se había tomado toda la zona de Sancti Spíritus, cerca de Trinidad. Por esos alrededores se veía a los rebeldes vestidos de civil para dar una sensación de que se estaba con Trujillo. Se preparó todo —dijo Fidel Castro— con cuidado. El primer grupo se dividió y uno fue al cuartel de Trinidad a comunicarse con Santo Domingo. Este fue un cuadro inconfundible.
Se dio la sensación verísima de que la gente se preparaba para recibir a las fuerzas de Trujillo.
La ficción más exageradas —volvió expresar Fidel Castro— no llega a igualar esta escena que se preparó en Trinidad. […]
Destacó que a los heridos trujillistas los propios rebeldes los recogieron y los llevaron a curar, lo contrario de lo que hacía la tiranía, y que esa será siempre la conducta inviolable del Ejército Rebelde.
Afirmó que si se hubiera aislado a Santa Clara, prosiguiendo la farsa, se hubieran capturado todos los criminales de guerra, toda la Legión, la aviación de Trujillo, el ejército trujillista y hasta el mismo Trujillo, pues se le hubiera invitado a visitar el campo de batalla de la guerra que él dirigía, pero que no pudo ser, pues el Gobierno Revolucionario tiene el propósito de no decirle al pueblo una sola mentira y se puso como fecha límite para terminar la comedia el jueves. […]
Felicitó a los soldados del Ejército Rebelde que desempeñaron un papel brillantísimo pues en tres meses no hubo una sola indiscreción y mantuvieron en todo momento sus principios morales; destacó la brillante actuación del G-2 [órgano de la Seguridad del Estado] del Ejército, que capturó a todos los contrarrevolucionarios sin violencia, con procedimientos limpios y legales; reveló que la mayor parte de los detenidos han sido puestos en libertad y que los demás serán enviados a tribunales ordinarios, excepto los aforados; felicitó a todas las organizaciones revolucionarias; aconsejó confianza absoluta, pero que se mantenga la vigilancia; dijo que para defender la Revolución cuenta con todo el pueblo; que la Revolución es tan fuerte que puede actuar con absoluta serenidad y que es más fuerte que nunca la cohesión de los organismos revolucionarios en apoyo a la Revolución cubana.
La realidad acerca de la participación de William Morgan y Eloy Gutiérrez Menoyo, unidos en la traición, en la conjura trujillista, se conoce tiempo después. El general de división Fabián Escalante Font en su libro CUBA: la guerra secreta de la CIA, narra cómo operaron estos dos individuos dentro del complot para destruir a la Revolución cubana.

Fidel no va a la Conferencia de Cancilleres, en su lugar asiste Raúl
Conmoción en Chile provocó el cable de Prensa Latina sobre las declaraciones del Comandante en Jefe en televisión anunciando que no concurrirá a la Conferencia de Cancilleres, dado que durante todo el día otras agencias habían indicado lo contrario. En lugar de Fidel, asistirá el comandante Raúl Castro.
La visita de Raúl está supeditada a un acuerdo del Congreso de ese país. Según las leyes chilenas, la entrada de un jefe de las fuerzas armadas de otra nación requiere una aprobación previa del Senado. Se estima que ese mismo día se convocará a una sección urgente para tratar y obviar ese requisito. Mientras tanto, Raúl Castro permanecerá en Lima, donde había llegado procedente de Caracas, a las siete de la mañana del 17 de agosto. En La Habana se conoció que el comandante Raúl Castro está en uso de una licencia para ausentarse del territorio nacional. El cargo de jefe de las fuerzas armadas lo está ocupando el comandante Camilo Cienfuegos y la jefatura del ejército la desempeña en estos momentos el comandante Ramiro Valdés.
En la Conferencia de Chile, mientras tanto, los cancilleres de Cuba y Venezuela impiden que prospere una propuesta norteamericana. Cuba logró derrotar en la comisión de trabajo sobre la no intervención, la proposición norteamericana que pretendía establecer una comisión de vigilancia en el área del Caribe.
En un acto celebrado en la limeña Universidad de San Marcos, Raúl Castro habla ante un gran número de estudiantes.
“La defensa hoy de Cuba será mañana la defensa de la revolución de otros pueblos que se sacudan las cadenas”. Al reclamar “la solidaridad de los pueblos americanos en defensa de la Revolución cubana, que es la Revolución de todos los pueblos latinoamericanos”, el comandante Castro denunció que “la prensa tradicional, defensora del latifundio, ataca a Cuba en una campaña internacional, en combinación con las agencias informativas extranjeras”.
“Deben defenderse las leyes revolucionarias —dijo—, combatidas por los intereses que no quieren verlas aplicadas en sus países, como la Reforma Agraria”. “Los pueblos latinoamericanos —explicó en otra parte del discurso— deben marchar unidos para evitar que el poderoso vecino del norte aísle a los países pequeños y los devore uno por uno”.

