MARTINIANAS: MARTÍ EN MARTÍ (8)

Marti 5

1890: De ningún modo desmayo en el pensamiento de poner en claro, con toda la viveza con que usted[1] y yo lo sentimos, el problema de nuestra América, de modo que confirmemos nuestra independencia antes de que se  creen, como pudieran crearse, las condiciones que nos la podrían arrebatar. T. 7, p. 398.

1890: Hace bien en quererme; porque con querer a los demás es uno quien gana y se ennoblece, y porque es de justicia que quien vive sin hacer mal reciba de los buenos algún cariño. Yo no deseo más premio, ni con ninguno recibiría tanto placer. T. 20, p. 363.

1890: Yo tengo, Juan, mis penas, y cierto mérito en hacer lo poco que hago, siendo mis penas tantas: y aquí no hablo de las mías personales, por las que no me dejo vencer, y que apenas me preocupan, sino de las de todos, que más que las mías me pesan, y suelen aturdirme, cuando veo el daño tan claro como el remedio, y no veo que me alcancen las fuerzas. T. 20, p. 368.

1890: Ni de sol tengo celos, porque ni él me gana en calor ni en limpieza. Soy pecador; pero no en mi manera de amar a los hombres. T. 20, p. 373.

1890: (…) para mí son una religión la cortesía y el agradecimiento (…). T. 20, p. 373.

1890: Para mí, escribir es servir —y mi paga verdadera, aparte del gusto de recibir cartas como la de Vd., está en ver a los hombres, decorosos y libres (…). T. 28, p. 385.

1891: Yo abrazo a todos los que saben amar. Yo traigo la estrella, y traigo la paloma, en mi corazón. T. 4, p. 269.

1891: ¿Por qué se publica esta sencillez[2], escrita como jugando, y no mis encrespados versos libres, mis endecasílabos hirsutos, nacidos de grandes miedos, o de grandes esperanzas, o de indómito amor a la libertad, o de amor doloroso a la hermosura, como riachuelo de oro natural, que va entre arena y aguas turbias y raíces, c como hierro caldeado, que silba y chispea, o como surtidores candentes? ¿Y mis versos cubanos, tan llenos de enojo, que están mejor donde no se les ve? ¿Y tanto pecado mío escondido, y tanta prueba ingenua y rebelde de literatura? ¿Ni a qué exhibir ahora, con ocasión de estas flores silvestres, un curso de mi poética, y decir por qué repito un consonante de propósito, o los gradúo y agrupo de modo que vayan por la vista y el oído al sentimiento, o salto por ellos, cuando no pide rimas ni soporta repujos la idea tumultuosa? Se imprimen estos versos porque el efecto con que los acogieron, en una noche de poesía y amistad, algunas almas buenas, los ha hecho ya públicos. Y porque amo la sencillez, y creo en la necesidad de poner el sentimiento en formas llanas y sinceras. T. 6, pp. 143-144.

1891: Por lo que mueven los corazones, y por lo que se inspiran en ellos, mido yo el mérito de las obras de arte. T. 20, pp. 384-385.

1891: Un hombre que se cultiva, y se levanta por sí propio, es el más alto de los reyes; y puede mirar como a inferior a todos estos vanos encopetados que no hayan vencido tanto como él. Ese es mi evangelio, que yo mismo me he hecho, y con él he ido subiendo, en las cosas del alma, a la serenidad en que Vd. me ve, y que nada turba, ni altera en lo más mínimo, aunque la impotencia en que me veo para hacer todo el bien que pudiera me tenga a veces padeciendo, como ahora, de un apetito desordenado de la muerte. T. 20, p. 385.

1891: […] no sé de venganza más dulce que la de producir una obra superior aun a la que nos critican. T. 20, p. 492.

1891: Hondas y largas son las penas de mi vida, y no sé de consuelos mejores, a pesar de lo que sufro de ellas, que el que viene de las letras, bellas y fieles—y de uno que otro corazón amigo.

