Perlas de verde olivo de septiembre

(Fragmentos tomados del libro La Contraofensiva Estratégica. De la Sierra Maestra a Santiago de Cuba, de Fidel Castro Ruz, sobre acontecimientos ocurridos en septiembre de 1958)

 ¡Porque son mejores soldados que tú!

Miércoles 3 de septiembre

A finales de agosto había presidido una reunión con los oficiales, en el hospital de La Plata, en la que se discutió la incorporación de las mujeres guerrilleras —hasta ese momento haciendo labores de retaguardia— como combatientes en la línea de fuego.

Frente al criterio de algunos, hablé finalmente y durante largo rato, los convencí del derecho de la mujer a luchar también con las armas en la mano.

El 3 de septiembre quedó organizado el pelotón femenino Mariana Grajales, nombre de la madre de Antonio Maceo y ejemplo de patriota cubana.

Designé al frente del pelotón de mujeres, con el grado de teniente, a la enfermera rebelde Isabel Rielo, quien llegó a ostentar el grado de capitana de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Como segunda al mando fue nombrada la teniente Teté Puebla.

El pelotón Mariana Grajales tuvo su bautismo de fuego varios días después, en el combate de Cerro Pelado, el 27 de septiembre de 1958.

Alguien me preguntó airado por aquellos días: “¿Por qué usted arma a esas mujeres con esos fusiles M1?”. “Te voy a decir por qué” —le respondí—, “¡porque son mejores soldados que tú!”. No volvió a hacer comentario alguno. Era un buen soldado rebelde.

 Imposible aceptar conversación alguna

Viernes 05 de septiembre

Rechacé de plano la entrevista que solicitó Manuel Márquez Sterling, uno de los candidatos de la llamada oposición política a Batista y que se aprestaba a concurrir a las elecciones convocadas por la tiranía. Le respondí: “Si es para tratar sobre el rechazo a las elecciones en las presentes condiciones que son antidemocráticas e indignas, y en consecuencia adoptar la tesis sostenida por el Movimiento 26 de Julio estoy dispuesto a conversar con él. Si es para tratar sobre algún plan que tenga que ver de algún modo con la aceptación de dichas elecciones, me es imposible aceptar conversación alguna […]”.

 La Administración Civil del Territorio Libre

Domingo 07 de septiembre

Después de ser desalojado el Ejército batistiano de la Sierra Maestra, con la derrota de la ofensiva, fue creada, el día 7, la Administración Civil del Territorio Libre (ACTL), que tenía a su cargo garantizar los suministros, fijar los precios, perseguir los delitos, asegurar la educación y la atención médica; así como, dictar todas las disposiciones necesarias para regular la convivencia normal de la población campesina del amplio territorio en poder del Ejército Rebelde.

 Cuando digo hombres quiero decir armas

Lunes 08 de septiembre

Me comuniqué por escrito con Raúl, jefe del Segundo Frente, a fin de establecer una más estrecha coordinación en cuanto a los planes estratégicos inmediatos.

En esa carta le dije:

[…] He movido ya 553 hombres armados la mayoría con automáticas. Cuando yo digo hombres, quiero decir armas. Espero que el efecto de nuestra ofensiva va a ser tremendo. Camilo y Che van hacia el oeste. El primero hasta la tierra de Pepe Suárez, lleva entre otras armas, 43 garands; el segundo hasta las Villas, lleva la bazooca; ambos una excelente tropa. Otra columna va en marcha para Camagüey; tres hacia el Este y el resto de las tropas las estoy terminando de reorganizar. […]

 La rebelión mantenida durante casi dos años en las montañas de la Sierra Maestra era algo más que simbólica

Lunes 15 de septiembre

La Comandancia General informó oficialmente, ese día por Radio Rebelde, la salida de seis columnas del Primer Frente de la Sierra Maestra, destinadas a penetrar en territorio enemigo.

Como respuesta a una criminal orden general del Estado Mayor del Ejército batistiano, en que se disponía la inmediata ejecución de todo miembro de las Fuerzas Armadas de la tiranía que desertara, el mando rebelde proclamó:

 

COMANDANCIA GENERAL

Sierra Maestra, sep. 15 de 1958

El carácter de las operaciones y los movimientos de numerosas fuerzas rebeldes que se han estado efectuando en las últimas semanas ha obligado a mantener silencio sobre importantes acontecimientos acerca de los cuales se pueden brindar ya algunas noticias.

Seis Columnas Rebeldes que partieron del Frente número Uno de la Sierra Maestra, después de rebasar las líneas enemigas están penetrando a fondo en el territorio de la República.

