LA HUELGA DE ABRIL, UN REVÉS QUE CONVERTIMOS EN DERROTA

Banderacubana

Por Eugenio Suárez

Una de las acciones más relevantes de nuestra historia, quecumple este mes 55 años, es la huelga general del 9 de abril de 1958. Fue el intento de un pueblo por derrocar la tiranía y establecer el poder revolucionario. Su realización se aprobó los primeros días de marzo del propio año, en la Sierra Maestra, en la reunión de la dirección nacional del Movimiento 26 de Julio encabezada por el compañero Fidel. La decisión estuvo avalada por el auge revolucionario que en esos momentos había en el país. Así, el 12 de marzo desde la montaña oriental se suscribió el Manifiesto dirigido al pueblo, convocándolo a la huelga general.

El documento, firmado por Fidel como Comandante Jefe de las Fuerzas Rebeldes y por Faustino Pérez, delegado de la dirección nacional del Movimiento, es conocido también como el “Manifiesto de los 21 puntos”, porque en él aparece ese número de acciones, que debían realizarse a lo largo del país.

Sabemos que la contienda terminó en un fracaso, pero también con una enseñanza. Y no fue el único revés que sufrió la Revolución. El propio compañero Fidel ha reiterado que “la Revolución tuvo muchos días tristes, la Revolución tuvo el fracaso del ataque al Moncada, la Revolución tuvo el fracaso del ataque al Goicuría, la Revolución tuvo el fracaso de la insurrección de Cienfuegos, del desembarco del Corynthia, del ataque al Palacio Presidencial, de la dispersión de los expedicionarios del Granma y de la huelga frustrada del 9 de abril”. La historia recoge también cómo ante cada uno de esos reveses el pueblo se sobrepuso, restañó sus heridas y con ese afán de victoria continuó la lucha con más fervor y fe en la triunfo.

Muchas ciudades y pueblos de las seis provincias que entonces conformaba la división territorial del país combatieron, incluso, las columnas del Ejército Rebelde, en sus respectivos territorios, incrementaron las operaciones militares para apoyar la proeza de los revolucionarios sublevados. En el resumen de aquel 9 de abril, donde aparecenlas acciones más destacadas realizadas en cada provincia, leemos el siguiente párrafo: “La ciudad de Sagua la Grande fue tomada totalmente por nuestras milicias que tomaron los edificios más importantes. El ejército atemorizado se acuarteló. En horas de la tarde 2 aviones dejaban caer su mortífera carga sobre la población indefensa. Era otra ciudad de la provincia de Las Villas que conocía de la barbarie batistiana”.

Aunque ese día se luchó en todo el país y decenas de jóvenes valerosos, escasamente armados, perdieron la vida combatiendo a la tiranía o fueron asesinados en actos de feroz y vandálica represión, no hay dudas de que la ciudad de Sagua escribió una página de heroísmo que nadie podrá borrar jamás.

La evaluación del Comandante en Jefe sobre el revés del 9 de abril fue muy difícil porque nunca había concebido el pueblo tanta esperanza como la que concibió aquel día, nunca nos hicimos tantas ilusiones como las que nos hicimos en aquella ocasión. Al respecto ha expresado: “Puede decirse que fue el golpe más duro que sufrió la revolución a lo largo de todo su trayecto; pero golpe del que supo rehacerse nuestro pueblo, golpe que cuanto más duro fue para nosotros tanto más honra le cabe al pueblo de Cuba haberlo sabido superar”.

Apenas transcurridos quince días del fracaso de la huelga, el optimismo del Jefe de la Revolución se refleja en las palabras que escribiera el 25 de abril: “Tengo la más firme esperanza de que en menos tiempo de lo que muchos son capaces de imaginar habremos convertido la derrota en victoria”.

“Ningún sacrificio fue estéril, ningún sacrificio fue en vano”, diría un año después Fidel, porque los compañeros de los que cayeron el 9 de abril siguieron en las montañas y en el llano, y aquella derrota se convirtió seis meses después en exitosas acciones militares; y en menos de ocho meses en la gran victoria nacional del Primero de Enero de 1959.

Los compañeros que se sublevaron aquella gloriosa jornada de 1958, los que murieron, las madres que perdieron a sus hijos, las esposas que enviudaron, los hijos que quedaron huérfanos —como ha dicho Fidel— “siempre pensarán con orgullo y siempre tendrán en medio del dolor la alegría de saber que los sacrificios no fueron en vano; que aquellos hombres cayeron para que una nación se irguiera; que aquellos hombres dieron su vida para que una nación viviera; que aquellos hombres quedaron en el camino para que un pueblo siguiera su marcha hacia adelante; que ellos lo dieron todo para que otros fuesen felices ¡Nada nos consuela tanto como saber que no murieron en vano!

”¡Nada nos consuela tanto como saber que su sacrificio está rindiendo los mejores frutos! Y nada nos consuela tanto como pensar que estamos cumpliendo con nuestros muertos, que los sueños se están convirtiendo en realidad, y que hoy podemos decir aquí, al cumplirse este aniversario de aquel día heroico del 9 de abril, que estamos rindiendo a nuestros mártires el mejor tributo, no de palabra, sino en hechos, ¡no en promesas, sino en hechos!”

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