MARTINIANAS: GOBIERNO Y POLÍTICA (2)

Marti 10

1877: En los pueblos libres, el derecho ha de ser claro. En los pueblos dueños de sí mismos, el derecho ha de ser popular. T. 7, p. 102.

1877: La manera de celebrar la independencia no es, a mi juicio, engañarse sobre su significación, sino completarla. T. 7, p. 110.

1877: Cuando una sociedad vive entre dos extremos, el uso audaz —que adelanta, y el otro tenaz— que no camina, no se puede ser oportuno para todos. El que alienta a aquéllos, lastima a éstos. T. 7, p. 111.

1877: La política grandiosa es el primer deber; la mezquina el mayor vicio nacional. T. 7, p. 140.

1877: Toda la buena voluntad de un gobernante sería inútil sino lo secundara con vigor e inteligencia la voluntad de los empleados. La época de reforma no permiten reposo. Los apóstoles de las nuevas ideas se hacen esclavos de ellas. T. 7, p. 169.

1878: Allí donde los hombres viven sin gran esfuerzo y sin estímulos, la embriaguez y la pereza merman las fuerzas del hombre; —y allí donde se trabaja, donde se lee, donde se abren caminos; donde —como en San Marcos— se desean máquinas, donde se aspira a mayor bien, allí la embriaguez, si existe, disminuye y la moralidad pública aumente. T. 7, p. 168.

1878: Un progreso no es verdad sino cuando invadiendo las masas, penetra en ellas y parte de ellas; cuando no es sólo el Gobierno quien lo impone, sino las necesidades de él, que de la convicción unánime resulta. toda la buena voluntad de un gobernante sería inútil sino lo secundara con vigor e inteligencia la voluntad de los empleados. las épocas de reforma no permiten reposo. Los apóstoles de las nuevas ideas se hacen esclavos de ellas. T. 7, pp. 168-169.

1879: ¡Que es doble manera de hacer el bien, dar pan al cuerpo y darlo al alma! T. 5, p. 85.

1880: Cuando un mal es preciso, el mal se hace. Y cuando nada basta ya a evitarlo, lo oportuno es estudiarlo y dirigirlo, para que no nos abrume y precipite con su exceso. T.4, p. 194.

1880: ¡Qué pobres pensadores los que creen que después de una conmoción tan honda y ruda como la que ha sufrido nuestro pueblo, puedan ser bases duraderas para calmar su agitación, el aplazamiento, la fuerza y el engaño! ¡Qué políticos son esos que intentan elevar a la categoría de soluciones, que para ser salvadoras han de ser generales, y para ser aceptadas han de satisfacer al mayor número, —aspiraciones acomodaticias sin precedentes y sin probabilidad de éxito; —que creen que los problemas de un grupo de rezagados, de arrepentidos y de cándidos, son los problemas del país; que en vez de poner la mano sobre las fibras reales de la patria, para sentirlas vibrar y gemir, cierran airados los oídos y se cubren espantados los ojos, para no ver los problemas verdaderos, como si el débil poder de la voluntad egoísta fuera bastante a apartar de nuestras cabezas las nubes preñadas de rayos! T. 4, p. 201.

1880: Los que intentan resolver un problema, —no pueden prescindir de ninguno de sus datos. Ni es posible dar solución a la honda revuelta de un país en que se mueven diversos factores, sin ponerlos de acuerdo de antemano, o hallar un resultado que concuerde con la aspiración y utilidad del mayor número. T. 4, p. 205.

1880-1882: La nueva edad tiene sus mártires y sus ascetas.— Que esta edad no tiene creencia¡ —que no tiene ideales: que se ha echado abajo una religión sin levantar sobre sus ruinas otra; que el alma ha menester de objeto para su indomable sentimiento religioso.—A esto hay que dar respuesta. La tiene. Andamos magullados, pero cerca de la cura. No se echan abajo veinte siglos sin que ofusque durante algún tiempo nuestros ojos el polvo de las ruinas. T. 21, p. 243.

1881: Es fuerza meditar para crecer: y conocer la tierra en que hemos de sembrar. Es fuerza convidar a las letras a que vengan a andar la vía patriótica, de brazo de la historia, con lo que las dos son mejor vistas, por lo que bien que hermanan, y del brazo del estudio, que es padre prolífico, y esposo sincero, y amante dadivoso. Es fuerza, en suma, ante la obra gigantesca, ahogar el personal hervor, y hacer la obra. T. 7, pp. 209-210.

