marti 7

GOBIERNO Y POLÍTICA (5)

1886: (…) política viva: no esa política muerta, que no nace directamente de las necesidades y naturaleza del país, ni lo satisface, ni lo dejará tranquilo cuando se le aplica. T. 21, p. 280.

1887: (…) es nuestro deber intentar sinceramente las cosas como cordialidad y franqueza, para que nadie pueda tacharlas de ocultación, o de manejo de unos cuantos parciales. T. 1, p.205.

1887: (…) adelantar, sin mirar atrás ni acordarse de pequeñeces, los trabajos de trascendencia y vuelo, que ya son indispensables, si de veras queremos ayudar a nuestra patria en lo que nos cumple, preparando, juntando y previendo. T. 1, p. 208.

1887: (…) impedir, con una conducta enérgica y previsora que la revolución que ya se viene encima fracase por precipitación o mala dirección nuestra, como ya esperan nuestros astutos enemigos (…) T. 1, p. 212.

1887: (…) prever es el deber de los verdaderos estadistas: dejar de prever es un delito público: y un delito mayor no obrar, por incapacidad o por miedo, de acuerdo con lo que se prevé. T. 4, p. 221.

1887: El voto es un depósito más delicado que otro alguno, pues van con él vida, honor y porvenir, a más del interés de los depositantes; y el que usa malamente y contra los votantes  el puesto que les debe y en que administra cosa ajena, es un ladrón. T. 11, p. 125.

1887: Los partidos no se conservan en el gobierno si no tienen las manos limpias de interés, y la raíz en la verdad. T. 11, p. 129.

1887: No queremos hacer ricos a todos los hombres, sino congregarlos en buena voluntad para estudiar juntos la manera de constituir nuestro pueblo de manera que las madres no tengan que echarse a los pozos con sus hijos en brazos, por no poder saciarles el hambre. Cuando a esto se llega, la sangre hierve en las venas; y hay que hacer algo. T. 11, p. 209.

1887: “¡Buscad el remedio de vuestros males en la ley!” dicen los partidos políticos a los obreros, cuando censuran sus tentativas violentas o anárquicas, pero apenas forman los obreros un partido para buscar en la ley su remedio, los llamaron revolucionarios y anarquistas: los dejó solos la prensa: las castas superiores les negaron su ayuda: los republicanos, partidarios de los privilegios, los denunciaron como enemigos de la patria (…). T. 11, p. 146.

1887: No se debe poner mano ligera en las cosas en que va envuelta la vida de los hombres. La vida humana es una ciencia; y hay que estudiar en la raíz y en los datos especiales cada aspecto de ella. No basta ser generoso para ser reformador. Es indispensable no ser ignorante. El generoso azuza, pero sólo el sabio resuelve. El mejor sabio es el que conoce los hechos. T. 11, pp. 157-158.

1887: (…) sólo merece gobernar a los hombres quien tiene menos flaquezas que ellos: el uniforme da valor y el gobierno estatura: ya se sabe que el que entra en medio de los hombres, no saldrá a su cabeza sino lapidado: nadie se baje a recoger las piedras, sino échelas con el pie a donde las puedan ver los hombres justos: las piedras del odio, a poco de estar al sol, hieden y se desmoronan, como masas de fango. T. 11, p. 234.

1887: Pero, por lo común, aun en los años apurados, las candidaturas no son más que el laborioso ajuste de ambiciones rivales, animadas por el lucro del puesto más que por el noble deseo de adelanto político; y en ellas vence aquel que ofrece al partido, tanto republicano como demócrata, más seguridades de pagarle el empleo con favores, con parte de sus ganancias, o con su honor a veces, cuando los riesgos en que suelen caer los que viven esas encrucijadas se lo exijan. Porque en esta cadena el delincuente cuyo voto ayuda a la fuerza electoral del cervecero de un barrio tenebroso, está unido al mismo gobernador del Estado, a los jueces que son electos por el voto público, al fiscal que ha de acusarlos. T. 11, p. 325.

1887: Ni el miedo a las justicias sociales, ni la simpatía ciega por los que las intentan, debe guiar a los pueblos en sus crisis, ni al que las narra. Sólo sirve dignamente a la libertad el que, a riesgo de ser tomado por su enemigo, la preserva sin temblar de los que la comprometen con sus errores. No merece el dictado de defensor de la libertad quien excusa sus vicios y crímenes por el temor mujeril de parecer tibio en su defensa. Ni merecen perdón los que, incapaces de domar el odio y la antipatía que el crimen inspira, juzgan los delitos sociales sin conocer y pesar las causas históricas de que nacieron, ni los impulsos de generosidad que los producen. T. 11, p. 333.

