MEMORIAS DE LIBORIO: No siempre lo blanco es puro,ni lo puro siempre es blanco: Esteban Ventura Novo.

 

LIBORIO (el pueblo cubano)

LIBORIO (el pueblo cubano)

A partir de esta edición abrimos una nueva sección con  el título Las memorias de Liborio, que divulgará el contenido del libro del mismo nombre, preparado por un grupo de investigadores del Instituto de Historia de Cuba, integrado por Raúl Izquierdo Canosa, María Julia Peláez Groba, Carmen F. Rodríguez Rodríguez y Juana Mayra Aladro Cardoso.

El libro contiene la situación económica, política, social y el estado de corrupción administrativa de los personeros y funcionarios del gobierno de la dictadura batistiana; así como los bárbaros métodos de represión y criminalidad a que fue sometido el pueblo cubano en la década del 50 del pasado siglo XX.

Lo expuesto no ha sido el fruto de la imaginación de los autores, no hay un mínimo de exageración. Todo es absolutamente real, son personajes y hechos que fundamentalmente se engendraron y desarrollaron en el batistato; régimen, que se mantuvo tutelado y apoyado política y militarmente por el gobierno norteamericano hasta su derrota.

Liborio, fue un personaje creado por el caricaturista Ricardo de La Torriente en las primeras décadas del pasado siglo XX. Se da a conocer en La Política Cómica, semanario satírico ilustrado, a partir del año 1911. Su figura fue utilizada ininterrumpidamente por varios caricaturistas hasta fines de la década del 50[1], y fue el símbolo aceptado del pueblo en los medios de prensa burguesa, aunque en realidad no lo fue nunca. Su imagen conformista y derrotista, que contemplaba pasivamente como pisoteaban sus derechos, lo atropellaban y despojaban de sus riquezas, lo humillaban y discriminaban; un buen día se transformó; sencillamente se cansó, tomó las armas, se rebeló e hizo una revolución.

Con el triunfo revolucionario del 1ro de enero de 1959 murió la imagen y el personaje de Liborio; el propio pueblo cubano se encargó de liquidarlo y enterrarlo; y junto con él todos los males y vicios del pasado republicano.

En la actualidad, personeros de la mafia cubano americana miamense, muchos de ellos descendientes de asesinos, corruptos, malversadores, que sostuvieron a Fulgencio Batista en el poder  y que aparecen mencionados en este trabajo; por conveniencia, prefieren ignorar la historia y tratan de presentar la década republicana de los años 50, como un período próspero y fructífero desde el punto de vista económico y social; ninguna mentira más burda, oprobiosa y calumniosa.

El pasado no debe olvidarse jamás. Nunca le decimos a las personas que crea, sino que lea y aquí le brindamos la posibilidad de que lo haga y extraiga de por sí, sus propias conclusiones. Cualquier parecido o coincidencia con personajes, hechos, vicios y corrupción moral y administrativa aquí relatados y lo que actualmente sucede en Miami, no es pura coincidencia.

El pueblo de Cuba era pobre, inculto, analfabeto, pasaba hambre, miseria y calamidades, carecía de salud y educación, no tenía un sistema de asistencia médica, estaba necesitado de trabajo y un mínimo nivel de vida; se encontraba sometido a un régimen dictatorial, era perseguido y oprimido; diariamente, sus mejores hijos, aparecían torturados y asesinados por las hordas batistianas.

Esas y no otras, son las principales causas y razones, por las que fueron asaltados los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.

Dos galerías de personeros y funcionarios de la tiranía batistiana expondremos en la nueva sección: una de asesinos, torturadores y terroristas, y la otra de corruptos y malversadores.

Mediante la primera galería se darán a conocer los nombres y hechos de los principales asesinos, torturadores y terroristas que fueron sentenciados por el pueblo cubano en la década del 60 y que encontraron refugio seguro en el territorio de los Estados Unidos.

La segunda, de corruptos y malversadores, presentaremos una pequeña muestra de algunos personajes que se enriquecieron en la desastrosa política económica de la dictadura establecida el 10 de marzo de 1952 y duró hasta el 31 de diciembre de 1958, cuando Liborio vestido de verde olivo la liquidó.

