UNA NUEVA SECCIÓN: LAS MEMORIAS DE LIBORIO

LiborioA partir de esta edición aparece una nueva sección, cuyo título Las memorias de Liborio, divulgará el contenido del libro del mismo nombre, preparado por un grupo de investigadores del Instituto de Historia de Cuba, integrado por Raúl Izquierdo Canosa, María Julia Peláez Groba, Carmen F. Rodríguez Rodríguez y Juana Mayra Aladro Cardoso.

 El libro contiene la situación económica, política, social y el estado de corrupción administrativa de los personeros y funcionarios del gobierno de la dictadura batistiana; así como los bárbaros métodos de represión y criminalidad a que fue sometido el pueblo cubano en la década del 50 del pasado siglo XX.

 Lo expuesto no ha sido el fruto de la imaginación de los autores, no hay un mínimo de exageración. Todo es absolutamente real, son personajes y hechos que fundamentalmente, se engendraron y desarrollaron en el batistato; régimen, que se mantuvo tutelado y apoyado política y militarmente por el gobierno norteamericano hasta su derrota.

 Liborio, fue un personaje creado por el caricaturista Ricardo de La Torriente en las primeras décadas del pasado siglo XX. Se da a conocer en La Política Cómica, semanario satírico ilustrado, a partir del año 1911. Su figura fue utilizada ininterrumpidamente por varios caricaturistas hasta fines de la década del 50[1], y fue el símbolo aceptado del pueblo en los medios de prensa burguesa, aunque en realidad no lo fue nunca. Su imagen conformista y derrotista, que contemplaba pasivamente como pisoteaban sus derechos, lo atropellaban y despojaban de sus riquezas, lo humillaban y discriminaban; un buen día se transformó; sencillamente se cansó, tomó las armas, se rebeló e hizo una revolución.

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Con el triunfo revolucionario del 1 de enero de 1959 murió la imagen y el personaje de Liborio; el propio pueblo cubano se encargó de liquidarlo y enterrarlo; y junto con él todos los males y vicios del pasado republicano.

 En la actualidad, personeros de la mafia cubano americana miamense, muchos de ellos descendientes de asesinos, corruptos, malversadores, que sostuvieron a Fulgencio Batista en el poder  y que aparecen mencionados en este trabajo; por conveniencia, prefieren ignorar la historia y tratan de presentar la década republicana de los años 50, como un período próspero y fructífero desde el punto de vista económico y social; ninguna mentira más burda, oprobiosa y calumniosa.

 El pasado no debe olvidarse jamás. Nunca le decimos a las personas que crea, sino que lea y aquí le brindamos la posibilidad de que lo haga y extraiga de por sí, sus propias conclusiones. Cualquier parecido o coincidencia con personajes, hechos, vicios y corrupción moral y administrativa aquí relatados y lo que actualmente sucede en Miami, no es pura coincidencia.

 El pueblo de Cuba era pobre, inculto, analfabeto, pasaba hambre, miseria y calamidades, carecía de salud y educación, no tenía un sistema de asistencia médica, estaba necesitado de trabajo y un mínimo nivel de vida; se encontraba sometido a un régimen dictatorial, era perseguido y oprimido; diariamente, sus mejores hijos, aparecían torturados y asesinados por las hordas batistianas.

 Esas y no otras, son las principales causas y razones, por las que fueron asaltados los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.

 Dos galerías de personeros y funcionarios de la tiranía batistiana expondremos en la nueva sección: una deasesinos, torturadores y terroristas y la otra de corruptos y malversadores.

 Mediante la primera galería se darán a conocer los nombres y hechos de los principales asesinos, torturadores y terroristas que fueron sentenciados por el pueblo cubano en la década del 60 y que encontraron refugio seguro en el territorio de los Estados Unidos.

 La segunda, de corruptos y malversadores, presentaremos una pequeña muestra de algunos personajes que se enriquecieron en la desastrosa política económica de la dictadura establecida el 10 de marzo de 1952 y duró hasta el 31 de diciembre de 1958, cuando Liborio vestido de verde olivo la liquidó.

 Los archivos de esta galería abren sus fondos, las páginas de sus legajos se ponen a disposición de la verdad histórica y dan a conocer las pruebas irrefutables de la esencia criminal y corrupta de esos que ayer y hoy se proclaman enemigos acérrimos del pueblo cubano.

 Los que desde Miami, con gran desfachatez acusan al gobierno cubano de violar los derechos humanos y civiles del pueblo, tratan de imponer un modelo de democracia y politiquería, que desgraciadamente los cubanos ya vivieron, soportaron y derrotaron mediante una revolución que les permitió establecer la verdadera democracia y justicia social desde hace ya más de 50 años. Por eso, sus deseos de retornar a un pasado de dolor es rechazado por la gran mayoría de nuestro pueblo que, educado en los más nobles principios de solidaridad y hermandad, se mantiene firme en la defensa de sus grandes conquistas.

[1] Adelaida de Juan. Caricatura de la República. Editorial Letras Cubanas. Ciudad de la Habana. 1982. pp 17-59

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