La victoria sobre Fulgencio Batista en Las Villas

 Por: Ricardo Efrén González

La victoria del Primer Frente en la Sierra Maestra sobre la ofensiva de verano de la dictadura en 1958 anunciaba que los días del gobierno de Fulgencio Batista estaban contados, ello producía el viraje estratégico de la guerra y la iniciativa militar pasaba a manos del Ejército Rebelde que extendía la contienda a otros territorios.

En la segunda quincena de agosto partieron rumbo a Pinar del Río y Las Villas la Columna 2 Antonio Maceo y la 8 Ciro Redondo al mando de los comandantes Camilo Cienfuegos y Ernesto Che Guevara, respectivamente; de esta manera se daba inicio a una de las hazañas más extraordinarias de la guerra revolucionaria: la invasión al occidente de la isla.

La estrategia asumida por Fidel Castro se orientó a lograr disgregar las fuerzas de la tiranía a lo largo y ancho del país, pero particularmente en Las Villas, el Che con su columna se encargaría de interceptar hasta su total paralización los movimientos de las tropas enemigas destinadas a Oriente, y desarrollar un trabajo unitario entre todas las fuerzas combativas asentadas en el territorio.

El 15 de octubre arribaba la Columna 8 a la provincia; mientras Camilo, que había pisado tierras villareñas ocho días antes, se enfrascaba en viabilizar el trabajo encomendado por Fidel al Che, quien una vez llegado al Escambray comenzó a darle inmediato cumplimiento a las indicaciones dadas por el Comandante en Jefe: reestructuró y reorganizó las tropas del Movimiento 26 de Julio (M-26-7) que operaban en la provincia; trazó planes inmediatos de acción conjunta con el Directorio Revolucionario (DR); dividió el teatro de operaciones entre su columna y esta organización; se reunió con los campesinos; inició la implementación de la Reforma Agraria y adoptó medidas de seguridad que impidieran una sorpresa en caso de ataque.  

El 23 de noviembre de 1958 el Estado Mayor Conjunto de Ejército de la tiranía ordenó poner en práctica un plan ofensivo para batir la base de operaciones y el núcleo principal de los destacamentos guerrilleros dirigidos por el Che en la región de El Pedrero-Gavilanes-Caballetes de Casa.

El 29 de noviembre el ejército batistiano inició el movimiento de tropas compuesta por unos mil soldados de los Batallones de Combate Contra Guerrilla N.0 11 y N.0 22, que tenían como reserva las compañías 33 A y 36.  De esta agrupación formaron parte también efectivos del 3.er Distrito Militar de Santa Clara. Desde las primeras incursiones en las líneas rebeldes las fuerzas combinadas de las columnas del Che, Camilo y personal del Directorio Revolucionario lograron ripostar la agresión y el 4 de diciembre expulsaban del campo de batalla el último batallón dispuesto para esta empresa.  Fue esta la última ofensiva planificada y ejecutada por el alto mando castrense.

Luego del descalabro sufrido por la tiranía, el Che comenzó a planificar, con la participación de todos los grupos rebeldes la contraofensiva rebelde a tenor con el desarrollo general de la guerra. Para su ejecución debió sellar la unidad con las fuerzas rebeldes de las organizaciones que operaban en la provincia y, bajo el estampido de las bombas lanzada por la aviación firmó el 1. º de diciembre una declaración de unidad entre las fuerzas del M-26-7 y el DR, conocido con el nombre de Pacto del Pedrero. Ocho días después el Partido Socialista Popular (PSP) se adhería a esta alianza y el 12 de diciembre firmaba con el Segundo Frente Nacional del Escambray un nuevo pacto que daba a conocer las bases de un grupo de acuerdos entre las dos fuerzas rebeldes destinado a la formación de un “frente único”.

Como preámbulo de la contraofensiva rebelde el Che ordenaba intensificar la destrucción de puentes y el bloqueo de carreteras que impidieran el tránsito del ejército de la tiranía, se atacaron puestos y pequeños cuarteles de la Guardia Rural, se depuraron aquellos grupos que no mantenían una actitud acorde a las normas del Ejército Rebelde y se reestructuraron las fuerzas rebeldes creándose pequeñas unidades combativas en correspondencia con los punto a atacar.  Las condiciones estaban creadas para iniciar la ofensiva guerrillera en Las Villas.

El 16 de diciembre se atacaba Fomento y con ello daba inicio la llamada Campaña en Las Villas.  Dos días después esta ciudad caía en manos rebeldes.