Los archivos de esta galería abren sus fondos, las páginas de sus legajos se ponen a disposición de la verdad histórica y dan a conocer las pruebas irrefutables de la esencia criminal y corrupta de esos que ayer y hoy se proclaman enemigos acérrimos del pueblo cubano.

Los que desde Miami, con gran desfachatez acusan al gobierno cubano de violar los derechos humanos y civiles del pueblo, tratan de imponer un modelo de democracia y politiquería, que desgraciadamente los cubanos ya vivieron, soportaron y derrotaron mediante una revolución que les permitió establecer la verdadera democracia y justicia social desde hace ya más de 50 años. Por eso, sus deseos de retornar a un pasado de dolor es rechazado por la gran mayoría de nuestro pueblo que, educado en los más nobles principios de solidaridad y hermandad, se mantiene firme en la defensa de sus grandes conquistas.

Esta edición comienza con el criminal Esteban Ventura Novo.

 

NO SIEMPRE LO BLANCO ES PURO, NI LO PURO SIEMPRE ES BLANCO: ESTEBAN VENTURA NOVO

¿Qué cubano, cuya edad cronológica rebase las cinco décadas no tiembla de indignación o siente como se lacera su corazón al escuchar este tristemente célebre nombre?

¿Por qué se recuerda la imagen del sicario del traje blanco, a pesar de haber transcurrido casi medio siglo de su accionar llenando de páginas tan negras la historia de Cuba republicana?

Dar a conocer solo algunas pinceladas de la vida de este  “personaje” justificaría esos sentimientos.

Nacido en Pinar del Río el 24 de diciembre de 1913, llegó al ejército 20 años después, en 1933. En este cuerpo se mantuvo hasta 1947, año en que pasó a ser nombrado vigilante de la División Central de la Policía.

Al producirse el golpe de estado del 10 de marzo de 1952, el “camaleón” Ventura se sumó inmediatamente a él, demostrando su fidelidad al nuevo amo. La vía que utilizó para conseguir sus sucesivos ascensos no fue otra que el crimen en su forma más cruel y descarnada.

Dirigió sus instintos de fiera contra los jóvenes de cualquier nivel cultural, clase social, fe, sexo o ideología, siempre que demostraran su desacuerdo simplemente, con la situación económica, política y social que vivía el país bajo la bota del castrense gobernante.

Estableció el cuartel general de sus fechorías en la 5ta. y 9na, estaciones de policía en La Habana, aunque no desechó la casería de ciudadanos en las calles de la capital de la República.

Ya para el 25 de octubre de 1955 quedó registrado en su expediente la causa No. 9-952 por daños, culpas y lesiones. En 1957, los días 22 de febrero y 8 de marzo se le radicaron dos causas, una contra los derechos individuales y homicidio, y otra por maltrato al detenido.

Ese mismo año, también se le incubaron las causas No. 12-957 por homicidio, del Tribunal Superior de  Jurisdicción de Guerra, la No. 927-957 por auxilio al suicidio, la No. 13-57 por privación de libertad y se le abrió el expediente No. 701-38-957 por homicidio y amenazas.

Las causas radicadas por la propia institución a la cual él había jurado fidelidad van en aumento. Así, para 1958, año final de la contienda que libraba el pueblo cubano contra el régimen batistiano, es acusado de: detención ilegal, privación de libertad, maltrato a detenidos, homicidio y asesinato. Increíblemente, como reconocimiento a sus sangrientos méritos, a raíz de cada causa incoada, Ventura era ascendido o condecorado, según consta en su expediente militar.

Entre los hechos que más conmoción provocaron en la sociedad cubana de los años cincuenta –que aún permanecen en la memoria del pueblo– está la masacre de Humbolt 7 ejecutada en la capital del país, La Habana, el 20 de abril de 1957. En este lugar se encontraban refugiados los jóvenes estudiantes revolucionarios Fructuoso Rodríguez, Juan Pedro Carbó Serviá, Joe Westbrook y José Machado, quienes habían participado en el intento de ajusticiar en su guarida al tirano Fulgencio Batista, el 13 de marzo de ese año. Ventura se personó en el lugar y ordenó a sus esbirros asesinarlos a sangre fría.