1881: Los hombres políticos de estos tiempos han de tener dos épocas: la una, de derrumbe valeroso de lo innecesario; la otra, de elaboración paciente de la sociedad futura con los residuos del derrumbe. T. 14, p. 59.

1881: La política es el arte de inventar un recurso a cada nuevo recurso de los contrarios, de convertir los reveses en fortuna; de adecuarse al momento presente, sin que la adecuación cueste el sacrificio, o la merma importante del ideal que se persigue; de cejar para tomar empuje; de caer sobre el enemigo, antes de que tenga sus ejércitos en fila, y su batalla preparada. T. 14, p. 60.

1881: La ciencia y las letras doman las pasiones que engendra la política. Tiempo es ya de que el afecto reemplace en la ley del mundo al odio. T. 14,, p. 82.

1881: Deber a la labor ruda, pacífica, útil, larga, su puesto de honra en la vida, es para el noble hombre moderno el único envidiable título y la única corona propia de la naturaleza humana. Se odia ya la gloria adquirida por la muerte ajena y el valor inútil, —demostrar, descubrir, fundar, crear, aumentar la gigantesca vida del Universo; quebrar montañas, utilizar la vida en los aires, secar mares —es la nueva obra del hombre. T. 14, p. 128.

1881: Hace falta en política la observación de las leyes naturales. Fatígase pronto quien anda de prisa. Si se marcha a saltos, falta para la faena que viene después del salto, la fuerza en él empleada. en la gimnasia nacional, como en la individual, no se llega a alzar pesos mayores, sino después de haber alzado gradualmente por largo tiempo pesos menores. Crecen las fuerzas por su ejercicio constante y regular: piérdense cuando se las compele a extemporáneas explosiones. No es fuerza galvánica ocasional, ficticia, externa, la que los pueblos necesitan para prosperar seguramente; sino fuerza muscular, bien ejercitada, bien repartida, permanente, interna, propia. La libertad es un premio que la historia da al trabajo. No puede ser que se entre en el goce de una recompensa sin haberla antes merecido por una labor sólida y útil. la paga ha de venir después de la obra. T. 14, pp. 146-147.

1881: Ni pueblos ni hombres han de ser tan medrosos que lleguen a tener miedo de sí mismos. En buen hora que la política sea artística, y pocas ciencias requieren tanto arte y mesura y estudio y buen gusto como ella. pero ha de ser sincera. Demorar un problema, no es más que agravarlo. T. 14, p. 268.

1881: Las instituciones que nacen de los propios elementos del país, únicas durables, van asentándose, trabajosa pero seguramente, sobre las instituciones importadas, caíbles al menor soplo del viento. T. 21, p. 164.

1881: Los pueblos, una vez lanzados, no se detienen. El fuego, una vez encendido, arde. Por eso no ha de emprenderse una contienda política sin tener condición dispuesta a todas sus direcciones posibles. No ha de encenderse fuego que no pueda apagarse. Lo demás es imprevisión culpable. T. 21, p. 165.

1882: Es además un arte de la política tener a los pueblos distraídos y aturdidos; y obligar sus ojos a espectáculos variados y nuevos, para que teniendo siempre qué mirar, no les quede espacio de mirar en sí, y se vean míseros y bravos y no se rebelen. T. 14, p. 341.

1882: Los fundadores de un pueblo, que van fundando con él una época, serían nimios si se satisficiesen con el triunfo efímero en una batalla aislada, que puede ir seguida de una derrota que comprometiera al nuevo sosiego público, y con él la riqueza y la energía de la nación. Es de pueriles contentarse con haber ganado una batalla a sus enemigos. T. 14, p. 357

1882: Toda reforma origina un cambio, y todo cambio lastima intereses. Excepto en los grandes momentos históricos, en que se revela en el fondo del alma el león dormido, o en los grandes caracteres, que son leones que no duermen, los intereses se oponen siempre tenazmente a las reformas. Hay que esperar, pues, para que las reformas triunfen, ya que a su necesidad se haga tan visible que aquellos que se negaron a aceptarlas acudan espantados a decidirlas, ya a que los intereses de los que hayan de decidirlas vengan a estar del lado de las reformas. T. 14, p. 363.

1882: Ser gobernantes de hombres, no ha de venir a que dar en ser su cómplice. Si se ha de deber el triunfo a ocultaciones, a compraventas de decoro, a retaceos de la justicia, a compadrazgos y comadrerías —sienta mejor a un hombre grandioso el honor de la derrota que los regocijos del triunfo. T. 14, p. 387.