1887: En un mero soldado la rapiña puede ser natural; pero todo atentado contra el derecho, en tierra propia o ajena, es crimen en un hombre de pensamiento. T. 13, p. 312.

1887: En la justicia no cabe demora: y el que delata su cumplimiento, la vuelve contra sí. La experiencia política así lo falla, no el mero sentimiento. Urge ya, en estos tiempos de política de mostrador, dejar de avergonzarse de ser honrado. Los pícaros han puesto de moda el burlarse de los que se resisten a ser pícaros. La política virtuosa es la única útil y durable. T. 13, p. 320.

1888: En las cosas del Estado, ni mariposa, ni fuegos artificios. Lo del Estado se ha de decir con la piel a los hombros y la clava en la mano, como Hércules cuando salía a matar serpientes. T. 12, p. 55.

1888: Que cuando el gobierno, que es apoderado del pueblo, cobra de su poderdante más de lo que necesita para servirlo, no le sirve, sino que le roba; ni mira por su paz, cuando por estos cobros favorece, como sucede hoy, a la minoría pudiente contra la mayoría menesterosa, que empieza a exasperarse. T. 12, p. 56.

1888: El pensador propaga, y el gobernante acomoda. Política es eso: el arte de ir levantando hasta la justicia la humanidad injusta; de conciliar la fiera egoísta con el ángel generoso; de favorecer y de armonizar para el bien general, y con miras a la virtud, los intereses. Los caballos llevan el freno en la boca, y los hombres en el chaleco. El corazón empuja, y el chaleco guía. Y las leyes, para ser visibles, se han de hacer a la medida del chaleco. T. 12, p. 57.

1888: Es el vicio de la riqueza, contra el que han de pelear los pueblos prósperos. Ríndansele menos culto. Póngase por sobre ella el culto de las virtudes que le atenúan. T. 12, p. 64.

1888: Hubo hombre que se vendió por cinco pesos, y por dos, y por un vaso de whisky: hubo el tráfico infame de boletos a que incita la concurrencia siempre peligrosa de las elecciones de la nación y las del Estado y la ciudad: hubo los fraudes y sobornos nacidos del mal modo de votar, no de la institución del voto; pero el corazón del hombre humano se conmovía dulcemente al ver esperando su vez en hilera ante las urnas de pino nuevo y cristal, para resolver en concordia los asuntos de la nación, al magnate de sombrero de seda y al cargador de blusa y cachucha. T. 12, p. 88.

1888: Lo que en el militar es virtud, en el gobernante es defecto. Un pueblo no es un campo de batalla. En la guerra, mandar es echar abajo; en la paz, echar arriba. No se sabe de ningún edificio construido sobre bayonetas. T. 13, p. 123.

1888: Al poder se sube casi siempre de rodillas. Los que suben de pie son los que tienen derecho natural a él. T. 13, p. 181.

1888: No vale celebrar a ciegas, ni censurar porque sí, sino estudiar con desinterés, y ver dónde están las llagas públicas, y dónde las del carácter. T. 13, p. 361.

1889: El obrero no es un ser inferior, ni se ha de tender a tenerlo en corrales y gobernarlo con la pica, sino en abrirle, de hermano a hermano, las consideraciones y derechos que aseguran en los pueblos la paz y la felicidad. T. 1, p. 254.

1889: Los peligros no se han de ver cuando se les tiene encima, sino cuando se los puede evitar. Lo primero en política, es aclarar y prever. T. 6, p. 46.

1889: La política de la dignidad tiene, pues, por aliados voluntarios y valiosos, en el mismo país hostil, a los que por llevar la dignidad en sí, no conciben que pueda faltar en aquellos en quienes se ataca. Ni el que sacaría más provecho de la falta de ella, osa esperar que falte. T. 6, p. 60.

1889: Los políticos puros viven de la fama continua de su virtud y utilidad, que los excusa de escarceos deslumbrantes o atrevimientos innecesarios, pero los que no tienen ante el país esta autoridad y mérito recurren, para su preponderancia y brillo, a complicidades ocultas, con los pudientes, y a novedades osadas y halagadoras. T. 6, p. 50.

1889: ¡No hay como volverse de frente para echar atrás a los que nos pican las espaldas! T. 6, p. 108.

1889: Sentinas fuimos, y crisol comenzamos a ser. Sobre las hidras, fundamos. T. 6, p. 138.

1889: Refórmese de arriba, decía el pobre zar Alejandro, antes que la reforma venga de abajo. Atienda a lo justo en tiempo el que no quiera que lo justo lo devore. T. 12, p. 251.