Antes de que la Dictadura pudiera reponerse del desastre militar sufrido nuestras fuerzas iniciaron el avance.

La Columna número 2, “Antonio Maceo”, va al mando del Comandante Camilo Cienfuegos. La Columna número 3, “Santiago de Cuba”, va al mando del Comandante Juan Almeida. La Columna número 8, “Ciro Redondo”, va al mando del Comandante Ernesto Guevara. La Columna número 9, “Antonio Guiteras”, va al mando del Comandante Hubert [Huber] Matos. La Columna número 10, “René Ramos Latour”, va al mando del Capitán René de los Santos y la Columna número 11, “Cándido González”, va al mando del Capitán Jaime Vega.

Razones lógicas impiden revelar por ahora la dirección y el objetivo de esas columnas.

Otros destacamentos menores del Ejército Rebelde, se han filtrado a través de las líneas enemigas para hostigarlas en lo profundo de su retaguardia. El avance rápido y sorpresivo de nuestras tropas se está desarrollando sin novedad desde varios días.

Fuerzas nuestras han rebasado ya los límites de Oriente y Camagüey después de marchar más de 200 kilómetros.

Ni la perturbación ciclónica, ni las lluvias incesantes de las últimas dos semanas retrasaron los movimientos.

El río Cauto fue atravesado en botes en plena creciente.

Los hechos están demostrando que la rebelión mantenida durante casi dos años en las montañas de la Sierra Maestra era algo más que simbólica. Las fuerzas de la Dictadura son impotentes para contener el desbordamiento Rebelde. […]

 

(Fragmentos tomados del libro Fidel de Cinco Palmasa Santiago de Cuba, de Eugenio Suárez Pérez y Acela Caner Román)

 Sin disciplina no puede haber organización revolucionaria

El 16 de septiembre de 1958 Fidel dirige una carta a los comités del Movimiento 26 de Julio en el exilio y a la emigración cubana, en la cual hace un llamado a la necesaria unidad.

El Ejecutivo Nacional del 26 de Julio no reconoce como organizaciones del Movimiento más que al Comité del Exilio y a las secciones y agrupaciones de compañeros y simpatizantes que se desenvuelven bajo sus orientaciones e instrucciones.

A todos los compañeros y simpatizantes del Movimiento 26 de Julio que se han separado de la disciplina para establecer otras organizaciones que bajo nombres como “Movimiento Revolucionario Fidel Castro”, “Acción Fidelista” o “Comité Ortodoxo adherido al 26 de Julio”, recaudan fondos, editan propaganda y realizan otras actividades, los exhortamos a que disuelvan ­dichos organismos y se incorporen a la organización oficial, ya que por sentido de la disciplina, por principios morales y por convicción revolucionaria, el Movimiento 26 de Julio no puede aceptar la proliferación de organizaciones colaterales que entrañan un sentimiento caudillista, dividen el esfuerzo y crean confusión en la opinión de los emigrados y el pueblo.

La disciplina es esencial. Sin disciplina no puede haber organización revolucionaria.

Hace falta que la divulgación de nuestras ideas y propósitos sea dirigida por un solo responsable. Sin una sola dirección la propaganda sería caótica, divergente y a veces contradictoria.

Hace falta que los fondos sean dispuestos por un solo administrador. Sin una sola dirección no puede haber administración ni control de los fondos y no hay derecho a recabar el sacrificio de nuestros compatriotas para invertirlo sin plan ni orden.

Deber de todos los cubanos es combatir esa tendencia característica de nuestros temperamentos que nos lleva tantas veces a ­diluir el esfuerzo en inútiles y estériles pugnas, que antaño en las guerras libertadoras frustraron las mejores energías de la emigración. El daño lo sufren los que están combatiendo y necesitan recibir la ayuda de sus compatriotas que no debe ser entorpecida por pasiones ni personalismos. […]

La ayuda de la emigración ha sido grande, pero puede todavía ser mayor si se une y disciplina más.

Que el esfuerzo de la emigración marche parejo al avance de nuestras columnas invasoras que en estos momentos marchan a liberar el resto de la patria.

En nombre del Ejecutivo de la Dirección Nacional del M. 26 de Julio.

 

(Fdo.) Fidel Castro Ruz *

 *Instituto de Historia de Cuba, Signatura 17/4/4.1/667.

 Crear una sana costumbre para el futuro y un principio elemental de orden y disciplina

Martes 23 de septiembre

Ordené que se anotaran todos los gastos e ingresos de las tropas rebeldes, y que se remitiera mensualmente el estado de cuenta al tesorero general del Ejército Rebelde.