1882: En una nación parlamentaria, es necesario que el parlamento sea la copia legítima del pueblo que lo eligió. Y si no lo es, ha de tenderse a que lo sea. Una nación no puede ser como una mente juvenil, llena de ensueños , de errores, de relámpagos, que ya lleva a morir sonriente y magnánimo en el torreón que luce la bandera amenazada de la patria, ya a perseguir, cual niño que echa a correr tras una mariposa, a una visión gallarda que encarna momentáneamente sus ansias de belleza. Una nación ha de ser como matrona grave que cuida de sus hijos, no como doncella irreflexiva, de alma blanda a los arrullos de todos los galanes. Una nación ha de querer que los elementos que la forman sean estables, sanos y grandiosos, y vengan de fuentes limpias y constantes, que corran a la luz, para que se pueda ver cuando se enturbian, y acudir en sazón a purificarlas. Ni la política ha de ser arte de escarceos, retazos y tráficos, ni es digno de la confianza de su país el que mira más a parecer bien a sus adversarios, —por su seguridad y gloria de hombre hábil, —que ha intentar y realizar todas las mejoras que crea beneficiosas a su pueblo. Avergüenza la pequeñez de los hombres en los tiempos que corren. No ven la vida como un deber, sino como una casa de gozos. T. 14, p. 364.

1882: Viene bien que el que ejerza el poder sepa que lo que tiene por merced y por encargo de su pueblo, como una honra que se le tributa y no como un derecho de que goza. T. 14, p. 369.

1882: ¿Qué son los pueblos en manos de los políticos de oficio? Estos los mueven como si fuesen escudos de batallas, y se sienta sobre ellos, luego del triunfo, o los ponen en alto, en la hora de la derrota, como banderín de pelear. Están siempre los pueblos como de tránsito y de susto, y no bien se sientan, contentos y generosos, a su banco de trabajo, y suena el mazo en el yunque, y la hoz en el trigal, y hierve el vino en las cubas, y en los lagares el aceite, ya se detienen sierras y martillos, y se acongojan los labriegos, y caen flojos los brazos desmayados, porque tal general, descontento de que no quieren ser prohombre a su sobrino, da airado con el pomo de su sable en la mesa de gobierno, o tal hombre civil anhela mantenerse en el poder, poniendo en concordia efímera, a capitanes ambiciosos y uniendo en mayoría transitoria a odiadores de bandos diversos, por ser el odio ligamento fácil, tal como si un mendigo quisiese ampararse del frío halando de un lado y otro del cuerpo, para hacerse capa, los míseros harapos.

¡Cuándo habrá de ser que se fatiguen los hombres de esas tierras viejas de ser gobernados por vanidosos logreros! ¡Cuándo, en cruzada urgente y majestuosa, sembrarán de escuelas útiles y prácticas, como misiones de la religión moderna, ciudades y aldehuelas, suburbios y villorrios! ¡Cuándo, con súbito alzamiento del decoro, que echa abajo montañas, y con pujante rebelión pacífica, apartarán de las urnas de votar a diputadillos y a alguaciles, y pondrán en esas copas de salud nombres de gentes sanas y buenas, que den a su tierra patria, zozobrante y congojosa, gobierno digno de hombres! T. 14, p. 373.

1882: Historiar es juzgar, y es fuerza para historiar estar por encima de los hombres, y no soldadear de un lado de la batalla. El que puede ser reo, no ha de ser juez. El que es falible, no ha de ser fallo. El que milita ardientemente en un bando político, o en un bando filosófico, escribirá su libro de historia con la tinta del bando. Mas la verdad, como el sol, ilumina la tierra a través de las nubes. Y con las mismas manos que escribe el error, va escribiendo la verdad. La pluma, arrebatada por un poder que no conoce, va rompiendo las nubes que alza. Y a despecho de sí mismo y de sus pasiones, la verdad quedará dicha, porque reposa en el fondo de los actos humanos, como la felicidad en el fondo de la muerte. T. 14, pp. 399-400.

1882: El talento no es más que un desequilibrio entre el que lo posee, y la masa vulgar. Si quiere sacar provecho de la vida, o ejercer influencia en ella, ha de ser no obra de león, que espanta con su magnífica hermosura a los habitantes de la selva, sino obra de gusanos. Las ideas grandiosas, que deslumbran a su aparición como relámpagos, no triunfan sino cuando se deciden a ser obra de insectos. Así se ha ido levantando la capa de la tierra, en hombros de gusanos. Así se va construyendo también el mundo espiritual. El ser humano coronado en una extremidad de resplandores angélicos, se arrastra en la otra extremidad como gomosa oruga. T. 14, p. 496.

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