El 18 de agosto de 1959 el comandante Raúl Castro llega a Chile para asistir a la reunión de cancilleres convocada por la Organización de Estados Americanos. Raúl es vitoreado en su recorrido por las calles de la capital chilena.

El “aporte” de Trujillo a la reforma agraria
En Santiago de Chile, el 19 de agosto, el comandante Raúl Castro ofrece una conferencia de prensa:
Contestando a una pregunta sobre “cuándo se realizarán elecciones libres en Cuba”, dijo: “el Gobierno Revolucionario está basado en la democracia y tiene el apoyo del 95 % del pueblo, como pudieron comprobar quienes presenciaron el acto del día 26 de julio”. Seguidamente añadió: “pero no realizamos elecciones por varias razones:
Primero: porque las críticas más violentas por no celebrarlas vienen de la prensa norteamericana, principalmente agencias de información. Fueron norteamericanos los que en 1898 ocuparon nuestro país y no las hicieron hasta cuatro años después. Ni siquiera eran cubanos para justificarse. Decían que no las celebraban porque querían reordenar el país. Bien, nuestro primer argumento, es entonces ese mismo.
Segundo: en Cuba hay que reivindicar la palabra ‘política’, como se reivindicó la palabra ‘guerrillero’. Hay que reivindicarla porque antes el pueblo veía cómo se sucedía un gobierno tras otro, y cada año era peor, hasta culminar en el de Batista. Tenemos que reorganizar los partidos y preocuparnos de aquellas ‘chocherías’ democráticas que podrían debilitar el frente interno”. Después afirmó: “será nuestro pueblo el único que decidirá cuando habrá elecciones libres, porque en mi país solo se hace caso al pueblo”.
Cuando se le preguntó cuál es su posición sobre el comunismo y qué opinaba, dijo: “Me parece que comunistas llaman hoy a los que se quieren perseguir, como llamaban cristianos en época de Nerón, y liberales en la época de la Revolución francesa, a cuantos eran contrarios al régimen imperante”.
“El comunismo —añadió— es un simple ‘sambenito’ en esta bendita era atómica. No sé de comunismo, pero he sufrido durante años los males del capitalismo y sobre eso sí sé bastante. Además, de nada valdría si nos vistiéramos de sacerdotes, persiguiéramos a los comunistas y los ahorcáramos y nos volviéramos anticomunistas hasta hacer desaparecer las luces rojas de los semáforos, pero en cambio, hiciéramos la Reforma Agraria, rebajáramos los alquileres en un 50 %, como hemos hecho y termináramos con la exclusividad de las playas para algunos magnates, dándoselas al pueblo como también hicimos, porque entonces inventarían que somos asesinos de comunistas y nos atacaban por eso”.
Y prosiguió: “pero si nos vistiéramos de rojo, enseñáramos a Marx y Lenin en las escuelas e hiciéramos propaganda de los principios comunistas, sin hacer Reforma Agraria, ni rebajas alquileres, ni hacer públicas las playas, entonces dirían: ‘miren esos chicos comunistas que bien van, que bien lo están haciendo’. Y no nos harían nada”.
“Nos oponemos —afirmó Raúl Castro— a todo lo que le haga daño al pueblo de Cuba, y si los comunistas se levantan contra el Gobierno Revolucionario los perseguiremos en defensa del gobierno”. […]
Refiriéndose al posible viaje de Fidel: expresó que “el viaje del Primer Ministro Fidel Castro a Chile será considerado para otra oportunidad”.
Raúl Castro calificó al régimen dominicano de “un cáncer cuya mejoría puede mantenerse años más o menos, dependiendo de la solución del propio pueblo dominicano”. Después añadió: “el problemas de Trujillo es difícil y ningún organismo internacional podrá resolverlo. Trujillo seguirá siendo gánster internacional, ratero internacional”.
Refiriéndose al inicio de la Conferencia de Cancilleres expresó que “se pretendió hacer una encerrona contra Cuba”, apuntando que “jamás se la hicieron a Trujillo ni a Pérez Jiménez”. Hizo una relación detallada de la reciente frustrada conspiración contra el gobierno cubano y dijo que “culminó con la captura de un avión, armamentos y el ‘aporte’ de Trujillo a la Reforma Agraria, por 78 000 dólares”.

Al culminar la reunión de cancilleres en Santiago de Chile, el 21 de agosto, el comandante Raúl Castro y su comitiva inician su viaje de retorno a Cuba, aunque primero hacen una breve estancia en Venezuela.

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