1890: ¿Pues pensar, qué es, si no fundar? No es ir de lira o de bonete por el mundo, trovando y arguyendo, con una oda al brazo izquierdo y las pandectas al derecho, poniéndose cuando haga falta una escarapela verde o un barboquejo de hule. pensar es abrir surcos, levantar cimientos y dar al santo y seña de los corazones. T. 4, p. 249.

1890: (…) los hombres aman a quien los dirige con firmeza y justicia, y desdeñan a quien los complace sin razón. T. 12, p. 394.

1890: (…) el empuje de un pueblo irritado sólo lo detiene sus propios errores, —porque los malos sólo se abren camino por entre las divisiones de los buenos. T. 12, p. 465.

1890 Como el cuerpo humano es el de las naciones, que tienen el corazón donde no se les ve; pero cuando la imprudencia lo lastima, o la indignación lo levanta, por la sangre inflamada se revela en la piel, y mientras dura el peligro, allí está el corazón, presidiendo u guiando. La política es bella, aunque parezca fea por lo que se le entra del interés inevitable; y su beldad está en la fatiga difícil y dolorosa de los hombres de virtud por tener la réplica a salvo de los que negocian con la santidad de sus oficios. T. 12, p. 471.

1890 Un gran militar, un militar de pelea, dijo en un gran escrito, o un discurso de los de veras, era más grande que una gran batalla. T. 12, p. 472.

1890 !Guardad dinero en manos honradas, guardadlo aunque sea poco, que un centavo a tiempo es mejor que cien centavos tarde, y un peso insurrecto puede más que mil pesos españoles!—Lo que esta hecho no hay que hacerlo; y cuando el rayo cae, no es hora de ponerse a levantar el pararrayo! T. 28, p. 334.

189? La riqueza esclava ha muerto para siempre, y los cubanos necesitamos ser ricos: es necesario darnos prisa a fomentar la nueva y fácil riqueza libre—única perdurable. T. 8, p. 56.

1891 (…) yo quiero que la ley primera de nuestra república sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre. T. 4, p. 270.

1891 En el presidio de la vida es necesario poner, para que aprendan justicia, a los jueces de la vida. El que juzgue de todo, que lo conozca todo. No juzgue de prisa el de arriba, ni por un lado: no juzgue el de abajo por un lado ni de prisa. No censure el celoso bienestar que envidia en secreto. T. 4, p. 274.

1891 ¡Y cuidado, cubanos, que hay guantes tan bien imitados que no se diferencian de la mano natural! A todo el que venga a pedir poder, cubanos, hay que decirle a la luz, donde se vea la mano bien: ¿mano o guante? T. 4, p. 275.

1891 No hay proa que taje una nube de ideas. Una idea enérgica, flameada a tiempo ante el mundo, para, como la bandera mística del juicio final, a un escuadrón de acorazados. T. 6, p. 15.

1891 hay que cargar los barcos de esos insectos dañinos, que le roen el hueso a la patria que los nutre. T. 6, p. 16.

1891 Gobernante, en un pueblo nuevo, quiere decir creador. T. 6, p. 17.

1891 A lo que es, allí donde se gobierna, hay que atender para gobernar bien; y el buen gobernante en América no es el que sabe cómo se gobierna el alemán o el francés, sino el que sabe con qué elementos está hecho su país, y cómo puede ir guiándolos en junto, para llegar, por métodos e instituciones nacidas del país mismo, a aquel estado apetecible donde cada hombre se conoce y ejerce, y disfrutan todos de la abundancia que la Naturaleza puso para todos en el pueblo que fecundan con su trabajo y defienden con sus vidas. El gobierno ha de nacer del país. El espíritu del gobierno ha de ser el del país. la forma del gobierno ha de avenirse a la constitución propia del país. El gobierno no es más que el equilibrio de los elementos naturales del país. T. 6, p. 17

1891 En la carrera de la política habría de negarse la entrada a los que desconocen los rudimentos de la política. El premio de los certámenes no ha de ser para la mejor oda, sino para el mejor estudio de los factores del país en que se vive. En el periódico, en la cátedra, en la academia, debe llevarse adelante el estudio de los factores reales del país. Conocerlos basta, sin vendas ni ambages; porque el que pone de lado, por voluntad u olvido, una parte de la verdad, cae a la larga por la verdad que le faltó, que crece en la negligencia, y derriba lo que se levanta sin ella. Resolver el problema después de conocer sus elementos, es más fácil que resolver el problema sin conocerlos. T. 6, pp. 17-18.

1891 Conocer es resolver. Conocer el país, y gobernarlo conforme al conocimiento, es el único modo de librarlo de tiranías. T. 6, p. 18.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Martianas y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s