Mientras se luchaba en Fomento, Camilo intensificaba los combates en el noreste de la provincia y este mismo día destruía el puente de hierro de Camajuaní que comunicaba esta parte de la región villareña con Santa Clara. El 19 se tomó Mayajigua y a partir de entonces se inició la planificación a objetivos militares de mayor importancia en esta zona. El 21 caía en poder de los rebeldes Zulueta, iniciándose las operaciones de cerco a Yaguajay, uno de los últimos reductos de la tiranía en la zona y de los más fortificados de la provincia. Por otra parte, en el centro sur las fuerzas rebeldes inician una indetenible ofensiva sobre varios pueblos.

Este propio día 21, tropas comandadas por Víctor Bordón rendían el cuartel de Guayos; mientras fuerzas combinadas del M-26-7 y del DR dirigidas por el Che ocupaban posiciones para atacar Cabaiguán, que finalmente se desplomaba ante el empuje rebelde el 22 de diciembre.

Al día siguiente el Che y Camilo se reunieron y acordaron que las posiciones enemigas de Remedios y Caibarién, al Norte de la provincia, serían atacadas por las fuerzas al mando directo del Che, mientras Camilo continuaría la lucha por la toma de Yaguajay.

A medida que van cayendo en poder de los rebeldes las distintas ciudades y poblados, la tiranía presintiendo su descalabro final añadía nuevos planes a su agenda de contención. El 23 de diciembre a las 6 de la tarde partía desde los talleres de ferrocarriles de Ciénaga en La Habana un convoy militar blindado bajo el mando del jefe del Cuerpo de Ingenieros,  coronel Florentino Rosell Leyva, destinado a la reparación de vías férreas y puentes que estuvieran destruidos o dañados por las acciones guerrilleras. Este mismo día, tropas al mando del capitán Armando Acosta tomaron Sancti Spíritus sin tener que combatir por la retirada de los soldados para Jatibonico, y en Manicaragua eran despojadas de sus ubicaciones las tropas batistianas por los hombres del Directorio Revolucionario, capitaneados por Víctor Dreke.

El 24 de diciembre las distintas posiciones enemigas en Yaguajay caían en manos rebeldes y los soldados buscaron refugio en el cuartel, que se convertiría a partir de esos momentos en el centro de las acciones guerrilleras. En Placetas los militares capitulaban ante el empuje del Directorio Revolucionario y del M-26-7. Remedios y Camajuaní sufrieron la misma suerte el 25, seguida de Caibarién al día siguiente.

En toda la región las principales vías de comunicación estaban en poder de los rebeldes: la Carretera Central intransitable por la destrucción del puente de Falcón, y tomados los pueblos de Placetas, Cabaiguán, Guayos y Sancti Spíritus, enclavados en esta ruta.  El Circuito Sur con la presencia de los combatientes del Directorio Revolucionario y el Segundo Frente Nacional del Escambray se hacía inutilizable, mientras que el Circuito Norte estaba dominado por las fuerzas de la Columna 2 donde un extenso territorio había sido declarado libre. No sólo estaban interrumpidas las comunicaciones viales sino que el aislamiento entre los distintos pueblos no le permitía al enemigo socorrer los cuarteles atacados por las tropas rebeldes. Todos los poblados en los alrededores de la capital provincial estaban en manos de los guerrilleros lo que implicaba que Santa Clara, la principal y más importante plaza militar estaba aislada y lista para la batalla final.

La toma de Santa Clara fue concebida por el Che en estrecha unidad con las demás fuerzas revolucionarias.  El 27 de diciembre en el hotel Las Tullerías, en Placetas, se reunió con los principales jefes del M-26-7 y el DR para comunicar su decisión de atacar la capital provincial. Se concertaron los planes a seguir, la dirección fundamental del ataque y la táctica a utilizar según las fortificaciones del enemigo.

·       El comandante Ramiro Valdés con los pelotones de los capitanes Armando Acosta, Olo Pantoja, y Eliseo Reyes, San Luis, emprenderían la ofensiva hacia Camagüey, atacarían el cuartel de Jatibonico, y avanzarían hacia el interior del territorio, neutralizando a las fuerzas acantonadas en la provincia.

·       El comandante Víctor Bordón, con la toma de los poblados al oeste de Santa Clara se encargaría de evitar la entrada de refuerzos desde occidente.