Cada comandante debía exigir a los jefes de patrulla, o a cualquier otra persona que administraba dinero, que presentara el balance periódico de sus gastos.

Aunque los fondos habían sido manejados con absoluta pulcritud, era una necesidad ir habituando a todos los rebeldes a rendir cuentas. Sobre estos temas le informé a Almeida en una carta. […]

Tú debes proveer de fondos a los distintos comandantes, quienes a su vez deben enviar su estado de cuenta mensual al Tesorero tuyo. Cada Comandante debe a su vez establecer la costumbre, lo cual debe conceptuarse como una orden, de exigir que cada jefe de patrulla o cualquier otra persona que administre dinero, debe presentar balance de todos sus gastos.

Es una necesidad ir habituando a todos los rebeldes a rendir cuentas. Esto obedece al propósito de crear una sana costumbre para el futuro y un principio elemental de orden y disciplina.

 Este fue uno de los combates donde hubo más precisión, más coordinación entre las distintas armas y unidades

Sábado 27 de septiembre

En la noche se produjo el combate de Cerro Pelado, que se extendió hasta la madrugada del siguiente día, sobre el cual elaboré un documento que explica detalladamente lo ocurrido, y que reproduzco a continuación:

LA SITUACIÓN MILITAR

Dos combates de importancia y otras acciones menores han tenido lugar en los frentes 1 y 3 de la Sierra Maestra. Mientras el comandante Juan Almeida informaba que fuerzas rebeldes del frente No.3 habían derrotado un batallón de la dictadura, haciéndole prisionero al propio Jefe, teniente coronel Nelson Carrasco Artiles y cinco soldados más, ocasionándole 25 bajas y ocupándole 10 armas en el Frente No. 1, a muchas millas de distancia, se libraba otro combate victorioso contra las tropas de la Tiranía. Un batallón enemigo estaba acampado en el Cerro a 4 kilómetros de Estrada Palma fuertemente atrincherado.

Después de un estudio minucioso del terreno, y la observación cuidadosa de las posiciones enemigas, fuerzas de la Columna No. 1 apoyadas con mortero y ametralladoras pesadas, en las primeras horas de la noche del viernes 27 rodearon el lugar, emplazaron las ametralladoras 50 y los morteros. A las 11 y 45 de la noche un mortero 60 y dos ametralladoras 50 al mando del capitán Braulio Curuneaux abrieron fuego sobre el campamento enemigo. Cinco minutos después, a las 11 y 50 de la noche, una batería de mortero 81, al mando del capitán Pedro Miret, situada a sólo 240 metros de las posiciones enemigas, abrió fuego iniciando un barrage de mortero sobre el cuadro de 150 metros de fondo por 100 de ancho donde el batallón enemigo estaba situado. Durante una hora completa los morteros 81 rebeldes estuvieron disparando. 54 obuses cayeron en el campamento. Las casas de campaña, el puesto de mando, y cuanta instalación enemiga se encontraba allí, volaron. A las 12 y 50 dos pelotones de infantería rebelde, al mando del comandante Eduardo Sardiñas, lanzando luces de bengala para avisar a los morteros su movimiento, avanzaron hasta una zanja a pocos metros de las trincheras enemigas, tan cerca estaban rebeldes y soldados de la Dictadura que podían verse las caras a la luz de las detonaciones. Allí descargaron sus armas automáticas sobre la guarnición enemiga que se vio al borde del colapso. Las tropas de la Dictadura lucharon desesperadamente para evitar que cayera en manos rebeldes el campamento. Este disponía para su defensa, de ametralladoras 50, morteros y cañones. La luna era clara y la aviación vino en su apoyo. Desde Estrada Palma los tanques Sherman de la Dictadura, acampados en el Central, disparaban sus gruesos cañones 75 más acá del Cerro. Pero no se movió una sola tropa de refuerzo para auxiliar al batallón cercado.

En vista de que el enemigo permaneció paralizado toda la noche, sin hacer movimiento alguno de tropas, al amanecer nuestras fuerzas regresaron a Ias montañas. Cinco combatientes nuestros murieron heroicamente cuando el comandante Eduardo Sardiñas avanzó hasta las mismas trincheras enemigas.

El sábado un helicóptero grande de la Dictadura bajó seis veces a recoger heridos. Según informes que llegan por diversas vías, eI enemigo sufrió 67 bajas entre muertos y heridos. En estos casos los datos son difíciles de precisar.

Los muertos rebeldes fueron:

Teniente: Raúl Verdecia Teniente: Arturo Vázquez Soldado: Juan Sardiñas Soldado: René Ibarra Soldado: Miguel López.