El 19 de marzo de 1958, un año más tarde, Ventura y sus hombres asesinaban vilmente a los jóvenes revolucionarios Arístides Viera y Elpidio Aguilar, en 5ta. Avenida y 42, Miramar.

El 12 de septiembre de 1958, bajo las órdenes de Ventura, sus hordas penetraron en un apartamento del barrio capitalino de Juanelo y detuvieron a seis revolucionarios. Ellos eran Reinaldo Cruz, Alberto Álvarez, Onelio Damper y Leonardo Valdés, más dos mujeres: Lidia Doce y Clodomira Acosta. La respuesta del sicario no se hizo esperar. Detener y matar a los allí detenidos fue su orden inmediata. Ni siquiera las dos mujeres quedaron excluidas.  Ellas también fueron arrestadas, torturadas y arrojadas al mar con el propósito de hacer desaparecer  las pruebas acusatorias.

Las matanzas continuaron, el 8 de noviembre de 1958, la esquina de Goicuría y  O’ Farrill, en el reparto capitalino de la Víbora fue escenario de éstas. Allí, luego de hacerlos prisioneros, asesinó a Ángel Ameijeiras (Machaco), Pedro Gutiérrez y Rogelio Perea. Sus cuerpos, con evidentes muestras de torturas, fueron tirados en una casa de socorros.

La esposa de Machaco, Norma Porras, quien se encontraba en ese lugar, a pesar de su estado de gravidez fue herida y milagrosamente logró sobrevivir. Hoy es testigo excepcional de este repugnante hecho.

Con Ventura y su equipo de trabajo no reinaba la tranquilidad en las calles de La Habana, sus pobladores estremecidos a diario, pueden atestiguar la presencia frecuente de cadáveres en lugares que incluían hasta las principales arterias de la ciudad.

Tales son los casos de Fernando Alfonso (Morúa), a quien acribillaron con 65 impactos de bala en el reparto Párraga, o el de Marcelo Salado que corrió semejante suerte en las calles del Vedado al producirse la represión por las acciones del 9 de abril.

No faltó en las instrucciones del hombre vestido de blanco a sus “especialistas” la utilización de horrendos métodos de torturas. Víctima de ello fue Emiliano José Corrales, en quien se ensañaron, hasta llegar a despedazarlo en  la oscura celda de una estación de policía en la ciudad.

Cuando todo parecía indicar que había llegado el final de los crímenes de Ventura contra el pueblo cubano, en la madrugada del 1ro de enero de 1959, este se dio a la fuga, ¿hacia donde huyó?, precisamente, hacia los Estados Unidos. Ventura tenía que huir porque sabía que en Cuba no podía encontrar perdón por los crímenes, asesinatos y desaparecidos que estaban muy frescos en la memoria de los cubanos, ante los cuales tenía que responder.

Para hacer justicia, en numerosas ocasiones, el gobierno cubano solicitó a su homólogo estadounidense la extradición. Pero esta le fue negada siempre por Washington.

Ventura huyó con muchas de sus riquezas mal habidas. De aquellas que no logró sacar del país –por fortuna para la república, a la cual contribuyó a dejar profundamente endeudada- le fueron confiscadas a inicios de 1959: una caja de seguridad con $ 977 979.00 una cuenta en el Banco Continental cubano por valor de 29 000 dólares, a nombre de su esposa Serafina Freyre y otras cuentas en los bancos de Infanta y Zanja así como en el Trust Company de Línea que ascendía un total de $ 47 182.55. Se le agregó a esta “pequeña fortuna” una lujosa residencia en el pueblo de La Salud.

Estados Unidos, el país que se muestra ante el mundo como estandarte de la democracia, la libertad y los derechos humanos fue su destino definitivo. Allí vivió tranquilamente durante dieciséis años y murió como un digno y puro hombre de negocios, Director de la Preventive Security Service.

Al escribir estas páginas se nos revela un hombre extraordinariamente cruel que nos motiva la siguiente interrogación ¿Habrá sido enterrado vestido de blanco este asesino de alma tan negra?


[1] Adelaida de Juan: Caricatura de la República, Editorial Letras Cubanas, Ciudad de la Habana, 1982, pp. 17-59.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Memorias de Liborio y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s