MARTINIANAS: MARTÍ EN MARTÍ (7)

che marti 2

1888: Tengo 35 años. Necesito tres años más antes de elegir lugar para morir, sin perder, sin embargo, un solo día de estos tres años. Por supuesto no me quedaré a morir aquí[1]. T. 20, p. 194.

1888: Con las cartas para aquellos a quienes quiero, me pasa lo que al enamorado cuando va de visita a su novia, que cuando no puede ir con lo mejorcito de su ropa, prefiere no ir. Para los demás, el tumulto, la conversación violenta, la palabra obligada; —pero para escribir a los que se quiere, aquel estado de alma plena y claridad y limpieza de sentidos, ¡qué no llega jamás! T. 20, p. 197.

1888: (…) cuando tengo el espíritu hosco y encogido, la letra me sale tan menuda y regañona como si la escribiese con pluma litográfica, y cuando estoy de ánimo de ganar combate salen las letras que parecen desbocada artillería y tropeles de lanzas. T. 20, p. 198.

1888: Yo no me canso, ni me quejo; y aunque tengo en el lado del corazón uno como encogimiento, y un dolor que no cesa un instante, jamás pienso en él, ni en cederle, y hago cuanto debo y puedo, sin esperanza y temores. T. 20, p. 200.

1889: El corazón se me va a un trabajador como a un hermano. T. 1, p. 254.

1889: A Vd. le gustan los cuadros, como a mí, que me doy un día de cuadros cada mes, para que me entre el alma en romance y color. T. 7, p. 396.

1889: Vivo con el corazón clavado de puñales desde hace muchos años. hay veces en que me parece que no puedo levantarme de la pena. T. 20, p. 139.

1889: (…) ¿qué me importa el trabajo, si es por nuestras tierras?  Lo que quiero es demostrar que somos pueblos buenos, laboriosos y capaces. T. 20, p. 139.

1889: A cada aserción falsa sobre nuestros países, la corrección al pie. A cada defecto, justo en apariencia, que se nos eche en cara, la explicación histórica que lo excusa, y la prueba de la capacidad de remediarlo. Sin defender no sé vivir. Me parecería que cometía una culpa, y que faltaba a mi deber, si no pudiese realizar este pensamiento. T.20, p. 139

1889: (…) ha de ser para que ayude a lo que quisiera yo ayudar, que es a llenar nuestras tierras de hombres originales, criados para ser felices en la tierra en que viven, y vivir conforme a ella, sin divorciarse de ella, ni vivir infecundamente en ella (…) T. 20, p. 147.

1889: No ceso de cumplir con mi deber de cada día, sin cólera y sin cansancio; pero ya no queda la pluma bien suelta, ni la mente bien limpia, para conversar con aquellos a quienes no se les quiere recatar el corazón. T. 20, p. 149.

1889: Y no es que me falte ocupación, sino que tengo todas las mías por infelices e infecundas, sobre todo cuando me tienen las cosas de mi país en la zozobra en que en estos días me han tenido, porque nos provocan maliciosamente a una guerra para la que ni en organización ni en espíritu estamos aún bien preparados. Prepararlas sería mi ocupación más grata, puesto que es inevitable (…) T. 20, p. 149.

1889: De mí, no le diría más que quejumbres, sobre todo ahora que estoy fuera de mí, porque lo que desde años vengo temiendo y anunciando se viene encima, que es la política conquistadora de los Estados Unidos, que ya anuncian oficialmente por boca de Blaine y Harrison su deseo de tratar de mano alta a todos nuestros países, como dependencias naturales de éste, y de comprar a Cuba. Para morir se necesita más de lo que parece; porque yo estoy muerto desde hace mucho tiempo, y vivo, pero si de una sola noticia se pudiera morir, yo hubiera muerto de ésta. T. 20, p. 203.

1889: Me consuelo con mi curapenas de siempre, que es el único que cura las penas reales, y las imaginarias, y lo deja a uno respetable ante los demás, y ante sí propio, —el trabajo. T. 20, pp. 203-204.

1889: Ya Ud. sabe que yo no digo todo lo que yo tengo en el corazón, por miedo de que los que han padecido tanto en manos de los falsos amigos, vayan a tomar mi entusiasmo, y el juramento secreto que me tengo hecho de vivir para servirles, por entrometimiento y adulación, o deseo de buscarme popularidad. Esa idea me es odiosa. Pero lo que el alma echa a los labios, se ha de decir. T. 20, p. 346.

1889: De esto no se me ha de excusar; sino hacer como yo, que en lo propio soy moroso, y diligente en lo ajeno. T. 20, p. 350.

1889: Yo creo en el culto de los mártires. T. 20, p. 359.

188?: Estas palabras conciencia y deber van pareciendo ya tan huecas de sentido y desusadas —que yo mismo, que lo sacrifico todo al divino espíritu que encierran— las digo con temor, y vacilo al emplearlas, como quien no quiere deslucir su pensamiento con palabras vacías de significación. —Entra por mucho en este miedo el abuso que se ha hecho de ellas. T. 21, p. 241.

[1] Martí escribe de Nueva York.

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