Estos murieron frente a las trincheras enemigas. Sus armas, y los cadáveres de tres, fueron recogidos bajo el fuego de las ametralladoras enemigas antes del amanecer.

Merecen especial mención por su bravura y la de los hombres a su mando, el comandante Eduardo Sardiñas y los dos pelotones que realizaron eI asalto a las trincheras.

El comandante Eduardo Sardiñas y la tropa a su mando que hoy forman la Columna No. 12, Simón Bolívar, fue el oficial y los soldados que más combatieron en la Sierra Maestra, a raíz de la última ofensiva de la Dictadura. Eran solo un pelotón cuando se inició la primera batalla victoriosa en Santo Domingo. Con menos de veinte hombres destruyó la vanguardia enemiga apoderándose de sus armas automáticas, con las cuales prosiguieron el combate. Después de aquella acción participaron en todas las batallas que se libraron con posterioridad. En Meriño, en el Jigüe, en la segunda batalla de Santo Domingo, en Providencia, en Cuatro Caminos y en la de las Mercedes. En Santo Domingo ocuparon más de 50 armas. En Meriño ocuparon las arrias completas del enemigo. En Purialón durante la batalla del Jigüe, junto con las fuerzas de los comandantes [Andrés] Cuevas y [Ramón] Paz, muertos gloriosamente, destruyeron la compañía G-4 del batallón 18 y la compañía L que era una de las mejores unidades de la Tiranía. En Santo Domingo, durante la segunda batalla de ese sitio, junto con las fuerzas del comandante Guillermo García, de la Columna 3 derrotaron al teniente coronel Sánchez Mosquera y lo pusieron, a él personalmente, al borde de la muerte con una herida gravísima en la cabeza.

En eI último combate, en el Cerro, consagraron su valor y su prestigio como una de las unidades más aguerridas y eficaces de nuestro ejército.

[En] El combate del Cerro también se distinguió por su valor y su eficacia el capitán Pedro Miret, jefe de la batería de morteros 81, que fue causante de la gran cantidad de bajas ocasionadas al enemigo.

El pelotón de mujeres rebeldes, Mariana Grajales, entró en acción por primera vez en este combate, soportando firmemente, sin moverse de su posición el cañoneo de los tanques Sherman.

Este fue uno de los combates donde hubo más precisión, más coordinación entre las distintas armas y unidades.

Cada día se evidencia más la superioridad táctica y estratégica de los rebeldes sobre las decadentes y desmoralizadas fuerzas de la Tiranía, que no obstante contar con aviones, tanques pesados y todos los recursos modernos de guerra, empleándolo todo, incluso gases asfixiantes, cada vez pierden más territorio, más hombres y más armas. Solo los ciegos podrán dejar de ver que la revolución crece y se hace fuerte en progresión geométrica. ¡Ilusos los que se imaginan que hay para la tiranía salvación posible! Aunque le entregaran el poder a la oposición, falsa y vendida que hace su campaña oportunista con el dinero que les da el dictador. La farsa repugnante y vergonzosa que se prepara para el tres de noviembre, solo servirá para agravar su desesperada y terrible situación. Poco tiempo les quedará a sus pobres soldados para recoger cédulas y rellenar urnas, porque apenas les alcanza ya para respirar.

Una guerra a fondo y terrible en todas partes y [a] todas horas les espera. La derrota de dos batallones y la prisión de un teniente coronel en el lapsus de 48 [horas] debieron decir algo a los que no fue suficiente para abrirles los ojos a la realidad: Los 14 batallones derrotados, los cuatrocientos prisioneros, las ochocientas bajas y las 507 armas ocupadas en solo 36 días en la Sierra Maestra.

 Pensar también en patriotas y libertadores de otros pueblos de América

Martes 30 de septiembre

Sobre la denominación dada a las diversas columnas rebeldes, afirmé: “Hasta ahora hemos utilizado fundamentalmente nombres de compañeros muertos, luego de revolucionarios y patriotas de la época republicana y de la independencia. Hay que pensar también en patriotas y libertadores de otros pueblos de América”.

Las columnas rebeldes originadas en la Sierra Maestra ostentaron los siguientes nombres: José Martí, Antonio Maceo e Ignacio Agramonte, patriotas de las guerras de independencia; Antonio Guiteras, revolucionario de la época republicana; Frank País, Ciro Redondo, René Ramos Latour, Cándido González, Juan Manuel Márquez y José Antonio Echeverría, caídos en la Sierra, en la clandestinidad o en la lucha contra la tiranía de Batista.

Dos columnas rebeldes, denominadas poco después de esa fecha, llevaron los nombres de Simón Bolívar y Benito Juárez.

 

 

 

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