·       El comandante Camilo Cienfuegos, que se ocupaba del cerco al cuartel de Yaguajay, mantendría cerrada la costa norte.

·       El comandante Faure Chomón con fuerzas del DR atacaría Trinidad y cerraría el puerto y costa sur de Casilda.

·       Parte de las fuerzas del comandante Bordón, al mando del capitán Julio Martínez, cortaría la carretera de Cienfuegos-Santa Clara, en el tramo entre Palmira y Cruces.

·       Las fuerzas del Segundo Frente Nacional del Escambray cerrarían la carretera Cumanayagua-Cienfuegos, cercando por el sureste la ciudad portuaria.

En horas tempranas del 28 de diciembre ocurrieron las primeras acciones en la carretera a Camajuaní y el resto del día las fuerzas rebeldes comenzaron a adentrase en la ciudad, ubicándose en los puntos asignados por la comandancia rebelde. Esa misma mañana se iniciaba el ataque al Escuadrón 31 de la Guardia Rural (GR) y a las posiciones ubicadas entre este puesto y la Carretera Central, incluido el cuartel del Servicio de Vigilancia de Carreteras -Los Caballitos-, por tropas del Directorio Revolucionario dirigidas por Rolando Cubelas.

El 29, el Che trasladaba su comandancia desde la Universal Central de Las Villas hasta el edificio de Obras Públicas dentro de la ciudad lo que le permitía estar más de cerca del teatro de operaciones y participar en la rendición del convoy militar del tren blindado, luego de ser descarrilado, atacado y ocupado.

En la mañana del 30 el Che se trasladó a Yaguajay para reunirse con Camilo y ultimar las operaciones finales. Camilo continuaría presionando sobre el cuartel de Yaguajay usando ahora una bazuca entregada por el Che. Este con su tropa mantendrían el ataque a la ciudad capital. Al atardecer del propio día se inició el ataque a la Estación de Policías por el Pelotón Suicida. Antes habían tomado la Estación de Ferrocarril.

En esta misma fecha arreciaba la lucha en el cuartel del Escuadrón 31 de la Guardia Rural y tropas al mando de Alberto Fernández y José Argudín lograban tomar el Gobierno Provincial, mientras el Gran Hotel trataba de ser ocupado por el pelotón de Luis Alfonso Zayas frente al Parque Leoncio Vidal.

El 31 de diciembre las fuerzas del capitán Rogelio Acevedo lograron la rendición de los guardias acantonados en la Cárcel Provincial. También caía en poder de la guerrilla el Escuadrón 31 de la GR. Mientras la Estación de Policía era tomada por el Pelotón Suicida, acción en la que pierde la vida el capitán rebelde Roberto Rodríguez, el Vaquerito.

Con uno de los tanques obtenidos de la rendición de la Estación de Policía la tropa de Alfonso Zayas, incluida las escuadras que había tomado el Gobierno Provincial reiniciaron el ataque al Gran Hotel que a las pocas horas se rendía bajo el fuego rebelde.  Al unísono, a las 9 de la mañana luego de un asalto comando precedido de un incendio parcial del inmueble, eran vencidos los soldados acuartelados en el Palacio de Justica ante las fuerzas capitaneadas por Acevedo.

En Yaguajay, Camilo arreciaba el ataque al cuartel, ahora ayudado por un mortero enviado por el Che. A las seis de la tarde, el jefe de la guarnición, capitán Abon Li, ordenaba izar la bandera blanca. Culminaba para Camilo y su tropa la victoriosa Campaña en Las Villas.

El 1.0 de enero de 1959 solo quedaba en pie el cuartel del Regimiento N. º 3 Leoncio Vidal. Al conocer la huida de Batista, el teniente coronel Casillas Lumpuy designaba al coronel Cándido Hernández como jefe del regimiento y él abandonaba la ciudad.  Para entonces Bordón estaba prevenido y en la carretera central es capturado y ajusticiado en un intento de fuga.

Antonio Núñez Jiménez y Adolfo Rodríguez de la Vega son designados por el Che para tramitar la rendición incondicional del cuartel que se logró en horas del mediodía.

Había caído en poder de los rebeldes el último reducto en la capital provincial y finalizaba de esta manera la gran ofensiva rebelde en Las Villas.

Si bien, la toma de Santa Clara no determinó de manera única y absoluta el desplome de la dictadura batistiana, sí constituyó una de las más contundentes victorias que condujo al triunfo revolucionario.

 

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Artículos y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s