1892: […] ¿de qué más vive uno, sino de que lo quieran los buenos? T. 1, p. 375.

1892: […] ¿o no me conoce bien el alma, ni adivina que respeto todo valer donde lo hay, que un error no borra a mis ojos una virtud, que un afán será poner en su empleo y lugar toda fuerza cubana; que de lo primero a que atenderé será el saber de Gómez? De esta casa, Serafín[3] no espere más que nobleza.—Y si me faltase modelo, lo iría a buscar a cierta mesa de trabajador. T. 1, p. 375.

1892: Adiós: y aunque he estado muy mal de mi cuerpo, ni un instante, Serafín[4], sin preparar y adelantar. Adelante, a hallar dinero, o lo que valga. No hay enfermedad que me detenga. Ya rebaso y sigo. T. 1, p. 398.

1892: Quisiera ser relámpago, y cubrirlo todo:—todo el deber—luego vendrán otros a la gloria. Pero no hay impaciencia, Serafín, que se parezca a la mía. T. 1, p. 407.

1892: No pienso en mi salud; me moriré sentado, y con la mano en la de mi país. T. 1, p. 440.

1892: No hay bien como el de estimar, —y acaso sea éste hoy mi único placer. T. 9, p. 15.

1892: Acercan el caballo, que voy a larga jornada, porque yo no me he de apear de él, vaya solo o en compañía, hasta apear en tierra libre. La de la muerte será acaso, aunque yo no conozco más muerte que una, y es la de perder la fe en mis compatriotas, y de eso, sé que no he de morir. T. 20, p. 411.

1892: Ese es mi único orgullo: merecer la fe de tantas nobles almas. Todo lo tiene quien se puede estimar, y es amado en su casa, y ve a su lado a su compañera y sus hijos: pero no le ha de ser desagradable saber —como para mí es la amistad la única dulzura de la vida— que tiene quien le conozca todo lo real de sus virtudes, y toda la bondad de su corazón, en su agradecido (…) T. 20, p. 415.

1892: Muerto es poco para decirle como estoy. pero para mi tierra, —vivo. Y para mantener la honradez y la verdad —vivo. T. 20, p. 205.

1892: Yo quiero consolar al triste, enseñarle al confuso lo que hay de verdadero en su doctrina, y no lo que hay de ira y soberbia, y mucho amor de sí; yo quiero que el rico vea y entienda la amargura toda, y la amarga raíz de la vida del pobre, y en cuanto el pobre lo es por la injusticia natural, o lo es por la injusticia o la ignorancia humana. Mi padre, al gato que pecaba, le hundía la nariz en el pecado, y así hago yo con los soberbios: les restriego la nariz contra la aflicción y la inmundicia. De asco, serán menos. Un bribón dice que mi literatura es salvaje, porque digo estas cosas, porque me sale de las venas la sangre de los demás; porque mi sangre es la sangre de todos. Y yo le digo: bribón, y sigo mi camino, consolando al triste. Patria es eso, equidad, respeto a todas las opiniones y consuelo al triste.

¿Que por qué no sentirlo? y digo que después: pero ¿cómo, mientras haya en el mundo pena, mientras haya injusticia en mi patria? Morir no es nada, morir es vivir, morir es sembrar. El q. muere, si muere donde debe, sirve. En Cuba, pues, ¿quién vive más que Céspedes, que Igno. Agramonte? Vale, y vivirás. Sirve y vivirás. Ama, y vivirás. Despídete de ti mismo y vivirás. T. 21, p. 370.

1892: No podría yo aceptar esta distinción si no creyera que ella no es la recompensa prematura a los servicios que pudiese yo prestar a mi país, sino una obligación más de servirlo. T. 28, p 401.

[1] Se trata de Roque Sáenz Peña.

[2] Fragmento del prólogo a los Versos Sencillos

[3] Serafín Sánchez.

[4] Serafín Sánchez.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Martianas y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s